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Francisco Narla

Feria del Libro de Valladolid 2014: Entrevista a Francisco Narla
Xoel Prado - Antúnez 27-04-2014 | 11:28 | 0

El próximo martes se encontrará en la Feria del libro de Valladolid 2014 Francisco Narla, autor de Ronin, novela que promociona durante este año, y de Assur, esa novela con la que sorprendió al público el año pasado. No es un autor desconocido pero sí recientemente reconocible, por eso, os dejo aquí sus datos biográficos más reseñables, obtenidos de su propia página (www.francisconarla.com): Francisco Narla (Lugo, 1978), es escritor y comandante de línea aérea. A pesar de su juventud, a lo largo de su ya extensa carrera literaria, se ha atrevido con todos los géneros. Ha publicado  novela, relatos, poesía, ensayos técnicos y artículos, estos últimos relacionados fundamentalmente con su profesión, pero también con sus aficiones y filias, entre las que encontramos actividades tan dispares como los bonsáis, el tiro con arco, la pesca con mosca o la cocina. Polifacético donde los haya, Francisco Narla ejerce también como orador. Así, ha participado en diferentes foros, como centros universitarios o programas de radio y televisión (Cuarto milenio, El guardián de la moche o Milenio). Comprometido también con la defensa de la cultura, ha abanderado proyectos como Lendaria, destinado a recuperar, proteger y divulgar la tradición mágica de su tierra, Galicia. En 2009 publica su primera novela, Los lobos del centeno, tras cuyo éxito en España es editada en México para toda Latinoamérica. Caja negra, su segunda obra de ficción, ve la luz en noviembre de 2010. E inicia 2012 publicando un tratado de aerodinámica, Canon de performance: masa y centrado, y planificación de vuelo.En 2012 llega también su gran éxito de ventas: Assur. Una apasionante epopeya en la que se narran los ataques vikingos a la Península Ibérica. Gracias a la buena aceptación del público y la crítica, la obra alcanza puestos destacados en las listas de los más vendidos y, lleno de agradecimiento, Narla nos trae en 2013 una nueva novela histórica, Rōnin;una narración que nos acerca al convulso Japón medieval.

JMPA: La novela que firma en la feria de Valladolid, Ronin, va sobre Samuráis en Europa, ¿qué hace un Samurái en Europa?

FN: Pues no es nada fácil dar una respuesta simple. De hecho, los historiadores no se ponen de acuerdo sobre las verdaderas motivaciones de la Embajada Keichō (la que da pie a la novela), sin embargo, es indiscutible que una embajada nipona llegó a la corte de Felipe III y existen numerosas pruebas documentales.

            Supongo que el acercamiento más apropiado es el que brinda la sensatez: los contactos diplomáticos previos entre ambos países, la presencia de misioneros católicos, los naufragios de barcos españoles en las costas japonesas, la propia situación interna del país del sol naciente (una cruenta guerra civil acababa de terminar y era interesante enviar lejos a algunos elementos subversivos). Son varios los elementos que pudieron influir en la decisión y no podemos descartar ninguno de ellos porque la historia oficial no lo aclara.

JMPA: Sus libros están fraguados sobre la historia, pero, vemos que tras sus novelas, Ronin una de ellas, hay mucha documentación, pero la todos los datos no los utiliza como una finalidad en sí mismos, sino como un medio.

FN: Bueno, creo que así debe ser. Entiendo que el escritor está obligado a ser lo más riguroso posible para no decepcionar al lector que conozca el tema, sin embargo, también pienso que el novelista tiene el deber de pensar, ante todo, en la narrativa en sí misma, de modo tal que las crónicas sean un instrumento para contar un relato. A mi modo de ver resulta crucial evitar que las referencias históricas aplasten el argumento.

 

JMPA: Su novela, Ronin, y la anterior, Assur, no  son novelas sólo históricas, sino que son un entramado de tramas de distinto género, desde lo policiaco a lo terrorífico, de lo picaresco a lo romántico, ¿cree que hay radica su éxito?

FN: El éxito tiene mucho de relativo y no creo que sea yo el más apropiado para hablar del beneplácito que mis novelas puedan despertar en el lector, debería ser el mismo lector el que se explayase. En cualquier caso, lo que sí puedo decir es que en las dos novelas se narran las vidas de distintos personajes durante largos períodos de tiempo, y creo que en tramas de ese tipo debe haber distintos motores argumentativos, porque, de no ser así, entonces las historias resultarían planas, o al menos eso es lo que yo creo.

 

JMPA: Su vida cotidiana se centra en aviones y matemáticas, ¿cómo le da por volcarse en el género histórico y, sobre todo, como encuentra estas historias sorprendentes en sus datos?

           

FN: Siempre he dicho que el escritor debe ser honesto, honesto en el sentido de que debe escribir aquello que le gustaría leer; y la novela de aventuras de trasfondo histórico ha sido siempre uno de mis géneros favoritos, de ahí que me decidiera a escribir novelas como Assur o Rōnin. En cuanto a lo extraordinario de los hechos históricos que las rodean solo hay un secreto: trabajar duro hasta encontrarlos, nada más.

 

JMPA: Saigo Habayusa y Assur, los personajes de sus novelas, tienen una fuerza increíble.

FN: Gracias, me siento muy halagado, eso era lo que se pretendía, ambas historias tenían ese objetivo. Espero que muchos otros lectores compartan esa opinión.

 

JMPA: Una curiosidad que me planteaba un joven lector, ¿cuánto hay de realidad, de hechos reales, como se suele decir, en sus novelas?

            FN: En el caso de Assur y Rōnin hay un buen porcentaje de realidad y como explico en las notas que acompañan ambos finales, se intentó ser lo más riguroso posible procurando evitar que el argumento se viese perjudicado. Sin embargo, no son más que relatos plausibles, coherentes con las circunstancias históricas. Pero bueno, digamos que alrededor de tres cuartas partes.

 

 

JMPA: La amistad como eje vertebrador de sus novelas, tanto en Assur, amistad hombre naturaleza, y en Ronin, la amistad social.

FN: Sí, la verdad es que sí, supongo que se trata de uno de esos aspectos de la narrativa en los que el escritor vuelca su propia alma en lo que cuenta.

 

JMPA: Y la venganza, claro.

FN: En este caso es una clara influencia del maestro Dumas, él nos enseñó con sus maravillosas novelas que la venganza es un magnífico motor narrativo.

 

JMPA: Una de las constantes de sus novelas es la visita a muchos espacios naturales y muchas ciudades distintas, un cambio constante de escenarios, muchos de ellos inhóspitos y otros lejanos y otros inéditos y otros mágicos. ¿Tendrá que ver con su profesión de piloto?

FN: Es probable, desde luego, aunque también tiene relación con la intención de provocar interés en el lector, de presentarle las acciones de la trama en escenarios atractivos.

 

JMPA: Si le damos tiempo al tiempo, ¿logra éste que vidas distintas confluyan a un final resolutorio o nada está escrito o esa confluencia se da por mero azar?

FN: El final siempre podrá escribirse, otra cosa es que resulte satisfactorio, tanto en la vida como en las novelas. Ahora bien, personalmente no creo que las cosas estén predeterminadas, si bien condicionadas por las acciones individuales. En cuanto al azar, creo que hay más en la vida real que en las novelas, en las que siempre termina por parecer un recurso pobre de escritor con poca imaginación.

 

JMPA: Un amigo mío critica a Ronin el exceso de personajes, que le impide saber quién es quién; y éste mismo, critica también el exceso de páginas en Assur, ¿cómo defendería usted sus novelas de estas críticas, que, por otra parte, son los únicos peros que se les opone?

FN: Bueno, de las críticas se aprende y son parte del negocio, hay que aceptarlas y sobrellevarlas con humildad. Es lógico que el lector se forme una opinión y es comprensible que haya críticas negativas. Y solo hay un modo  noble de defenderse escribir más y hacerlo mejor.

 

JMPA: Usted, apegado a la magia de la madre tierra, siempre otorga a Lugo ese protagonismo mágico en sus novelas. Sabe que yo opino que Lugo es uno de los marcos de la puerta del paraíso, ¿tendremos una novela sobre la magia lucense?

FN: En Los lobos del centeno ya hubo mucho de eso y lo seguirá habiendo, porque en todas mis novelas Galicia juega un papel importante. Así que supongo que la mejor respuesta es que la ha habido, la hay y la habrá, siempre, porque a mi tierra le debo mucho, y es de bien nacido ser agradecido…

 

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Ronin de Francisco Narla
Xoel Prado - Antúnez 04-03-2014 | 1:45 | 0

Hemos finalizado la lectura de la última novela de Francisco Narla, Ronin, publicada por Temas de Hoy, de la Editorial Planeta, y con una paginación extensa, 863 páginas, pero muy vivas. La novela en sí son 829 páginas y el resto lo conforma el cuaderno del autor, donde explica, como una gran nota a pie de página, el proceso de escritura de la novela.

Narla es un autor que se descubrió como relator de historias en su anterior novela Assur, una novela que resulto un éxito: novela fresca y con una manera de trabajar muy carismática.

No descubrimos nada si establecemos la predilección de Narla por la novela romántica inglesa, muy a la manera de Sir Walter Scott y su Señor de Balantry. Un personaje central muy reconocible, perfectamente delineado física y psicológicamente, que por herencia le corresponde todo en la vida, pero que la misma vida se lo va arrebatando; y le obliga a luchar por la consecución de lo que pertenece por mor de la aventura audaz. Esa aventura que extraía de los personajes lo mejor de sí mismos y lo peor: lo primero, para ser potenciado; lo segundo, para asumirlo positivamente en la propia identidad. Sin aventura audaz no hay identidad. En este caso, en la novela Ronin, la identidad de Dámaso, que se la ha de construir, como en Assur, alejándose de lo que quiere, perdiéndolo para ganarlo,su Constanza. Y estas resultan ser dos líneas argumentales de la novela.

(Inciso: conste que estas dos líneas argumentales de inmediato nos han remitido a la Odisea. De nuevo, Dámaso, como Ulises, ha de abandonar su tierra para ganarla tras un periplo por la mar océana, repleta de innúmeros peligros, que le manda su contrapeso en la historia y que, en sólo uno, es todo los pretendientes de Penélope, Hortuño de Andrade; y, por supuesto, Penélope, esa Constanza menina, adorada)

Tampoco descubrimos nada, si os digo la especial relación de este relator de historias de juglar, con la Historia en sí misma. Emplea la Historia real para co – fabular sus historias de cantar de ciego en la plaza mayor. En este caso, la embajada que en 1614, trajo “a los enigmáticos samuráis hasta la Península” y que se va a urdimbrar con los otros dos mares argumentales, conformando la totalidad de la novela. Porque esa embajada que llega a España, caso curioso, va a dar pie a que la historia de configuración de identidades entre Dámaso y el Ronin, Saigo Hayabusa, hasta diluirse el uno en el otro. Algo que es del agrado de Narla, esa necesidad de unificar culturas, y que quedaba palpable en Assur. En este caso, la unidad de lo oriental y lo occidental, inconmensurables entre sí por las contradistintas concepciones del tiempo y del espacio, pero que Narla consigue que se asuma en la lectura de la historieta que le sucede a la figura unificada de DámasoSaigo.

Tampoco descubrimos nada nuevo si hablamos de la necesidad de Narla de hacer viajar a sus personajes por el amplio mundo. De la corte Española a Japón; de Filipinas a Monforte de Lemos, de Madrid a Valladolid para salvar las confrontaciones civiles que identifican los mundos paralelos de Japón y España. Para ganar una identidad a través de la recuperación de lo perdido, el honor, la vida, o para construir lo que no se tiene aún. Y éste es el motivo de peregrinaje de los personajes de la novela, a través de la narración de Narla.

Tampoco descubrimos nada nuevo si decimos lo mucho que está documentado cada episodio que transcurre en la novela. Una documentación histórica que Narla sabe introducir sin exasperar al lector, puesto que lo más importante no es lo histórico sino la aventura audaz que enhebra de sentido lo histórico. En efecto, sin ese periplo en ambos sentido culturales, ese periplo de capa y espada o de daga mortal y catana afilada, ese periplo de aventura y odisea, la historia de la embajada de samuráis de 1614, perdería su historicidad y quedaría en un dato anecdótico muy singular; y ya está. Sin embargo, la necesidad de recuperar la identidad perdida o la que jamás se tuvo, a base de la confrontación personal y armada, confiere a la embajada de samuráis en un hecho para la eternidad. No es de extrañar que fuera elegida como la mejor novela histórica del 2013, además de una mención especial, hablo de memoria, del gobierno Japonés.

Tampoco descubrimos nada nuevo si explicamos que el sentido narrativo  de Narla siempre es elegante, desde sus primeras novelas, claro y distinto, muy cartesiano, pero, a la vez, igual que la prosa cartesiana, muy cuidada y elaborada. No os debe engañar esa simplicidad de lo distinto, de la misma manera que no es una novela histórica siendo historicidad pura, tampoco es simple, siendo distinción pura.

Sin embargo sí que hay algo novedoso en la novela de Narla, como un juego oculto pero sin estar oculto. Se trata de la estructura de la novela, basada en el juego del Go, que, como la propia novela, es un juego simple en sus reglas pero complejo en sus estrategias. Al igual que la novela, que se va desarrollando con la simplicidad de su frase elegante, pero la estrategia de cada personaje es compleja. Saigo va ocupando tres parágrafos, igual que Dámaso, luego, dos, luego uno, pasamos a tres. Como si fuese poniendo las piedras blancas y negras sobre un tablero de Go. Y así se va desarrollando la historia y la épica de este cantar de gesta moderno y muy juglaresco.

Gracias a este juego implícito en la novela, no es sólo una novela sino mucho más, y requiere más que la lectura, la relectura.

Y no olvidéis que aún nos queda el cuaderno de notas, para refrescarnos históricamente.

Ahora, toca leerla por vuestra parte, claro. ¿A qué aguardáis? Podéis jugar leyendo y llegara ser SaigoDámaso.

Inciso: no creo que sea una novela de venganza, ni que esta comparezca como elemento mediador entre ambas culturas. Más bien, se trata de una recuperación de lo expoliado por el otro ventajista.

Último inciso: como en Assur, la amistad es el elemento que ayuda en la confrontación recuperativa. En Assur, esta amistad era con fundamento en la Naturaleza, Furco, ese lobo salvaje que acompañaba al personaje central. Aquí la amistad es a través de la cultura, porque se supone que de esa recuperación que realizan SaigoDamaso, surge la unidad del yin y el yang, comparece en Tao, lo Uno: la necesidad de la espera del samurái en unidad dualéctica con la aventura audaz del mundo angloromántico.

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Mis autores, que no debéis perder de vista
Xoel Prado - Antúnez 29-01-2013 | 11:02 | 0

Estamos llegando a final de enero y la mayoría de los periódicos publican unos artículos bien poblados de títulos y nombres propios de aquellos autores que “cagarán” una novela como quien amasa un churro o estira un acorde hacia el infinito. No entiendo cómo alguien, a no ser bajo la admonición del contrato, puede publicar una novela cada seis meses o escribirla en dos semanas. Bueno, sí, una novela puede estar preparada en un día, si te pones a la labor y no te molesta ni Boyero con sus contracrónicas cárnicas de Riddick. Lo que cuesta realmente es crear una obra literaria. Una obra literaria, que es lo que todos quisiéramos tener ante los ojos siempre. Pero supongo que es difícil, porqueno todo el mundo escribe obras literarias y se conforman con parir una novela. El otro día se publicaba una noticia que anunciaba que se publican en España en torno a 15.000 novelas anuales. Tantas novelas que son buenas, malas, regulares o simplemente humo. Pero sólo diez o doce pueden ser consideradas obras literarias.

Una obra literaria es aquella novela, en este caso, porque es lo que toca, aunque pudiera ser poema o teatro, que si no la lees te sientes huérfano de tiempo y más que encontrarla, es ella la que se epifenomiza. La epifanía de la obra literaria, sacral momento que nos arrebata el tiempo. La obra literaria, por supuesto, no precisa presentación, se presenta sola, claro, se aparece con la humildad propia de lo que se precisará por siempre. La obra literaria se revela y nos convierte en algo ecuménico, universal, es decir, el fondo inconsciente según el cual funciona la realidad, se patentiza.

Es cierto, no todas las novelas pretende esto. Las hay que sólo cuentan una historia más o menos cierta, más o menos verídica, con más o menos fortuna y no se hace precisa su lectura a nadie. Si sólo se editaran y pasaran a manos del ama de Quijana para ser lanzadas a la hoguera que en el patio hiciera, nada se perdiera. Hay novelas que sólo narran un acontecimiento y se acaba, como si buscara por exclusiva pretensión matar el tiempo y que éste transcurra, sin más. Esta claro que la obra literaria pretende más bien amplificar el tiempo para que este no transcurra, o que se haga uno con el espacio, se solapen, relativizándose. La obra literaria pretende que nos hagamos cargo del tiempo, que carguemos con él, pero en la dimensión del inconsciente colectivo, a la manera de Jung. En otras palabras, la obra literaria nos une a ella con un lazo que nos agiganta con ella, que nos amplifica, que nos convierte en symploke, esa plabra que a Platón le entusiasmaba y que aplicaba a su ciudad para explicar que en ella todo quedaba unido de manera indestructible, y que en español traduciríamos como conexionar (el entrelazamiento cuántico que define a la no separabilidad matemática y la decoherencia)

Conforme a esto, esperamos que este año se produzcan varias obras literarias, en la novela en este caso. ¿De quiénes prodrán provenir estas obras? ¿Quiénes son los autores de obra literaria en la novela? Los actuales, por supuesto, que los consagrados ya nos la otorgan de por sí, por el nombre. Nadie duda de Vargas Llosa o de Eduardo Mendoza, por dar don nombres. Pero los actuales, los que perdurarán en el entrelazamiento cuántico.

Espero este años una nueva obra literaria de Carlos Marzal, que vaya más allá de los reinos de la causalidad.

También llegará la nueva obra literaria de Marta Rivera, donde nos devuelva  a Ribanova, ese reino literario donde el espacio y el tiempo se confunde hasta con la metereología y la gastronomía, y aparezca algún nuevo personaje suave e inquietante en este horizonte.

Esperamos también una nueva obra literaria de Pedro de Paz, quizá esta vez por sendas no trazadas, donde la enfermedad y su descubrimiento repentino en los ojos pendulares de una enfermera Boscosa.

En las manos podremos tener el próximo hallazgo de David Torres, con sus surreales repeticiones de la realidad bucólica. Y en la misma línea pero aún más salvaje, Juan Bas.

Y Rafa Reig, que encubre entre las frases de sus novelas tanta filosofía de lonja clandestina que se escribe con la misma otra novela de iniciación.

Y Pablo Nuñez, que apura la historia hasta la Historia y nos permite que abordemos a las hijas “mouras” de un César desbrido como a los comandos que recuperan el legado exportable.

José ángel Barrueco, del que esperamos nos sorprenda con su especial, por sensible, captación de la realidad a través de los ojos poliédricos de una mosca en su vuelo sempiterno.

Ángela Vallvey, que nos agota tras las lecturas y relecturas de sus novelas de infinidad de vericuetos versiculares, donde se escribe la historia deshecha de esos personajes tan vivos como desnortados.

Francisco Narla, que descubrió el camino que lleva a su corazón mirando en las cristalinas aguas, en los cristalinos ojos del río Furco, de Furco, y ahora nos debe todas las literaturas que emergan entre sus vuelos.

Juan Carlos Martínez Barrio, con sus historias de corazón y tierra, de sabor a carne y sangre visceral.

Luis Amezaga, penetrante como el cuchillo sobre la mantequilla, de escritura sudorosa.

Mientras esperamos releemos con gozo nuevas obras que cayeron en nuestras manos. “Una tienda en París”, que es un compendio de la afectividad que surge en la reorganización de nuestra vida. Maxím Huerta, un gran autor lterario, por cierto. Una novela que merecerá aquí una recesión pronta, “La ciudad de los ojos grises” de Felix Modroño, magnífico. La última novela de Carmen Posadas, que también será recesionada, una novela del abajo y el arriba, “El testigo invisible”.

Y dejo para el final una recomendación de futuro. La novela que escribe con denuedo Ana I. Prado Antúnez, y que seguro sorprenderá a todos.

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Las mejores novelas del 2012
Xoel Prado - Antúnez 07-01-2013 | 9:25 | 0

Hago esta lista desde la más absoluta subjetividad, porque en esta elección, no puede uno ser objetivo. La verdad es que establecer que alguien esté en una lista o no, sólo puede ser establecido desde unas coordenadas estéticas, y las mías son la originalidad, la belleza, lo agradable y lo interesante. Siguiendo estas estelas establezco las siguientes novelas como mejores de este 2012:

La vida después de Marta Rivera de la Cruz

Ostras para Dimitri de Juan Bas

La senda trazada de Pedro de Paz

Assur de Francisco Narla

Punto de fusión de David Torres

Mientras duermen os murciélagos  de Emilio Aragón

El asesino de Venecia de Antonio Civantos

Lo que no está escrito de Rafael Reig

Una tienda en París de Maxím Huerta

La ciudad de los ojos grises de Felix G. Modroño

Misión olvido de Maria Dueñas

y permitidme que entre yo mismo en esta lista, porque en ella me introdujeron en una web llamada las lecturas de shaka:

Hasta los cuervos picotean las cerezas de JM. Prado – Antúnez

Es indudable que caben más, pero máñana os listaré aquellas que son las peores. Nunca he sido partidario pero es indudable que si no lo escribo, las peores, nunca me tomarán en serio.

 

 

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ASSUR DE FRANCISCO NARLA
Xoel Prado - Antúnez 25-06-2012 | 6:36 | 0

EDITORIAL: Temas de hoy COLECCIÓN: TH Novela
PÁGINAS: 960.

Este escritor lucense, se luce presentando su tercera novela, de título Assur. Antes nos sorprendió con una delicia de novela, Los lobos del centeno; y con otra, a medio camino entre la ficción y la realidad técnica del vuelo, Caja negra. La primera, me gustó porque remitía a las leyendas ancestrales de Ca- lech, que es como me gusta denominar a mí a esta nosa terra. Aunque el imaginario que rescataba de esa Galicia, era demasiado consciente. La segunda, no pude leerla, lo confieso, excesivamente involucrado en otros quehaceres propios.

Esta nueva novela se ha presentado a todo el mundo como el proyecto más personal de Francisco Narla, y no lo dudamos, porque en cada página, en cada frase, en cada palabra, refulge la mirada ansiosa de procurar la siguiente palabra, la siguiente frase, la siguiente página. Porque la historia le brota como una erupción volcánica necesaria. Es una historia que se cuece en el interior del volcán, como en Lanzarote, en la parrilla sobre la lava, la carne. Y permitidme que inicie la recesión de la novela de Narla de esta manera, la historia de Assur es carne viva o símbolo rescatado que se nos clava en lo profundo del alma y nos remite, queriendo, a lo más profundo del insconciente colectivo. Un incosnciente profundo y verdadero, no manido y de programa televisado. Y quizá sea de esta manera, por lo que es original esta historia.

La historia es larga, no de saga ni epopeya inventada o revelada al autor, sino de historia a sangre y fuego. Una historia contada desde la precisión del coleccionista de hechos, al mínimo detalle, sobre las incursiones de los temibles guerreros nórdicos sobre la capital oficial del otro reino que no es de este mundo, Compostela. Quiero llamar la atención sobre este detalle de interés capital, el rigor en el proceso de documentación, que no es propio de esas novelas “históricas” que inundan las librerías, donde la Historia queda supeditada a la historia como trama. Aquí, al revés, leemos y descubrimos que la historia como trama es el entretenimiento que hilvana la poco conocida Historia elegida por Narla, la invasión vikinga de compostela en el siglo X. Gentes nórdicos a la búsqueda de lo que oculta Compostela, y en su camino, saquean y asesinan, raptan y devastan y muestran su cara más audaz, conquistadora.

Pero faltan novecientas páginas, porque el libro es largo y se asemeja a la carpeta a fin de curso, repleta de apuntes. Aunque no son para quemar, llegados a estas fechas sanjuaneras, sino para disfrutar. O quizá vivificados por el fuego, somos capaces de convenir en la originalidad de la historia, que son los ojos de un niño, que no crece, como un peterpan de Ca – lech, los que nos van conduciendo a la lo largo de esta historia de nórdicos y nordoestanos, en pugna real durante años. Los ojos de niño muy inocente, dedicado a la cuida del ganado y a la pesca de la trucha, al que le cambian la vida estos vikingos, que usurpan la vida de los otros. Y vamos a acompañar a ese niño a lo largo de novecientas páginas, luchando por su vida, por la de los otros, por la vía de las estrellas, por campos de sangre, por campos de amor.

Del hundimiento del ánimo a la resurrección del ánima, quizá pudiera ser el título de estas novecientas páginas que hemos leído, que os invito a leer, donde un niño debiera haber crecido en un paisaje idílico (como tenemos amigos comunes, sé del lugar donde descansa Narla, semejante al edén inicial de la novela, con lobo y todo) pero que precisó retrasar su vida en el edén porque debía cumplir con una misión casi divina. Y en esto consiste la belleza de esta novela, en ese transcendental retorno al origen para volver a crecer y recuperar su infancia, y progredir hacia la madurez. Pero sólo en ese instante puede reemprenderse la vida.

Y como no todo es recesión, toca ahora que dirijáis los pasos a la librería, acojáis entre vuestras manos el libro, lo abráis por la primera página, ASSUR, de Francisco Narla, y comencéis a leerla. Merece el momento de arrebato que requiere.

JM. PRADO – ANTÚNEZ

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.