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café

QUIZÁ NO ES EL DÍA
Cari 25-05-2015 | 6:06 | 4

Quizá, hoy hay demasiados análisis sobre las elecciones, pero llega un momento en que hay que expresar otras sensaciones por eso abrí mi blog, y por eso lo digo en mi presentación.

Por la mañana como siempre bajo para hacer la compra, aprovecho para tomar el segundo café, el primero que me tomo en casa ya lo tengo en los pies,  lo necesito.

Y hoy un hombre completamente correcto se ha acercado a mí, me ha dicho que no había desayunado, que está buscando alguna obra para hacer el barrio y que no había desayunado, que si le podía dar para un café.

He mirado mi cartera, no había suelto para el desayuno que cómo mínimo un café vale 1,10 €.

-Me ha dicho gracias, al menos lo ha intentado.

¿De verdad lo he intentado?, cierto que no tenía monedas, pero también cierto que le podía haber dicho ven conmigo y te pago el café.

El problema es la desconfianza, el problema es que al final no sabes si es verdad o mentira, pero aun así me he sentido mal.

A veces soy demasiado crítica conmigo misma pero que le vamos a hacer.

Pues eso que sé que hoy es día de otras cosas.

Saludos blogueros tod@s.

 

 

 

 

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¡ME GUSTA LA GENTE!
Cari 17-12-2012 | 5:09 | 0

 Relacionarme, hablar, compartir un café un vino o lo que sea, y con esos amigos  que vienen a casa. Con otros conocidos simplemente nos socializamos con ellos detrás de la barra de un bar y surgen conversaciones que hace que fluyan las palabras y el entendimiento o el debate.

El otro día me ha sorprendido que una vecina de mi portal me dijera que no sabía cómo me llamaba, estamos hartas de hablar de compartir calle y situaciones quizá superficiales pero compartir, hace poco supe su nombre, pero ella no sabía el mío.

 Sí, me gusta la gente, es estupendo no enrocarse sólo en un círculo del que parece no salimos.

Hay mucho más, existen personas que merecen la pena y que alguna vez hablamos con ellas sólo por casualidad y piensas en lo que te has perdido.

Pero supongo eso va así. No solemos ir por la vida haciendo amigos, amigos haberlos haylos, pero también los conocidos hay que ponerlos en valor.

Alguien de mi portal iba hace unos días al centro de salud por urgencias,  me llamó la atención que llevaba mala cara, pálida y un poco desencajada, le pregunte que si quería que la acompañara, me dijo que no gracias, pero me quedé con la sensación de vacío, ese vacío que supongo produce saber que o ni insistí mucho o ella no confiaba tanto en mi.

No podemos hacernos amigos de todo el que nos crucemos por la calle eso está claro, pero en ocasiones es que casi les pisamos y no les miramos siquiera.

Tengo la sensación de que estamos ahora mismo en una sociedad en que cada vez nos importan menos los otros, que el ego sea lo que manda, y mirarnos el ombligo es el deporte nacional.

Hablemos con la gente, siempre nos enseñan algo, bien para imitar, aprender,  o bien para olvidar, pero esto último es un gran libro de Petete, también nos llevamos unas sorpresas…

Pero también existe el problemilla de alguien que nos cae mal no sabemos muy bien porqué quizá no nos hemos dado tiempo o simplemente no todos conectamos con todos, c’est la vie, aún recuerdo algo de mis clases hace años de francés, ya veis.

Saludos blogueros, ser buenos ahí al otro lado de la pantalla.

 

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¿CAFÉ AMARGO? NO, GRACIAS
Cari 17-07-2011 | 4:11 | 0

La costumbre de desayunar leyendo la prensa, extendida, muy extendida, bien digital, bien escrita, no es un placer para nada, aunque podría serlo, me explico:

Leer la prensa y ver los telediarios cada mañana es un ejercicio de masoquismo que acaba dejándonos hechos polvo.

¿Por dónde nos llegamos?

Vosotros blogueros míos, no sé, pero yo ignoro por dónde ando, a qué lugar voy llegando, que café deseo tomar y en qué compañía, no me gusta ese café muy dulce pero tampoco tan amargo que deje mi boca y mi espíritu con ese sinsabor que no sé muy bien definir.

Sinsabor, la RAE en una de sus tres acepciones: Pesar, desazón moral, pesadumbre. Y así no se puede, o no se debe empezar el día cuando aún casi no hemos abierto del todo los ojos a una nueva jornada que no sabemos lo que nos deparará.

Siempre existe ese momento en que terminas el café, sales al mundo, a la acera de tu calle, y te encuentras que hay vida no tan amarga, que todo sigue en su impertérrita monotonía, que las tiendas están abriendo al público, que hay personas en las paradas de los autobuses, que el operario de la limpieza está a sus labores, que un ejecutivo está en la terraza del bar hablando por el móvil y con su portátil inseparable, que incluso una pareja se está dando un beso de buena mañana.

Y ese bar donde me he tomado el café se me antoja entonces menos triste y callado, porque caigo en la cuenta que tenía una música de fondo que no aprecié, y pienso eso que me perdí, y lo mismo tampoco supe ver la sonrisa del camarero ni su buenos días, también me los perdí, las sonrisas escasean no deberíamos desperdiciarlas.

Solo se trata de negarnos a tomar el café tan amargo, se trata de decir al camarero que nos dé un sobrecito más de azúcar o de olvido, para nuestro cuerpo y mente.

Sólo se trata de reconocer que todos los medios de comunicación, hacen eso, comunicar, pero no la cotidianidad de todos los días, no las cosas buenas y bonitas que aún existen, eso no vende.

Así que por eso me niego hace tiempo a tomar el café amargo, que no es bueno para mí equilibrio emocional que intenta tratar de descubrir que hay otra vida después de las amarguras diarias y mundiales. Y creo tengo/tenemos derecho a ser felices, sentirnos príncipes y princesas de vez en cuando…luego lo que llegue, llegará igualmente, con azúcar o sin ella.

Saludos positivos blogueros.

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¿FUMANDO ESPERO?
Cari 20-10-2010 | 7:34 | 0

Hasta ahora si, porque a partir de ya mismo, o sea en dos telediarios, se acabó el placer para los fumadores de esperar al hombre que más quiero, o a la amiga del alma, o al ejecutivo agresivo, tomando un café y fumándose ese cigarrillo que tanto placer nos proporciona pero tanto daño nos hace.

Ya me estoy concienciando de que más de un cigarro me lo fumaré en la calle, entre sorbo y sorbo de café, ese café que se puede alargar hasta el infinito cuando estamos cómodos, en buena compañía en una agradable tertulia.

Me parece bien la medida, me parece bien que los malos humos desaparezcan, hay otros que nunca desaparecerán pero esos no se quitan por ley, esos nos ponen del hígado, pero no entran en los pulmones.

El gran contrasentido es que con dar dos patadas salen de debajo las piedras los estancos, las tabacaleras siguen haciendo su Agosto y Setiembre y todos los meses del año.

El estado nos prohíbe fumar, dicen que por nuestro bien, no lo dudo, pero mi pregunta del millón que es la de mucha gente es el porqué no van cortando de raíz el problema, ya, ya sé que mi razonamiento puede ser más inocente que una peseta de pipas, no conviene de verdad de la buena.

El estado ingresa mucho dinerito fresco por estos vicios que tenemos los viciosos, que a falta de otros más inalcanzables optamos por echar humo a diestro y siniestro.

No tengo claro si algunos amigos hosteleros me verán mucho el pelo, o la falda, supongo que será cuestión de acostumbrarme.

Menos mal que no tengo niños que llevar al parque, ya van ellos solitos, no precisamente a los columpios, de otra manera ni siquiera allí sentada esperando mientras juegan podría dar esa calada que tanto reconforta, las esperas, fumando parecen menos esperas.

Para que no haya más de un ataque de nervios nos han hecho el favor de que la ley entre en vigor a partir del dos de Enero, supongo que comidas, cenas de empresa, cotillón y otras cositas varias, al menos este año, no serán de ataque de nervios para los fumadores.

Resumiendo, que tendré/tendremos que olvidarnos de los malos hábitos supongo que nuestro salud y nuestro bolsillo ganará, fumaremos menos, eso creo, a cambio lo mismo acabamos trepando por las paredes y con tortillas de ansiolíticos, no sé, se me ocurre, aunque sea exagerar, ¿o no?.

Saludos blogueros.

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Sobre el autor Cari
Castellana que adora el norte y a quien la vida trajo a Valladolid. Desde aquí comparto mis vivencias con vosotros.