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Autor: BESTEIRE
Alguien tenía que hacerlo, Miguel Costas y Costas Band
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Xoel Prado - Antúnez | 16-04-2013 | 7:00| 0

0. El panorama musical en España es un desierto, con lo cual se ha convertido transitable únicamente para los camellos, claro. La música que se compone se descompone de manera inmediata entre quien pide un Bis pide un Bal y muere de fatalidad patética a quien sólo sabe pedir gasolina, gasolina. La música actual surge de la puerta de urgencia triunfalmente operada, músia puamente estética para la estática escucha que se produce en ese medio que es una mediocridad, que se llama internet. Una mera cuestión de Psy-mpatía.

Una música operada no es música ni es nada, que es ortopedia para reconstruir y estetizar. O bien ha sido este un tiempo de recopilatorios, que nunca se sabe cuando te va a asaltar desde los anaqueles de los grandes almacenes, lugar donde ahora se vende la música, el último de Queen, con ese Freddy Mercury, que se presenta más a sus fieles que el propio Cristo a sus apósteles en día de pesca. Recopilatorios de vivos y muertos y zoombies de demacradas carnes, que se espesan y se caen al suelo por su graciosa gravedad. El parque Jurásico de la música, que cada año hay un grupo regenerado que se prodiga en un larga duración, que se hace eterno. Uno cae en la cuenta de que cualquier día de estos encuentran cómo duplicar a The Mama’s and the papa’s y lo llaman milagro, sin miramientos.

1.La música en directo no se escucha en directo porque todo el mundo se ecuentra más pediente de las luces y las multipantallas que circudan artísitcamente a los miembros del grupo o al cantante de la moda operativa. ¿Dónde está la música? Uno duda de que allí se toque ni que se cante pero sí que se da el cante cantizano con peelículas, fotos y monsergas. Tengo que decir que los os conciertos más legales a los que asistí fue al de las fiesta patronales lucenses, el último de los ilegales; y a uno de fórmula quinta, en el mismo lugar,  esa plaza novedad lucense, que todos llaman la “Plaza inutil”. Así, claro, uno piensa, ¿cómo demonios vas a interesarte por la música? Y no te queda más remedio que recuperar los vinilos del pasado, y ponerte a escuchar las emocionantes canciones que en el pretérito pluscuamperfecto extrajeron de ti las más dispersionantes emociones.

Y aquellos que se despiden y luego se arrepienten pero se vuelven a despedir y retornan, que de tanto volver, nos revuelven el alma y vomitamos “bonustrack”. ¡Codicioso panorama musical.

2. Y en esta tesitura silicónica-jurásica, alguien tenía que hacerlo, convulsionar este panorama para morir, donde hasta Grace Jones parece Zeta Bonds, y como un ciclón en un mundo realmente desalmado, nos traslade a un mundo de Oz. Un trabajo sucio éste, pero alguien tenía que hacerlo y quién mejor que Costas & Costas Band para llevarlo a cabo. Un barrido borrador basado en el corrosivo ecleticismo de este compositor omphálico que nos acompaña ad eternum y su nueva banda “virguesa” (virguerías viguesas vitales) que nos desviga el oído con sus canciones y nos revigoriza. Como el superratón: música para mineralizarse.  Y antes de salir el disco, ha recorrido alguien tenía que hacerlo la veracidad de los escenarios, el directo que da cercanía cárnica y sudorífica.

La música de Costas & Costas Band, es una música iconoclasta, capaz de derribar la autoridad dispuesta a imponernos la realidad material, la del dinero. Recuerden que Costas se ha mantenido al margen de la oficialidad musical, grabando este disco en su propio estudio. Una música que no está grabada ni dirigida a jerarquías ni sociedades secretas o no, sino del individuo que se sabe a sí mismo contradictorio y se lo cuenta como al oído al individuo que salta y salta y alta, y quizá sea esta la razón de que muchas de sus canciones se hayan convertido en himnos para ir cantando en la ducha cuando el agua surge o fría, fría o caliente, caliente. Himnos que alegran fundamentalmente el alma. Una música espontánea, que nace sin excesiva reflexión y que se lanza directamente contra la afectividad del individuo que la escucha para que se comporte de una manera espontánea. Y música para celebrar y beber, como los dioses celtas, claro.

3. Iconoclasta, antijerárquica, indivudalista, contradictoria, afectiva, y por ello, extrayendo una sonrisa sonriente, impoible, y por ello, aconsejo tanto que escuchéis el disco como que vayáis al directo, a cualquiera de los conciertos, y más, quizá, a los conciertos. Música total, aerolíneca, feliz, y muy Costas y Costas Band. Y de esta manera, os reconfrontaréis psicoanalíticamente de las cirugías mediáticas del triunfo de gala, de los que se van y vuelven y retornan y se regresan, de los que sólo sacan recopilaciones hasta desde la muerte.

 

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Memorias de un zombie adolescente (Warm Bodies)
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Xoel Prado - Antúnez | 17-02-2013 | 6:18| 0

0. En la preapocalíptica era de los setenta, nacieron las películas de zombies, no la de muertos vivientes, que existen desde 1932 y la famosa “La legión de los hombres sin alma”. Estas películas tenían como misión real transmitir el folclore de las islas haitianas al púbico norteamericano. Básicamente se trataba de trasmitir en películas  las experiencias que contaba W.B. Seabrook, The magic Island. La década de los cuarenta se inicia con las mismas películas de muertos vivientes pero con una peculiaridad, éstos son los componentes del ejercito de un Villano que pretende controlar el mundo, Revenge of the zombies, donde el villano es un nazi. En 1959, los villanos provienen del espacio exterior, son selenitas, como en Invisible Invaiders. La década de los sesenta se abrirá con la película de zombies por excelencia y que marcará por siempre al género. Se trata de la película de George A.Romero, La noche de los muertes vivientes. Un apocalipsis de imprevisibles consecuencias se cierne sobre la totalidad del universo, y es imparable. Como de una consecuencia de la utilización de armas nucleares, los muertos han resucitado a la vida y han de alimentarse, claro. Van por ahí comiéndose a todo lo que se mueve y alimentándose tontamente de los cerebros que consiguen. La utilización de armas nucleares ha vuelto a totdo el mundo robótico y sin alma. Pero se ha vuelto no por la magia que pudiera emplear un sacerdote vudú, es el uso de tecnología avanzada de carácter nuclear la que nos ha transformado a esa manera de ser, de muertos vivientes. En posteriores películas, el desencadenante de la apocalipsis zombie no serán las armas nucleares sino las armas químicas, los estudios avanzados en la ingeniería genética, etc. Los autores de estas películas se erigieron en su momento como críticos furibundos de los avances armamentísticos y de la investigación avanzada en genética. Curiosamente, en vez de unirse el mundo vivo en su integridad contra el avance lento, lento del mundo zombie, los vivos se dedican a putearse entre sí y a robarse todos los enseres y víveres que acumularon. Incluso se preocupan más de hacerse con las investigaciones y sus logros que en acabar con la plaga. No en balde, el final de todo será un juicio final a toda la humanidad.

1. Hay un caso donde los zombies no nacen ni para servir ni para conocer las consecuencias de la utilización de armas nucleares o químicas. Es por venganza. The Walking dead, una película de Curtiz antes de Casablanca. Elfmann, el protagonista, es señalado como chivo expiatorio de un crimen que cometieron otros. La silla eléctrica y muerto, lo revivie el profesor Beaumunt, como parte de sus experiementos. A partir de ahí, el nuevo Elffmann revivido, gozará con la venganza. Suele decirse que era el primer zombie bueno de la historia, aunque en realidad, asistimos a una película básicamente de gangters (curiosamente, han resucitado el título en una nueva serie donde las venganzas y las traiciones son lo fundamental)

2. Memorias de un zombie adolescente, comienza como una película de zombies normal. Desde el primer momento, asistimos a un mundo apocalíptico lleno de zombies. Como si se tratara de una metapelícula de zombies que se ríe de sí misma. El protagonista nos muestra su dudas exsitenciales zombies, como si le conciencia fuese la parte más viva de él, muerto. Así, nos muestra el mundo zombie y cómo era antes, y la verdad, se da cuenta, que el mundo de vivos de antes, no era menos zombie que el actual, la teconología emboba. Esta primera parte d ela película provoca carcajadas porque el público se sabe de memoria lo que ocurre. Inlcuso se permite hacer un chiste con la necesidad de no mirar mientras come. La segunda parte de la película se abre cuando tiene que hacerse cargo de una viva en su mundo zombie. Una chiquilla que forma parte de sus sueños zombies por haberse desayunado el cerebro de su  novio. En el trascurso de esta parte, la viva comprende y se va enamorando del muerto viviente, a pesar de haberse comido a su prometido (¿no es tal la razón por la que todos nos casamos?) o quizá por eso. En la tercera parte, asistimos al abandono de la condición de zombie del protagonista y de sus acompañantes, gracias al amor y a la comprensión de los vivos.

Y este es el mensaje: sólo el amor hará que abandonemos la condición de muertos vivientes. Es más, sólo el amor y la comprensión hará que la comunicación sea de nuevo ese vis a vis perdido en la vida virtual. Porque eso es lo que es el mundo zombie, como un mundo generado en el ordenador y gobernado por unos seres semejantes a los de los juegos de esos aparatejos novedosos. Puede que la tecnología  esté bien, pero es más emocionante el amor.

3. Desde luego, parece que todo no está perdido. Todos esos seres que caminan por el mundo pegados a una tablet o a un ordenador o un móvil, son recuperables a través de amor. De un amor erótico, donde volvemos a bucar aquello que nos falta, lo que nos es ausente. El muerto viviente que cada uno requiere, si se le busca, se le puede reconvertir a través del amor, y solo del amor. Se puede cambiar el mundo, si nos desacomplejamos sobre el amor y nos mostramos descaradamente optimistas. Eso es lo que nos quiere transmitir la película, a través de unas actrativas interpretaciones, en un correcto ritmo, sin caer en reiteraciones. Correctamente dirigida, se dirige a crear un sentido del humor sobre el zombie. No es para tratarla como una obra de arte pero tampoco es un bodrio. Probablemente una buena película que se deja ver con agradabilidad y nos crea una buena sonrisa para mantener durante un buen rato.

 

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Eugenio Trias
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Xoel Prado - Antúnez | 10-02-2013 | 7:14| 0

Ha fallecido Eugenio Trias.

El filósofo del límite, que no de la limitación.

El filósofo que nos acercó al mapa del mundo. El mundo, ese lugar al cual  podemos aproximarnos  a la idea del mismo porque es pura dynamis, y por ello, jamás pdoremos huir . La dynamis es la emergencia del mundo en su continua reaparición, inagotable, en un proceso de constitución continua. Por eso jamás podemos aferrarnos a una Idea, no da cuenta de la realidad del mundo.

El límite, sin embargo, está ahí. En el límite estamos nosotros. El límite es el hombre mismo, somos nosotros. No podemos sólo quedarnos en la dynamis, es necesario, poder establecer la medición de esa dynamis. La ciencia, por supuesto. Es cierto que no sólo podemos mencionar sino también decir al mundo. Por eso nos debemos acercar al límite, donde el decir y mencionar se reunifican.

El límite es el lugar de la symploke, donde la razón humana que mide la dynamis, se reunifica con la dynamis en su fluir continuo. Donde la razón se une a la sinrazón y a la locura de una manera carnavalesca, donde lo bello y lo siniestro se  entrelazan de una manera inseparable.

La dinámica del límite nos explica que es en ese lugar, el límite, donde se manifiesta el fenómeno y aquello que no quiere manifestarse fenoménicamente. Un istmo fronterizo, muy sutil, pero fundacional, porque en el resurge el Sentido.

El sentido, que es la Verdad  dialógica, lo que no es único y que exige su búsqueda, o no. Igual que en la película Tiburón, que no es necesario ir a pescarlo pero nos llama, con aquella canción tan tonta, adiós y adíe, mi linda dama española…

Por eso el límite es musical, el lugar del cántico de las sirenas. Así que Eugenio, nos veremos en el límite, para nadar entre las bellas mujeres que exhalan el sentido.

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La ciudad de los ojos grises de Felix G. Modroño
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Xoel Prado - Antúnez | 05-02-2013 | 12:47| 0

0.- Llegué a la lectura de La ciudad de los ojos grises porque era la novela más votada en la bitácora de http://laslecturasdeshaka.blogspot.com.es/donde Sara Montero comenta libros y creó un concurso para elegir la mejor novela del 2012. No acudí a la página por casualidad, sino por causalidad, alguien me advirtió que una de las novelas elegidas para el concurso era la mía propia. Y me llamó la atención la portada, por supuesto, y me llamó más la atención que la novela transcurriera en Bilbao, evidentemente, una ciudad que he recorrido y vivido. Por eso, me empeñé en leer la novela y saber porqué todo el mundo la votaba y más cuando todas las bitácoras la eligieron como la mejor novela del 2012. Seguro que algo habría de tener la novela cuando todo el mundo la hacía sonar en sus recomendaciones de una manera tajante. La mejor novela del 2012.

1.- Inicié la lectura como siempre, oliendo las páginas de tinta de la novela. Y he de comunicaros que La ciudad de los ojos grises desprende un aroma a infancia. Y os digo que las novelas que huelen a infancia en sus páginas, me arrastran a su interior como si se tratara de un huracán, un terremoto, un vórtice de flujo turbulento. Abrí las páginas del libro y fui llevando la mirada de un lado al otro de las mismas descubriendo la historia que me contaba, que se relataba línea a línea. Una serie de líneas quebradas que nos hacían navegar por el chirimiri de una muerte accidental que no resulta ser tal, pero hasta aquí se puede contar. Bueno también se puede decir que el personaje principal, se reencuentra con su hermano y sus viejas amistades de su  su ciudad, de Bilbao, en el trascurso de desentrañar si realmente se trato de un asesinato la muerte de quien fue su gran amor. La historia como podéis comprobar es muy simple, una novela de negritud grisácea.

2.- Esta historia se desarrolla en la ciudad de Bilbao, desde sus ojos grises, el puente de San Antón, hasta la casa de la misericordia, donde reside el secreto de las madres que renunciaron al producto materno. Una ciudad donde no es que llueva, que es la eternidad se diluye en lágrimas de txakoli. Y de estas lágrimas de txakoli van naciendo los personajes que componen la historia. No de otra manera, ya que pasear Bilbao con Félix Modroño es sorprenderse que de unos árboles surja nuestra protagonista con su primer beso de amor o de una calle, como la de San Francisco, surja otra parte de la historia.

Os lo explico, en realidad los personajes se van desgajando de la ciudad de  Bilbao, y van recomponiendo entre las ruinas del Arriaga, en las pequeñas ondas que levantan las gabarras al cruzar las rías, en las noches del siglo XIX que son más frías que la burguesía que las reviste de ensoñaciones parisinas, la historia de nuestro protagonista, pero transitando por el inconsciente bilbaíno, lleno de restaurantes que cocinan su vicio estomacal de manera impecable. Quizá por ello la historia desciende por la ría del Nervión en su margen izquierda hacia la casa de la ama de Portugalete y vuelve por la misma margen a la casa de la Misericordia para encontrar a la amatxu renovada. Pero este viaje se completa con otras “amas” que lo desnudan de su resentimiento imposible.

3.- Así se nos descubre una historia nueva, renovada, que no es la simple novelilla negra de un accidente – asesinato. Así como en el cuadro de Dalí las chimeneas, los sofás, y otros elementos, nos van describiendo el rostro de Mae West, en esta novela de Félix Modroño la historia que nos relata nos va descubriendo el rostro de esa Bilbao como la verdadera protagonista de la Historia. Porque Izarbe es Bilbao. Una Bilbao cuyos ojos son los arcos del puente de San Antón y cuyo cuerpo es la ría del Nervión, que se curvilínea como la misma historia que se relata. Porque la protagonista se hace carne desde esas aguas tan espesas como un lodo primigenio. Esa Bilbao que toma nombre de sueño y es hija de un entrenador inglés y una protagonista de canciones de txiquiteros de barrios altos. Esa Bilbao que cada tiempo de modernidad y estreno retorna a las vías de Abando pare regenerarse y renacer. Esa Bilbao a la que nuestro protagonista lleva en la sangre y le es imposible sentirse hombre a su lado, y debe huir, huir a la Misericordia para recobrar su infancia, a sí mismo. Pero huir, de todas maneras.

4.- La ciudad de los ojos grises de Félix Modroño resulta excesivamente interesante porque juega con nosotros, ya lo habéis visto, a ocultarnos la realidad de la Bilbao eterna, verdadera, soñada, hija libérrima de un inglés y una mujer maltratada por la extrañeza de un mundo que nunca se conmueve. Resulta interesante porque cubre la realidad de Bilbao con un txirimiri de ironía. La burguesía vasca naciente tiene los pies de agua, de agua de la ría Nervión, que es como decir de lodo. Y se ha de sustentar siempre sobre la muerte de la propia Bilbao. Es interesante, desde luego, porque la lectura es una invitación a conocer bilbao y a Bilbao. O si me permitís, Félix Modroño ha conseguido que Bilbao sea un lugar de podrida Belleza e insustituible. Como la Dublín de Joyce, ha generado en lector la necesidad y el ansia de conocer Bilbao y a la Bilbao.

5.- La belleza de la novela es una belleza libre, sin finalidad alguna. Sólo la necesidad que tiene el autor de mostrar su Bilbao y a Bilbao, esa ciudad que lleva en la sangre y que le obliga a   amarla en la lejanía. Y obtenemos una enseñanza original, no podemos amar lo más propio si no es en la lejanía. En las ensoñaciones parisinas, se le antoja a Félix Modroño. En las nocturnas visitas a los cementerios ingleses, se le ocurre al protagonista de la novela.

6.- Llegamos así a lo agradable que nos inocula la novela, la búsqueda de la Amatxu para salvar el recuerdo de esa Bilbao que llevamos en la sangre y que flota en la ría, de la que emerge sólo así, cuando abracemos a la amatxu. No hay otra manera de conciliarnos con nuestro amor de infancia. Por eso el libro olía sólo a infancia, aunque sea una infancia castrada. Así sólo es capaz el protagonista, nosotros mismos, de releer la carta de Izarbe al fin y amarla. Amarla como se aman las cosas familiares.

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Mis autores, que no debéis perder de vista
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Xoel Prado - Antúnez | 29-01-2013 | 11:02| 0

Estamos llegando a final de enero y la mayoría de los periódicos publican unos artículos bien poblados de títulos y nombres propios de aquellos autores que “cagarán” una novela como quien amasa un churro o estira un acorde hacia el infinito. No entiendo cómo alguien, a no ser bajo la admonición del contrato, puede publicar una novela cada seis meses o escribirla en dos semanas. Bueno, sí, una novela puede estar preparada en un día, si te pones a la labor y no te molesta ni Boyero con sus contracrónicas cárnicas de Riddick. Lo que cuesta realmente es crear una obra literaria. Una obra literaria, que es lo que todos quisiéramos tener ante los ojos siempre. Pero supongo que es difícil, porqueno todo el mundo escribe obras literarias y se conforman con parir una novela. El otro día se publicaba una noticia que anunciaba que se publican en España en torno a 15.000 novelas anuales. Tantas novelas que son buenas, malas, regulares o simplemente humo. Pero sólo diez o doce pueden ser consideradas obras literarias.

Una obra literaria es aquella novela, en este caso, porque es lo que toca, aunque pudiera ser poema o teatro, que si no la lees te sientes huérfano de tiempo y más que encontrarla, es ella la que se epifenomiza. La epifanía de la obra literaria, sacral momento que nos arrebata el tiempo. La obra literaria, por supuesto, no precisa presentación, se presenta sola, claro, se aparece con la humildad propia de lo que se precisará por siempre. La obra literaria se revela y nos convierte en algo ecuménico, universal, es decir, el fondo inconsciente según el cual funciona la realidad, se patentiza.

Es cierto, no todas las novelas pretende esto. Las hay que sólo cuentan una historia más o menos cierta, más o menos verídica, con más o menos fortuna y no se hace precisa su lectura a nadie. Si sólo se editaran y pasaran a manos del ama de Quijana para ser lanzadas a la hoguera que en el patio hiciera, nada se perdiera. Hay novelas que sólo narran un acontecimiento y se acaba, como si buscara por exclusiva pretensión matar el tiempo y que éste transcurra, sin más. Esta claro que la obra literaria pretende más bien amplificar el tiempo para que este no transcurra, o que se haga uno con el espacio, se solapen, relativizándose. La obra literaria pretende que nos hagamos cargo del tiempo, que carguemos con él, pero en la dimensión del inconsciente colectivo, a la manera de Jung. En otras palabras, la obra literaria nos une a ella con un lazo que nos agiganta con ella, que nos amplifica, que nos convierte en symploke, esa plabra que a Platón le entusiasmaba y que aplicaba a su ciudad para explicar que en ella todo quedaba unido de manera indestructible, y que en español traduciríamos como conexionar (el entrelazamiento cuántico que define a la no separabilidad matemática y la decoherencia)

Conforme a esto, esperamos que este año se produzcan varias obras literarias, en la novela en este caso. ¿De quiénes prodrán provenir estas obras? ¿Quiénes son los autores de obra literaria en la novela? Los actuales, por supuesto, que los consagrados ya nos la otorgan de por sí, por el nombre. Nadie duda de Vargas Llosa o de Eduardo Mendoza, por dar don nombres. Pero los actuales, los que perdurarán en el entrelazamiento cuántico.

Espero este años una nueva obra literaria de Carlos Marzal, que vaya más allá de los reinos de la causalidad.

También llegará la nueva obra literaria de Marta Rivera, donde nos devuelva  a Ribanova, ese reino literario donde el espacio y el tiempo se confunde hasta con la metereología y la gastronomía, y aparezca algún nuevo personaje suave e inquietante en este horizonte.

Esperamos también una nueva obra literaria de Pedro de Paz, quizá esta vez por sendas no trazadas, donde la enfermedad y su descubrimiento repentino en los ojos pendulares de una enfermera Boscosa.

En las manos podremos tener el próximo hallazgo de David Torres, con sus surreales repeticiones de la realidad bucólica. Y en la misma línea pero aún más salvaje, Juan Bas.

Y Rafa Reig, que encubre entre las frases de sus novelas tanta filosofía de lonja clandestina que se escribe con la misma otra novela de iniciación.

Y Pablo Nuñez, que apura la historia hasta la Historia y nos permite que abordemos a las hijas “mouras” de un César desbrido como a los comandos que recuperan el legado exportable.

José ángel Barrueco, del que esperamos nos sorprenda con su especial, por sensible, captación de la realidad a través de los ojos poliédricos de una mosca en su vuelo sempiterno.

Ángela Vallvey, que nos agota tras las lecturas y relecturas de sus novelas de infinidad de vericuetos versiculares, donde se escribe la historia deshecha de esos personajes tan vivos como desnortados.

Francisco Narla, que descubrió el camino que lleva a su corazón mirando en las cristalinas aguas, en los cristalinos ojos del río Furco, de Furco, y ahora nos debe todas las literaturas que emergan entre sus vuelos.

Juan Carlos Martínez Barrio, con sus historias de corazón y tierra, de sabor a carne y sangre visceral.

Luis Amezaga, penetrante como el cuchillo sobre la mantequilla, de escritura sudorosa.

Mientras esperamos releemos con gozo nuevas obras que cayeron en nuestras manos. “Una tienda en París”, que es un compendio de la afectividad que surge en la reorganización de nuestra vida. Maxím Huerta, un gran autor lterario, por cierto. Una novela que merecerá aquí una recesión pronta, “La ciudad de los ojos grises” de Felix Modroño, magnífico. La última novela de Carmen Posadas, que también será recesionada, una novela del abajo y el arriba, “El testigo invisible”.

Y dejo para el final una recomendación de futuro. La novela que escribe con denuedo Ana I. Prado Antúnez, y que seguro sorprenderá a todos.

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.