La habitación de los ‘peques’, un mundo de color en miniatura
Si hay una habitación que puede dar juego (¡y nunca mejor dicho!) a la hora de decorar, esa es la de los más pequeños. Para los que nos gusta disfrutar de nuestro tiempo libre dándole una vuelta a los entornos de nuestros niños, o para aquellos que inauguran habitación, no hay nada mejor que tener presentes las tendencias del momento y por supuesto los gustos de cada uno.
Y es que igual que nuestros salones y cocinas, las habitaciones de los niños pueden ser una oportunidad perfecta para crear una sala única, con nuestro estilo propio y todo lo que refleje nuestra personalidad y la del niño.
Hay quien tiene miedo a lanzarse en temas de color y prefiere quedarse en lo clásico. Pero esto no significa que no se pueda crear un efecto igualmente moderno y atractivo. ¿Te gusta el rosa? Pues no tengas reparo en combinarlo con los tonos lima y juega siempre con los blancos. Una habitación clara y luminosa es un entorno perfecto donde el rosa puede ser la nota de calor sin caer en una decoración recargada. No temas introducir verdes, desde el lima al pistacho pasando por los tonos más cercanos a la gama del albaricoque.
Y es que los mandarina mandan este año y si sabemos conjugarlos con toda la línea de los tonos pastel, podemos crear una habitación luminosa y cálida a la vez. Recuerda que debe ser el reflejo del mundo del niño y que eso nos abre todo un universo de posibilidades. Juega con los adhesivos y pegatinas decorativas en las paredes y a convertirlas en un elemento de decoración más. Si hay algo que debe primar en las decoraciones infantiles es que hasta las paredes y los suelos pueden integrarse como parte de la decoración.
Lo mismo podemos decir de los tonos azules. Lo clásico no impide una cierta renovación y de nuevo el secreto puede estar combinar tonos o distintos colores. Un celeste siempre es bienvenido para los más pequeños, pero puede ser combinado con mucho acierto con un eléctrico a medida que queramos dar más frescor al cuarto. Y eso por no hablar de los contrastes con rojo, negro y blanco, un trío que viene pisando fuerte para los niños ya más mayores.
El mobiliario también ha evolucionado y actualmente podemos disfrutar de auténticos ‘dulces’ que convierten la habitación del niño en un entorno de juegos en el que la comodidad y el esparcimiento se presentan como un único elemento. ¿Por qué conformarnos con una cama al uso si podemos integrarla dentro de un sistema modular muy decorativo, divertido y práctico?
Que no se diga que la habitación de los niños es solo para dormir. Conviértela en su santuario, en su lugar de juegos y en un reflejo de su personalidad. Dale vida de la mano del color, llénala de detalles atrevidos, integra las paredes y el suelo en la decoración y en definitiva, crea un pequeño mundo para tu gran pequeño.



