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Entre estornudos y veleidades: el estornudo de la mariposa de José de Cora
Xoel Prado - Antúnez 10-12-2016 | 12:49 | 0

Es de lógica pensar que los eventos relevantes que la Historia nos narra fueron llevados a buen término por personas principales y de buen hacer, con pedigrí de buena familia y con influencia y relevancia en la Historia de la Humanidad prácticamente desde la Era primigenia, en los orígenes. Es de lógica pensar que tales personas sean descendientes de los dioses, casi. Nadie imagina a los creadores de una vacuna esencial o descubridores de un elemento fundamental a la existencia humana muy humanos y naciendo en el portal de al lado de casa o vecinos de cama en la habitación del paritorio. Uno se los imagina surgiendo a la existencia prácticamente con la urgencia del descubrimiento en la mirada.

Sin embargo, en la novela de José de Cora, en la novísima novela titulada “El estornudo de la mariposa”, se nos extrae de este mito infundamnetado y casi leyenda urbana. No hay que ser hijos de los dioses ni héroes grecolatinos para influir sobremanera en la historia y en la Historia, sólo hay que desearlo y urgirlo y pedirlo cuantas veces se precise pero ante quien es menester y no arrodillarse ante cualquier frailecillo conventual. 

El estornudo de la mariposa nos pone precisamente ante todo lo contrario. La historia y la Historia no la escriben ni los ganadores ni los perdedores ni las grandes firmas que prevalecen en la hagiografía de los Grandes Nombres Históricos sino en una serie de personas que ni los miraríamos al pasar ni los saludaríamos de no ser porque resultan ser nuestro vecino o un señor que pasaba por allí o la chica que más se implica en la ayuda a los demás. Gente corriente, la denominó Redford en su película del ochenta y dos. Gente corriente es una buena denominación para los dos protagonistas de la novela de Cora. Gente corriente de lugares corrientes y que no hacen nada fuera de la corriente. Juan y Araceli, de Barcelona y Lugo, que se encuentran por azar mariposoidal en Burgos y se autoconvencen que son absolutamente imprescindibles para la Historia de Europa.

Este el desconocido mundo de Garbo y de Greta, del espía más zarzuelesco de la II Guerra Mundial y de su diáfana mujer, que era todo un Coro Wagneriano. La desconocida historia de Garbo, porque la Historia oficial se ha contado y de manera majestuosa, como parte de la Historia; pero la historia de este matrimonio sutil y distinto. 

Una novela que parece absolutamente inventada por lo absurdo de cada una de las situaciones por las que pasaron de manera real los protagonistas y que en un film de carácter surrealista tendría su coherencia, a la lectura parece que pasemos por el mismísimo origen de la vergüenza ajena, ¿es esto cierto?, ¿de veras que es verísima la historia que nos relatas/delatas, José?, ¿no te estarás quedando con el público lector con una de esas sinfónicas historietas de última página de los Pelúdez en el Sanfroi? 

Decidme que no, pero tan sólo por este choque cruel entre la realidad real y la apariencia realística merece la pena leer la novela. Si luego os acordáis del lenguaje claro y diáfano en la manera de narrar que utiliza siempre de Cora y ese aire de sutileza adjetival que compone en su aire lingüístico más arrimado al periodismo de última página, veréis que no os defraudará la novela. 

Bien desarrollada en sus tres partes fundamentales: la primera como un punto contrapunto de los dos personajes fundamentales en su río vivencias por las ciudades que les atan sus las de mariposa (aunque a veces resulte paralizante); la segunda como un diario de meses largos e historias cortas; y la tercera, un desenlace más carnavalesco que Ionesco, y que os divertirá emotivamente.

Novela para pasar un grato rato descubriendo que tu prima puede ser la Espía que la armó en la II Guerra Mundial y tú sin saberlo; y una gran lectura de un sólo tirón.

 

https://www.youtube.com/watch?v=WCv4hYBhYtU

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Feria del Libro de Valladolid 2014: Entrevista a José de Cora
Xoel Prado - Antúnez 28-04-2014 | 5:26 | 0

El miércoles a las siete de la tarde, visita la fería del libro de Valladolid, José de Cora,  donde presentará y firmará su última novela, La navaja inglesa, publicada por Tropo Editores.

José de Cora es lucense, periodista, productor audiovisual y escritor. Periodista sanguíneo, que se inció en la agencia Efe como redactor, allá en la década de crisis y cambio en España, mil novecientos setenta; además de ser corresponsal en Madrid de El Progreso y de colaborar con Tiempo. La década de los ochenta lo nombró director de El Progreso y los noventa director general del grupo El Progreso. Como productor audiovisual, produjo la película de Jorge Coira, El año de la garrapata. Ha escrito una ingente obra, ensayística y literaria, de la que destacamos Manual del Perfecto Polítco, Ideologías para un Rey, El libro del viajero feliz o La verdadera historia del último inquensidor y el maravilloso oráculo de la vida. 

JMPA: Periodista, productor televisivo, y ahora, novelista, ¿la vida interpretada en 360º?

 

JdC: La novedad no es tanta. Escribo novela desde los 21 años, hace la friolera de cuatro décadas. Ésta es la cuarta publicada, a las que hay que sumar las inéditas de aquel tiempo. Sí, he trabajado en todas esas actividades y en alguna más, porque todas son una prolongación del mismo afán por comunicar. Da lo mismo cine, teatro que internet. El caso es tener cosas que decir y querer decirlas. La realidad es poliédrica y ojalá se pudiese ver desde los 360º.

 

JMPA: De los quince centímetros de la columna periodística a una novela voluminosa y kilométrica, ¿muchas diferencias entre ambos trabajos? ¿Le costó habituarse a la escritura de la novela?

 

JdC: Ya digo que no hubo gran novedad. Escribo diariamente desde la mocedad, vacaciones incluidas, y hoy arrastro una treintena de libros al margen de otros proyectos que me hacen mayor de edad, aunque joven de espíritu. Lo difícil en todos los trabajos de esa índole es llenar la primera línea de una hoja en blanco. Si sabes a dónde quieres llegar, el camino hasta la última palabra es tan difícil o tan fácil tanto si quieres alcanzar una columna, como una gruesa novela; dicho todo ello con ciertas dosis de exageración.

 

JMPA: La Cibeles, la navaja inglesa y un señor de Lugo, ¿cómo se puede integrar elementos tan dispares en La navaja inglesa?

 

JdC: Vayamos por partes. Cibeles es el nudo gordiano de la novela. Es una diosa extraordinaria, muy censurada y hoy absolutamente desconocida, hasta el punto de que mucha gente cree que es madrileña. Sus ritos sangrientos están presentes en la Semana Santa católica y durante siglos fue la indiscutible diosa de la Tierra. Su llegada a Madrid desencadena una serie de crímenes relacionados con su culto y esa trama me permite darla a conocer para que los forofos del Real Madrid sepan a quién homenajean cada vez que le ofrecen sus títulos y se anden con cuidado. La navaja es el instrumento que el asesino utiliza para castrar a sus víctimas y ofrecer los escrotos a la diosa. Y el señor de Lugo soy yo, vecino de Madrid durante diez años y subyugado por la historia de Cibeles por otras razones que sería prolijo exponer ahora.

 

JMPA:  El lector que se interrogue ante la portada de su novela sobre lo que se puede encontrar en su interior, ¿cómo le convencería para que abra el libro sin sentir ninguna reticencia?

 

JdC: El libro es de lectura obligada para aquél que pretenda pronunciar la palabra Cibeles a partir de ahora sin miedo a hacer el ridículo. Bueno, y para aquél que le guste la buena literatura. ¡Qué voy a decir yo…!

 

JMPA: Una novela de género o una novela sin más…

 

JdC: La navaja… es una novela de géneros. Yo la bautizo como novela esdrújula, porque en partes equilibradas y equidistantes, es histórica, policíaca, mistérica, esotérica, erótica, mitológica, sádica, didáctica, eclesiástica, humorística, madridística y arquitectónica.

 

JMPA: Hay una mezcolanza de personajes reales con personajes trazados por su pluma, ¿cómo se integran en la novela todo este río de acciones? ¿En un drama o en una comedia o en una conspiración erótica o quizá como un puzzle de la vida con una pizca de cada cosa?

 

JdC: Los reales, existieron. Los ficticios, no, pero bien pudieron haberlo hecho. Todos son necesarios para contar la decisión de Carlos III de colocar una diosa de características tan brutales como Cibeles en el centro exacto de la moderna ciudad de Madrid. Lo hace porque la mayoría desconoce quién es esa señora, pero la Iglesia se inquieta y algunos madrileños, como el asesino, sufren transformaciones íntimas. La novela es como la vida. Tiene de todo y en proporciones adecuadas. Muerte y sexo; erudición y humor; aristocracia y pueblo llano; sacro y profano. Al lector no le van a faltar elementos para la diversión y la inquietud.

 

JMPA:  Confieso que no he podido leer aún la novela, pero en el adelanto que se realizó de la misma, sí que he podido advertir esa su manera de escribir costumbrista y de la que usted dota a su serie de Los Pelúdez en el San Froilán. En esa serie, los personajes parecen muy vivos y como si se moviesen por sí mismos, vivos, ¿sucede lo mismo con los personajes de La navaja inglesa?

 

JdC: Ésa ha sido la pretensión y por lo que escucho de los lectores, parece que no está lejos de haberse conseguido. Por supuesto, nada tiene que ver con Pelúdez, un personaje humorístico de pies a cabeza, salvo en el afán de divertimento con distintas armas.

 

JMPA: La navaja inglesa tiene alguna pretensión más allá de la de ser un entretenimiento para el lector, un disfrute para él…

 

JdC: Me remito a una de las preguntas anteriores. Dentro de los adjetivos que le avienen a La navaja… está la intención didáctica, el entretenimiento, la excitación carnal, el estremecimiento y el gusto por una literatura cuidada y acorde a la época que se narra.

 

JMPA: Un disfrute mitológico con la diosa Cibeles pero teñido de la sangre adolescente, ¿la mitología “negra” como fundación del Madrid moderno?

 

JdC: Sí, es evidente que Carlos III, Hermosilla, o Ventura Rodríguez no pusieron la Cibeles donde lo hicieron porque quedaba bonito. Esas horteradas las hacemos hoy, construyendo sin sentido simbólico o decorando con colorines sin saber qué significa cada uno de ellos. Cibeles es patrona de las ciudades que preside y fue llevada a Roma para combatir la amenaza de Aníbal y de la hambruna con éxito total. Carlos III, que venía de Italia, sabía lo que se traía entre manos.

 

JMPA: ¿Qué pueden hacer hoy los arquitectos por mejorar nuestras ciudades o ninguna es mejorable ya?

 

JdC: Pueden hacer mucho, siempre que les dejen. Lo primero, fijarse en los clásicos y devolver a la arquitectura el sentido de equilibro entre la nueva materia y el entorno donde se instala, pero yo no soy quién para dar lecciones a los arquitectos.

 

JMPA: Suele decir que las ciudades se distinguen en dos clases, las de belleza podrida y las de podrida belleza, excepción hecha de Lugo, que es el paraíso; ¿será por eso que es un lucense el que ha de resolver los intríngulis de la historia de La navaja inglesa?

JdC: Aunque está bastante destrozada, Lugo conserva muchos rasgos de su primitiva concepción, anterior a la construcción de la muralla. Quizás eso haya podido influir porque los lucenses siempre estamos dale que te pego con el diseño ciudadano. No obstante, en mi caso han pesado más las ganas de contar una historia interesante, estremecedora y esclarecedora.

 

JMPA: Tras este periplo de presentación de su novela que hoy le detiene en Valladolid, ¿tendremos una nueva novela de José de Cora?

 

JdC: Sí, ya está terminada y en fase de corrección. Veremos cuándo puede ver la luz.

 

 

 

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Con dos tacones de Celia Blanco
Xoel Prado - Antúnez 29-01-2014 | 7:44 | 1

Ha caído en mis manos el primer libro de Celia Blanco. A Celia no tengo el gusto de conocerla personalmente, pero sí a través de la maníatica pretensión comunicativa de los ciento cuarenta caracteres. Cuando haces tuit ya no hay stuit, y ella sí que mata el día apareciendo por el telele como @latanace. Latana, así de clara, claro. Por supuesto, también por su blog  “Cuando dejamos de soñar con ser princesas”, del que os dejo aquí el enlace al mismo 

http://latanace.blogspot.com.es/

Celia Blanco acaba de publicar el libro que ha caído en mis manos. Con un título paródico de un imprecación castiza, “Con dos tacones” y publicado por La esfera de los Libros, como quien dice, ayer. Un libro, el primer libro, ése con el que soñaba Celia Blanco cuando estudiaba. Ella nos lo cuenta :

http://www.cadenaser.com/sociedad/audios/celia-hablar-hablar-libro-he-recopilado-fantasias-sexuales-mujeres-espanolas/csrcsrpor/20140114csrcsrsoc_1/Aes/

El libro tiene una razón de ser periodítica. Celia Blanco se reunía con mujeres de diversas edades, y les permitía contar sus sinceras y muy atrevidas fantasías sexuales. Como explica la contraportada del libro, fantasías sexuales para todos los gustos y que imaginan las mujeres en su solipsismo, cuando no han de explicar lo que sienten a nadie. Sin embargo, cuando comienzas a leer el libro te en encuentras con relatos en modo erótico que constituyen en su contenido la mismísimas fantasías de cada una de las muchas mujeres que entrevistó Celia Blanco. No lo olvidéis, en un libro sobre lo relatado, y, en sí, un metarelato de lo imaginario. Porque en efecto, son fantasías, que se inician en su acontecer en la imaginación cuando el resorte de la realidad lo permite y finalizan en la imaginación misma cuando “dos y dos cuatro” o “te traen la luna”, con permiso de la autora. No son ejecuatadas a nivel consciente, claro, sino que su ámbito es el inconsciente: y, así, podemos decir que es, a su vez, una mitocrítica de lo imaginario. Precisamente porque su ámbito es lo inconsciente, se diría que, al margen de que sepamos de su nacimiento periodístico, fuese la propia autora la que se desdoblase a sí misma en cada una de los relatos de cada una de las mujeres y lo vivenciase en propia carne, para transmitirlo con la afectividad propia de quien lo ha refantaseado y así, con la petición expresa de que cada lectura se convierta en un refantasear. Por eso, es preferible no dar ni una sola pista de ni una sola fantasía. Acceder a las mismas virginalmente, siendo la primera vez.

Me gustó el subtítulo: “las fantasías sexuales de las mujeres que dejaron de soñar con ser princesas”. Las que dejaron de soñar con ser princesas, me retrotrajo a aquellos tiempos de mi infancia de cuentos a la luz d ela lumbre donde los príncipes embriagados de aromas licuescientes se lanzaban a la lucha contra todo obstáculo para alcanzar a la princesa durmiente, y como aquello construía nuestro inconsciente para imaginar la posibilidad de mil mundos diferentes a éste. Sin embargo, cuando se dejó de soñar y de contar esos cuentos a la luz de la lumbre de príncipes ensimismados en su tarea y princesas dormidas amparadas en su sueño, comenzó una época donde la imaginación de mundos distintos era un obstáculo a la acaparación de las cosas del mundo, ese brutal capitalismo que dominaba el inconsciente ya  con ese cerdito tecnológico a quien el lobo es incapaz de soplar-sela.  Curioamente, tal apreciación la realizaba aquel que fue maestro de muchos siendo alcalde de todos, Tierno. Supuse que las fantasías sexuales debían de tener que ver más con la ausencia de cuentos a la luz de la lumbre y más con la acumulación capitalista de experiencias sexuales. Si bien es cierto que el partener de la fantaseadora no parece tener que luchar con dragones para acceder a la sexualidad imaginada, también es cierto que es un único arquetipo el que accede a esas fantasías y no una acumulación capitalista de parteneres sin mayor sentido que la propia acumulación. Son fantasías con sentido consentido.

Precisamente por ese sentido consentido y por la invitación a que refantaseémos, traigo aquí a colación este libro, que os reocmiendo vivamente para leer mientras te tomas un café y escuchas en tu magín a la entrevistada, o para que permitas a tu hipocampo fantasear.

PD. Los zapatos de la portada tienen un tacón que es justo la medida de mi fantasía sexual.

 

 

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.