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Fecha: abril, 2013
Ashía, la niña somalí, de Neo Coslado
Xoel Prado - Antúnez 24-04-2013 | 12:39 | 3

0. Neo Coslado, literariamente embarazado de escritura por su programa matinal en Cope de la Sierra, ha concebio una novela repleta de humanidad, sinceridad, de compromiso y solidaridad, o, al menos, estos son los sentimientos que la novela provoca en el lector o que el escritor quiere provocar con esta historia tan simple como la propiedad realidad de la que emerge. Ashía es una niña preadolescente, abocada a vivir la realidad de cualquier mujer en Somalía, que es ninguna. Las mujeres somalís no tienen vida.

La humanidad de la novela nos precisa a hacernos cargo de esta realidad vívida pero alejada de nuestra propia realidad y que podemos aferrarla en la mirada del escritor cada vez que dispone un nombre en cada frase, una metáfora de esta realidad y no un concepto que la comprenda. El autor no quiere que nos complezcamos en la misma realidad ni en su mirada, pretende que entremos a saco en la historia yque pongamos en juego nuestra propia humanidad con su mirada.

La sinceridad emerge desde el mismo momento en que el autor dice, ahí está la historia real, sin aditamentos barrocos ni adjetivos innecesarios. Concreta y real, la vida misma que se despliega cruel y salvaje desde la explotación de la persona humana como objeto de especulación. No ha añadido nada, ciento siete páginas de disección quirúrgica mostrada con mirada de documentalista de guerra, cámara en mano y el objetivo en la realidad que sucede.

El compromiso de Neo Coslado es la propia novela, como una invitación a añadir nuestro propio compromiso, uno a uno, contra esta realidad. No nos invita a asistir a un espectáculo grave y cruel para que nos satisfagamos y nos regodeemos en el mismo, inivtación en la que han caído muchos documentales y novelas y que quizá haya ayudado a alejar más, si cabe, esta realidad de la comprensión occidental. Muy al contrario. Nos exige, sí, que miremos a la cara de la situación real y nos hace caer en la cuenta de ese falso compromiso que practicaos al creer que con ayudar a una ONG, es suficiente.

La solidaridad, que en la novela está representada en un figura matriarcal, Mamá Samuba. La solidaridad aquí es precisamente la propia literatura, una literatura oral, los cuentos que va relatando esta antígua trabajadora de la embajada francesa. Una solidaridad entre esta figura matriarcal y Ashía, la una guía con su literatura oral a la otra a las puertas mismas del deseo de libertad. Y aún mejor, de liberación de esa tierra que todo lo da crudo, difícil de masticar para quien aún no nacido ya tiene marcada su realidad cotidiana.

1. La parte del drama humano y sincero que vive la sociedad somalí y principalmente las mujeres, está perfectamente reflejado en esta historia muy real. Los propios personajes se hacen cargo de presentarnos esta realidad cruel e inhumana. Unos, nos guían por las costumbres de la sociedad para con las mujeres; otros nos conducen por los caminos crueles de las mafias; y lo hacen sin tapujos, poniéndolo ante los ojos, fenomenológicamente. Y por recrearlos de esta manera fenomenológica, asistimos a la realidad que presenta desde el puro respeto de la sencillez narrada. No necesitamos poner nada de nuestra parte, la realidad por la que Ashía pasa y por la que a la vez transcurren las vidas de las personas de su entorno, se reflejan con la contundencia de la sencillez del lenguaje.

La huída del drama humano se produce a través de la literatura, de las historias relatadas por esa Mamá Samuba, y que permiten la entrada de una senda de huída al mundo de la libertad. A ese lugar que sí que existe, donde el mundo no es crueldad. Esa otra realidad a la que nos aferramos porque queremos que nos permita vivir la realidad alejados de la crueldad. En este caso la literatura se convierte en la válvula de escape, en el postulado que nos va a permitir vivir en otra realiad, la más humana.

2. Al leer la novela de Neo Coslado, vais a penetrar en un mundo de tramas reales, tramado y taimado, pero que es lo que ahí. Sin duda vais a caminar por Somalia y su capital Modadiscio, desde la fenomenoogía de los hechos crudos y rudos, por una tierra feraz sólo en decadencia. Pero os va a liberar, como a la protagonista del libro, el postulado de la literatura  como lugar de salvación por que vives la libertad.

Esta novela te introducirá en la realidad en primera persona del singular y te engarzará a esta realidad lejana cercando a tu propio copromiso y exigiéndole participación. No se trata de reflexión sino de acción. Una acción precisa y necesaria.

Una novela plenamente aconsejable.

 

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Alguien tenía que hacerlo, Miguel Costas y Costas Band
Xoel Prado - Antúnez 16-04-2013 | 7:00 | 0

0. El panorama musical en España es un desierto, con lo cual se ha convertido transitable únicamente para los camellos, claro. La música que se compone se descompone de manera inmediata entre quien pide un Bis pide un Bal y muere de fatalidad patética a quien sólo sabe pedir gasolina, gasolina. La música actual surge de la puerta de urgencia triunfalmente operada, músia puamente estética para la estática escucha que se produce en ese medio que es una mediocridad, que se llama internet. Una mera cuestión de Psy-mpatía.

Una música operada no es música ni es nada, que es ortopedia para reconstruir y estetizar. O bien ha sido este un tiempo de recopilatorios, que nunca se sabe cuando te va a asaltar desde los anaqueles de los grandes almacenes, lugar donde ahora se vende la música, el último de Queen, con ese Freddy Mercury, que se presenta más a sus fieles que el propio Cristo a sus apósteles en día de pesca. Recopilatorios de vivos y muertos y zoombies de demacradas carnes, que se espesan y se caen al suelo por su graciosa gravedad. El parque Jurásico de la música, que cada año hay un grupo regenerado que se prodiga en un larga duración, que se hace eterno. Uno cae en la cuenta de que cualquier día de estos encuentran cómo duplicar a The Mama’s and the papa’s y lo llaman milagro, sin miramientos.

1.La música en directo no se escucha en directo porque todo el mundo se ecuentra más pediente de las luces y las multipantallas que circudan artísitcamente a los miembros del grupo o al cantante de la moda operativa. ¿Dónde está la música? Uno duda de que allí se toque ni que se cante pero sí que se da el cante cantizano con peelículas, fotos y monsergas. Tengo que decir que los os conciertos más legales a los que asistí fue al de las fiesta patronales lucenses, el último de los ilegales; y a uno de fórmula quinta, en el mismo lugar,  esa plaza novedad lucense, que todos llaman la “Plaza inutil”. Así, claro, uno piensa, ¿cómo demonios vas a interesarte por la música? Y no te queda más remedio que recuperar los vinilos del pasado, y ponerte a escuchar las emocionantes canciones que en el pretérito pluscuamperfecto extrajeron de ti las más dispersionantes emociones.

Y aquellos que se despiden y luego se arrepienten pero se vuelven a despedir y retornan, que de tanto volver, nos revuelven el alma y vomitamos “bonustrack”. ¡Codicioso panorama musical.

2. Y en esta tesitura silicónica-jurásica, alguien tenía que hacerlo, convulsionar este panorama para morir, donde hasta Grace Jones parece Zeta Bonds, y como un ciclón en un mundo realmente desalmado, nos traslade a un mundo de Oz. Un trabajo sucio éste, pero alguien tenía que hacerlo y quién mejor que Costas & Costas Band para llevarlo a cabo. Un barrido borrador basado en el corrosivo ecleticismo de este compositor omphálico que nos acompaña ad eternum y su nueva banda “virguesa” (virguerías viguesas vitales) que nos desviga el oído con sus canciones y nos revigoriza. Como el superratón: música para mineralizarse.  Y antes de salir el disco, ha recorrido alguien tenía que hacerlo la veracidad de los escenarios, el directo que da cercanía cárnica y sudorífica.

La música de Costas & Costas Band, es una música iconoclasta, capaz de derribar la autoridad dispuesta a imponernos la realidad material, la del dinero. Recuerden que Costas se ha mantenido al margen de la oficialidad musical, grabando este disco en su propio estudio. Una música que no está grabada ni dirigida a jerarquías ni sociedades secretas o no, sino del individuo que se sabe a sí mismo contradictorio y se lo cuenta como al oído al individuo que salta y salta y alta, y quizá sea esta la razón de que muchas de sus canciones se hayan convertido en himnos para ir cantando en la ducha cuando el agua surge o fría, fría o caliente, caliente. Himnos que alegran fundamentalmente el alma. Una música espontánea, que nace sin excesiva reflexión y que se lanza directamente contra la afectividad del individuo que la escucha para que se comporte de una manera espontánea. Y música para celebrar y beber, como los dioses celtas, claro.

3. Iconoclasta, antijerárquica, indivudalista, contradictoria, afectiva, y por ello, extrayendo una sonrisa sonriente, impoible, y por ello, aconsejo tanto que escuchéis el disco como que vayáis al directo, a cualquiera de los conciertos, y más, quizá, a los conciertos. Música total, aerolíneca, feliz, y muy Costas y Costas Band. Y de esta manera, os reconfrontaréis psicoanalíticamente de las cirugías mediáticas del triunfo de gala, de los que se van y vuelven y retornan y se regresan, de los que sólo sacan recopilaciones hasta desde la muerte.

 

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.