El Norte de Castilla
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Autor: BESTEIRE
SEXO EN MILÁN DE ANA MILÁN
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Xoel Prado - Antúnez | 20-07-2012 | 4:50| 0

Lo confieso, lo compré para mí y justifiqué la compra como un regalo para mi mujer. Y lo fui leyendo mientras conducía, lo confieso, porque soy muy malo y me gusta saltarme la ley. Lo coloqué sobre el volante e iba pasando las páginas entre curva y curva, así se me materializaba la voluptuosidad de la propia Ana Milán entre mis manos.

Vaya, lo confieso, me alimento del optimismo que desprende Ana Milán entre sonrisa y sonrisa, y de su mirada que hipnotiza, he quedado colgado, en cada escena que interpretaba, y he resbalado por el glamour que desprendía, y así comparecía como un payaso al pie de una escala, pidiendo ayuda para ascender.

Porque Sexo en Milán es mucho más de lo que da a primera vista.

Exacto, en primer lugar se os aparecerá como un conjunto de monólogos que mueven a la sonrisa y nos proponen una suerte de gesto optimista en la comisura de los labios; y si imaginas a Ana Milán en el escenario, el mundo en el que vives se descompone a carcajadas sonoras, y emocionan a la escala rister y a su sister, pero sin riesgos, vale. Salvo caerse de un sofá a una alfombra de pura lama virgen.

En segundo lugar comparecerá ante vosotros como un libro de autoayuda, a la manera de qué quieres decir cuando dices, pero referido, las divinidades nos asistan, a un día al lado de una mujer, qué desea, que quiere que le digas, de ahí que el libro se encabece con ese programática orden/deseo, un libro de chicas que deberían leer los chicos.

En tercer lugar se presentará el libro como un recetario, pero no cualquier recetario, un recetario nada menos que de amor, y no precisamente afrodisiático. Dicho a la pata la llana: de qué se debe llenar el estómago de un amor que ya va cargado de eroticidad positiva, claro. Y allá que te van reglando los invitados de Ana, esos personajes con nombres y apellidos, y la misma Ana, recetas culinarias impagables.

En cuarto lugar se presentará el libro como un manual de amistad, que entre líneas se puede ir adquiriendo la certificación de qué es lo más importante para la autora, la amistad, una amistad que va in crescendo, y que finaliza en la presentación de la amistad más fuerte, la más anclada, la fatriarcal, la de la propia hermana sanguínea, pero sin olvidar a todas las demás, que es la propia fatría, y de la que hay sobrados ejemplos en el libro (como cameos de película) En quinto lugar es un bonito ejemplo de cómo construir un diario, a diario, no sólo porque lo que se puede o debe o se quiere escribir, sino por las grafías de las letras y los dibujos que las acompañan.

Cinco libros en un solo libro. Y además, lo podéis leer como una novela. Se trata de la historia de Ana, acompañada de sus amigos, que va contando cómo, cuándo, dónde, encuentra el amor al minuto, y por qué lo celebra  a lo grande y en lo que todo que está de más en nuestra vida, lo demás, se sostiene (y se sustenta)

Seis libros en uno, que va ya por la sexta edición, y que se sustentan a sí mismos, sin necesidad de esta recesión, desde luego. Y sin embargo, aquí la dejo, por si sirve para la amistad y para que, si cabe, se nos proporcione una segunda parte, que bien pudiera titularse “Bocaditos Milán”, y que hablase del amor al tiempo que le entramos al bocadito sagrado del tiempo de vermú, con un buen tinto y mucho tiento pero cayendo en la tentación.

JM. Prado – Antúnez

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PUNTO DE FISIÓN DE DAVID TORRES
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Xoel Prado - Antúnez | 04-07-2012 | 5:56| 0

La lectura de Punto de fusión, la última novela de David Torres, me la proporcionó la lectura de su novela anterior, “Niños de tiza”. Esta novela me llegó porque proponía algo muy elemental, toda nuestra vida depende de la infancia, y fundamentalmente, de la infancia de los demás. Si esta es desgraciada, nos veremos viviendo en una vida de perdedor, y viceversa. Y en “Niños de tiza”, el protagonista tiene la desgracia en un mundo líquido, en una piscina, donde muere su infancia a manos de una mano negra. O de la negrura del alma de un payaso enfermizo. Sea como sea, aquel ambiente de polución de naranja mecánica, atrapaba al lector para traspasarlo de agonías explosivas perpetradas por manos negras equivocadas. Con el regusto de esta novela, que compró mi hijo sin saber porqué, salí a la búsqueda de la última, este Punto de fisión, premio ciudad de Logroño de novela, y editada por Algaida. Creía que me iba a encontrar con personajes que se meten en todos los líos del mundo al encuentro de un trasunto de Dios cuando se ven involucrados en desatar el bien a su alrededor. No sé porqué se me había metido en la cabeza, que esta debía de ser la continuación esencial de Niños de tiza.

Aquella misma mañana había sucedido determinados acontecimientos políticos que me llevaron a escribir algo parecido a esto: “hoy me he levantado con ganas de quemar España por los cuatro costados y luego licuarla”. Hay días en que la intuición puede más que la lógica.

Y este puede ser el arranque para una lectura original y bella de esta novela, remitirla a lo que significa punto de fisión en la física nuclear, ni más ni menos que la temperatura de equilibrio en la que se funde la materia y pasa a ser líquido. En el caso de la novela, es la temperatura de la explosión que tuvo lugar en Chernobil, que da lugar a que Sergei Berkoff escriba una novela que se titula igual que la novela que estamos leyendo, Punto de fisión, donde los personajes son entidades muy sólidas, con relaciones consolidadas, pero que la explosión va a licuar, y van a actuar de maneras tan impropias en ellos, que ni se van a creer lo que son.

Pero para que veamos que el Punto de fisión literario al que asistimos al inicio de la novela, esa novela dentro de la novela, no ocurre sólo en la ficción real, nos atrae el escritor hacia un lugar sin explosiones nucleares por accidente, donde per accidents ocurre lo mismo, un punto de fisión. Los personajes se creen tan imbuidos de propiedades solidificadas que a ellos no les afectará la licuación, y se ven licuados a la menor oportunidad, como por ejemplo, el editor del lenguaje impoluto. Una realidad ficcionada al ritmo de la fisión eléctrica, ese escritor que no para de escribir el mundo tras caerle un rayo, y que descubre las amplias posibilidades del humor para licuar mentes sepultas.  Excepción hecha del comisario de policía, que parece el único personaje histerésico, es decir, el que es capaz de salvar sus propiedades a pesar de encontrarse cercano al punto de fisión, quizá por la indiferencia ante el mundo o por su capacidad para generar sonetos como estrellas.

No queremos olvidar que una parte muy importante de la belleza de la novela se encuentra en su utilización salvaje del humor, muy a la manera de aquellas películas sesenteras corales, con un gran reparto y grandes estrellas, ¿qué tal pussycat? o la propia El guateque. Es decir, que hay también mucha cinefilia (y cinefobia) en esta novela, y es algo a descubrir en cada página.

En definitiva, una novela que se complica en la ficción de las vidas que pintay se recomplica en la realidad de sus tramas imaginadas, pero esta complicación está conseguida desde una sencillez formal envidiable.  Una complicación que merece un atención especial y que obliga, como lectores, ha iniciar la segunda lectura, y la tercera…Es indudable que os llamará la atención su lectura y no os dejará indiferentes

JM. Prado – Antúnez

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Poundemonium de JULIÁN RÍOS
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Xoel Prado - Antúnez | 29-06-2012 | 12:16| 0

A bate pronto, Poundemonium, es un “pandaimonenium” – la firma con la que Julián Ríos rubrica sobre el mundo: el paso de su rubricón, con elefante y todo. Sobre todo, por la trompa que todo el mundo muestra y todo el mundo pilla y alguna agraciada de mamas, mama como buena “amamante”. Ante todo, porque todos los demonios emergen del Tam-tam-tam-amnesis, ese Támesis que es memoria y es moralia, pero,contra todos, moralina victoriana, no victoriosa. El rubricón que se recuerda: pan-amnesis, tan-amnesis, Támesis. Un río que es todos los ríos, Julián “oneriver”.

A bote tonto, todo se inicia fenicio en una hoja de aligeramiento, la primera, aquella cuya frase incipiente es un esplendor luciferino en la oscuridad reinosa, copiosa, ruinosa, porque da paso con peso, desde las sombras fondosas de Brook Green a los

escaparates oscuros de Shepherd’s Bush Road, acaudalando a un pobre diablo de sucia manta, todo el Spirit of London y a que alguien remembre mimbroso, un viaje al fondo de la mar, en verdad, una “beodisea” desde “Ship and Whale” hasta el “Albany”, la mar de la mer de quijotesco, de tasca en tasca, ver-odo, lo que incita, citando de buena cítara, a verlo todo, incluso la muerte, la buena fuente, the long wáter, el tam-amnesis que nunca se a gota a gota.

A brote de buen cubero, son las eternas historias de los odiseosos sedados de alcohol, que, como alondras, van por Londres, en un vuelo, en busca de su fuel, y brusca mente, hallan a la turgencia, que con urgencia, aquí al lado, contra locas y “estravestidores”

de puerto, les practican un abrasante “chupatirón” con los labios emporrados, oh, la lang, que longjhon. A canto seguido, cuenta cuántas personas son, milalias con milebrios: Rimbaudelaire y Reybaldo Reis, que si beben se iluminan erróticamente y  les entra un leighmotiv tervergisivo, y se hacen a la Babel de una noche de San Juan, con mil de focs, foscos y ofuscos. Es Ra el que los guía por las extrabraganzas ofelísticas, por los móvil Dicks de la noche, y se mueven con dinero, con LSD, libras, chelines y peniques, pounds and pounds, Ezra Pound que ha muerto.

Ha muerto el mejor fabricante de versos, el poeta, el gran Pound merece un velorio y un villorio, este ingente degente Londres de la patria mía, muros que no muraran, murmurarán! Curioso este poeta que pretendió modificar la poesía a fuerza de traducir del chino un Cathay de poemas, que Confucio! tan confundido. Tal que crea escuela la esquela y su muerte es INRI, es un auto de fénix, fenixio. A cuatro voces en el cuarto discruten discursiblos con la treta en la mano, sobre personae y sorben a la personae de la “madama de manos de mantequilla”.

Y buscan bucaneros a los bruscaneros, el Albany al fin, en Deptford, Tam- amnesis abajo, y finalizar esa vela diosvelante, violantes, en los brazos graciosos de Babelle, que es la mejor frígida para frostarse y acostarse vrigidamente, virginamente, fock con male west!, que sueña con un  alba que no llega nunca en el Albany, o con detener y detonar el alba con tanto desdoblamiento en su última nota, peregrinos por este Londres de

alondras.

Como a buen entendingdong, cualquier disco le fonograss, diré que Poundemoniun es un “Long Pound of a great picture book”, un larga duración de imágenes de libro, un libro de larga duración puesto en imágenes, una imagen que no vela en mil palabras, y las vale.

¡Vale, venga, vengrass above us! Abre el libro y leerelelelé!

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ASSUR DE FRANCISCO NARLA
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Xoel Prado - Antúnez | 25-06-2012 | 6:36| 0

EDITORIAL: Temas de hoy COLECCIÓN: TH Novela
PÁGINAS: 960.

Este escritor lucense, se luce presentando su tercera novela, de título Assur. Antes nos sorprendió con una delicia de novela, Los lobos del centeno; y con otra, a medio camino entre la ficción y la realidad técnica del vuelo, Caja negra. La primera, me gustó porque remitía a las leyendas ancestrales de Ca- lech, que es como me gusta denominar a mí a esta nosa terra. Aunque el imaginario que rescataba de esa Galicia, era demasiado consciente. La segunda, no pude leerla, lo confieso, excesivamente involucrado en otros quehaceres propios.

Esta nueva novela se ha presentado a todo el mundo como el proyecto más personal de Francisco Narla, y no lo dudamos, porque en cada página, en cada frase, en cada palabra, refulge la mirada ansiosa de procurar la siguiente palabra, la siguiente frase, la siguiente página. Porque la historia le brota como una erupción volcánica necesaria. Es una historia que se cuece en el interior del volcán, como en Lanzarote, en la parrilla sobre la lava, la carne. Y permitidme que inicie la recesión de la novela de Narla de esta manera, la historia de Assur es carne viva o símbolo rescatado que se nos clava en lo profundo del alma y nos remite, queriendo, a lo más profundo del insconciente colectivo. Un incosnciente profundo y verdadero, no manido y de programa televisado. Y quizá sea de esta manera, por lo que es original esta historia.

La historia es larga, no de saga ni epopeya inventada o revelada al autor, sino de historia a sangre y fuego. Una historia contada desde la precisión del coleccionista de hechos, al mínimo detalle, sobre las incursiones de los temibles guerreros nórdicos sobre la capital oficial del otro reino que no es de este mundo, Compostela. Quiero llamar la atención sobre este detalle de interés capital, el rigor en el proceso de documentación, que no es propio de esas novelas “históricas” que inundan las librerías, donde la Historia queda supeditada a la historia como trama. Aquí, al revés, leemos y descubrimos que la historia como trama es el entretenimiento que hilvana la poco conocida Historia elegida por Narla, la invasión vikinga de compostela en el siglo X. Gentes nórdicos a la búsqueda de lo que oculta Compostela, y en su camino, saquean y asesinan, raptan y devastan y muestran su cara más audaz, conquistadora.

Pero faltan novecientas páginas, porque el libro es largo y se asemeja a la carpeta a fin de curso, repleta de apuntes. Aunque no son para quemar, llegados a estas fechas sanjuaneras, sino para disfrutar. O quizá vivificados por el fuego, somos capaces de convenir en la originalidad de la historia, que son los ojos de un niño, que no crece, como un peterpan de Ca – lech, los que nos van conduciendo a la lo largo de esta historia de nórdicos y nordoestanos, en pugna real durante años. Los ojos de niño muy inocente, dedicado a la cuida del ganado y a la pesca de la trucha, al que le cambian la vida estos vikingos, que usurpan la vida de los otros. Y vamos a acompañar a ese niño a lo largo de novecientas páginas, luchando por su vida, por la de los otros, por la vía de las estrellas, por campos de sangre, por campos de amor.

Del hundimiento del ánimo a la resurrección del ánima, quizá pudiera ser el título de estas novecientas páginas que hemos leído, que os invito a leer, donde un niño debiera haber crecido en un paisaje idílico (como tenemos amigos comunes, sé del lugar donde descansa Narla, semejante al edén inicial de la novela, con lobo y todo) pero que precisó retrasar su vida en el edén porque debía cumplir con una misión casi divina. Y en esto consiste la belleza de esta novela, en ese transcendental retorno al origen para volver a crecer y recuperar su infancia, y progredir hacia la madurez. Pero sólo en ese instante puede reemprenderse la vida.

Y como no todo es recesión, toca ahora que dirijáis los pasos a la librería, acojáis entre vuestras manos el libro, lo abráis por la primera página, ASSUR, de Francisco Narla, y comencéis a leerla. Merece el momento de arrebato que requiere.

JM. PRADO – ANTÚNEZ

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LA SENDA TRAZADA DE PEDRO DE PAZ
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Xoel Prado - Antúnez | 21-06-2012 | 7:54| 0

XX Premio de Novela Luis Berenguer. Algaida, Sevilla, 2011. 358 pp. 20 €

He finalizado la novela de Pedro de Paz, la senda trazada. Sé de otras novelas que ha publicado este autor, como “El hombre que mató a Durruti” , “Las muñecas tras el cristal” o “El documento Saldaña”. Cualquiera de esas novelas vale el tiempo de leerlas, por supuesto. Pero, centrémonos en La senda trazada, a la que, como veis, se la otorgó el XX premio de novela Luis Berenguer. Una novela que cualquiera por su portada, la cataloga de género, y negro por supuesto. Pero más bien podría decirse que es novela turbia, como el bien ribeiro de mesa, de la casa, que lo dicen. No en balde, lo interesante de la novela comienza por su personaje principal, un mediocre fotógrafo, que, como se autoproclama frelance, se cree la reencarnación de Brasai. Como dirá Sócrates, quién si no, nosotros mismos somos este personaje principal, nuestra vida paupérrima, vulgar siempre, y que nos hunde en la desesperación porque no hayamos ese triunfo buscado. Y mientras llega o no llega ese famoso triunfo que con denuedo buscamos, huimos como el humo de los perseguidores acaudalados que pretender que nos convirtamos en caudal de su caudal. Y aquí se inicia la originalidad de esta novela, cuando el personaje principal, Alfonso Heredia, accede a Nostradamus, San Germain y Alesteir Crowley en un sólo libro encuadernado pero escrito hasta cierta página.

Vaya que cuando peor estamos y hasta con los acreedores en los talones, la compasión por nos, proviene del mundo mágico, de las librerías de viejo que surgen de la nada en los barrios más viejos. Y hete aquí que, de la noche a la mañana nos vemos con todo el oro del mundo en las manos. Dicho lo cual, sabemos que no se hace camino al andar, sino que la vida es una andanada de hostias que podemos evitar si sabemos leer en los libros (en todos los libros) las pistas que nos van dando para que hallemos ese tesoro que es lo que esperamos durante toda la vida, esa eterna necesidad del conocimiento, en este caso, del quién y el qué nos descubre el descubrimiento, quién ha dado ese paso adelante para ponernos ante los ojos la realidad – la verdad está al otro lado, en los criptomágico, en lo intramundano, en lo “cismundano” diría Álvarez de Miranda.

Y aquí comienza la parte frenética – pausada de la novela, la necesidad del descubrir, de olvidarse por un instante de las revelaciones, para saber quien es el rebelderevelador de todo esto. Y perdemos el significado del mundo – esas amistades que pos egoísmo mantenemos, porque nos mantengan – para hacer emerger el sentido de todo lo que sucede, sobre todo del porqué a mí: del egoísmo al egolatrismo, que son distintos con ser el mismo ego.

La belleza de esta novela reside en que todo lo que hemos apuntado que oarece suceder lo ahce en imágenes. Sí, amigos, uno va viendo el suceder de las frases como un suceder de imágenes: es un libro en film, poque cada letra, cada frase, el conjunto de la novela, se muestra como un agradable film  lance, donde va aconteciendo la realidad posmoderna de la liberación, la contrarealidad amoderna de la liberalidad mágica, la necesidad de robar a los demás su egolatría y el desenlace apropiado para todo este maremagnúm de puro rockandroll y que dejamos a la mirada indiscreta del lector de solapas, cuando la solapa se acaba y exige que se siga más allá, hacía la blanca página escrita que es como la negra pantalla cinematográfica donde se va a representar la ascensión siempre en caída de otro Heredia. A leerlo nuevo o de nuevo, si ya lo leíste.

JM. Prado – Antúnez

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.