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El diario de Adán y Eva (Un Cuervo en Milán)
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Xoel Prado - Antúnez | 07-10-2013 | 09:49| 0

El amor, menuda palabra. Todo el mundo quiere saber todo acerca del amor. ¡Qué bueno sería que formará parte del libro de instrucciones de la vida todo lo que debe saberse sobre el amor y que no es que no queramos preguntar, es que no sabemos qué preguntar.

Todo acerca de los hombres y de las mujeres y viceconversa conversa. All About Eve and Adan. Entre Evas y Costillas, con Hepburn y Tracy. Cierto que hay muchos hombres que poseen y proveen de palabras grandilocuentes que explican expeditivas lo que es el amor (entre mortalidades y morosidades y ventosidades unidiversitarias) y con aspavientos propios de dictadores proféticos, utilizando palabros tan rotundos que inoculan estremecimiento a aquellos otros que se proponen explicar la explicación que el palabro aprovisiona.

Al final, el amor en función de estos palabros no se diferencia en nada de la asimilación digestiva, ósmosis y diálisis. Se sienten, una vez explicado el amor (nos sentimos) y se asientan (nos sentamos) seguros con esta armadura con la que nos recubrimos nuestras cuitas, cuitados.

Se sienten, nos sentamos, por ejemplo en el teatro Zorilla, en plena Plaza Mayor de Valladolid, en la fila que nos depara el destino, para asistir a la representación de la obra El diario de Adán y Eva, de la mano interpretativa de Ana Milán y Guillén Cuervo, y con la mano directiva en el fondo de Miguel Ángel Solá (un actor – director, que dinamita el mundo desde lo oculto, aunque Sé quién eres): el amor puesto en escena, sin explicaciones, privadamente.

El amor de nuevo, porque parece que el amor precisa ser desvelado en todo momento, como una exigencia vital. El amor que se desvela desde la intimidad radiofónica: parece que te hallas íntimamente guarnecido en el estudio y tan desamparado a causa del aparato de escucha, que te desnuda. Asistimos seguros de nos, desde que las luces cómplices de la intimidad se complican en la puesta en escena, a que nos van a representar una “comedieta” de risas fáciles con fundamento en los palabros estomacales, ósmosis y diálisis.

Sin embargo, algo nos dice que no, cuando la protagonista se sienta en la silla de decorado y nos habla con la íntima familiaridad de quien nos conoce de a diario. Repentino, cambia el escenario a otro mobiliario, y surge el protagonista principal que no parece él, como si fuese otro distinto; y en un largo instante, comparece la protagonista principal, que tampoco parece ella. Como si fuesen proto-gonistas. Ante nosotros están iniciando el mundo desde una novedosa ingenuidad, proto –inocencia: la inventan ante nosotros Milán y Guillén Cuervo.

No os quepa duda, los diálogos de los protagonistas resultan ser escalos situados ante torreones y que les trasladan en el tiempo a un pasado de gloria, a un presente de reflexión íntima para el reconocimiento de uno mismo.

Este juego de tiempos que se suceden sin imponerse el uno al otro, va creando en el espectador expectante una sonrisa sinuosa, a medio camino entre la alegría del chiste y la burla de la vida, esa misma vida que se diluye sin que sepamos cómo. Esa sonrisa es la que permanece en nuestros labios mientras que Adán descubre que sigue existiendo como Adán y Eva sabe que ella siempre ha sido Eva. Esa sonrisa leve que permanece perenne como lugar de tránsito a la emoción afectiva ambivalente, la fascinante ilusión de la ficción inocente, el amor.

Esa sonrisa que es un pequeño tirón a la comisura del labio y que nos muestra que ocurrirá al final lo enorme afectivo, la construye el diálogo inteligente dualéctico de ambos personajes en su tránsito temporal. Efectivamente, ambos personajes quieren de – construir su identidad para comparecer como el Uno múltiple en su género. Volver a ser de nuevo el primero con su inocencia típica que te vuelve mágico.

Lo digo ya, una pieza única de teatro, magistral, que te va centrifugando hacia el escenario para convertirte a ti también en una parte de ese camino de retorno a la inocencia originaria de la especie, cuando cualquier reflexión era posible, era creíble, era plausible.

Hay una química insustituible entre ambos actores, que traspasa desde la efectividad de la vida cotidiana a la realidad del teatro y que traspasa a la obra de una credibilidad persuasiva, de ánima y la eleva a la categoría estética de lo sublime, una contemplación de lo eterno pero a la que se llega desde una nimiedad que va a conseguir una gozosa reacción: esa sonrisa que en todos persiste tras ver la obra.

De Guillén Cuervo queda en el recuerdo sus ciento cuarenta registros vocales y toda una adorable interpretación, que se inicia cuando no parece él, sino su propio padre, hasta que parece él más allá de sí mismo. La primera vez que comparece en el escenario representándose tiempo atrás no se reconoce al actor efectivo sino al real emocionado de sí mismo, y acaba la obra cuando con la mímica a secas se nos va a la idealidad estética.

Ana Milán ha encontrado su lugar en el teatro: es un animal de la interpretación en directo, un verdadero animal del diálogo raudo, del diálogo íntimo, del silencio encubridor, de la voz en off cómplice, y exuda por los poros de su piel interpretación a raudales. Cualquiera sea la obra que interprete en el directo del teatro, la bordará, porque ha nacido para ello, para convertir todo lo efectivo en real.

Y de la invisible mano del director, Miguel Ángel Solá, como la mano del creador que afloja y aprieta, que ordena y libera, siempre hay, como la voz en Off de Dios en la obra, no decir si no, que siempre está ahí.

Ahora el montaje de la obra está en Barcelona, en Enero se estrena en Madrid; y cualquier ocasión es buena para acercarse al teatro para conseguir tu sonrisa de gozosa reacción divina, incluso, como yo, que será por el placer de volver a verla.

 

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La tribu maldita de Víctor F Correa
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Xoel Prado - Antúnez | 19-07-2013 | 10:08| 0

La tribu maldita es una novela de Víctor F. Correa, publicada en el 2012, de cuatrocientas ochenta páginas, de la editorial Planeta, en su colección Temas de Hoy. La novela de Víctor F. Correa, según figura en la contraportada de la misma, es una recreación de los antecesores del sapiens en un recorrido iniciático hacia su propia afirmación como entidad humana. Una novela que descubrí por mediación de Sara Montero Dueñas y su blog de lecturas  http://laslecturasdeshaka.blogspot.com.es/

Para hacer esa recreación, el novelista ha recurrido a los descubrimientos en La Sima de los Huesos, sita en los yacimientos de Atapuerca. Una recreación donde vamos a asistir al caminar de la tribu de Anar y Kamu a la búsqueda de sí mismos, más allá de sí mismos. Una novela de conocimiento y fundación.

No cabe duda, nos hallamos ante una novela gnoseológica y epistemológica. Una novela de conocimiento sobre el logro del conocimiento para conocernos más. Desde el conocimiento sobre el conocimiento y el autoconocimiento.

Una novela epistemológica de conocimiento: porque el armazón que rellena la historia de Anar y Kamu y de su tribu, como las dos otras tribus que los acompañan, son los descubrimientos realizados en la famosa Sima de los Huesos de Atapuerca, por los doctores Eudald Carbonell y Juan Luis Arsuaga y Robert Sala, y que, por ejemplo, se hallan recogidas en Aún no somos humanos. El propio autor de la novela recoge al final de la misma muchas de las aportaciones al conocimiento de la hominización última y de la primera fase de humanización que han surgido de la excavación y su estudio de esta sima y que han servido como esqueleto de su novela.

Una novela sobre el logro del conocimiento: a través de sus páginas, vamos asistiendo a la dura batalla contra la naturaleza que libran estos homínidos y cómo van aprendiendo de esa lucha a reconocer la realidad que le rodea. Es ejemplarizante una escena en la que Kamu observa desde un promontorio el Valle para proceder a escrutar cuántos elementos de su entorno se han modificado y cuáles siguen igual, y que él mismo ha aprendido de Anar.

Y una novela que reflexiona sobre la consecución del conocimiento: por una parte, el propio autor evidencia esa reflexión, que es autoreflexión, sobre cómo el homínido llegó a alcanzar ese nivel de conocimiento importante, porque de eso va su novela, una parte. Pero a la vez, los propios homínidos reflexionan, autoreflexionan sobre sus nuevas capacidades. Sobre todo Anar, al que vemos, que se lo hace aparecer, como un protochamán.

En segundo lugar la novela es una novela iniciática, una novela de viaje, de un viaje que parece no tener fin, y que se dibuja exclusivamente en la mente del protochamán. Éste, en connivencia con Kamu, mueven la tribu con la finalidad de allegarse al límite de la buena vida, de la buena naturaleza. A ese Valle vergel, que lo otorga todo a sus moradores.

Este viaje no comienza por presentarnos a los homínidos, muy al contrario. Lo primero a lo que tenemos acceso descriptivamente es a la naturaleza, a la cruel naturaleza contra el homínido va a tener que luchar y vencer, para organizar su vida y fundarse sobre esta misma naturaleza.

No debéis olvidar que estamos hablando del antecesor y su posibilidad de iniciarnos. Por eso su viaje es un viaje fundacional, del Mundo, de las cosmovisiones actuales, de nosotros, en definitiva.

Alcanzar el vergel que se imagina Anar en su magín no tiene otra idea que finalizar su realización como homínido y fundarse como ser humano. Y aunque ni Anar ni Kamu lo lleguen a conseguir, serán los nuevos miembros de la tribu los que lo logren, principalmente el hijo de Kamu y la pelirroja Kanai.

La pelirroja Kanai, misteriosa como un numen, una experiencia irracional y no sensorial, el centro mismo de la vida, fuera de toda identidad, pero que parece otorgarla a todo aquel que se acerca a la misma. Aparece como un ser sagrado, a la vez fascinante, pero a la vez terrorífica. Y bien sabe de ello la tribu que la persigue, como aquellas otras que la encuentran, y que le dan el nombre que porta en la novela. Este personaje y su poder numinoso nos reafirman más en el carácter fundacional que tienen este hombre antecesor sobre nosotros.

Llamo la atención sobre el lenguaje de los homínidos, un lenguaje silábico, propio de las tribus cuando la importancia es la caza y un lenguaje de varón. El lenguaje de la mujer recolectora, cuando a caza ya deja de ser importante, se hace más específico y va a lo individual y precisa de palabras contundentes. Aquí, al comienzo, se precisa al cazador, con su lenguaje violento y a la vez susurrador. Lenguajes de este cariz, aún persisten hoy en día, como el gaélico, un idioma de chamanes, por cierto.

Una novela digna de leer, que no tiene nada que ver con aquella patochada sin rigor que era El clan del Oso cavernario. Su lenguaje envolvente nos acerca más aún a la fundación de nuestra cosmovisión.

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Apuleyo Soto Pajares
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Xoel Prado - Antúnez | 09-07-2013 | 10:33| 0

La última visita a las hoces del río Duratón. Esa larga senda hacia la ermita de San Frutos que recorro para desconectar de la mundanal conversación, pétrea política. Una senda de polvo y piedras que recorro en un siglo. La entrada a la ermita, un puente estrecho que vertebra dos rocas y un abismo, que realizó al espada de San Frutos. La salida de la ermita, hacia un cementerio de un único morador. Tras el cementerio me siento, solo, y observo la curva de ballesta del río Duratón, esas curvas de poeta.

Poeta, pienso la palabra y enseguida me viene a la mente un nombre. Apuleyo Soto Pajares. Apuleyo. Apu. ¡Qué gran tipo! Aquí desde las hoces del río que él describió, recuerdo el día en que lo conocí. Lectura poética de uno de mis maestros preferidos, Octavio Uña, que me pidió que lo acompañara. Octavio me presenta a Apuleyo y éste hace que me sienta como de su familia, con esa sonrisa de pipa de fumar que no es pipa de fumar, con su voz seductiva y cóncava, que te arrastra hacia su alma, y ese abrazo segoviano, frontal y severo. Escrutador. La amabilidad labrada en cada pliegue de la piel. Más, en su palabra, mágica, teatral, prestidigitativa, transmutante. Como un chamán, crea el ambiente donde nos conducirá a todos, magnetismo de la palabra, labrantíos versiculares, hay unidiverso converso.

Curioso resulta que con Octavio conocí el corazón de este gran hombre, de esta bella persona, de este inigualable poeta de grandes niños, y con Octavio supimos que aquel corazón también fallaba. El fallo se llamó cuatro baypass. Pero como la palabra fuerte, su fuerza, sus ganas de vivir, su tesón y entrega a la naturaleza apalabrada, le retornó entre nosotros, y lo celebramos. Vaya si lo celebramos.

Entre la primera y la última vez que nos vimos, ha representado los amores del Acipreste por las montañas del Guadarrama, en las mismas montañas del Guadarrama. Ha editado los libros de Pepín Pepino, con fantasma incluido y el miedo, vencido. Y el viaje por el río Duratón, y por el Riaza y, ahora por el Cega. A pie, Apu, y con solo la palabra ante la naturaleza. Y sus libros de poemas en la memoria, que no es usura, sino despliegue de sabores y amores.  Y esos poemillas que nos manda para rememorar nuestra amistad a todos, poemillas sinceros con palabras simples, con rimas de cancioncillas veraniegas.

Apuleyo Soto Pajares, en la SEK, mostró la literatura, más allá de un poema o de una novela, la literatura con mayúsculas. Y nos enseño el camino para no ser escritores, para liberarnos de toda palabra, para alcanzar la naturaleza. Porque si en algo consiste la literatura, según creo haberlo aprendido de él, es andar por los senderos naturales en silencio y con la palabra presta, aguardada. Nos mostró la literatura a través de su palabra, que presentaba ante nosotros, birlibirloque, un día al mes durante nueve meses, a un verdadero valedor de la palabra, para que nos desconociéramos todos al instante.

Perdidos en su sonrisa, perdidos en su semblante, hallados en el interior de su pipa, que no es una pipa, por supuesto. Es humo, como nosotros. O somos nosotros.

Hoy, aquí, solo, frente a la curva de ballesta de los poetas que han cantado a Castilla monótona, Apuleyo está conmigo y yo con él. Supongo que el trabajo de tantos años merecería una recompensa grande, algo que le diesen todos castellanos, y los que no lo son. Pienso, que este amante de la palabra, que nos desviste y nos reviste con ella, merece la consideración de todos. Por ello, me gustaría proponerle, aquí, solo, en la naturaleza, en las hoces del Duratón, para el premio Castilla y León de las letras. Si es que mi voz vale en algo, y mi palabra.

Apuleyo Soto Pajares, sencillez, prestancia, pulcritud, palabra. Y un amigo.

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Ojos azules en Kabul de Anabel Botella
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Xoel Prado - Antúnez | 03-07-2013 | 18:18| 1

Ojos azules en Kabul es una novela de Anabel Botella, publicada por la Plataforma Neo.

Una novela que tiene como protagonista esencial a una niña que perderá la inocencia ante nuestra mirada, porque es diferente. Una niña que sufrirá por su diferencia en un país donde todo se iguala mediante la literalidad de la palabra heredada en boca de los que la guardan. La diferencia de esta niña, va a ser el detonante de la crueldad con que la tratan para conseguir hacerla igual, porque sólo si sufre podrá lograr que los demás se compadezcan y le otorguen el perdón. Sin embargo, nos reencontramos con la protagonista años después, lejos de su lugar de nacimiento y sufrimiento, integrada con su diferencia en una sociedad que no lo otorga compasión, sino el amor.

La novela de Anabel Botella no pretende que tomemos conciencia de una situación particular del trato a la mujer, y a lo desigual, por participación, y que nos rasguemos las vestiduras desde este occidente falsamente solidario por lo que ocurre en ese lejano, lejano oriente. Más bien, lo que pretende es que su novela nos explote en las manos como una bomba y nos cause pánico. Pretende sin duda abrirnos los ojos más allá de que mecánicamente procuremos dar una limosna solidaria a la protagonista de la historia, Saira. No, no creáis que será una lectura donde se os pedirá vuestro apoyo a esta mujer Afgana que sufre sin que nadie lo sepa.

No, no será una lectura fácil de esas de publicidad rosa y fácil, con la cara prestada por la realeza, donde al final se os da un número de cuenta y con eso cubrís el expediente. No, no es la novela de una activista política que pretende crear activistas que la acompañen en una campaña contra la esclavitud, el horror de la igualación, el asesinato sistemático de lo diferente. No. Os digo que es algo mucho más duro, una carga de profundidad contra nuestra ceguera provocada por el buen vivir, una bomba a un corazón, el occidental, que se maneja tan mecánicamente como sus cachivaches tecnológicos, un misil a unos oídos empapados de la cera de las cotizaciones bursátiles.

Todo esto lo comprenderéis en la contraposición dualéctica de Saira arrastrada por Ramin en Kabul, y su correlato contradictorio en Valencia, con una Saira repleta de amor, pero un amor nacido en el sufrimiento, por lo que resulta doblemente maravillante. He ahí el interés que posee esta novela y que debiera

Como habréis comprendido, la novela se sitúa en dos ambientes distintos, y en dos órbitas sentimentales distintas. En la primera, prima la seriedad, el dolor, el sufrimiento, perfectamente delineado por la propia cultura Afgana, a la que se presenta con fundamento en un trabajo de investigación arduo y digno. El segundo ambiente es una nube de color rosa, una habanera de amor que emerge y se sumerge en una Valencia de luz y tracas de sonido triunfante. Lo curioso es que estos dos ambientes no son independientes, sino, muy al contrario, funcionan, y he ahí la originalidad de la novela, como realidades complementarias la una de la otra, como los espejos distorsionantes de las ferias de los pueblos (que no dejan de ser bombas para aquellos que se miran en ellos)

La seriedad del sufrimiento y la veleidad del amor, unidos por ese quicio de sentimentalidad que es la propia Saira, y que hacen que la novela sea al tiempo un conato de sufrimiento y un arrojo de amor, y esto es lo que compromete a que hablemos de una novela bella. La seriedad del sufrimiento en Kabul, con esa escritura dura, un lenguaje que se compone de palabras como explosivo plástico, frente al lenguaje luminoso y puro cuando nos trasladamos a Valencia. Pero no se da el uno sin el otro, y he ahí la elegancia agradable de esta novela, que, sin duda, puede considerarse una lectura que emociona y que puede registrarse en nuestra memoria como lo esperado frente a lo imprevisto,  el aguante para lo inopinado, el sufrimiento frente al amor.

Una novela agradable de leer, que merece el tiempo que le dedicamos.

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Ashía, la niña somalí, de Neo Coslado
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Xoel Prado - Antúnez | 24-04-2013 | 10:39| 3

0. Neo Coslado, literariamente embarazado de escritura por su programa matinal en Cope de la Sierra, ha concebio una novela repleta de humanidad, sinceridad, de compromiso y solidaridad, o, al menos, estos son los sentimientos que la novela provoca en el lector o que el escritor quiere provocar con esta historia tan simple como la propiedad realidad de la que emerge. Ashía es una niña preadolescente, abocada a vivir la realidad de cualquier mujer en Somalía, que es ninguna. Las mujeres somalís no tienen vida.

La humanidad de la novela nos precisa a hacernos cargo de esta realidad vívida pero alejada de nuestra propia realidad y que podemos aferrarla en la mirada del escritor cada vez que dispone un nombre en cada frase, una metáfora de esta realidad y no un concepto que la comprenda. El autor no quiere que nos complezcamos en la misma realidad ni en su mirada, pretende que entremos a saco en la historia yque pongamos en juego nuestra propia humanidad con su mirada.

La sinceridad emerge desde el mismo momento en que el autor dice, ahí está la historia real, sin aditamentos barrocos ni adjetivos innecesarios. Concreta y real, la vida misma que se despliega cruel y salvaje desde la explotación de la persona humana como objeto de especulación. No ha añadido nada, ciento siete páginas de disección quirúrgica mostrada con mirada de documentalista de guerra, cámara en mano y el objetivo en la realidad que sucede.

El compromiso de Neo Coslado es la propia novela, como una invitación a añadir nuestro propio compromiso, uno a uno, contra esta realidad. No nos invita a asistir a un espectáculo grave y cruel para que nos satisfagamos y nos regodeemos en el mismo, inivtación en la que han caído muchos documentales y novelas y que quizá haya ayudado a alejar más, si cabe, esta realidad de la comprensión occidental. Muy al contrario. Nos exige, sí, que miremos a la cara de la situación real y nos hace caer en la cuenta de ese falso compromiso que practicaos al creer que con ayudar a una ONG, es suficiente.

La solidaridad, que en la novela está representada en un figura matriarcal, Mamá Samuba. La solidaridad aquí es precisamente la propia literatura, una literatura oral, los cuentos que va relatando esta antígua trabajadora de la embajada francesa. Una solidaridad entre esta figura matriarcal y Ashía, la una guía con su literatura oral a la otra a las puertas mismas del deseo de libertad. Y aún mejor, de liberación de esa tierra que todo lo da crudo, difícil de masticar para quien aún no nacido ya tiene marcada su realidad cotidiana.

1. La parte del drama humano y sincero que vive la sociedad somalí y principalmente las mujeres, está perfectamente reflejado en esta historia muy real. Los propios personajes se hacen cargo de presentarnos esta realidad cruel e inhumana. Unos, nos guían por las costumbres de la sociedad para con las mujeres; otros nos conducen por los caminos crueles de las mafias; y lo hacen sin tapujos, poniéndolo ante los ojos, fenomenológicamente. Y por recrearlos de esta manera fenomenológica, asistimos a la realidad que presenta desde el puro respeto de la sencillez narrada. No necesitamos poner nada de nuestra parte, la realidad por la que Ashía pasa y por la que a la vez transcurren las vidas de las personas de su entorno, se reflejan con la contundencia de la sencillez del lenguaje.

La huída del drama humano se produce a través de la literatura, de las historias relatadas por esa Mamá Samuba, y que permiten la entrada de una senda de huída al mundo de la libertad. A ese lugar que sí que existe, donde el mundo no es crueldad. Esa otra realidad a la que nos aferramos porque queremos que nos permita vivir la realidad alejados de la crueldad. En este caso la literatura se convierte en la válvula de escape, en el postulado que nos va a permitir vivir en otra realiad, la más humana.

2. Al leer la novela de Neo Coslado, vais a penetrar en un mundo de tramas reales, tramado y taimado, pero que es lo que ahí. Sin duda vais a caminar por Somalia y su capital Modadiscio, desde la fenomenoogía de los hechos crudos y rudos, por una tierra feraz sólo en decadencia. Pero os va a liberar, como a la protagonista del libro, el postulado de la literatura  como lugar de salvación por que vives la libertad.

Esta novela te introducirá en la realidad en primera persona del singular y te engarzará a esta realidad lejana cercando a tu propio copromiso y exigiéndole participación. No se trata de reflexión sino de acción. Una acción precisa y necesaria.

Una novela plenamente aconsejable.

 

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Alguien tenía que hacerlo, Miguel Costas y Costas Band
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Xoel Prado - Antúnez | 16-04-2013 | 17:00| 0

0. El panorama musical en España es un desierto, con lo cual se ha convertido transitable únicamente para los camellos, claro. La música que se compone se descompone de manera inmediata entre quien pide un Bis pide un Bal y muere de fatalidad patética a quien sólo sabe pedir gasolina, gasolina. La música actual surge de la puerta de urgencia triunfalmente operada, músia puamente estética para la estática escucha que se produce en ese medio que es una mediocridad, que se llama internet. Una mera cuestión de Psy-mpatía.

Una música operada no es música ni es nada, que es ortopedia para reconstruir y estetizar. O bien ha sido este un tiempo de recopilatorios, que nunca se sabe cuando te va a asaltar desde los anaqueles de los grandes almacenes, lugar donde ahora se vende la música, el último de Queen, con ese Freddy Mercury, que se presenta más a sus fieles que el propio Cristo a sus apósteles en día de pesca. Recopilatorios de vivos y muertos y zoombies de demacradas carnes, que se espesan y se caen al suelo por su graciosa gravedad. El parque Jurásico de la música, que cada año hay un grupo regenerado que se prodiga en un larga duración, que se hace eterno. Uno cae en la cuenta de que cualquier día de estos encuentran cómo duplicar a The Mama’s and the papa’s y lo llaman milagro, sin miramientos.

1.La música en directo no se escucha en directo porque todo el mundo se ecuentra más pediente de las luces y las multipantallas que circudan artísitcamente a los miembros del grupo o al cantante de la moda operativa. ¿Dónde está la música? Uno duda de que allí se toque ni que se cante pero sí que se da el cante cantizano con peelículas, fotos y monsergas. Tengo que decir que los os conciertos más legales a los que asistí fue al de las fiesta patronales lucenses, el último de los ilegales; y a uno de fórmula quinta, en el mismo lugar,  esa plaza novedad lucense, que todos llaman la “Plaza inutil”. Así, claro, uno piensa, ¿cómo demonios vas a interesarte por la música? Y no te queda más remedio que recuperar los vinilos del pasado, y ponerte a escuchar las emocionantes canciones que en el pretérito pluscuamperfecto extrajeron de ti las más dispersionantes emociones.

Y aquellos que se despiden y luego se arrepienten pero se vuelven a despedir y retornan, que de tanto volver, nos revuelven el alma y vomitamos “bonustrack”. ¡Codicioso panorama musical.

2. Y en esta tesitura silicónica-jurásica, alguien tenía que hacerlo, convulsionar este panorama para morir, donde hasta Grace Jones parece Zeta Bonds, y como un ciclón en un mundo realmente desalmado, nos traslade a un mundo de Oz. Un trabajo sucio éste, pero alguien tenía que hacerlo y quién mejor que Costas & Costas Band para llevarlo a cabo. Un barrido borrador basado en el corrosivo ecleticismo de este compositor omphálico que nos acompaña ad eternum y su nueva banda “virguesa” (virguerías viguesas vitales) que nos desviga el oído con sus canciones y nos revigoriza. Como el superratón: música para mineralizarse.  Y antes de salir el disco, ha recorrido alguien tenía que hacerlo la veracidad de los escenarios, el directo que da cercanía cárnica y sudorífica.

La música de Costas & Costas Band, es una música iconoclasta, capaz de derribar la autoridad dispuesta a imponernos la realidad material, la del dinero. Recuerden que Costas se ha mantenido al margen de la oficialidad musical, grabando este disco en su propio estudio. Una música que no está grabada ni dirigida a jerarquías ni sociedades secretas o no, sino del individuo que se sabe a sí mismo contradictorio y se lo cuenta como al oído al individuo que salta y salta y alta, y quizá sea esta la razón de que muchas de sus canciones se hayan convertido en himnos para ir cantando en la ducha cuando el agua surge o fría, fría o caliente, caliente. Himnos que alegran fundamentalmente el alma. Una música espontánea, que nace sin excesiva reflexión y que se lanza directamente contra la afectividad del individuo que la escucha para que se comporte de una manera espontánea. Y música para celebrar y beber, como los dioses celtas, claro.

3. Iconoclasta, antijerárquica, indivudalista, contradictoria, afectiva, y por ello, extrayendo una sonrisa sonriente, impoible, y por ello, aconsejo tanto que escuchéis el disco como que vayáis al directo, a cualquiera de los conciertos, y más, quizá, a los conciertos. Música total, aerolíneca, feliz, y muy Costas y Costas Band. Y de esta manera, os reconfrontaréis psicoanalíticamente de las cirugías mediáticas del triunfo de gala, de los que se van y vuelven y retornan y se regresan, de los que sólo sacan recopilaciones hasta desde la muerte.

 

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Memorias de un zombie adolescente (Warm Bodies)
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Xoel Prado - Antúnez | 17-02-2013 | 17:18| 0

0. En la preapocalíptica era de los setenta, nacieron las películas de zombies, no la de muertos vivientes, que existen desde 1932 y la famosa “La legión de los hombres sin alma”. Estas películas tenían como misión real transmitir el folclore de las islas haitianas al púbico norteamericano. Básicamente se trataba de trasmitir en películas  las experiencias que contaba W.B. Seabrook, The magic Island. La década de los cuarenta se inicia con las mismas películas de muertos vivientes pero con una peculiaridad, éstos son los componentes del ejercito de un Villano que pretende controlar el mundo, Revenge of the zombies, donde el villano es un nazi. En 1959, los villanos provienen del espacio exterior, son selenitas, como en Invisible Invaiders. La década de los sesenta se abrirá con la película de zombies por excelencia y que marcará por siempre al género. Se trata de la película de George A.Romero, La noche de los muertes vivientes. Un apocalipsis de imprevisibles consecuencias se cierne sobre la totalidad del universo, y es imparable. Como de una consecuencia de la utilización de armas nucleares, los muertos han resucitado a la vida y han de alimentarse, claro. Van por ahí comiéndose a todo lo que se mueve y alimentándose tontamente de los cerebros que consiguen. La utilización de armas nucleares ha vuelto a totdo el mundo robótico y sin alma. Pero se ha vuelto no por la magia que pudiera emplear un sacerdote vudú, es el uso de tecnología avanzada de carácter nuclear la que nos ha transformado a esa manera de ser, de muertos vivientes. En posteriores películas, el desencadenante de la apocalipsis zombie no serán las armas nucleares sino las armas químicas, los estudios avanzados en la ingeniería genética, etc. Los autores de estas películas se erigieron en su momento como críticos furibundos de los avances armamentísticos y de la investigación avanzada en genética. Curiosamente, en vez de unirse el mundo vivo en su integridad contra el avance lento, lento del mundo zombie, los vivos se dedican a putearse entre sí y a robarse todos los enseres y víveres que acumularon. Incluso se preocupan más de hacerse con las investigaciones y sus logros que en acabar con la plaga. No en balde, el final de todo será un juicio final a toda la humanidad.

1. Hay un caso donde los zombies no nacen ni para servir ni para conocer las consecuencias de la utilización de armas nucleares o químicas. Es por venganza. The Walking dead, una película de Curtiz antes de Casablanca. Elfmann, el protagonista, es señalado como chivo expiatorio de un crimen que cometieron otros. La silla eléctrica y muerto, lo revivie el profesor Beaumunt, como parte de sus experiementos. A partir de ahí, el nuevo Elffmann revivido, gozará con la venganza. Suele decirse que era el primer zombie bueno de la historia, aunque en realidad, asistimos a una película básicamente de gangters (curiosamente, han resucitado el título en una nueva serie donde las venganzas y las traiciones son lo fundamental)

2. Memorias de un zombie adolescente, comienza como una película de zombies normal. Desde el primer momento, asistimos a un mundo apocalíptico lleno de zombies. Como si se tratara de una metapelícula de zombies que se ríe de sí misma. El protagonista nos muestra su dudas exsitenciales zombies, como si le conciencia fuese la parte más viva de él, muerto. Así, nos muestra el mundo zombie y cómo era antes, y la verdad, se da cuenta, que el mundo de vivos de antes, no era menos zombie que el actual, la teconología emboba. Esta primera parte d ela película provoca carcajadas porque el público se sabe de memoria lo que ocurre. Inlcuso se permite hacer un chiste con la necesidad de no mirar mientras come. La segunda parte de la película se abre cuando tiene que hacerse cargo de una viva en su mundo zombie. Una chiquilla que forma parte de sus sueños zombies por haberse desayunado el cerebro de su  novio. En el trascurso de esta parte, la viva comprende y se va enamorando del muerto viviente, a pesar de haberse comido a su prometido (¿no es tal la razón por la que todos nos casamos?) o quizá por eso. En la tercera parte, asistimos al abandono de la condición de zombie del protagonista y de sus acompañantes, gracias al amor y a la comprensión de los vivos.

Y este es el mensaje: sólo el amor hará que abandonemos la condición de muertos vivientes. Es más, sólo el amor y la comprensión hará que la comunicación sea de nuevo ese vis a vis perdido en la vida virtual. Porque eso es lo que es el mundo zombie, como un mundo generado en el ordenador y gobernado por unos seres semejantes a los de los juegos de esos aparatejos novedosos. Puede que la tecnología  esté bien, pero es más emocionante el amor.

3. Desde luego, parece que todo no está perdido. Todos esos seres que caminan por el mundo pegados a una tablet o a un ordenador o un móvil, son recuperables a través de amor. De un amor erótico, donde volvemos a bucar aquello que nos falta, lo que nos es ausente. El muerto viviente que cada uno requiere, si se le busca, se le puede reconvertir a través del amor, y solo del amor. Se puede cambiar el mundo, si nos desacomplejamos sobre el amor y nos mostramos descaradamente optimistas. Eso es lo que nos quiere transmitir la película, a través de unas actrativas interpretaciones, en un correcto ritmo, sin caer en reiteraciones. Correctamente dirigida, se dirige a crear un sentido del humor sobre el zombie. No es para tratarla como una obra de arte pero tampoco es un bodrio. Probablemente una buena película que se deja ver con agradabilidad y nos crea una buena sonrisa para mantener durante un buen rato.

 

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Eugenio Trias
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Xoel Prado - Antúnez | 10-02-2013 | 18:14| 0

Ha fallecido Eugenio Trias.

El filósofo del límite, que no de la limitación.

El filósofo que nos acercó al mapa del mundo. El mundo, ese lugar al cual  podemos aproximarnos  a la idea del mismo porque es pura dynamis, y por ello, jamás pdoremos huir . La dynamis es la emergencia del mundo en su continua reaparición, inagotable, en un proceso de constitución continua. Por eso jamás podemos aferrarnos a una Idea, no da cuenta de la realidad del mundo.

El límite, sin embargo, está ahí. En el límite estamos nosotros. El límite es el hombre mismo, somos nosotros. No podemos sólo quedarnos en la dynamis, es necesario, poder establecer la medición de esa dynamis. La ciencia, por supuesto. Es cierto que no sólo podemos mencionar sino también decir al mundo. Por eso nos debemos acercar al límite, donde el decir y mencionar se reunifican.

El límite es el lugar de la symploke, donde la razón humana que mide la dynamis, se reunifica con la dynamis en su fluir continuo. Donde la razón se une a la sinrazón y a la locura de una manera carnavalesca, donde lo bello y lo siniestro se  entrelazan de una manera inseparable.

La dinámica del límite nos explica que es en ese lugar, el límite, donde se manifiesta el fenómeno y aquello que no quiere manifestarse fenoménicamente. Un istmo fronterizo, muy sutil, pero fundacional, porque en el resurge el Sentido.

El sentido, que es la Verdad  dialógica, lo que no es único y que exige su búsqueda, o no. Igual que en la película Tiburón, que no es necesario ir a pescarlo pero nos llama, con aquella canción tan tonta, adiós y adíe, mi linda dama española…

Por eso el límite es musical, el lugar del cántico de las sirenas. Así que Eugenio, nos veremos en el límite, para nadar entre las bellas mujeres que exhalan el sentido.

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La ciudad de los ojos grises de Felix G. Modroño
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Xoel Prado - Antúnez | 04-02-2013 | 23:47| 0

0.- Llegué a la lectura de La ciudad de los ojos grises porque era la novela más votada en la bitácora de http://laslecturasdeshaka.blogspot.com.es/donde Sara Montero comenta libros y creó un concurso para elegir la mejor novela del 2012. No acudí a la página por casualidad, sino por causalidad, alguien me advirtió que una de las novelas elegidas para el concurso era la mía propia. Y me llamó la atención la portada, por supuesto, y me llamó más la atención que la novela transcurriera en Bilbao, evidentemente, una ciudad que he recorrido y vivido. Por eso, me empeñé en leer la novela y saber porqué todo el mundo la votaba y más cuando todas las bitácoras la eligieron como la mejor novela del 2012. Seguro que algo habría de tener la novela cuando todo el mundo la hacía sonar en sus recomendaciones de una manera tajante. La mejor novela del 2012.

1.- Inicié la lectura como siempre, oliendo las páginas de tinta de la novela. Y he de comunicaros que La ciudad de los ojos grises desprende un aroma a infancia. Y os digo que las novelas que huelen a infancia en sus páginas, me arrastran a su interior como si se tratara de un huracán, un terremoto, un vórtice de flujo turbulento. Abrí las páginas del libro y fui llevando la mirada de un lado al otro de las mismas descubriendo la historia que me contaba, que se relataba línea a línea. Una serie de líneas quebradas que nos hacían navegar por el chirimiri de una muerte accidental que no resulta ser tal, pero hasta aquí se puede contar. Bueno también se puede decir que el personaje principal, se reencuentra con su hermano y sus viejas amistades de su  su ciudad, de Bilbao, en el trascurso de desentrañar si realmente se trato de un asesinato la muerte de quien fue su gran amor. La historia como podéis comprobar es muy simple, una novela de negritud grisácea.

2.- Esta historia se desarrolla en la ciudad de Bilbao, desde sus ojos grises, el puente de San Antón, hasta la casa de la misericordia, donde reside el secreto de las madres que renunciaron al producto materno. Una ciudad donde no es que llueva, que es la eternidad se diluye en lágrimas de txakoli. Y de estas lágrimas de txakoli van naciendo los personajes que componen la historia. No de otra manera, ya que pasear Bilbao con Félix Modroño es sorprenderse que de unos árboles surja nuestra protagonista con su primer beso de amor o de una calle, como la de San Francisco, surja otra parte de la historia.

Os lo explico, en realidad los personajes se van desgajando de la ciudad de  Bilbao, y van recomponiendo entre las ruinas del Arriaga, en las pequeñas ondas que levantan las gabarras al cruzar las rías, en las noches del siglo XIX que son más frías que la burguesía que las reviste de ensoñaciones parisinas, la historia de nuestro protagonista, pero transitando por el inconsciente bilbaíno, lleno de restaurantes que cocinan su vicio estomacal de manera impecable. Quizá por ello la historia desciende por la ría del Nervión en su margen izquierda hacia la casa de la ama de Portugalete y vuelve por la misma margen a la casa de la Misericordia para encontrar a la amatxu renovada. Pero este viaje se completa con otras “amas” que lo desnudan de su resentimiento imposible.

3.- Así se nos descubre una historia nueva, renovada, que no es la simple novelilla negra de un accidente – asesinato. Así como en el cuadro de Dalí las chimeneas, los sofás, y otros elementos, nos van describiendo el rostro de Mae West, en esta novela de Félix Modroño la historia que nos relata nos va descubriendo el rostro de esa Bilbao como la verdadera protagonista de la Historia. Porque Izarbe es Bilbao. Una Bilbao cuyos ojos son los arcos del puente de San Antón y cuyo cuerpo es la ría del Nervión, que se curvilínea como la misma historia que se relata. Porque la protagonista se hace carne desde esas aguas tan espesas como un lodo primigenio. Esa Bilbao que toma nombre de sueño y es hija de un entrenador inglés y una protagonista de canciones de txiquiteros de barrios altos. Esa Bilbao que cada tiempo de modernidad y estreno retorna a las vías de Abando pare regenerarse y renacer. Esa Bilbao a la que nuestro protagonista lleva en la sangre y le es imposible sentirse hombre a su lado, y debe huir, huir a la Misericordia para recobrar su infancia, a sí mismo. Pero huir, de todas maneras.

4.- La ciudad de los ojos grises de Félix Modroño resulta excesivamente interesante porque juega con nosotros, ya lo habéis visto, a ocultarnos la realidad de la Bilbao eterna, verdadera, soñada, hija libérrima de un inglés y una mujer maltratada por la extrañeza de un mundo que nunca se conmueve. Resulta interesante porque cubre la realidad de Bilbao con un txirimiri de ironía. La burguesía vasca naciente tiene los pies de agua, de agua de la ría Nervión, que es como decir de lodo. Y se ha de sustentar siempre sobre la muerte de la propia Bilbao. Es interesante, desde luego, porque la lectura es una invitación a conocer bilbao y a Bilbao. O si me permitís, Félix Modroño ha conseguido que Bilbao sea un lugar de podrida Belleza e insustituible. Como la Dublín de Joyce, ha generado en lector la necesidad y el ansia de conocer Bilbao y a la Bilbao.

5.- La belleza de la novela es una belleza libre, sin finalidad alguna. Sólo la necesidad que tiene el autor de mostrar su Bilbao y a Bilbao, esa ciudad que lleva en la sangre y que le obliga a   amarla en la lejanía. Y obtenemos una enseñanza original, no podemos amar lo más propio si no es en la lejanía. En las ensoñaciones parisinas, se le antoja a Félix Modroño. En las nocturnas visitas a los cementerios ingleses, se le ocurre al protagonista de la novela.

6.- Llegamos así a lo agradable que nos inocula la novela, la búsqueda de la Amatxu para salvar el recuerdo de esa Bilbao que llevamos en la sangre y que flota en la ría, de la que emerge sólo así, cuando abracemos a la amatxu. No hay otra manera de conciliarnos con nuestro amor de infancia. Por eso el libro olía sólo a infancia, aunque sea una infancia castrada. Así sólo es capaz el protagonista, nosotros mismos, de releer la carta de Izarbe al fin y amarla. Amarla como se aman las cosas familiares.

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Mis autores, que no debéis perder de vista
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Xoel Prado - Antúnez | 29-01-2013 | 10:02| 0

Estamos llegando a final de enero y la mayoría de los periódicos publican unos artículos bien poblados de títulos y nombres propios de aquellos autores que “cagarán” una novela como quien amasa un churro o estira un acorde hacia el infinito. No entiendo cómo alguien, a no ser bajo la admonición del contrato, puede publicar una novela cada seis meses o escribirla en dos semanas. Bueno, sí, una novela puede estar preparada en un día, si te pones a la labor y no te molesta ni Boyero con sus contracrónicas cárnicas de Riddick. Lo que cuesta realmente es crear una obra literaria. Una obra literaria, que es lo que todos quisiéramos tener ante los ojos siempre. Pero supongo que es difícil, porqueno todo el mundo escribe obras literarias y se conforman con parir una novela. El otro día se publicaba una noticia que anunciaba que se publican en España en torno a 15.000 novelas anuales. Tantas novelas que son buenas, malas, regulares o simplemente humo. Pero sólo diez o doce pueden ser consideradas obras literarias.

Una obra literaria es aquella novela, en este caso, porque es lo que toca, aunque pudiera ser poema o teatro, que si no la lees te sientes huérfano de tiempo y más que encontrarla, es ella la que se epifenomiza. La epifanía de la obra literaria, sacral momento que nos arrebata el tiempo. La obra literaria, por supuesto, no precisa presentación, se presenta sola, claro, se aparece con la humildad propia de lo que se precisará por siempre. La obra literaria se revela y nos convierte en algo ecuménico, universal, es decir, el fondo inconsciente según el cual funciona la realidad, se patentiza.

Es cierto, no todas las novelas pretende esto. Las hay que sólo cuentan una historia más o menos cierta, más o menos verídica, con más o menos fortuna y no se hace precisa su lectura a nadie. Si sólo se editaran y pasaran a manos del ama de Quijana para ser lanzadas a la hoguera que en el patio hiciera, nada se perdiera. Hay novelas que sólo narran un acontecimiento y se acaba, como si buscara por exclusiva pretensión matar el tiempo y que éste transcurra, sin más. Esta claro que la obra literaria pretende más bien amplificar el tiempo para que este no transcurra, o que se haga uno con el espacio, se solapen, relativizándose. La obra literaria pretende que nos hagamos cargo del tiempo, que carguemos con él, pero en la dimensión del inconsciente colectivo, a la manera de Jung. En otras palabras, la obra literaria nos une a ella con un lazo que nos agiganta con ella, que nos amplifica, que nos convierte en symploke, esa plabra que a Platón le entusiasmaba y que aplicaba a su ciudad para explicar que en ella todo quedaba unido de manera indestructible, y que en español traduciríamos como conexionar (el entrelazamiento cuántico que define a la no separabilidad matemática y la decoherencia)

Conforme a esto, esperamos que este año se produzcan varias obras literarias, en la novela en este caso. ¿De quiénes prodrán provenir estas obras? ¿Quiénes son los autores de obra literaria en la novela? Los actuales, por supuesto, que los consagrados ya nos la otorgan de por sí, por el nombre. Nadie duda de Vargas Llosa o de Eduardo Mendoza, por dar don nombres. Pero los actuales, los que perdurarán en el entrelazamiento cuántico.

Espero este años una nueva obra literaria de Carlos Marzal, que vaya más allá de los reinos de la causalidad.

También llegará la nueva obra literaria de Marta Rivera, donde nos devuelva  a Ribanova, ese reino literario donde el espacio y el tiempo se confunde hasta con la metereología y la gastronomía, y aparezca algún nuevo personaje suave e inquietante en este horizonte.

Esperamos también una nueva obra literaria de Pedro de Paz, quizá esta vez por sendas no trazadas, donde la enfermedad y su descubrimiento repentino en los ojos pendulares de una enfermera Boscosa.

En las manos podremos tener el próximo hallazgo de David Torres, con sus surreales repeticiones de la realidad bucólica. Y en la misma línea pero aún más salvaje, Juan Bas.

Y Rafa Reig, que encubre entre las frases de sus novelas tanta filosofía de lonja clandestina que se escribe con la misma otra novela de iniciación.

Y Pablo Nuñez, que apura la historia hasta la Historia y nos permite que abordemos a las hijas “mouras” de un César desbrido como a los comandos que recuperan el legado exportable.

José ángel Barrueco, del que esperamos nos sorprenda con su especial, por sensible, captación de la realidad a través de los ojos poliédricos de una mosca en su vuelo sempiterno.

Ángela Vallvey, que nos agota tras las lecturas y relecturas de sus novelas de infinidad de vericuetos versiculares, donde se escribe la historia deshecha de esos personajes tan vivos como desnortados.

Francisco Narla, que descubrió el camino que lleva a su corazón mirando en las cristalinas aguas, en los cristalinos ojos del río Furco, de Furco, y ahora nos debe todas las literaturas que emergan entre sus vuelos.

Juan Carlos Martínez Barrio, con sus historias de corazón y tierra, de sabor a carne y sangre visceral.

Luis Amezaga, penetrante como el cuchillo sobre la mantequilla, de escritura sudorosa.

Mientras esperamos releemos con gozo nuevas obras que cayeron en nuestras manos. “Una tienda en París”, que es un compendio de la afectividad que surge en la reorganización de nuestra vida. Maxím Huerta, un gran autor lterario, por cierto. Una novela que merecerá aquí una recesión pronta, “La ciudad de los ojos grises” de Felix Modroño, magnífico. La última novela de Carmen Posadas, que también será recesionada, una novela del abajo y el arriba, “El testigo invisible”.

Y dejo para el final una recomendación de futuro. La novela que escribe con denuedo Ana I. Prado Antúnez, y que seguro sorprenderá a todos.

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Sobre el autor Xoel Prado - Antúnez
Obscuro como él solo sabe serlo, seductor vespertino y a veces matutino.