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Fecha: febrero, 2015
Secretos del arenal de Félix G. Modroño
Xoel Prado - Antúnez 10-02-2015 | 7:04 | 0

Vamos a hablar de la novela “Secretos del Arenal”, la última obra publicada por Félix G. Modroño. Publicada por la editorial Algaida, en Sevilla, en el mes de octubre del 2014. Una historia que se desarrolla a la manera de una novela negra, en sus trescientas ochenta y una páginas. La novela se publica tras recibir el premio Ateneo de Sevilla de novela, en su XLVI edición. 

A Félix G. Modroño se le conoce de sobra. Autor de novela de carácter negro desde siempre, con su famoso Zuñiga, y las novelas La sangre de los crucificados y Muerte dulce, o la más encomiable de las novelas leídas en 2012, La ciudad de los ojos grises.

La novela que nos ocupa ahora es sencillamente caleidoscópica. Una novela que, como se advierte en la misma portada, va a portarnos al destino entrelazado de dos mujeres, en dos ciudades y dos épocas diferentes.

Las dos ciudades son Bilbao y Sevilla, como la canción de Fito. Las dos mujeres son las protagonistas indiscutibles del relato, Silvia y Olalla; y las dos épocas diferentes, una la actualidad de la conciencia presente, y la otra, la rememoración del pasado histórico, esa guerra civil cruenta y deleznable.

Dos historias, dos mujeres, dos ciudades, dos épocas distintas. Dos, dos, dos, y creo que todo el mundo va a caer en la tentación de leer el libro como si realmente se tratara en el mismo dos historias independientes que se van entrecruzando para sorprendernos con un final inesperado. Por supuesto, un final donde ambas historias se entrecortan. No está mal esta lectura – una lectura diacrónica de sucesos semejantes que les ocurren a personas semejantes en épocas tumultuosas. Sí, porque el presente que vive Silvia es tan tumultuoso con el que se revive en la historia de Olalla. Así, Silvia nos estaría contando su historia en primera persona a la vez que nos obliga a revivir, como si fuésemos propiamente “su” Mateo, una historia impropia, pero carnal, en tercera persona.

Pero intuimos una lectura sincrónica en la novela. Esta lectura sincrónica nos obliga de repente a planearnos la existencia de una sola mujer, Silvia, que a la par que se va confesando en primera persona en conciencia (moral, psicológica y personal), nos va abriendo su inconsciencia individual y colectiva, para que comprendamos su dolor y más, sus momentos de satisfacción. Porque como confiesa el autor en una entrevista, no existe la felicidad así, grosso modo, sino cachitos de bienestar por los que vamos luchando. Precisamente, Silvia quiere justificarnos esos momentos variados y singulares de su bienestar en la casa de la playa o junto a Mateo, a pesar de que su momento de tumultuosa realidad es la muerte de su hermana. Y no tiene mejor manera de mostrarlo que abriéndonos su inconsciente colectivo, donde mora esa mujer Olalla, que, de igual manera, luchó por esos momentos de bienestar entre tanto tumulto de sangre. 

Las dos lecturas son factibles y dejan una sensación de bienestar al llegar a la última línea, como si la propia novela nos permitiese a nosotros apropiarnos de ese momento de bienestar de ambas/única protagonista.

La historia está construida sobre un lenguaje que circula con la probidad del escultor, que sabe precisar la palabra adecuada, sin más aditamentos. Una palabra labrada, que va construyendo la historia concreta, con la adecuada especificidad. Pero no es nuevo, ya lo encontrábamos en la novelística anterior del autor. Y este lenguaje eleva la historia a nivel de lo colectivo, de tal manera que parece singularizarse la historia en uno mismo. El lenguaje que el autor emplea nos obliga, en conjunción con la misma historia, a asumirla como propia, como si nosotros fuésemos el sujeto consciente por encima de Silvia y la propia Olalla.

Una novela cuya belleza se concentra precisamente en ese juego de asumir lo colectivo como propio, la historia no sólo como algo de los otros y que se relata, sino, como algo propio, carnal y despiadado.

Pero, que deja un poso de bienestar…

 

 

 

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Uma Humana
Xoel Prado - Antúnez 10-02-2015 | 12:31 | 0

Uma  Thurman se ha cansado de sí misma. Se ha mirado al espejo y ha pensado que ya estaba bien de un mundo tan aristotélico, tan esencialmente idéntico a sí mismo, que le resultaba aburrido.

Y como en una de sus películas guionizada por Tarantino, decidió modificarse en su integridad esencial.

Como en la película “Arsénico por compasión”, donde el hermano malo quedaba irreconocible gracias a las alcohóliccas manos del doctor Plastilina, así le ha sucedido a Uma. Cuando se ha quitado la venda ya no era ella misma, era la otra. No, no es una película de terror, es la vida real. No es “Arsénico por compasión”, es que Unma se ha allegado a la inmortalidad al adquirir otra mirada.

Y eso es lo peor. No es que se haya modificado la realidad de su belleza, es que ha modificado la belleza de su mirada.

Es normal que uno se canse de sí mismo cuando está expuesto a tantas miradas y quizá sea hasta muy lógico que uno precise desaparecer bajo otra faz diferenciada, y a la que nadie, a partir de ese instante, preste atención. Pero lo que no se puede aguantar es que una de las miradas más límpias, cristalias y sonrientes del panorama cinematográfico, desaparezca sin más – y que ni siquiera retenga un recuerdo de la misma el paseo de la fama.

Nos recuerda a Sinatra y sus conciertos. El siempre pretendía acabarlos y así lo conseguía, con la excelsa canción “Lo mejor está aún por llegar”, muy a pesar del público asistente que, esforzados y repetitivos, exigían esa idiota canción que es My Way. Una canción que a Sinatra y a mí, nos envuelve en la melancolía,  y que es como un anuncio estereofónico de las ganas de morir. My way es una de esas canciones con las que uno puede anunicar su desaparición del mundo, una canción de despedida. No en balde la cantó y despareció para siempre Sid Vicious.

Uma humana, ha decidido cambiar de imagen,  y su faz, porque la que aomaba en el espejo era tan idéntico a sí misma que era como un anuncio de la muerte. Unma humana, ha decidido darse otra imagen distinta para vivir una segunda vida, como una segunda juventud, y así denunciar a la muerte y dejarla muda al mudarse el rostro. No contó sin duda, con perderla belleza de su mirada y que nunca más pueda ser Uma Thurman.

Uma ha dejado de ser Narciso para convertirse en su viceversa, es decir, Baby Jane.

 

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Ciudadanos optimistas
Xoel Prado - Antúnez 05-02-2015 | 1:54 | 0

La verdad es que nadie lo entiende.

Tras tanto CIS, el centro derecha sigue aglutinándose mayoritariamente en el PP y deja de lado los partidos surgidos en los últimos tiempos,  UPyD, y, especialmente, Ciudadanos. Este último surgido con un afán de aglutinar a la gente concreta en un discurso cercano a la mesotes aristotélica,  la mediedad, al justo medio.

El centro de sentido común, pudieramos expresarlo. Así se ha manifestado Rivera en muchas ocasiones y en toda entrevista que le han realizado. No ha sido especialmente ácido con el PP ni con UPyD, la otra manera de centrar el pensamiento conservador pero más vehemente – siempe conciliador si cabe, muy conciliador, en exceso.

A pesar de todo el CIS lo enmarca ahí, donde siempre, en su límite del cinco por ciento de los votos. No despega a ningún lugar y contrasta con el avance imparable desde la izquierda de Podemos, que ha sido surgir y alzarse con el liderazgo de los aprtidos de izquierda, hasta el punto de provocar hasta un cisma en Izquierda Unida.

Pero por la derecha no sucede tal, y todos los votantes se emplazan al PP sin cuestioarse nada. Y más cuando hemos asistido en estas fechas de su gobierno a las peores decisiones que pudiera toamr un presidente, siendo la última la entrada en vigor de la LOMCE, una ley tan muerta, que ni siquiera la desean aquellos con los que se dialogó – mirad la enconada barricada levantada por los rectores de la Universidad. Por no habalr de las decisiones económicas en casa, que provocan la desesperación de las personas. Debiera darse un avance de esos partidos surgidos en los últimos tiempo, y, especialmente, de Ciudadanos, que venía con fuerza para fomentar una forma de hacer cercana al sentido común.

La pregunta es clara, ¿qué le impide despegar? La primera razón que se me ocurre es que su discurso se dirige a la parte consciente de la gente, aquella parte que todos conocmos de nostros mismos y que presentamos a los demás, a veces de una manera formal, otras de una manera enmascarada.

Y lo cierto es que las personas no tomamos las decisiones en esa parte consciente, ni siquiera en la parte subconsciente, lugar del recuerdo, de la memoria, d elo acontecido. Donde el ser humano toma las decisiones es siempre a nivel inconsciente, allí donde nos sentimos, como diría Platón, en urdidumbre, tan unidos que es imposible que nadie nos separe. Y si quieres presentar una nueva opcion política y que esta ascienda más allá de esa limitante frontera del cinco por ciento, has de darle el envoltorio adecuado a la misma. Un envoltorio que es el contenido del inconsciente no sólo individual sino tambien el colectivo.

Por eso, lo primero es presentar a Ciudadanos como el partido triunfador por encima del PP, por encima de UPyD, no sólo en el lenguaje y como posibilidad, sino en la mirada de los que se presentan y como realidad indiscutible. Presentarse por encima de los logros que van a obtener los demás, porque, precismente, lo que presentamos como solución, el sentido común, nos eleva por encima del resto. Presentar a Ciudadanos de esta manera, conseguiría que el votante de los otros dos partidos iniciara el mismo el travase a esa más que posibilidad de ganar a lo conservador envejacido.

Por supuesto, hay que presentarse con sesgo optimista, el futuro es bueno, porque nuestros votantes son buenos; el futuro no deparará apocalipsis, porque nuestros votantes ya han visto lo que hay tars el apocalipsis y es una nueva forma de vivir, distinta, novedosa. Este optimismo no debe abandonar a Ciudadanos en su trayectoria, porque de esta manera conseguirá, que el votante empiecea cuestionarse la elección que había hecho y se plantea justificaciones para la nueva opcion y cambiarse, sólo sea or ese optimismo.

Porque hoy en día la gente más que necesitar ganadores, triunfadores, ejecutivos de postín, sólo precisan una palabra amable que les hable de un futuro saludable, postivo, pleno.

Si Ciudadanos quiere romper esa barrera limitante del cinco por ciento, ha de recoger este discurso optimista y trasladarlo a la gente.

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Amigo mío
Xoel Prado - Antúnez 03-02-2015 | 1:08 | 0

Decía Aristóteles que se pueden poseer todos los bienes del mundo, contabilizar todo el dinero del mundo, que no sería suficiente para animar a vivir. Lo que nos anima a vivir, sin necesidad de poseer bienes ni contabilizar dinero, es la amistad. Puede ser esta la razón de que Aristóteles se suicidase una tarde en Calcis, tras moler el bulbo de la planta matalobos, que crece en las riberas de los ríos, a gran altitud.
Es curioso, había huido de una muerte segura a manos de los antimacedónicos, que le hubiera reportado un lugar entre los laureados de la historia, pero prefirió huir a la isla que vio nacer a su madre y morir lejos de los amigos. Sin amistad no hay vida, le entendemos, ¿verdad? E incluso nos advierte de que es imposible que exista una ciudad (un estado) sin la amistad – que es probablemente lo que falte en España, la amistad (sin imposición), para poder vernos sin aplicarnos la ley fugas.
¿Qué es la amistad? Alfonso X el sabio, más sabio por viejo que por monarca, que es la vejez lo que establece la amistad. Por eso en España dejamos envejecer, fundamentalmente, los licores, pero nunca los amigos, porque somos eidéticamente borrachos, pero no eidéticamente amigos. Si siguiésemos la tónica de vejez de Alfonso X, llegaríamos a ese concepto aristotélico también de la fatría (la hermandad), que es la estación final de la amistad.
Por cierto, que es el gran acierto de Ortíz – Osés, propugnar esa fatría universitaria, de amantes del cine de Bogart, de nuestra calle, familiar, porque nos obliga a mirar a lo nuestro, a lo que no se debe olvidar ni culturalmente ni antropológicamente – como por ejemplo las múltiples fiestas dedicadas a las Vírgenes que pueblan la península, y que van más allá de lo meramente religioso. En un baño olvidado en su higiene de una estación de tren abandonada en mitad de una meseta sin población, encontré un anónimo que decía “quédate”, la palabra más bonita en el vocabulario de un amigo, terminaba.
Sin embargo, en la meseta no se queda nadie; por eso es el auténtico lugar para tener muchos amigos, que es como no tener ninguno. En esto se empeña hasta Francis Bacon, pues cataloga de desierto al hombre sin amigos. Tampoco debemos caminar al lado del amigo fiel, pues caminos solos, como advierte Bartrina. Lo que me obliga a pensar sino sería Sancho un imaginario de Quijote, al igual que lo es Watson de Sherlock – a este lo podemos ver imaginando cosas víctima de la cocaína, ¿sería también Don Quijote víctima del bálsamo de Fierabras, inútil camello?
Boccacio había leído sin duda a Aristóteles en esa línea de crear desde la amistad la fatría, cuando explica que los lazos de la amistad son más de urdimbre que los de la sangre y la familia (la fatría está más allá de la mafia, porque no exige sacrificio como está) Desde luego, si buscamos la ciencia, no hay mejor lugar que la fatría, pues la ciencia no tiene mejor lugar ni otro del que brotar que de la amistad, y, además, ¡coño!, nos hace libres. Así que si hacemos caso a Aristóteles, Boccacio, Camús y a Ortíz – Osés, la fatría es el lugar donde el hombre adquiere los lazos más fuertes de amistad, de los que hace brotar la ciencia y la libertad, y, por ende, la justicia, pues la amistad sólo pide lo honesto, que es lo nuestro (como explicó Cicerón)
Tengo que admitir que esto de la fatría me gusta, porque los que te acompañan no son como las sombras de Dossi, tan falsas, y es como lo que pedía Duhamel, que si deseamos la amistad en cualquier lugar, debemos llevarla con nosotros mismos, como  dulzura y poesía.

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En la televisión
Xoel Prado - Antúnez 02-02-2015 | 12:09 | 0

La televisión que se realiza en la actualidad es de índole visionario – en el doble sentido de la palabra. Visionario quiere traducir a vouyaer, el que mira, pero también a la manera de realizarla los profesionales de la misma, que tratan de dar una visión del mundo futuro, a medio camino entre lo apocalíptico y lo meramente violento. No se trata ya de realizar ninguna actividad poterior a la visión de la televisión. Se trata de mirarla por mirarla y satisfacer el “mono” de ver. No nos debera extrañar nada si alguien nos informase que hoy la televisión excita los mismos lugares neuronales que la cocaína, el alcohol o el LSD. Incluso, más bien, los lugares de este otro, pues el caracter de la televisión y que quiere implementar en quien la ve es lo alucinatorio. 

Antiguamente, la televisión nació como espectáculo alucinante. Se le comunica a la gente todo lo que se podía hacer con aquellas antiguas cámaras de 1950 y los estudios desde los que se emitía. Se le informaba a la gente de lo que ocurría en la otra parte del globo terráqueo y a media calle de sí mismo. Una televisión espectáculo, que era capaz d trasmitir la informacións casi según se producía, al momento. Valga como ejemplo de esta televisión, la emisión mundial del alunizaje en el satélite de una sola cara. A todo el mundo se le quedo la mirada ojiplática, sintiendo que asistían a un acontecimiento Mundial, de esos irrepetibles. El mundo entero pendiente de una pantalla televisiva, que es donde se encontraba la noticia que impresiona. Alucinante.

Enseguida, la televisión vio un territorio virgen, el cultural. Podía transmitir a las personas todo lo que deseara y lo que ellos quisieran. Y la televisión de los setenta y ochenta se tornó educativa. Una televisión que pretendía acercar al público que se sentaba fente a ella en el sillón, los grandes acontecimientos culturales que se estaban produciendo y las pequeñas opiniones de los intelectuales, esos mismos que se esforzaban por llegar al mayor número de personas a través del rotativo diario, de su columna de opinión. Un salto inmenso, tan grande como el que diera Amstrong y al propia televisión en la década anterior. El ejemplo básico fue la llegada del documental, coon ejemplos variopintos, pero el más importante, El hombre y La tierra. Y en cuanto al intelectual que adquiere relevancia, La Clave, de Balbín.

De repente, la televisión varió hacia un aspecto lúdico y ludopático. El juego. Un terreno abonado para aboanr cantidades ingentes de dinero a quien llegara a la final, compitiendo contra otros. El caso es que se pretendía hacer ver que todos ellos eran televidentes evidentes, que habían sido elegidos porque ellos mismos se habían presentado a la selección. Y a la vez una televisión grandilocuente en sus programas de entretimiento. Entretener, parecía ser la consigna en los noventa y en el inicio del milenio.

El rumbo ha variado hace poco. La televisión ya no emite ni información nicultura ni ludopatía ni grandilocuente entretenimeinto. Emite imágenes de mil maneras distintas aunque siempre la misma – porque todo se repite como la morcilla del pueblo de  A.González . Una imagen que es para calmar la mente del que precisa su “chute” diario de imágenes. Las que sean, pero rápido. Hasta la nostálgia por lo anterior comparece como imagen calmativa, hoy.

La televisión no nos sorprende ni nos educa ni nos divierte, sólo nos seda con imágenes como agujas hipodérmicas saciantes.

 

 

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.