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Autor: BESTEIRE
Al PSOE le queda la retranca y el escándalo
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Xoel Prado - Antúnez | 11-07-2016 | 6:24| 0

Que el PSOE se abstenga en la supuesta investidura “de ese señor al que todos conocen” – como le encanta al mismo referirse a los demás – no evitará unas nuevas elecciones, tarde o temprano llegarán. Como mucho las diferirá al futuro pluscuamperfecto – pero no las evitará.

Rajoy, que no es el gran poeta chino que todos creímos,  no sólo necesita que lo envistan sino que le arreglen la gobernabilidad a su manera, “me dejáis hacer lo que me venga en gana”, que es nada.

Nada ha hecho hasta ahora salvo dejar pasar el tiempo.

Rajoy no es un poeta, es un pasota, como aquellos señores que veían pasar la vida porque nunca pasaba nada y cuando pasaba era un entierro. Efectivamente creo que lo que Rajoy aguarda es el enterramiento del PSOE, ese mismo que desea y anhela Unidos Podemos.

Que el PSOE se abstenga en la evidente investidura del señor Rajoy, no evitará las probables y manifiestas elecciones; o que diga que sí, sólo supondrá que se precipiten los acontecimientos y que el PSOE deba cerrar por defunción – y Ferraz quede en la memoria de todos como la prisión donde encerró a Aznar, Pascual Enguindanos.

Que diga que “no” tampoco le favorecerá en nada en el afán de la resurrección si no se somete a un proceso de chivo expiatorio al que aún no accedido. Sí, un proceso en el cual asuma la culpabilidad de todos sus actos y quede en la inocencia de nuevo.

Ese proceso de chivo expiatorio sólo lo puede lograr si al posible fracaso de investidura de Rajoy, opone un gobierno procesual y escandaloso. Un gobierno del PSOE apoyado por todos aquellos que se han denominado “fuerzas del cambio” e incluso por los así denominados independentistas, y a los que el ínclito Cela apellidaría, de salón.

España necesita para despertar de su letargo de idiotez degenerativa ese “escándalo”. No aceptarlo, será volver a repetir las elecciones en diferido disimulado, situar a España en una encrucijada de ataúdes desvencijados, convertir al gobierno en un gobierno en funciones ad eternum.

Rajoy no puede liderar este proceso, porque es el poeta de los Haikus que esperan agotar los plazos y se agotan  a sí mismos de aguardar el fin.

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Stars Wars: la nueva Estrella es el matriarcalismo
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Xoel Prado - Antúnez | 28-12-2015 | 10:15| 0

Con evidente desgana, todo hay que explicarlo, me encaminé con el corazón acelerado a contemplar en la pantalla primorosa la nueva entrega de Star Wars. La desgana me la inoculó con desparpajo y alevosía, la anterior trilogía que no aportaba nada que no se supiese ya sobre la vida exagerada de Luke y su hermana, los Skywalker. Aquella primera película de nuestra adolescencia, que nos deslumbró con sus efectos especiales, y su sonido futurista, sobre todo si podías verla en una sala de primer orden (imperial) y que necesitó una trilogía para poder ser explicada, siempre me pareció en sí misma agotada. Por eso, componer una segunda trilogía para nada, no significaba otra cosa que tratar de exprimir la fuente de capital descubierta.

La primera trilogía no solo desprendía una belleza sin igual desde la pantalla luminosa sino una estética novedosa en la utilización de los recursos cinematográficos y una explicación psicoanalítica en la lucha por la primacía en el gobierno. Ese lugar de gobierno reservado y ejecutado por el padre plenipotenciario y jupiterino, iba a ser reivindicado por el hijo revelador de la Fuerza en nombre de la Madre ausente. El hijo que no sabe que es hijo lucha contra el Padre, que si conoce la identidad del hijo, con la dirección espiritual del hermano del padre, del tío paterno, que es guía angelical. Elías el Profeta/El Árcangel con espada de fuego, Obi Wan Kenobi, ejerce de buen grado esa facies dualéctica sobre el que ha de venir, Luky Skywalker,  y que ha de sucederle a él mismo como profeta. Tras su muerte y dejar tras de sí sólo el manto de su poder profético como legado, guía a Luke como voz en los desiertos y en la soledad del iniciado. Solo tiene ya como misión propia propiciar el encuentro final con el Padre desafortunado y vengativo para no sólo no ocupar su lugar sino permitirle volver al lugar que le corresponde en el lado Bueno de la Fuerza.

Pero si Luke no ocupa el lugar del Padre, ¿quién ostentaba el poder de la República? ¿O todo era Imperial e Imperioso? Se trataba de contestar a esta pregunta, que quedaba en el caos.

Dado que Luke no vino al mundo para ocupar el lugar del Padre sino para que éste ocupase el lugar merecido, no tenía como destino final el Poder. La hermana no tenía lugar en el mundo sino para dar lugar a la siguiente generación e Skywalkers, pues la responsabilidad de la crianza de hijos recaía sobre el tío paterno – y no el materno. El puesto de dirigente de la República estaba vacante y se aprovecha de ello, el Imperio.

La nueva trilogía que comenzaba ayer mismo, trae novedosas transformaciones. En primer lugar y de nuevo, la hermana de Luke da a luz la nueva generación y que, como no puede ser de otra manera, se abandona al cuidado del Otro, del tío Materno. Como en el matriarcalismo trobiand, pero el tío materno pierde el lugar cuando el sobrino primogénito, se deja llevar por el lado oscuro, y, así, desaparece. El hijo pierde la inocencia y dado al lado oscuro, desea que perezca el tío materno para que no pueda compilar la fuerza en nadie inocente. Así, la película, esta nueva entrega, se desenvuelve como una búsqueda del tío habúnculus, a la manera del matriarcalismo Vasco.

Pero esa búsqueda sólo la puede realizar alguien Inocente. Esa inocencia la encontramos en la nueva Skywalker que no sabe de sí y ha de salir a la búsqueda de sí, hegeliánamente. Tiene que descubrir el Amor en sí para donárselo a todos, y si cambiamos Amor Jesusítico por la Fuerza, es de igual manera. Chatarrera en vez de carpintera, descubre poco a poco la fuerza desde su inocencia como elemento pleno en sí, pues ella es el resultado de la Fuerza y la Audacia (Han Solo)  Sólo ha de dejarse llevar por la imagen que cabe en sí y dará con su auténtico Ser. 

El hermano, maldad pero residual, no en estado puro, ha de conseguir el enfrentamiento con el Padre pero no para devolver a éste a su lugar sino para afianzar él el suyo propio. La masculinidad retorna al lado oscuro a la Maldad absoluta, al afrontar el complejo de Edipo no como retorno a la Madre sino como usurpación del puesto del Padre por el puesto mismo. Es decir, el hijo de Leia y Han desea ser Malo.

La Chatarrera, por contra, va descubriéndose a sí misma a través del Padre y sobre todo de la Madre que, finalmente, la dirige al tío Habúnculus, ese nuevo Elías, para que la descubra en su totalidad de Ser, en su Autenticidad. 

La República no tiene más Sentido que el Matrical, el Imperio es Patriarcal y Malvado – y esa es la conclusión de la nueva Trilogía.

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Teo Palacios: En España es impensable una Marsellesa
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Xoel Prado - Antúnez | 24-11-2015 | 7:43| 0

A las cinco de la tarde atravesé la plaza mayor de la localidad de Lerma a la búsqueda del Patio del Palacio del Duque de Lerma. Los pasos resuenan vacíos entre la niebla mientras camino a la puerta del actual parador de Turismo. Allí, entre voces que calman el presente con su conciencia intranquila de pasado de polilla, he quedado con el escritor Teo Palacios, a través de su editora, Penélope Acero. Se trataba de entrevistar al autor que había escrito y presentaba una novela veraz sobre el Duque de Lerma, El trono de Barro

Nunca había pasado al interior de esta lúgubre mansión de un pasado cierto, de corrupción y precivilización. Al atravesar la puerta, amablemente me recibe una de las encargadas de recepción para interesarse por lo que deseo. Le explico que he quedado con el escritor que presenta el libro esa tarde en el parador (no me salía si era Teo o Tino, y en palacio, recordaba su Palacios) mientras ella se ofrece a avisarle. No lo deseo porque ya he quedado telefónicamente a esta ahora y en el Patio de Palacio.

Mientras aguardo la llegada de Teo, observo a varias parejas de edad jubilada dando vueltas a las inscripciones y diversos atavíos y cuencos y propagandas y menús para sibaritas. Doy vueltas y me acerco a las escaleras donde, en el rellano, se exhibe un retrato, que imagino del Duque Francisco. Los trabajadores del parador hablan y se afanan a su trabajo. A la cuarta vuelta, en la que comienzo a parecer sospechoso de cualquier salvaje afección, o así lo siento, como siempre, aparece al fondo la figura bicéfala del escritor y su editora, de Teo y Penélope, un ser único amasado en el acero.

Teo aparenta más altura de la que inclina al saludo,cuando entrechoca sus manos con una confianza envidiable y que derrocha a raudales; y de desenvuelto, agota cualquier previa representación  de cómo me presentaría. Me he quedado inmóvil y sin palabras, y sin saber si sí o no dar la mano o sí  simplemente allegarme al autor y comentarle que su nueva novela, al menos en lo leído, no desagradaba. Lo digo, su desenvoltura de director empresarial establece una confianza envolvente que allana la entrevista y yo sólo me fijo en ese hálito de seducción inevitable. Nos sentamos en un antiquísimo banco corrido, al lado de la pared, en el pasillo que dirige a las escaleras que suben al piso superior, vigilados por el Duque de Lerma, severo y cruel.  

Con la grabadora dispuesta y bajo la atenta miada de la sutil Penélope, que aguarda a que finalice la entrevista tejiendo en su mirada la entrevista aún por realizar, como si ella ejerciera todo los papeles, entrevistadora, entrevistada y hasta el mismísimo Duque de Lerma, se inicia la entrevista en este escenario que nos aplana con su peso imponente.

 

“Sabes, trabajo en el Cardenal Sandoval y Rojas, en casa de Bernardo…”

– Su tío, sí, un personaje importante, que llegó a ser inquisidor general y de gran relevancia en su época. Pero en la novela, la familia del Duque de Lerma tiene poco peso. Aunque aparecen al comienzo de la novela, porque Francisco necesitó su ayuda. Estuvo estudiando a cargo de su tío, Arzobispo de Sevilla. La familia que más aparece en la novela es la familia íntima, su esposa, sus hijos, de la que, por supuesto, si hablamos. La historia que relata la novela no se centra en la familia Sandoval como tal; en realidad, contamos el ascenso y caída del Duque de Lerma. 

 

 

“¿Qué te atrajo de la figura de Francisco, qué le convierte en una figura tan singular?

Es una figura singular, básicamente Francisco es un tipo singular. La gente suele ver en el Duque de Lerma solo sus aspectos negativos, sobe todo, por toda la corrupción de la core en su aquella época. Sin embargo es un personaje que tiene muchas luces, que han quedado relegadas al olvido. Por ejemplo, se opuso, hasta el último día a la expulsión de los moriscos, cosa que la mayoría de la gente desconoce y fue el impulsor de una política pacifista con la que logra firmar la paz con Inglaterra, Francia,  Flandes; o mejora las relaciones con el Ducado de Saboya. Como se puede ver, hay muchas luces en este Duque de Lerma, aunque hayan quedado apagadas por las imponentes sombras que lo cubre.

En la novela hay un impresionante trabajo de investigación, que parece que nunca se agota, que siempre vaya a aparecer un dato nuevo…

Siempre, siempre, de hecho cuando yo di por finalizada la novela y se la pase a mi agente, me indicó que debíamos introducir una trama nueva para darle una pátina de conflicto narrativo y así fue como apareció la figura de Baltasar de Zuñiga, que para darle empaque en la novela, a pesar de que aparece en contadas ocasiones, hube de leer una bibliografía ingente, en un plaza de quince días, donde se incluía una biografía de Baltasar que se extiende en setecientas páginas, porque tenía que ponerme a escribir. Los procesos de investigación son largos, arduos y, a veces, inesperados.

Has maquillado literariamente a Francisco o le permites que se muestre tal cual fue…

No, yo creo que he realizado un acercamiento bastante fiel, en mi opinión, a lo que fue el Duque de Lerma. De hecho, mi editora, comentó en una ocasión que era la primera vez que veía un Duque de Lerma muy persona, muy familiar, lo que realmente debió haber sido. Incluso, más allá del personaje político que era. Proporcionamos escenas de su vida familiar, de su vida íntima, cómo se relacionaba con su esposa, con su hijo mayor, Cristobal. Trazamos a ese personaje solitario en que se convirtió, sin duda, y en esa soledad, tuvo que pasarlo mal en muchas ocasiones.

España es un reino de poca ideología y mucha devoción.

Eso lo ha sido siempre (por primera vez sonríe y muestra que se encuentra a gusto en la entrevista, mientras Penélope, que es más Peclamur que la que se uniera a Ulises, abandona sus tejes y manejes en el móvil, y sonríe, a la vez) Además, si no lo sabes, yo vengo de una ciudad como Sevilla, muy devota. De todas maneras yo creo que tanto la devoción como la ideología si se llevan al extremo, siempre acaban hiriendo a un país, siempre es malo. Creo mucho más interesante tener ideas firmes, evidentemente, y, sobre todo, actuar en consecuencia de estas ideas.

Has realizado un viaje en el tiempo al siglo XVI/XVII y has descubierto que no ha cambiado nada

Nada, no ha cambiado nada. Somos los mismos, nos gobiernan los mismos, nos roban los mismos. Las cosas siguen exactamente igual que hace cuatro siglos. Permíteme que diga que me resulta de una tristeza inconmensurable. En el siglo XVI/XVII las clases pobres lo pasaban muy mal, pasaban hambre, eran expulsadas de su territorio y tenían que dejar todo lo que tenían, sus casas, etc., y hoy en día nos está pasando más de lo mismo. Lo que no entiendo es como no despertamos y nos lanzamos a pedir que las cossas se hagan de otra manera.

 El refranero español celebra siempre al pícaro, al ladrón, y dice “si no quieres ser ahorcado, vístete de colorado”.

Si, efectivamente. Verás Francisco de Sandoval era un hombre muy inteligente, y una de las cosas que más sorprenden de su figura es la capacidad que manifiesta para ver a largo plazo. El supo muy pronto que su valimiento iba a terminar e iba a terminar muy mal. Entonces, busca la posibilidad de que se le invista Cardenal, como así lo consiguió. A día de hoy las coas se hacen más o menos igual, lo que pasa es que vamos a visitar al ministro, para que ayude y eche un mano en según que cosas. Las clases nobles, las clases poderosas siempre acaban por salirse con la suya.

La novela histórica actual, siempre parece escrita para un film futuro…

Pemíteme que te diga que considero imposible que se pudiera realizar una película de El trono de barro. Quizá sí una serie de televisión, que, además ahora está muy de moda. Además de realizarse algo con la novela, preferiría que se tratará de una serie por la complejidad de la historia.

A mí del Duque de Lerma siempre me ha atraído su mirada entreperillada y que oculta el cuello como si ocultase la marca del vampiro que es…

(Vuelve a reír nuestro entrevistado como si le hubiéramos leído el pensamiento) Sí, sí, totalmente de acuerdo. Es un personaje con mucho dobleces, con una parte oscura muy oscura, pero que, por otra parte, era muy visible, porque salía en muchos panfletos, donde se le criticaba sin piedad, que, por cierto, se prohibieron para evitar que ser fuera de las manos la situación social, Por otra parte, él siempre intentaba ocultar sus movimientos en la Corte, pero nunca lo consiguió, porque hay estaba la Reina Margarita, que se encargaba de desenmascararlo y junto a ella, toda una pléyade de personajes cortesanos.

Crees que tu novela puede herir a derechas o izquierdas, a monárquicos o validos

No, no creo que pueda herir según la ideología sino según la moralidad. Creo que va a haber muchos personajes políticos actuales que se van a ver reflejados. Y estos personajes, en los cuales todos estamos pensando, su moralidad es muy escasa, y, por eso, hasta que dudo que moralmente, pueda llegar a causarles siquiera un leve pinchazo. Aunque, por otra parte, me encantaría para que sirviese al resto de los mortales y se diesen cuenta de que no han cambiado, que no hemos cambiado, que siguen haciendo con nosotros lo que quieren y que en nuestra mano se halla el cambiar dicha situación.

Sumiller de Corps, Valido del Rey, Cabellerizo Real, el que mucho abarca, todo lo aprieta

Se lo lleva todo y lo que no puede llevarse, le encarga a un amigo, que se lo lleve a él. Sí, sí, Francisco de Sandoval hizo acopio de todos los trabajos posibles para acumula poder y dinero, que es de lo que se trataba. Cuando se decidió a traslada la Corte a Valladolid, él ya había comprado en la ciudad todos los palacios, el de Benavente, por supuesto, y cuando la Corte ya se había trasladado allí, el Rey estuvo un año sin un lugar donde vivir. Vivía de prestado en un palacio, Hay interviene Francisco y le vende el palacio de Benavente, a un precio muy superior al que él había pagado, y cuando realiza la transación, Francisco le dice a Felipe III, que en ese momento el problema es suyo, que no tiene donde vivir, y Felipe III, le explica que no debe preocuparse porque desde ese momento le hace Alcalde permanente del palacio y le otorga un sueldo. Ganaba por todas las partes.

Cuál es la literatura en la que crees y si la has reflejado en el libro.

La literatura en la que creo…Creo en el libro que me toca la fibra sensible por cualquier motivo. Desde muy pequeño sentí una atracción por la novela histórica. Yo, el primer libro que recuerdo haber leído fue Momo, de Michael Ende, que, por cierto, es un libro que recomiendo a toda la gente, independientemente de su edad, porque posee una lectura muy diferente siendo adulto que niño. El libro que me marco, sin duda, para la literatura hsitórica, fue El Corsario Negro, de Emilio Salgari. A partir de la lectura de esta novela me aficioné a la literatura histórica. Los libros que me gustan son aquellos que me llegan a la fibra, que me dicen algo, que el personaje me resulta atractivo por cualquier motivo. Las personas, al fin y al cabo, tenemos todos lados positivos y negativos y es importante que queden reflejados ambos en la literatura, en los libros que escribimos.

La mujer de Francisco y sus amantes, se dejaban llevar por los vientos o sabían del primordial papel que jugaban como conseguidoras...

La mujer de Francisco fue una mujer de su época. Se caso en un matrimonio concertado, no fue un matrimonio especialmente feliz, pero si es cierto que ambos remaban en la misma dirección y de hecho, Catalina llegó a obtener privilegios impensables. Erala camarera mayor de la Reina, lo que suponía que se encontraba a cargo de toda la casa de la Reina, y todo lo manejaba ella. Sin duda como mujer de honor, este cargo hubo de ser el culmen de su vida. Pero su matrimonio con el Duque de Lerma, no creo que fuese especialmente feliz.

Has tenido que tener especial cuidado a las palabras, a los giros lingüísticos…

Suelo utilizar en mis novelas un lenguaje actual, sin embargo, en esta novela y para los diálogos y solamente en los diálogos, sí que he intentado darle un giro al lenguaje, enfrentarme a un lenguaje más arcaico. No significa eso que se haya transformado en difícil de leer, que no lo es, sólo pretendía reflejar la época. Por ello hemos cambiado un poco el orden de las frases, utilias vocablos que en actualidad están en desuso. Siempre con la intención de darle color a la novela, no hubo nunca otra pretensión.

Los títulos de tus novelas son siempre muy claros con respecto a la trama de la novela y en este último más, El trono de barro, ¿crees que el actual trono también es de barro?

El actual trono es de espadas seguro. ¿De barro? No sabría decirte. De barro es seguro, el sillón de La Moncloa, este seguro que es de baro, y, a partir de ahí, veremos. Personalmente creo que la Monarquía en la actualidad ha dado un giro pero no me atrevo a decir si sera suficiente.

España siempre ha sido un pueblo de monarcas y validos, ¿que obligaría al pueblo español a comportarse como el francés y hacer una revolución?

Si nada le obligado ya, dudo que haya que lo obligue. No creo que por las venas españolas corra la sangre que corrió por las venas francesas cuando la revolución, sin duda, sino, ya habríamos hecho algo. En España dudo que haya una marsellesa nunca, porque creo que somos demasiado acomodaticios y que nos conformamos con poco, cosa que considero un error. España y su pueblo, debiera ser exigente.

Por qué debemos leer El trono de barro

Pues mira, no debéis leer el trono de barro por nada (oh, my good, que mirada más guillotinesca le lanza Penélope, que clama en su móvil, venganza!) debéis leer el trono de barro si os interesa descubrir una parte de la historia de España que prácticamente está en el olvido, pero lo que ocurre hoy es eso que hemos olvidado y no es nada nuevo, que sucedía ya hace cuatro siglos. Si os interesa estas cosas, leed el trono de barro porque os vais a sorprender; y si no os interesan esas cosas, no debéis preocuparos, hay muchos otros libros que os pueden tocar la fibra, como a mí.

 

La entrevista toca a su fin y tengo la impresión de haber hablado con el mismísimo Duque en persona, o con uno de aquellos escribientes de panfletos en los que se le ponía en su sitio. En la entrevista nos hemos encontrado a gusto y en este marco incomparable del Palacio de Lerma, parecía todo tan siglo XVII, que hasta nuestras vestimentas y palabras buscaban la época en el sitio. Sólo la existencia de Penélope Acero, son su móvil siglo XXI  nos ha devuelto al tiempo actual.

 No importa, son tan iguales.

Y nos despedimos. Teo seguirá con su periplo del Duque, acompañado por la sin par Penélope y yo atravesaré solo la Plaza que el Duque de Lerma veía desde su ventana…

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De nuevo
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Xoel Prado - Antúnez | 13-11-2015 | 4:55| 0

Vamos a realizar una serie de entrevistas y de lecturas, siempre siguiendo el mismo esquema de cuestionaamiento, tanto del entrevistado como del entrevistador. Hemos decidido comenzar esta serie con Teo Palacios y su novela, El trono de barro, porque así me lo han pedido. Nos vemos la próxima semana y aguardamos que os encanten dichas entrevistas.

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Félix González Modroño, frente al cántabrico: viaje imaginario por la literarura de imaginación
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Xoel Prado - Antúnez | 02-03-2015 | 11:03| 0

Nos sentamos sobre un sofá Manoir para hablar distendidamente con Félix G. Modroño. Hablaremos de literatura, de su literatura, de esas novelas que le están cincelando una personalidad literaria innovadora, fresca, rigurosa.
Félix G. Modroño es un escritor vasco, pero de orígenes zamoranos, y recriado en Sevilla. De Bilbao a Sevilla, al revés de la canción de Fito.
El pueblo zamorano de sus padres, Villalpando, fue el promotor de su primer libro, fotográfico; y este libro, fue el modelo para el resto de sus novelas.
Desde las alturas del puente colgante, se puede ver la margen izquierda y la derecha. La de Félix es la izquierda, a nuestro frente Portugalete, allí, a la derecha, Santurtzi.

– De verdad, de la buena, ¿cómo le afectó el cielo vizcaíno, quizá tanto como al hidalgo de la mancha el otro vizcaíno, que le hizo ver que lo suyo eran los entuertos?
– Crecí en Bizkaia en tiempos convulsos. Fui un niño algo enfermizo y mis padres me traían lecturas. Supongo que la imaginación se forja durante la infancia a partir de lo que somos y lo que nos rodea.
Ese niño enfermizo sólo parece notarse en la mirada angelical que te traspasa con una infinidad de palabras con las que reconstruye la realidad en su imaginación enrqiueedora. Unas palabras que surgen de aquellos libros léídos en la enfermedad; y de su impulsiva imaginación actual, la que se forjó en aquellos tiempos convulsos.
Nacido en Portugalete en 1965.
– Disculpe que le comente mi experiencia, pero en Portugalete no se aprende a escribir. Normalmente a potear cuesta arriba, cuesta abajo y a mirar a una ría madre desde una barquilla que gravita, ¿o es que será esto escribir?
– Para escribir hay que vivir. Sobre todo, si se pretende transmitir. Yo empecé a crear historias mucho antes de ponerme a escribir. Uno elucubra con los deseos, con la imaginación… Es inevitable que la infancia y la adolescencia nos marque. Y la mía transcurrió en Portugalete.

Desde el puente de Portugalete, oteamos el horizonte, y nuestra mirada se dirige a Villalpando, lugar donde nacen los padres de Félix, feliz reencuentro con los ancestros. Precisamente, el primer libro de Felix es un libro fotográfico sobre este cruce de carreteras, hacia el noroeste, hacia el suroeste. Entre Galicia y camino de extremadura, hacia la Lusitania.
– Villalpando era siempre un lugar donde paraba el autobúsa Galicia, a Extremadura; pero al observar su libro de fotografías de Villalpando se diría que tiene usted buen ojo para lo inmarcesible, ¿Cómo ve usted la fotografía en sus novelas?
– Ese libro de fotografías de Villalpando está elaborado con más cariño que maestría. Por fortuna, ahora soy mejor fotógrafo que entonces. Elegir encuadres es como elegir escenas que contar. Procuro que mis narraciones sean visuales.

Y aquí, en estos lugare zamoranos, transidos de poemas de León Felipe, de Octavio Uña, transidos de luz y de viento, por los que Castilla paga precio aunque el poeta no lo quiera, surge literariamente el Doctor Zuñiga. Deaquí es llamado y elegido para su primera gran aventura de herreros y arrieros y sangre. La sangre de los crucificados, año 2007, “en una noche triste”…
– A ver, ¿por qué “la sangre de los crucificados”? ¿Por qué Fernando de Zuñiga? ¿Por qué su periplo? ¿No podía haber permitido a su “camarada de estudios” la quietud argumentativa de Baker Street?
-Me pareció interesante recrear una especie de “road movie” en el siglo XVII. La historia me pedía varios escenarios y el doctor Zúñiga, a pesar de sus años, se vio obligado a recorrer España a caballo. La inspiración me vino a través de El Cachorro, una preciosa leyenda sevillana. Y el personaje de don Fernando es uno de mis “alter ego”.

El siglo XVII, el renacimiento, la ciencia, pero también un siglo para el pirronismo desacerbado, la duda en cada deuda, el dado como contraindicación al método. Y la espada.
– ¿Buen siglo el siglo XVII para haber nacido? ¿O se percibe uno más arraigado en este a caballo de siglos tecnológicos?
-Pues ni uno ni otro. Después de escribir “La ciudad de los ojos grises” me enamoré de París en los tiempos de la Belle Époque.

Sin duda París también se otea desde el puente de Portugalete, es más, ahora mismo estamos sobre medio París, sobre una torre Eiffel tumbada amorosamente sobre el Nervión, que es medio Sena. No es de extrañar ese enamoramiento de París, ya que vale una misa, una fiesta, y puede ser siempre el comienzo de una gran amistad. Como esta nuestra. Sin embargo, su Zuñiga, el doctor, maestro en todo por renacentista, viaja de lar en lar, por esta España alejada de cogitos y sumnes, piel de toro, crueldad extrema.
– Hablando de moverse, Salamanca, Madrid, Sevilla, Bilbao, ¿ida y vuelta o en alguna de estas ciudades permanecerías por siempre jamás? ¿Dónde moriría Zuñiga si no fuese eterno?
-Félix Modroño se ve en un lugar frente al Cantábrico. Zúñiga morirá en otro lugar. Ya sé cómo ocurrirá. Me encantaría poder escribir esa historia dentro de 15 años.

Quince años, una adolescencia de espera, para saber del destino del doctor Zuñiga. Parece que en la mente de Félix ya tiene la suerte echada, el destino escrito, ¿podrá reescribirlo como su racionalidad le indica o debera conformarse con ser este Zuñiga sólo un aquetipo sentimental que requiere hermenéutica?
– ¿Con sus novelas pretendes apelar a la racionalidad civilizada o la sentimentalidad arquetípica?
– Somos híbridos entre instinto y cultura, entre biología y moral. Por eso mis personajes tienen tantos recovecos y matices.

De nuevo en Zamora, de nuevo con Zuñiga, que recibe una carta, una carta de venganza. Y sale rápido para cobrarla, hacia Balmaseda, hacia Bilbao dirección Norte, de vuelta a la leyendas matriarcales, al enamoramiento con las sorguiñes.
– Sabido era que la muerte tenía un precio, pero que fuese dulce, ¿por qué?
-En el mus, “Muerte dulce” significa que se gana con la puntuación justa, casi sin querer. Me pareció un buen juego de palabras.
– Mus, Bizkaia y la muerte, ¿será por esta unidad de imposibles que este juego de cartas tiene tanta aceptación en el mundo?
-Tiene aceptación porque nació como compendio de los juegos anteriores. Pero su grandeza reside en que no siempre gana quien mejor cartas tiene. Es a la vez un juego de mentiras y un juego de honor. Nos sentimos atraídos por las incongruencias.

El honor y la muerte, la incongruencia, la mentira y la familia. Parece la definición de lapróxima novela de Felix, la que transcurre de Portugalete a Bilbao, esa orilla de sardineras. La ciudad de los ojos grises, que ya no es tan gris en su cielo, quizá por ese Guggenheim dispuesto a tarer el calor de la pintura. Pero esta novela es la incongruencia entre hermanos, la familia y su mentira. Una novela impresionante, que deja alado al lector para asumir eel honor, y la muerte, entre platos de bacalo a la vizcaina y la bizkaina.
– La ciudad de los ojos grises. Bilbao es la protagonista de tu penúltima novela, y, a la vez, en ella transcurre una historia de amor y venganza, ¿estarías de acuerdo con tal aseveración?
– Mi pretensión era homenajear a Bilbao. Por eso quise construir una novela que la evocara. Efectivamente, es una historia de amor a una mujer… y a una ciudad.
– Y la ría que lo vigila todo, desde los primeros besos, hasta el bacalao a la vizcaína o la vizcaína, gran dificultad entraña integrar tantos acontecimientos y que salga perfecta la historia, la novela. Hasta la portada. ¿Desde la añoranza se escribe mejor?
– Escribí esa historia durante la enfermedad de mi madre. Ese halo nostálgico tiene que ver con mi momento emocional y, por supuesto, con haberla escrito a cientos de kilómetros de mi tierra natal.

Y hoy miramos desde Bilbao a Sevilla, del arenal al arenal, desde las siete calles a la calle Sierpes, desde el botxo al botxo, el bar que regentaba un par de bilbaínos frente al Sánchez Pizjuán. Y vemos a Felix feliz, exultante, con el premio ciudad de Sevilla recién estrenado y más, por esa nueva novela que es el objeto del premio, Secretos del arenal.
– Y ahora, un premio para su escritura y sus mujeres, tan iguales, tan distintas, o viceversa.
– Las protagonistas de “Secretos del Arenal” tienen mucho en común, aunque sus infancias fueran bien distintas. Me gusta que mis personajes evolucionen a lo largo de la historia. Quizás no todo el mundo actuaría igual que ellas, pero seguro que son comprendidas.

– Desde Sevilla a Bilbao o viceversa, para redescubrir, el amor, la muerte, la venganza, ¿no hay felicidad posible salvo en la palabra fin?
– La felicidad no existe como tal. Siempre habrá algo que nos impida ser plenamente felices. A lo máximo que podemos aspirar es a acumular pequeños momentos de bienestar… cuantos más, mejor.

No nos podemos despedir de Félix sin peguntar por Zuñiga, ese extraño ser en aquella España del siglo XVII, el zamorano adelantado a su tiempo.
– ¿En qué historias anda enfrascado ahora, con qué acero se debate su pluma, o pretende descansar como Zuñiga? ¿No es hora de resucitarle?
– Recojo el guante. Estoy preparando la tercera entrega de Zúñiga. Y sigue viajando, incluso ahora más lejos. Esta vez nos iremos a Venecia.

Un viaje más para este arriero a medio camino entre Descartes y un capitán de la Guardia Real.

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.