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Entrevistas I. Victor Fernández Correas
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Xoel Prado - Antúnez | 09-05-2014 | 12:01| 0

 

Victor Fernández Correas es un escritor y un amigo, y ambas cosas las digo con certeza. Como escritor y como amigo, es una persona cercana, abierta y cordial, que se dispone siempre para entresacar información hasta de una cita en un avispero, a tal llega su necesidad de precisión en lo que relata. En cuanto a su biografía, por conocerlo aún más en datos, él mismo nos lo cuenta: que nació en Saint Denis (Francia) en 1974. Hijo de la emigración, aunque reside en Getafe (Madrid), se siente extremeño por los cuatro costados. Y, más en concreto, Verato. Es periodistas y colabora con distintos medios y consultoras relacionados con las Tecnologías de la Información y el mundo de la pequeña y mediana empresa.Como escritor comenzó su andadura en el mundo de las letras en el año 2000, fecha en la que obtuvo el Primer Premio de Relato Corto de Valverde de la Vera (Cáceres) en su modalidad local. Galardón que repitió al año siguiente, en 2001, con un relato titulado ‘Epílogo Imperial’. También resultó ganador del Primer Certamen de Relato Corto Princesa Jariza, deJaraíz de la Vera (Cáceres) en 2001. Siete años después, muy ampliado y desarrollado, ‘Epílogo Imperial’ se convirtió en su primera novela: ‘La conspiración de Yuste’, en la que narra los últimos meses de vida del emperador Carlos V. Más tarde, en 2012, publicó su segunda novela, ‘La tribu maldita‘, en la que recrea la más que posible peripecia de los homínidos cuyos huesos son investigados y analizados cada año por elEquipo Investigador de Atapuerca en la sierra del mismo nombre.

 

 

JMPA:  Hablemos de tu primera novela, La conspiración de Yuste, ¿cómo se gesta en tu mente?

 

VFC: La Conspiración de Yuste surge de un relato corto, ‘Epílogo Imperial’, con el que gané el Primer Certamen de Relato Corto de Valverde de la Vera en 2001. Un mero vehículo con el que rendir un pequeño homenaje a la gran figura del emperador Carlos V, muy presente en la comarca de la que son oriundos mis padres, La Vera de Cáceres, y que con el tiempo convertí en esa novela histórica. Que, asimismo, también es un homenaje a aquella preciosa tierra que invito a todos a conocer con calma.

 

JMPA: Está claro que se puede hacer historia con la literatura, pero, ¿se puede hacer literatura con la historia?

 

VFC: Ambas son posibles. La historia universal, en general, y la española, en particular, está llena de acontecimientos históricos, de sucesos, leyendas, hechos y anécdotas que están esperando a ser contadas, a que alguien las cuente. Están ahí, sólo hay que documentarse, empaparse de esa historia y transformarla en literatura, que es un hermoso vehículo para, precisamente, que los lectores conozcan esa historia; que, de otra manera, seguirían desconociendo.

 

JMPA: Mójate, dinos, qué sintió Carlos V al tener que revivir por segunda vez todos los acontecimientos de la conspiración; o, mejor, qué sentiste tú al revivirlos; o, aún mejor, cómo os encontrasteis ambos dos.

 

VFC: Reencontrarse con Carlos V fue una deliciosa experiencia, que no descarto repetir en un futuro más o menos próximo. Es un personaje fascinante, sin ninguna duda. Y mi propósito no era otro que elucubrar cómo se las vería si en sus últimos de vida su misma existencia se viera amenazada en su dorado retiro por un par de tipos, unos luteranos, que representaban todo aquello contra lo que había luchado gran parte de su vida. Fue una experiencia magnífica no sólo intentar meterte en la mente del emperador, sino también revivir esa última y menos conocida etapa de su vida. A veces me decía: “¿serías capaz de que esos dos tipos ―los dos luteranos huidos de Valladolid― me mataran?”. Nunca supe qué responderle.

 

JMPA: ¿Crees que la conspiración, tu novela, ha ayudado a recordar de otra manera a Carlos V o a Carlos V no hay quien lo remendé?

 

VFC: El emperador es, personalmente, una de las figuras más importantes de la historia de España. Su obra, su época, su manera de entender la vida, sus filias, sus fobias… Es un personaje realmente apasionante te acerques como te acerques a cualquiera de las épocas o momentos de su corta existencia. Puede que el lector que lea o haya leído ya la novela se componga una imagen distinta de él, de cierta intransigencia y de una voluntad férrea de hacer valer sus ideales y creencias. Por eso, humildemente pienso que es difícil hacer cambiar la imagen de una persona por mucho que lo intentes. Con sus luces y sus sombras, Carlos V fue y es lo que es, y así se lo ha reconocido la historia.

 

JMPA: La Conjura sucede en tierras extremeñas, en Yuste y alrededores, ¿cómo intervienen estos paisajes extraordinarios de Yuste y alrededores en la trama conspirativa? ¿Son adorno o un personaje más del desarrollo de la Historia?

 

VFC: El personaje central de la trama, alrededor del que gira toda la trama, es el emperador Carlos V. En torno a él bailan otros personajes de mayor o menor importancia: desde un capitán de los tercios imperiales hasta un soldado raso oriundo de la zona a la que se ha retirado a descansar y morir el propio Carlos V; también hay espacio para un inquisidor general, un fraile con ávidos métodos inquisitoriales… Y hasta una muchachita con aires de Serrana de la Vera. Y por encima de todas las cosas, La Vera de Plasencia, un espectáculo natural en todos los sentidos a ojos de cualquiera, y preciosas ciudades como Valladolid, Medina del Campo o la Brujas del siglo XVI. Todos aportan su granito de arena para conformar una historia con base real y mucha ficción novelesca cuyo único propósito, además de entretener al lector, es contarle qué llevó por la calle de la amargura a Carlos V en sus últimos meses de vida.

 

JMPA: Hay un auge de escritores en España escribiendo sobre Historia, ¿crees que tal auge perjudica al género o esto no es un género?

 

VFC: La novela histórica goza de un gran prestigio en nuestro país. En la actualidad, autores como Jesús Sánchez Adalid, León Arsenal o Ildefonso Falcones, por nombras sólo algunos, logran captar la atención de miles de lectores con tramas que hunden sus raíces en nuestra rica historia, repleta de acontecimientos que sólo están a la espera de ser contados. Por eso no lo veo como una moda sino, tal vez, como un género que es capaz de contar de una manera un tanto desenfada pero sí rigurosa sucesos de la historia de España que así pueden ser conocidos por lectores que, de otra manera, no podrían conocerlos o tener acceso a ellos. ¡Y ojalá se mantenga este interés por mucho tiempo!

 

JMPA: Tu segunda novela tiene paisajes diferentes y personajes bien diferentes, su título, La tribu Maldita, ¿Cómo se te ocurre escribir sobre el Homo heidelbergensis y convertirlo en un referente novelístico?

 

VFC: La idea partió del que por entonces era mi agente literario, que me ofreció recrear una historia basada en los Yacimientos de Atapuerca. Esa era la idea, pero fue toparme con el magnífico yacimiento de la Sima de los Huesos, y el argumento inicial desapareció en beneficio de una novela que contara qué pudo ocurrir con aquel grupo de homínidos cuyos huesos, y nunca mejor dicho, acabaron en el fondo de dicho yacimiento. El resto fue investigar y recrear un argumento que llamara la atención de lector y le permitiera conocer cosas de una época tan distante ―estamos hablado de hace unos 500.000 años― y de un homínido, el Homo heidelbergensis, que en muchos aspectos era muy distinto a nosotros de no ser por ese componente Homo que nos hace a todos ser tan parecidos, por no decir casi iguales.

 

JMPA: La Tribu maldita obliga a una lectura antropológica, porque en la misma hay mucho material de trabajo de campo, ¿cómo afrontaste este trabajo suplementario de campo?

 

VFC: Fue un trabajo duro y apasionante. Duro porque casi toda la documentación reside en tesis doctorales de muchos de los investigadores o miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca tanto actuales como pasados, así como publicaciones científicas o específicas y de restringido acceso. Pero también apasionante porque la elaboración de esta novela me permitió contactar y extraer conocimientos de personas de la talla de Eudald Carbonell, uno de los codirectores del Proyecto Atapuerca, y además prologuista de la novela, o Emiliano Aguirre, el considerado padre de dichos yacimientos, entre otros, que me ofrecieron toda su experiencia y consejos para escribir una novela como La tribu maldita. Simplemente por eso todo mereció la pena. Eso, y empaparte de la Sierra de Atapuerca y sus alrededores. Una experiencia que aconsejo encarecidamente a todo aquel que esté pensando en subir a su cima o dar una vuelta por sus alrededores.

 

JMPA: ¿Crees que la Tribu maldita ha servido para complementar los libros que sobre este Homo heidelbergensis se han publicado en el ámbito de las ciencias sociales? ¿Puede considerarse tu novela un libro de ciencias sociales, amén de una novela? Lo digo, si me permites, porque muchos capítulos de la misma pueden considerarse divulgativos de la manera de vivir de este Homo… ¿Estaba en tu intención este carácter divulgativo?

 

VFC: El propósito de esta novela es simplemente entretener. Pero sonrío cuando también alguien me dice que tiene un componente didáctico, porque entonces es cuando pienso que esta novela puede servir para mostrar una época, una forma de vivir, un tipo de homínido que nos antecede en la carrera de la evolución humana. Cuando la escribí sólo pretendía contar una historia, hacer pasar un buen rato al lector. Si después se le atribuyen otros matices o se la ve con ese valor añadido que comentas, mejor que mejor, aunque no era ese su propósito inicial, desde luego.

 

JMPA:El mundo literario actual, ¿un fiasco para el autor? ¿Demasiados autores y poca literatura? ¿El autor es el esclavo poético de un mercado con una mano manca? ¿Los libros no existen más allá de la librería del catalán de cien años de soledad? ¿O empieza cien años de soledad para la literatura española?

 

VFC: Creo que estamos asistiendo a una época maravillosa para la literatura española. Internet ofrece nuevas posibilidades a muchos escritores que no tienen acceso a ninguna editorial para dar a conocer sus obras, y existen ejemplos de obras de mucha calidad que nacieron sin más intención que ser compartidas entre varios lectores, y que al final acabaron en los estantes de las librerías bajo el sello de grandes editoriales o grupos deseosos de sorprender al lector. Por desgracia, ese crisol cultural se enfrenta al muro de siempre, a la escasa conciencia lectora que existe en este país. Por eso siempre repito que leer es importante, pero no por el simple hecho de que un autor u otro pueda ganar más o menos dinero con sus obras y así poder seguir escribiendo; no. Lo es porque leer enriquece, te permite pensar, y eso te convierte en un ser más libre. Un lujo barato, ciertamente.

 

JMPA: ¿Y tú próxima novela se desgrana en folios de sepia color o la veremos publica enseguida?

 

VFC: Mi única pretensión ha sido rendir un doble homenaje: por un lado, reconocer el valor de cientos de miles de personas que tuvieron que abandonar este país en busca de un futuro mejor, entre ellos mis padres; y por otro, sacar a la luz la valía, el esfuerzo y la esperanza de cientos, quizás miles, de anónimos luchadores, que los hubo, y muchos, que se afanaron por devolver la democracia a un país que languidecía en manos de una agónica dictadura. No sé si lo habré logrado o no, pero al menos me siento satisfecho del resultado obtenido.

 

JMPA:¿Qué le has puesto a esta última novela que provoque sorpresa al mundo de los lectores?

 

VFC: Creo que la época y especialmente la perspectiva de su protagonista, que vive la experiencia de una época tan irrepetible para España como la Transición como una emigrante más en Francia. Un punto de vista novedoso que permite describir y relatar esa época de un punto de vista no demasiado habitual.

 

JMPA: La última: desvela el secreto de unas buenas migas para sentirse como un Carlos V al comerlas.

 

VFC: Eso, hacer buenas migas. Aunque era, y sigue siendo, una comida de pastores, se dice que cuando dos personas se juntan para comer este plato es porque hacen buenas amigas, es decir, que mantienen buena amistad. Basta con eso. Bueno, y una pizca de pimentón. Siempre hay que ponerle color a la vida. ¿O no?

 

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Lo que mueve el mundo de Kimen Uribe
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Xoel Prado - Antúnez | 06-05-2014 | 16:44| 0

Hay libros que marcan una época y a una generación, y, por ende, a cada individuo de forma parte de esa generación y casi, como quien quiere, de ese mismo libro. Un libro que, aunque no hable expresamente de lo acontecido a esa generación, la marca para siempre por las temáticas familiares y convecinales y casi carnales. Ese libro que a veces es muy conocido en el espectro literario mundial, y otras veces es un libro de amoroso deleite y cálida lectura. Un libro que de tan cercano diríase escrito por uno mismo. Revelo su título para que no estéis en ascuas, que parece esto un exorcismo positivo, si tal cosa fue posible y común.

Se trata de El otro árbol de Guernica, de Luís de Castresana.

Luis de Castresana nació en el barrio de Ugarte y vivió en Barakaldo y casó en una de sus parroquias, la que origina esta populosa ciudad, San Vicente. En su infancia, a Luis le tocó vivir la cruenta guerra civil, junto a sus hermanos y sus padres, que pertenecían a la Unión republicana, igual que su abuelo. En el transcurso de la guerra, cuando se acercaba el cerco a Bilbao y a Barakaldo, los padres de Luis decidieron que tanto él como su hermana embarcasen en la nave que Aguirre, el Lendahakari, había fletado para poner a salvo a los niños de Euzkadi. Luis es uno de estos niños junto con su hermana, que surcan las aguas del cantábricoatlántico en busca de una zona libre de minas  y de bombardeos y de francotiradores, a esa Francia prebélica y a Bélgica. Nos narra Luis transformado en Santi la historia propia de su exilio forzado en ese barco que los dirige lejos, muy lejos de Barakaldo, de sus casas y de sus cosas, de los pasos que él dio en sus calles, hacia esa Bélgica donde se encontrará desarbolado. Esta es la idea central del libro, el hombre es como un árbol que precisa de una tierra donde crecer; y qué triste resulta cuando la tierra es dolor y separación, lejos de Vizcaya. No es de extrañar que Santi busque unas referencias en esa Bélgica donde vive su exilio que le retornen a su Barakaldo natalicio, a su aldea de Ugarte, a su pueblo y a su ciudad, Bilbao. Estos tres elementos serán el orfeón que construyen, la biblioteca, porque Santi quiere ser escritor, que es mejor que Pelotari, y el roble que se encuentra en el colegio de Fleury, que es precisamente el otro árbol de Guernika. De esta manera Santi va sobrellevando su exilio forzoso hasta que retorne a casa con sus padres. A la novela  El otro árbol de Guernika le fue concedido en premio nacional de narrativa en 1967. Sería mucho tiempo después, cuando ocurriría el milagro de encontrar por la calle a Luis de Castresana  y que pudiera hablar con él, en los últimos días de su vida. Por eso es una novela especial para mí, para mi generación, pues nos inculcó ese sentimiento de lejanía de la tierra, del Athletic, ese estar desarbolado. Un sentimiento que supo expresar muy bien no sólo Luis sino también un poeta gallego a su vuelta de Venezuela, Celso Emilio Ferreiro. Preguntado sobre qué le parecía las autonomías y su reconocimiento, en un local de Madrid, cuando ejercía de senador o congresista, se puso melancólico y morriñoso y contestó que Galicia se encontraba donde hubiese un carballo.

Esta digresión claro tiene su origen en un libro Lo que mueve el mundo de Kimen Uribe. Me acerqué a sus páginas porque me encantó Nueva York-Bilbao-Nueva York, y creí que encontraría una historia tan deliciosa y de aprendizaje como en éste. Lo que no supe es que iba a hallar la misma historia que la del otro árbol de guernika con un aderezo postoderno o transmoderno o así, que deshumaniza la historia que pretende relatar. Nada del sentimiento sanguíneo de Luis de Castresana en la novela. Así que, recorrido el primer capítulo, cerré el libro y me dirigí a los anaqueles en los que reposaba El otro árbol de Guernika, miré la dedicatoria y me dispuse a revivir con Santi la necesidad de ser arbóreo, que es eso lo que mueve el mundo y nos mueve por él.

Les invito a que procedan ustedes de igual manera.

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Feria del Libro de Valladolid 2014: Entrevista a José de Cora
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Xoel Prado - Antúnez | 28-04-2014 | 15:26| 0

El miércoles a las siete de la tarde, visita la fería del libro de Valladolid, José de Cora,  donde presentará y firmará su última novela, La navaja inglesa, publicada por Tropo Editores.

José de Cora es lucense, periodista, productor audiovisual y escritor. Periodista sanguíneo, que se inció en la agencia Efe como redactor, allá en la década de crisis y cambio en España, mil novecientos setenta; además de ser corresponsal en Madrid de El Progreso y de colaborar con Tiempo. La década de los ochenta lo nombró director de El Progreso y los noventa director general del grupo El Progreso. Como productor audiovisual, produjo la película de Jorge Coira, El año de la garrapata. Ha escrito una ingente obra, ensayística y literaria, de la que destacamos Manual del Perfecto Polítco, Ideologías para un Rey, El libro del viajero feliz o La verdadera historia del último inquensidor y el maravilloso oráculo de la vida. 

JMPA: Periodista, productor televisivo, y ahora, novelista, ¿la vida interpretada en 360º?

 

JdC: La novedad no es tanta. Escribo novela desde los 21 años, hace la friolera de cuatro décadas. Ésta es la cuarta publicada, a las que hay que sumar las inéditas de aquel tiempo. Sí, he trabajado en todas esas actividades y en alguna más, porque todas son una prolongación del mismo afán por comunicar. Da lo mismo cine, teatro que internet. El caso es tener cosas que decir y querer decirlas. La realidad es poliédrica y ojalá se pudiese ver desde los 360º.

 

JMPA: De los quince centímetros de la columna periodística a una novela voluminosa y kilométrica, ¿muchas diferencias entre ambos trabajos? ¿Le costó habituarse a la escritura de la novela?

 

JdC: Ya digo que no hubo gran novedad. Escribo diariamente desde la mocedad, vacaciones incluidas, y hoy arrastro una treintena de libros al margen de otros proyectos que me hacen mayor de edad, aunque joven de espíritu. Lo difícil en todos los trabajos de esa índole es llenar la primera línea de una hoja en blanco. Si sabes a dónde quieres llegar, el camino hasta la última palabra es tan difícil o tan fácil tanto si quieres alcanzar una columna, como una gruesa novela; dicho todo ello con ciertas dosis de exageración.

 

JMPA: La Cibeles, la navaja inglesa y un señor de Lugo, ¿cómo se puede integrar elementos tan dispares en La navaja inglesa?

 

JdC: Vayamos por partes. Cibeles es el nudo gordiano de la novela. Es una diosa extraordinaria, muy censurada y hoy absolutamente desconocida, hasta el punto de que mucha gente cree que es madrileña. Sus ritos sangrientos están presentes en la Semana Santa católica y durante siglos fue la indiscutible diosa de la Tierra. Su llegada a Madrid desencadena una serie de crímenes relacionados con su culto y esa trama me permite darla a conocer para que los forofos del Real Madrid sepan a quién homenajean cada vez que le ofrecen sus títulos y se anden con cuidado. La navaja es el instrumento que el asesino utiliza para castrar a sus víctimas y ofrecer los escrotos a la diosa. Y el señor de Lugo soy yo, vecino de Madrid durante diez años y subyugado por la historia de Cibeles por otras razones que sería prolijo exponer ahora.

 

JMPA:  El lector que se interrogue ante la portada de su novela sobre lo que se puede encontrar en su interior, ¿cómo le convencería para que abra el libro sin sentir ninguna reticencia?

 

JdC: El libro es de lectura obligada para aquél que pretenda pronunciar la palabra Cibeles a partir de ahora sin miedo a hacer el ridículo. Bueno, y para aquél que le guste la buena literatura. ¡Qué voy a decir yo…!

 

JMPA: Una novela de género o una novela sin más…

 

JdC: La navaja… es una novela de géneros. Yo la bautizo como novela esdrújula, porque en partes equilibradas y equidistantes, es histórica, policíaca, mistérica, esotérica, erótica, mitológica, sádica, didáctica, eclesiástica, humorística, madridística y arquitectónica.

 

JMPA: Hay una mezcolanza de personajes reales con personajes trazados por su pluma, ¿cómo se integran en la novela todo este río de acciones? ¿En un drama o en una comedia o en una conspiración erótica o quizá como un puzzle de la vida con una pizca de cada cosa?

 

JdC: Los reales, existieron. Los ficticios, no, pero bien pudieron haberlo hecho. Todos son necesarios para contar la decisión de Carlos III de colocar una diosa de características tan brutales como Cibeles en el centro exacto de la moderna ciudad de Madrid. Lo hace porque la mayoría desconoce quién es esa señora, pero la Iglesia se inquieta y algunos madrileños, como el asesino, sufren transformaciones íntimas. La novela es como la vida. Tiene de todo y en proporciones adecuadas. Muerte y sexo; erudición y humor; aristocracia y pueblo llano; sacro y profano. Al lector no le van a faltar elementos para la diversión y la inquietud.

 

JMPA:  Confieso que no he podido leer aún la novela, pero en el adelanto que se realizó de la misma, sí que he podido advertir esa su manera de escribir costumbrista y de la que usted dota a su serie de Los Pelúdez en el San Froilán. En esa serie, los personajes parecen muy vivos y como si se moviesen por sí mismos, vivos, ¿sucede lo mismo con los personajes de La navaja inglesa?

 

JdC: Ésa ha sido la pretensión y por lo que escucho de los lectores, parece que no está lejos de haberse conseguido. Por supuesto, nada tiene que ver con Pelúdez, un personaje humorístico de pies a cabeza, salvo en el afán de divertimento con distintas armas.

 

JMPA: La navaja inglesa tiene alguna pretensión más allá de la de ser un entretenimiento para el lector, un disfrute para él…

 

JdC: Me remito a una de las preguntas anteriores. Dentro de los adjetivos que le avienen a La navaja… está la intención didáctica, el entretenimiento, la excitación carnal, el estremecimiento y el gusto por una literatura cuidada y acorde a la época que se narra.

 

JMPA: Un disfrute mitológico con la diosa Cibeles pero teñido de la sangre adolescente, ¿la mitología “negra” como fundación del Madrid moderno?

 

JdC: Sí, es evidente que Carlos III, Hermosilla, o Ventura Rodríguez no pusieron la Cibeles donde lo hicieron porque quedaba bonito. Esas horteradas las hacemos hoy, construyendo sin sentido simbólico o decorando con colorines sin saber qué significa cada uno de ellos. Cibeles es patrona de las ciudades que preside y fue llevada a Roma para combatir la amenaza de Aníbal y de la hambruna con éxito total. Carlos III, que venía de Italia, sabía lo que se traía entre manos.

 

JMPA: ¿Qué pueden hacer hoy los arquitectos por mejorar nuestras ciudades o ninguna es mejorable ya?

 

JdC: Pueden hacer mucho, siempre que les dejen. Lo primero, fijarse en los clásicos y devolver a la arquitectura el sentido de equilibro entre la nueva materia y el entorno donde se instala, pero yo no soy quién para dar lecciones a los arquitectos.

 

JMPA: Suele decir que las ciudades se distinguen en dos clases, las de belleza podrida y las de podrida belleza, excepción hecha de Lugo, que es el paraíso; ¿será por eso que es un lucense el que ha de resolver los intríngulis de la historia de La navaja inglesa?

JdC: Aunque está bastante destrozada, Lugo conserva muchos rasgos de su primitiva concepción, anterior a la construcción de la muralla. Quizás eso haya podido influir porque los lucenses siempre estamos dale que te pego con el diseño ciudadano. No obstante, en mi caso han pesado más las ganas de contar una historia interesante, estremecedora y esclarecedora.

 

JMPA: Tras este periplo de presentación de su novela que hoy le detiene en Valladolid, ¿tendremos una nueva novela de José de Cora?

 

JdC: Sí, ya está terminada y en fase de corrección. Veremos cuándo puede ver la luz.

 

 

 

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Feria del Libro de Valladolid 2014: Entrevista a Francisco Narla
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Xoel Prado - Antúnez | 27-04-2014 | 21:28| 0

El próximo martes se encontrará en la Feria del libro de Valladolid 2014 Francisco Narla, autor de Ronin, novela que promociona durante este año, y de Assur, esa novela con la que sorprendió al público el año pasado. No es un autor desconocido pero sí recientemente reconocible, por eso, os dejo aquí sus datos biográficos más reseñables, obtenidos de su propia página (www.francisconarla.com): Francisco Narla (Lugo, 1978), es escritor y comandante de línea aérea. A pesar de su juventud, a lo largo de su ya extensa carrera literaria, se ha atrevido con todos los géneros. Ha publicado  novela, relatos, poesía, ensayos técnicos y artículos, estos últimos relacionados fundamentalmente con su profesión, pero también con sus aficiones y filias, entre las que encontramos actividades tan dispares como los bonsáis, el tiro con arco, la pesca con mosca o la cocina. Polifacético donde los haya, Francisco Narla ejerce también como orador. Así, ha participado en diferentes foros, como centros universitarios o programas de radio y televisión (Cuarto milenio, El guardián de la moche o Milenio). Comprometido también con la defensa de la cultura, ha abanderado proyectos como Lendaria, destinado a recuperar, proteger y divulgar la tradición mágica de su tierra, Galicia. En 2009 publica su primera novela, Los lobos del centeno, tras cuyo éxito en España es editada en México para toda Latinoamérica. Caja negra, su segunda obra de ficción, ve la luz en noviembre de 2010. E inicia 2012 publicando un tratado de aerodinámica, Canon de performance: masa y centrado, y planificación de vuelo.En 2012 llega también su gran éxito de ventas: Assur. Una apasionante epopeya en la que se narran los ataques vikingos a la Península Ibérica. Gracias a la buena aceptación del público y la crítica, la obra alcanza puestos destacados en las listas de los más vendidos y, lleno de agradecimiento, Narla nos trae en 2013 una nueva novela histórica, Rōnin;una narración que nos acerca al convulso Japón medieval.

JMPA: La novela que firma en la feria de Valladolid, Ronin, va sobre Samuráis en Europa, ¿qué hace un Samurái en Europa?

FN: Pues no es nada fácil dar una respuesta simple. De hecho, los historiadores no se ponen de acuerdo sobre las verdaderas motivaciones de la Embajada Keichō (la que da pie a la novela), sin embargo, es indiscutible que una embajada nipona llegó a la corte de Felipe III y existen numerosas pruebas documentales.

            Supongo que el acercamiento más apropiado es el que brinda la sensatez: los contactos diplomáticos previos entre ambos países, la presencia de misioneros católicos, los naufragios de barcos españoles en las costas japonesas, la propia situación interna del país del sol naciente (una cruenta guerra civil acababa de terminar y era interesante enviar lejos a algunos elementos subversivos). Son varios los elementos que pudieron influir en la decisión y no podemos descartar ninguno de ellos porque la historia oficial no lo aclara.

JMPA: Sus libros están fraguados sobre la historia, pero, vemos que tras sus novelas, Ronin una de ellas, hay mucha documentación, pero la todos los datos no los utiliza como una finalidad en sí mismos, sino como un medio.

FN: Bueno, creo que así debe ser. Entiendo que el escritor está obligado a ser lo más riguroso posible para no decepcionar al lector que conozca el tema, sin embargo, también pienso que el novelista tiene el deber de pensar, ante todo, en la narrativa en sí misma, de modo tal que las crónicas sean un instrumento para contar un relato. A mi modo de ver resulta crucial evitar que las referencias históricas aplasten el argumento.

 

JMPA: Su novela, Ronin, y la anterior, Assur, no  son novelas sólo históricas, sino que son un entramado de tramas de distinto género, desde lo policiaco a lo terrorífico, de lo picaresco a lo romántico, ¿cree que hay radica su éxito?

FN: El éxito tiene mucho de relativo y no creo que sea yo el más apropiado para hablar del beneplácito que mis novelas puedan despertar en el lector, debería ser el mismo lector el que se explayase. En cualquier caso, lo que sí puedo decir es que en las dos novelas se narran las vidas de distintos personajes durante largos períodos de tiempo, y creo que en tramas de ese tipo debe haber distintos motores argumentativos, porque, de no ser así, entonces las historias resultarían planas, o al menos eso es lo que yo creo.

 

JMPA: Su vida cotidiana se centra en aviones y matemáticas, ¿cómo le da por volcarse en el género histórico y, sobre todo, como encuentra estas historias sorprendentes en sus datos?

           

FN: Siempre he dicho que el escritor debe ser honesto, honesto en el sentido de que debe escribir aquello que le gustaría leer; y la novela de aventuras de trasfondo histórico ha sido siempre uno de mis géneros favoritos, de ahí que me decidiera a escribir novelas como Assur o Rōnin. En cuanto a lo extraordinario de los hechos históricos que las rodean solo hay un secreto: trabajar duro hasta encontrarlos, nada más.

 

JMPA: Saigo Habayusa y Assur, los personajes de sus novelas, tienen una fuerza increíble.

FN: Gracias, me siento muy halagado, eso era lo que se pretendía, ambas historias tenían ese objetivo. Espero que muchos otros lectores compartan esa opinión.

 

JMPA: Una curiosidad que me planteaba un joven lector, ¿cuánto hay de realidad, de hechos reales, como se suele decir, en sus novelas?

            FN: En el caso de Assur y Rōnin hay un buen porcentaje de realidad y como explico en las notas que acompañan ambos finales, se intentó ser lo más riguroso posible procurando evitar que el argumento se viese perjudicado. Sin embargo, no son más que relatos plausibles, coherentes con las circunstancias históricas. Pero bueno, digamos que alrededor de tres cuartas partes.

 

 

JMPA: La amistad como eje vertebrador de sus novelas, tanto en Assur, amistad hombre naturaleza, y en Ronin, la amistad social.

FN: Sí, la verdad es que sí, supongo que se trata de uno de esos aspectos de la narrativa en los que el escritor vuelca su propia alma en lo que cuenta.

 

JMPA: Y la venganza, claro.

FN: En este caso es una clara influencia del maestro Dumas, él nos enseñó con sus maravillosas novelas que la venganza es un magnífico motor narrativo.

 

JMPA: Una de las constantes de sus novelas es la visita a muchos espacios naturales y muchas ciudades distintas, un cambio constante de escenarios, muchos de ellos inhóspitos y otros lejanos y otros inéditos y otros mágicos. ¿Tendrá que ver con su profesión de piloto?

FN: Es probable, desde luego, aunque también tiene relación con la intención de provocar interés en el lector, de presentarle las acciones de la trama en escenarios atractivos.

 

JMPA: Si le damos tiempo al tiempo, ¿logra éste que vidas distintas confluyan a un final resolutorio o nada está escrito o esa confluencia se da por mero azar?

FN: El final siempre podrá escribirse, otra cosa es que resulte satisfactorio, tanto en la vida como en las novelas. Ahora bien, personalmente no creo que las cosas estén predeterminadas, si bien condicionadas por las acciones individuales. En cuanto al azar, creo que hay más en la vida real que en las novelas, en las que siempre termina por parecer un recurso pobre de escritor con poca imaginación.

 

JMPA: Un amigo mío critica a Ronin el exceso de personajes, que le impide saber quién es quién; y éste mismo, critica también el exceso de páginas en Assur, ¿cómo defendería usted sus novelas de estas críticas, que, por otra parte, son los únicos peros que se les opone?

FN: Bueno, de las críticas se aprende y son parte del negocio, hay que aceptarlas y sobrellevarlas con humildad. Es lógico que el lector se forme una opinión y es comprensible que haya críticas negativas. Y solo hay un modo  noble de defenderse escribir más y hacerlo mejor.

 

JMPA: Usted, apegado a la magia de la madre tierra, siempre otorga a Lugo ese protagonismo mágico en sus novelas. Sabe que yo opino que Lugo es uno de los marcos de la puerta del paraíso, ¿tendremos una novela sobre la magia lucense?

FN: En Los lobos del centeno ya hubo mucho de eso y lo seguirá habiendo, porque en todas mis novelas Galicia juega un papel importante. Así que supongo que la mejor respuesta es que la ha habido, la hay y la habrá, siempre, porque a mi tierra le debo mucho, y es de bien nacido ser agradecido…

 

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Feria del Libro de Valladolid 2014: Entrevista a Mª Ángeles López de Celis
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Xoel Prado - Antúnez | 25-04-2014 | 08:26| 0

Mª Ángeles López de Celis se presenta está tarde a las 19:00 a sus lectores en la Feria de la ciudad. Lo hace con su último libro, una novela sobre la realidad del cese de la lucha armada por parte de la banda terrorista ETA, Las crónicas de Armikelo, publicado por la editorial ODEON.

Para aquellos que no conozcan a la autora os diré que Mª Ángeles López de Celis,  es una escritora madrileña. Funcionaria de carrera, es la única persona que ha formado parte de la secretaría de los cinco presidentes del Gobierno de la democracia, desde Adolfo Suárez a José Luis Rodríguez Zapatero. Precisamente, por su singularidad, la editorial Espasa publicó en 2010 su libro Los Presidentes en zapatillas. Gran comunicadora, es requerida como conferenciante en foros académicos y culturales, así como en distintos medios de comunicación. Posee la Cruz de la Orden del Mérito Civil, que le fue concedida por Su Majestad el Rey, en 2006. En 2012 publica un un análisis de los casos de corrupción más flagrantes de nuestra historia reciente, El Síndrome de Alí Babá (Espasa). Y en la primavera de 2013, un libro muy esperado, Las Damas de la Moncloa (Espasa), quenos introduce de nuevo en el Palacio de la Moncloa, en esta ocasión de la mano de las primeras damas de la democracia española. 

 

 

JMPA: Tras una serie de libros de ensayo, de muy diversa temática, se pasa usted a la novela ¿por qué?

 

MALDC : La verdad es que siempre me he sentido cómoda en el ensayo. Creo que con mis tres últimos libros he adquirido una enorme experiencia en la no ficción, pero no cabe duda de que un autor debe moverse en otros campos. Es curioso, pero esta novela la empecé a escribir hace siete años y es anterior a todo lo demás que he publicado. Tal vez por eso mi satisfacción en estos momentos es mayor.

 

JMPA: Sus libros impares parecen tratar temas livianos, presidentes y primera damas en zapatillas; los pares de temas más graves, como la corrupción y el cese de la lucha armada por parte de la banda terrorista ETA, ¿cómo transita usted de unos temas a otros?.

 

MALDC: Nunca lo había pensado así. En cualquier caso, aunque pueda parecer lo contrario, Los Presidentes en zapatillas y Las Damas de la Moncloa no son libros sobre temas livianos. El enfoque de ambos es histórico y político y, aunque lógicamente, están tratados desde un punto de vista novedoso como es el de una trabajadora que conoce bien los entresijos del poder Ejecutivo y analiza perfiles psicológicos y conyugales respecto de los inquilinos que han habitado el Palacio de la Moncloa, pueden considerarse ambos como documentos testimoniales singulares que quedarán para la posterioridad, ayudando a las nuevas generaciones a conocer mejor la historia contemporánea y sus protagonistas. Ese fue, sin duda, mi objetivo al escribirlos. En lo que se refiere a El Síndrome de Alí Babá, mi planteamiento fue la denuncia, a través del análisis, de un problema que en nuestro país está empezando a sobrepasar los límites de la tolerancia y, desde luego, agitar las conciencias ciudadanas para exigir a partidos y representantes políticos el fin de esta lacra que es el cáncer de la democracia.

Si hablamos de Las Crónicas de Armikelo, nos trasladamos a un escenario muy distinto, a un género literario de otra naturaleza y a una suerte de ficción basada en hechos reales, sobre un tema de naturaleza tan delicada como es el terrorismo que ha castigado a nuestro país durante casi cinco décadas y las terribles consecuencias que ha dejado en las víctimas directas y en la sociedad en su conjunto. Es una historia de realidades inventadas sobre el final de ETA y el camino a seguir para conseguir la reconciliación en Euskadi y en España.

 

JMPA: En la Feria de Valladolid presenta su primera novela, Las Crónicas de Armikelo, una novela con un tema grave, el cese de la lucha armada y que ¿podríamos catalogar como tabú?

 

MALDC: Como acabo de decir, el tema es muy delicado. Pocas cuestiones polarizan a la opinión pública como esta: negociación ¿sí?, negociación ¿no? Sinceramente, creo que después de un saldo de muerte y destrucción tan dilatado en el tiempo como consecuencia de un terrorismo que responde al deseo independentista de una parte de la sociedad vasca, no podemos ahora cerrar este tema en falso. A problemas políticos, soluciones políticas. En lo que a mí respecta, soy una persona con enormes inquietudes y muy comprometida con el momento político y social que me ha tocado vivir. Esa es la razón por la que afronto los temas sobre los que escribo, porque, igual que a mí, preocupan a la sociedad en la que vivo.

JMPA: Una novela que usted comenzó a escribir con anterioridad a la comunicación del cese de la lucha armada ¿lo intuía o lo supo por algún canal extraordinario?

 

MALDC: Rotundamente, no. Cualquier persona que, como yo, hubiera seguido con asiduidad el desarrollo de los acontecimientos respecto de ETA, hubiera concluido igualmente que el fin de la actividad armada de la banda terrorista iba a ser la consecuencia lógica del regreso a la arena política de los partidos abertzales, que poco a poco se fueron distanciando de los planteamiento de la banda y sus métodos de reivindicación. En cualquier caso, aprovecho para aclarar que en esta ocasión no estoy narrando hechos reales como en mis anteriores publicaciones. Las Crónicas de Armikelo es una novela y, como tal, es pura invención y, si alguien siente algún tipo de motivación morbosa sobre el origen escabroso de la información que se maneja o piensa encontrar en ella datos de naturaleza confidencial, está perdiendo el tiempo.

 

JMPA: Teme que su novela produzca efectos semejantes a Ocho apellidos vascos, que todo el mundo que ha intervenido por propia voluntad o víctima de esa lucha armada, se vea distorsionado en la misma.

 

MALDC: Yo espero que no. Todo lo contrario. Si alguien se reconoce o identifica con alguno de mis personajes, espero que se sienta engrandecido, ennoblecido y ensalzado, porque todos los protagonistas de esta historia quieren representar lo mejor del ser humano, menos, claro está, los violentos, que son el enemigo a vencer. Incluso Carlos, uno de los protagonistas principales, sufre una involución en toda regla a lo largo de la novela.

JMPA: ¿Una novela imaginada o apegada a la realidad, como suele decirse, basada en hechos reales?

 

MALDC: Exacto. La trama y los personajes son inventados y, aunque cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, será inevitable que muchos lectores encuentren paralelismos con los protagonistas verdaderos, que han dejado una huella profunda en la memoria colectiva de dos generaciones de españoles, realmente imposible de obviar, incluso para mí como autora. Lo demás, los escenarios, el desarrollo del proceso y muchas de las circunstancias en las que discurre el argumento cuentan con todo el rigor histórico. 

 

JMPA: ¿Con la novela quiere usted apelar a la racionalidad política o la sentimentalidad arquetípica?

 

MALDC: ¿Y qué tal una mezcla de ambas? En un tema tan delicado, los sentimientos están a flor de piel. ¡Qué me va usted a contar que trabajo con víctimas del terrorismo cada día ! Pero la racionalidad ha de presidir todas las actuaciones por parte de las instituciones del Estado, con el fin de conseguir el difícil equilibrio entre la consecución de los objetivos de la paz y la reconciliación, con la justicia y la memoria de las víctimas, a las que la sociedad española no puede renunciar jamás.

 

JMPA: En marzo de 1977 pude conocer a José María Portell, periodista que nos contó lo que iba a hacer, y fue asesinado. En su novela también intervienen un periodista y un político, que también cuentan lo que van a hacer…

 

MALDC: No exactamente. Lo cuentan cuando ya se puede contar. Cuando el proceso ha terminado y hay que dejar constancia para la historia. No hay que olvidar que el papel de Jaime, el periodista, es de tal envergadura como ser el notario que va a dar fe de un proceso que discurrirá con sus altos y bajos, sus frenazos y acelerones, para alcanzar la paz deseada. Eso son Las Crónicas de Armikelo: el diario de un proceso para enterrar definitivamente la actividad terrorista, que se hace público para que la ciudadanía conozca el final del problema hasta sus últimas consecuencias.

 

JMPA: ¿El sentido común o la grandeza de las decisiones políticas?

 

MALDC: Las grandes decisiones políticas se basan en el sentido común. De otra forma, no serían más que arbitrios o dictámenes descerebrados. Pero se necesita la perspectiva del tiempo para poder analizarlas en la dimensión correcta. Y ese es un poco el objetivo. Cuando acaba la novela, nos situamos diez años después de tomadas las grandes decisiones, con el fin de comprobar si los resultados políticos y sociales han sido los perseguidos. Y, por supuesto, también, lo que ha sucedido en la vida de los personajes, en cuyo devenir hay sorpresas que el lector no conocerá hasta el final.

JMPA: En Ocho apellidos vascos, el protagonista canta Euskadi tiene un color especial ¿le parece una banalización de las cicatrices que cruzan a muchas gentes de ese territorio o realmente Euskadi tiene un color especial, un corazón que late hacia la vida?

 

MALDC: Euskadi es un tierra rica, próspera, acogedora y la mayoría de los vascos son gente sencilla y trabajadora que lo único que quieren es vivir en paz y pasar de una vez por todas la página del terrorismo, para poder mirar hacia delante, hacia un futuro de paz y reconciliación. Así es esta novela, un canto a la esperanza en un futuro nuevo para Euskadi y para España.

 

JMPA:  Se ha dicho que su novela apuesta por la esperanza y la vida ¿es posible? ¿O este proceso de cese puede tener marcha atrás?

MALDC: No hay marcha atrás en este camino hacia la paz. El terrorismo ya no tiene cabida en nuestro país, pero hay que cerrar muy bien este proceso, para que nunca más los nacionalismos radicales y exacerbados puedan ser caldo de cultivo para tentaciones parecidas. El mejor homenaje que se puede hacer a los muertos es que no haya más. Y desde esta posición de respeto y reverencia a los que perdieron su vida a consecuencia de esta terrible lacra, les dedico este libro como mi personal contribución a su memoria.

 

JMPA: Permita que la última pregunta sea para apreciar que su novela es una aportación muy valiosa a ese proceso/camino que hemos de recorrer todos.

MALDC: Así me lo propuse y ojalá que lo haya conseguido.

 

 Despedimos a Mª Ángeles Lopez de Celis para que vuelva a la caseta a firmar a sus lectores esta última novela, que esperemos que no sea la última. 

 

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Ocho apellidos vascos
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Xoel Prado - Antúnez | 06-04-2014 | 11:15| 4

No queda más remedio que encaminarse al cine a verla, tanto es el innúmero número de opiniones en controversia que ha suscitado “Ocho apellidos vascos”. Nada más llegar al cine me aclaro de lo que consigue toda esta controversia, el cine está a estallar, como no lo había visto desde mediados de los ochenta. Una sola entrada para el espectador que venga sólo, que voy a ser yo, claro, los que me preceden son cuatro. Mientras me dirijo a quien corta la entrada y a la sala, repaso en mente las criticas leídas, desde la de Zarzalejos hasta la última de David Torres, pasando por la de Ana Talletxea o Mikel Insausti, sin olvidar, claro la del Raúl del Pozo. Unos se quejaban de que la película era una serie de topicazos intoxicadores de la realidad verdadera de Euzkadi, y otros de que era rematadamente pronto para objetivar a los abertzales como héroes de un chiste sin humillar a las víctimas; los pocos hablaban del humor como elemento corrosivo de la realidad y lo psicológicamente rupturista que resulta en este caso particular. Ninguno ha hablado de la cinta en sí mismas sino e del reflejo distorsionado de sí mismo que le ha provocado la cinta. Y está bien, eso quiere decir que la película que me animo a ver en este instante es al menos y como mínimo transgresora.

Se apagan las luces, se inicia la película y ya, de pronto, me decepciono. No hay nada de lo escrito por tanto intelectual sagaz del abertzalismo esencial ni del españolismo asocial, sino, vaya, una simple comedia americana donde un chico encuentra una chica, la pierde, la recupera, la vuelve a perder y la recupera al fin. Revestido este esquema de toda la realidad cinematográfica mundial con la realidad del topicazo del elenco chistoso español. Cuidado, no se reviste el esquema con la realidad efectiva vasca ni menos, con la andaluza, sino con la realidad idealizada de forma deformante en el chiste grosero. No en balde la película se inicia con el protagonista del metraje contando esos chistes de gracia grosera en el escenario del escenario del film y la protagonista reaccionando de manera grosera en el film estoqueando con los mismos chistes. La imagen de este inicio lo marca Aitziber Garmendia, euskaldún a la que le pesa la peineta marmórea.

Este enfrentamiento inicial lo enfría el sexo. El sexo inexistente claro, porque la bebida Lago, que pudiera pasar por navarra por su poco culo y su espalda cargada al dormir, se ronca, rocosa. Y cuando se despierta, se larga. La hemos perdido, Rovira.

A ganarla se va a una Euzkadi que se transgrede a sí misma, y se deforma en espejo deformante. La Euzkadi de Vaya semanita, el programa de la ETB, capaz de acabar con los mitos sacrales de montes y relatos  Aitoricos. Os digo esto, porque está por ver que en un pueblo guipuzcoano todos sus habitantes tengan coches con matricula de Bilbao, por Dios. Y Rovira va a ganarla y ganarse a sí mismo, claro. Porque entra en Euzkadi con la versión negra y negativista en la mirada y sale de Euskadi, cuando pierde por enésima vez a la chica “morroska de Zestona”, con la mirada limpia de prejuicios y más amor que nunca; de la misma manera que le ocurrirá a Lago, cuando vaya a recuperar a Rovira en calesa y los del Río palmeando.

Y es que el film debiera servir para esto, principalmente, para que todo el mundo limpiara de prejuicios las gafas empañadas con las que nos amparamos al mirar la realidad efectiva. O dicho de otra manera, que quizás todos estemos viviendo en el tópico del chiste y tememos perder esa realidad del topicazo, por no enfrentar al otro y su vida. Pero hasta Koldo lo logra, a través del amor y el sexo, con la cacereña y aprende que un tricornio también es un cenicero. Koldo, el personaje interpretado por Karra Elejalde, iniciador de estas desmitologizaciones de lo vasco y lo gallego en la fantástica Airbag. Por cierto, que se merece un Goya por su comedida interpretación del Gargantúa bilbaíno trasladado a Guipúzcoa, es decir, de lo desmedido absolutizado. 

Una comedia americana revestida de la realidad desmedida del tópico regionalista español, que ha de servir para limpiar la mirada prejuicial de muchos sin ensuciar la de nadie. Y lo logra, porque en un cine de Valladolid se ríen las gracias, no del tópico sino las de desmitoligización del tópico y se aplaude, efusivamente, a final de la representación.  

Buscar más allá de esto, evidencias de desafuero políticos, o de cualquier otra índole, marca sólo la visión prejuicial a la que está siendo sometida una pura comedia, eso sí, con un par de toques Lubitsch.

Por cierto, uno de los personajes que nos habla a las claras de esa necesidad de la desmitologización es el del aitite Ignacio. Él como conocedor de la verdad de la mentira que se lleva a cabo, no se niega a celebrarla, pero se alegra de que no se celebre. Pide, que la realidad que hay que celebrar sea la realidad efectiva sin mitologías de ningún lugar. 

Que quizá es por lo que nos gusta a todos esta comedia sin lugar, utópica.

 

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Todos los buenos soldados de David Torres
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Xoel Prado - Antúnez | 20-03-2014 | 19:37| 3

He leído hace ya algún tiempo la novela Todos los buenos soldados de David Torres, publicada por Planeta y no me he puesto a escribir nada hasta hoy, porque he preferido que latiera la novela en mi interior, hasta que pasará la conmoción que genera su lectura. Me conmocionó, sí, esa es la palabra, esta historia tan breve en el tiempo de su desarrollo como larga y conflictiva en la memoria que la guarda. He leído doscientas ochenta y dos páginas repletas de peticiones de reconocimiento que exigían unos personajes sentían desesperadamente ninguneados a pesar de que se esforzaban contra los elementos en construir un tiempo heroico en la salvaguarda de la esencia hispánica, recuperar el honor invadiendo otros mundos y que estén en éste, por supuesto. 

Esta historia de recuperaciones esencialistas tiene lugar durante la guerra del Sidi Ifni, guerra del que tengo una imagen triste y una palabra declarativa. La imagen triste es la de Ahí va otro reculta, José Luis Ozores de héroe increíble al tomar una loma; y la palabra declarativa es la de mi propio tío, que siempre afirmo apodíctico que él hizo la guerra del Sidi Ifni, con todas las letras, pero el mundo en general a su alrededor confirmaba que aquella guerra “cebolleta” no consistió sino en un ejercicio paracaidístico.

En este contexto negado y renegado, se va a desarrollar una historia de relaciones chusqueras. Una hermandad de mandos chusqueros que, como siempre, ocultan sus verdaderas relaciones bajo la patriótica divisa de todo por la patria. Una historia que se cuenta de una manera azarosa y amable, cuyo inicio rememora ese recluta con niño que se encuentra con el mando más amable del ejército, que sin duda le ayudará a pasar los malos tragos o así lo intuimos, y, muy al contrario, este mando fuera de la escala de mando, será el quicio que lo explique todo pero desquicie a su vez esta historia. Un cambio de rumbo continuo de unos personajes que son y modifican su conducta al socaire del aire del desierto o si sopla del mar o de la península.

En este contexto negado y renegado y entre esta hermandad de mandos chusqueros aparece la figura real de Miguel Gila, con sus monólogos de toda la vida para alegrar la existencia a la tropa y que sean capaces de subsistir, al menos, un día más. Lo curioso del caso comienza cuando Gila se entremete en la acción por culpa del pensamiento chusquero (cuidado con la reacción de un sargento) y de figura real se transmuta en ente de ficción que deshilvana el mal que aflige a los acuartelados, a través de sus monólogos míticos. Algo más, a través de esta conversión, todos aquellos personajes de ficción adquieren su realidad posible.

En definitiva, todos los estados posibles de cada asunto se hacen reales a través de los monólogos míticos de Gila y la historia que se nos cuenta va retorciéndose de una manera que nos conmociona.

La novela Todos los buenos soldados, es una excelente novela, que salpica nuestra comprensión con todo aquello que se niega y nos exige que pongamos en liza nuestra capacidad de asumirlo.

Bien escrita y mejor hilvanada, va consiguiendo que circulemos por la historia, acompañando a Gila, como el observador que todo lo modifica. Como el gato de Schrödinger, imaginando a cada momento en que instante irreal se encuentra la historia mientras esta se retuerce en el interior de la caja del experimento.

Buena lectura que no sólo calma el hambre de ficción como a un Sultán Schariar sino que nos exige el pensamiento rápido para circular a cada momento por los diferentes cursos y recursos de esta historia, que ya no se nos asemeja tan chusquera, aunque la teja una hermandad de chusqueros.

De imprescindible lectura.

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Ronin de Francisco Narla
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Xoel Prado - Antúnez | 04-03-2014 | 12:45| 0

Hemos finalizado la lectura de la última novela de Francisco Narla, Ronin, publicada por Temas de Hoy, de la Editorial Planeta, y con una paginación extensa, 863 páginas, pero muy vivas. La novela en sí son 829 páginas y el resto lo conforma el cuaderno del autor, donde explica, como una gran nota a pie de página, el proceso de escritura de la novela.

Narla es un autor que se descubrió como relator de historias en su anterior novela Assur, una novela que resulto un éxito: novela fresca y con una manera de trabajar muy carismática.

No descubrimos nada si establecemos la predilección de Narla por la novela romántica inglesa, muy a la manera de Sir Walter Scott y su Señor de Balantry. Un personaje central muy reconocible, perfectamente delineado física y psicológicamente, que por herencia le corresponde todo en la vida, pero que la misma vida se lo va arrebatando; y le obliga a luchar por la consecución de lo que pertenece por mor de la aventura audaz. Esa aventura que extraía de los personajes lo mejor de sí mismos y lo peor: lo primero, para ser potenciado; lo segundo, para asumirlo positivamente en la propia identidad. Sin aventura audaz no hay identidad. En este caso, en la novela Ronin, la identidad de Dámaso, que se la ha de construir, como en Assur, alejándose de lo que quiere, perdiéndolo para ganarlo,su Constanza. Y estas resultan ser dos líneas argumentales de la novela.

(Inciso: conste que estas dos líneas argumentales de inmediato nos han remitido a la Odisea. De nuevo, Dámaso, como Ulises, ha de abandonar su tierra para ganarla tras un periplo por la mar océana, repleta de innúmeros peligros, que le manda su contrapeso en la historia y que, en sólo uno, es todo los pretendientes de Penélope, Hortuño de Andrade; y, por supuesto, Penélope, esa Constanza menina, adorada)

Tampoco descubrimos nada, si os digo la especial relación de este relator de historias de juglar, con la Historia en sí misma. Emplea la Historia real para co – fabular sus historias de cantar de ciego en la plaza mayor. En este caso, la embajada que en 1614, trajo “a los enigmáticos samuráis hasta la Península” y que se va a urdimbrar con los otros dos mares argumentales, conformando la totalidad de la novela. Porque esa embajada que llega a España, caso curioso, va a dar pie a que la historia de configuración de identidades entre Dámaso y el Ronin, Saigo Hayabusa, hasta diluirse el uno en el otro. Algo que es del agrado de Narla, esa necesidad de unificar culturas, y que quedaba palpable en Assur. En este caso, la unidad de lo oriental y lo occidental, inconmensurables entre sí por las contradistintas concepciones del tiempo y del espacio, pero que Narla consigue que se asuma en la lectura de la historieta que le sucede a la figura unificada de DámasoSaigo.

Tampoco descubrimos nada nuevo si hablamos de la necesidad de Narla de hacer viajar a sus personajes por el amplio mundo. De la corte Española a Japón; de Filipinas a Monforte de Lemos, de Madrid a Valladolid para salvar las confrontaciones civiles que identifican los mundos paralelos de Japón y España. Para ganar una identidad a través de la recuperación de lo perdido, el honor, la vida, o para construir lo que no se tiene aún. Y éste es el motivo de peregrinaje de los personajes de la novela, a través de la narración de Narla.

Tampoco descubrimos nada nuevo si decimos lo mucho que está documentado cada episodio que transcurre en la novela. Una documentación histórica que Narla sabe introducir sin exasperar al lector, puesto que lo más importante no es lo histórico sino la aventura audaz que enhebra de sentido lo histórico. En efecto, sin ese periplo en ambos sentido culturales, ese periplo de capa y espada o de daga mortal y catana afilada, ese periplo de aventura y odisea, la historia de la embajada de samuráis de 1614, perdería su historicidad y quedaría en un dato anecdótico muy singular; y ya está. Sin embargo, la necesidad de recuperar la identidad perdida o la que jamás se tuvo, a base de la confrontación personal y armada, confiere a la embajada de samuráis en un hecho para la eternidad. No es de extrañar que fuera elegida como la mejor novela histórica del 2013, además de una mención especial, hablo de memoria, del gobierno Japonés.

Tampoco descubrimos nada nuevo si explicamos que el sentido narrativo  de Narla siempre es elegante, desde sus primeras novelas, claro y distinto, muy cartesiano, pero, a la vez, igual que la prosa cartesiana, muy cuidada y elaborada. No os debe engañar esa simplicidad de lo distinto, de la misma manera que no es una novela histórica siendo historicidad pura, tampoco es simple, siendo distinción pura.

Sin embargo sí que hay algo novedoso en la novela de Narla, como un juego oculto pero sin estar oculto. Se trata de la estructura de la novela, basada en el juego del Go, que, como la propia novela, es un juego simple en sus reglas pero complejo en sus estrategias. Al igual que la novela, que se va desarrollando con la simplicidad de su frase elegante, pero la estrategia de cada personaje es compleja. Saigo va ocupando tres parágrafos, igual que Dámaso, luego, dos, luego uno, pasamos a tres. Como si fuese poniendo las piedras blancas y negras sobre un tablero de Go. Y así se va desarrollando la historia y la épica de este cantar de gesta moderno y muy juglaresco.

Gracias a este juego implícito en la novela, no es sólo una novela sino mucho más, y requiere más que la lectura, la relectura.

Y no olvidéis que aún nos queda el cuaderno de notas, para refrescarnos históricamente.

Ahora, toca leerla por vuestra parte, claro. ¿A qué aguardáis? Podéis jugar leyendo y llegara ser SaigoDámaso.

Inciso: no creo que sea una novela de venganza, ni que esta comparezca como elemento mediador entre ambas culturas. Más bien, se trata de una recuperación de lo expoliado por el otro ventajista.

Último inciso: como en Assur, la amistad es el elemento que ayuda en la confrontación recuperativa. En Assur, esta amistad era con fundamento en la Naturaleza, Furco, ese lobo salvaje que acompañaba al personaje central. Aquí la amistad es a través de la cultura, porque se supone que de esa recuperación que realizan SaigoDamaso, surge la unidad del yin y el yang, comparece en Tao, lo Uno: la necesidad de la espera del samurái en unidad dualéctica con la aventura audaz del mundo angloromántico.

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El tipo de la tumba de al lado, representada por Aitziber Garmendia e Iker Garlatza.
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Xoel Prado - Antúnez | 24-02-2014 | 12:00| 1

¡Qué difícil resulta hacer reír a un público cualquiera, en una tarde de domingo castellana, y qué fácil lo obraron Iker Garlatza y Aitziber Garmendia!

En una de esas tardes de invierno castellanas, no muy fría, eso sí, pero húmeda, donde la realidad meteórica invita a la estufa y al chocolate, nos fuimos al teatro. La obra ya desde su titulo, invita, El tipo de la tumba de al lado, un título cálido, porque evidencia que la soledad no existe ni en el cementerio. La obra teatral es una versión para representar de una novela de la escritora sueca Katarina Mazetti. ¿De qué va? Del amor, se nos ocurre deciros, del amor de repente, a salto de mata, o de tumba. Sí, porque la historia se inicia en un cementerio y culmina en el mismo lugar. Una historia de amor entre dos seres, Airoa y Pablo, con diferencias de clase “agudas” que visitan las tumbas de sus seres queridos. Una con sus quejas amables de ausencia de sexo a su marido presente, el otro con la necesidad presente de presencializar su trabajo a su madre ausente.

El uno, Pablo, representado por Iker Garlatza y la otra, Airoa, por Aitziber Garmendia, con una delicadeza y amabilidad que la traspasan al público en una transferencia cuasi psicoanalítica, para diseccionar esta historia de amor y desamor, de comedia y cotidianidad, en unos personaje que se estudian ornitológicamente, a distancia, que se menosprecian por lo que les falta, que se aprecian por los malos entendidos. En este caso, un día cualquiera en el diario de Airoa, donde escribe que el tipo de la tumba de al lado la ha sonreído, y Pablo cree que ha sido correspondido a su sonrisa.

El duelo interpretativo entre Iker y Aitziber a monólogos interiores es digno de mención. Resulta difícil estar sobre un escenario gestualmente y a la vez provocando al espectador su participación activa con esa corriente de conciencia lingüística que fluye de los actores. Y conseguirlo. Porque transmutan al espectador en un compinche de trabajo y de vida con esos monólogos. Y de repente, hacen surgir con una naturalidad vital, el diálogo entre ambos, como un chispazo que el espectador no aguarda, sumido en esa corriente de conciencia, que nos mueve a introducirnos más y más en la representación. Nuestra voluntad representada. No en balde lo más citado es Schopenhauer.

Todo ocurre en un escenario que lo llena todo, por minimalista. Dos tumbas, dos ambientes, y un cuadrado mágico que pasa de cama a restaurante a auto. La transformación de la realidad causada por la voluntad en la propia representación.

Con la habilidad de los grandes actores, avanza la representación de los problemas reales de estos dos seres de esferas contrapuestas, hasta llegar al climax representativo con el primer encuentro sexual de ambos. Un encuentro sexual representado con la voluntad amable de las comedias de Doris Day, donde el sexo asalta a los protagonistas en sus propias vestimentas. Una representación que sobrepasa la carcajada y nos trasporta a la hilaridad. Aquí adquiere el trabajo de ambos actores la vitola de excelente; pero en especial, porque está especial, Aitziber, que adquiere la voz cantante de una prima dona del irrintzi orgiástico. Memorable.

Y ese irrintzi da lugar al inicio de un peculiar viacrucis de problemáticos desencuentros por culpa de que cada cual quiere ser quien es y a la vez transformar al otro, como al público, entregado a la carcajada. Se inicia un cierto drama, que no dramón, sino un descafeinado enfado que resuelve vía telefónica, en un renovado monólogo interior que discurre con suavidad de la sábana que protege la intimidad casera de los protagonistas. Una suavidad que provoca en el espectador un bienestar de sonrisa cotidiana que os abandonará ya hasta el final e la representación: el amor como conciliador de los contrarios (y Hegel vence a Schopenhauer, d nuevo).

Vale la obra todo lo que cuenta por las memorables representaciones que llevan a cabo sus protagonistas, Aitziber e Iker, en un escenario muy geométrico, y muy minimalista, donde la realidad del mismo es la misma que la de la obra, la voluntad de transformación representada en el amor como disolución de la entidad. Vale la pena que si la encontráis en vuestra ciudad representada, en cártel, no perdáis la oportunidad de verla. Y valdría la pena, así mismo, que la Junta de Castilla y León, la propusiera entre el elenco de obras que ofrece a los ayuntamientos para su cártel.

Felicidades Aitziber, felicidades Iker, eleváis la obra por encima de su representación: la convertís en cotidianidad.

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Con dos tacones de Celia Blanco
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Xoel Prado - Antúnez | 29-01-2014 | 18:44| 1

Ha caído en mis manos el primer libro de Celia Blanco. A Celia no tengo el gusto de conocerla personalmente, pero sí a través de la maníatica pretensión comunicativa de los ciento cuarenta caracteres. Cuando haces tuit ya no hay stuit, y ella sí que mata el día apareciendo por el telele como @latanace. Latana, así de clara, claro. Por supuesto, también por su blog  “Cuando dejamos de soñar con ser princesas”, del que os dejo aquí el enlace al mismo 

http://latanace.blogspot.com.es/

Celia Blanco acaba de publicar el libro que ha caído en mis manos. Con un título paródico de un imprecación castiza, “Con dos tacones” y publicado por La esfera de los Libros, como quien dice, ayer. Un libro, el primer libro, ése con el que soñaba Celia Blanco cuando estudiaba. Ella nos lo cuenta :

http://www.cadenaser.com/sociedad/audios/celia-hablar-hablar-libro-he-recopilado-fantasias-sexuales-mujeres-espanolas/csrcsrpor/20140114csrcsrsoc_1/Aes/

El libro tiene una razón de ser periodítica. Celia Blanco se reunía con mujeres de diversas edades, y les permitía contar sus sinceras y muy atrevidas fantasías sexuales. Como explica la contraportada del libro, fantasías sexuales para todos los gustos y que imaginan las mujeres en su solipsismo, cuando no han de explicar lo que sienten a nadie. Sin embargo, cuando comienzas a leer el libro te en encuentras con relatos en modo erótico que constituyen en su contenido la mismísimas fantasías de cada una de las muchas mujeres que entrevistó Celia Blanco. No lo olvidéis, en un libro sobre lo relatado, y, en sí, un metarelato de lo imaginario. Porque en efecto, son fantasías, que se inician en su acontecer en la imaginación cuando el resorte de la realidad lo permite y finalizan en la imaginación misma cuando “dos y dos cuatro” o “te traen la luna”, con permiso de la autora. No son ejecuatadas a nivel consciente, claro, sino que su ámbito es el inconsciente: y, así, podemos decir que es, a su vez, una mitocrítica de lo imaginario. Precisamente porque su ámbito es lo inconsciente, se diría que, al margen de que sepamos de su nacimiento periodístico, fuese la propia autora la que se desdoblase a sí misma en cada una de los relatos de cada una de las mujeres y lo vivenciase en propia carne, para transmitirlo con la afectividad propia de quien lo ha refantaseado y así, con la petición expresa de que cada lectura se convierta en un refantasear. Por eso, es preferible no dar ni una sola pista de ni una sola fantasía. Acceder a las mismas virginalmente, siendo la primera vez.

Me gustó el subtítulo: “las fantasías sexuales de las mujeres que dejaron de soñar con ser princesas”. Las que dejaron de soñar con ser princesas, me retrotrajo a aquellos tiempos de mi infancia de cuentos a la luz d ela lumbre donde los príncipes embriagados de aromas licuescientes se lanzaban a la lucha contra todo obstáculo para alcanzar a la princesa durmiente, y como aquello construía nuestro inconsciente para imaginar la posibilidad de mil mundos diferentes a éste. Sin embargo, cuando se dejó de soñar y de contar esos cuentos a la luz de la lumbre de príncipes ensimismados en su tarea y princesas dormidas amparadas en su sueño, comenzó una época donde la imaginación de mundos distintos era un obstáculo a la acaparación de las cosas del mundo, ese brutal capitalismo que dominaba el inconsciente ya  con ese cerdito tecnológico a quien el lobo es incapaz de soplar-sela.  Curioamente, tal apreciación la realizaba aquel que fue maestro de muchos siendo alcalde de todos, Tierno. Supuse que las fantasías sexuales debían de tener que ver más con la ausencia de cuentos a la luz de la lumbre y más con la acumulación capitalista de experiencias sexuales. Si bien es cierto que el partener de la fantaseadora no parece tener que luchar con dragones para acceder a la sexualidad imaginada, también es cierto que es un único arquetipo el que accede a esas fantasías y no una acumulación capitalista de parteneres sin mayor sentido que la propia acumulación. Son fantasías con sentido consentido.

Precisamente por ese sentido consentido y por la invitación a que refantaseémos, traigo aquí a colación este libro, que os reocmiendo vivamente para leer mientras te tomas un café y escuchas en tu magín a la entrevistada, o para que permitas a tu hipocampo fantasear.

PD. Los zapatos de la portada tienen un tacón que es justo la medida de mi fantasía sexual.

 

 

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.