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Xoel Prado - Antúnez

Oliendo páginas de tinta

Mensajes de texto y otros mensajes de Ape Rotoma

Han tenido que transcurrir una docena de años para poder volver a abrir un nuevo poemario de Ape Rotoma entre las manos. “Mensajes de texto y otros mensajes”, publicado por la editorial Renacimiento de Sevilla, en 104 páginas.
Mi primera reacción es de alegría y satisfacción, creo que Ape se merece tener abierta la posibilidad a publicar siempre, porque sus libros rezuman literatura hasta los posos y son vitales pero sin caer en la moralidad.
Una poesía que se pretende del vivir sin extraer consecuencias, porque, de hacerlo, tampoco iba a ayudar a variar la mismísima vivencia. Y si extraer consecuencias es lo que apura la existencia del mal (y del bien, presumo), estos dos se diluyen hasta desaparecer. Esto ya se apercibía contumaz en su primer poemario, publicado por Telira, 149 PCE, en cada verso.
Doce años separan Mensajes de Texto y 149 PCE, ¿qué hay de nuevo en el novedoso libro publicado? En 149 PCE encontrábamos unos poemas repletos de surrealidad y sexualidad, escritos con la sencillez de la despreocupación de quien no pretende halagar los oídos de quien escucha y se sonroja y apura para que se apure la lectura. Una surrealidad y una sexualidad que pretendía allegarse hasta la exquisitez de la ironía y el sarcasmo ante la vida misma y la de los otros.
Se expresaba tal exquisitez irónica en aquella bucólica y vucálica pretensión de que todos los leyentes y no leyentes se fuesen a tomar por el culo. Cáustica expresión que aspiraba a ser como una pedrada en la frente de acero de una sociedad que conspiraba para quemar los recuerdos que debería formar un corazón de benefactora alegría y conseguía conformar una hoguera de sarcástica luna, que nos conformaba como vitales amoralistas capaces de hallar la sonrisa irónica en el último verso.
Versos crudos aquellos, que desnudaban al lector y le cortaban con su filo irónico, según escribió Heredero, o versos hipnóticos que se deglutían antropofágicamente, o viceversa, escribió Brais de Besteire.
¿Persiste todo esto tras doce años de silencio? ¿Se puede leer de nuevo a este Ape Rotoma de149 PCE en Mensajes de texto y otros mensajes? No y sí. Vayamos por partes.
Menos surrealismo, cierto, el verso de Ape se ha aclarado en su significado a costa del sentido al otro lado del espejo, y menos sexualidad exudando del verso largo, que aunque persiste abriéndose paso, se ha acortado. Se ha acortado, pero sigue siendo igualmente audaz, extremadamente firme, pero para hablar de afectividad y amor. Sí, porque los poemas de Ape Rotoma se han revestido de amor, de compromiso: de amor por una mujer evocada en cada verso, a la que se le dedica un poema de amor que se presenta como no siendo un poema de amor; de compromiso por el mundo que nos rodea, injusto.
A pesar de que el nuevo poemario se abre con un poema del anterior, como si fuera bisagra que une, de aquél sólo persiste, esos dos grandiosos poemas de verso como sogas de ahorcado, dedicados a Don Jaime Gil de Biedma y a Ángel González.
El resto de ellos son versos que se circunscriben a dar cuenta de la circunstancia, como deseaba Ortega y Gasset, incluyendo esa pretensión de salvar esa circunstancia para salvar al yo, porque no otra cosa son estos mensajes de texto que van entre paréntesis de otros mensajes, que son el inconsciente recordando que el diablo siempre va sobre ruedas y puede alcanzarnos.
Un soplo de felicidad en la poesía de Ape Rotoma, porque su verso se ha hecho humano, y, aunque no se abra como un filo, que escribía Fermín Heredero, como en 149 PCE, nos incita aún a la sonrisa irónica, sarcástica y cáustica. Gracias Ape.

Degustar la lectura, el teatro y el amor/humor

Sobre el autor

Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.


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