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gafas

PUES ESO, YA VEO MI PC…
Cari 16-12-2014 | 10:55 | 4

Llevaba mucho, demasiado tiempo cegata, vamos, que no veía ni torta cuando me ponía delante de la pantalla infinita que abre un espacio para escribir…

Intenté dejar lo de las gafas de cerca, cuestan dinero a pesar de las ofertas, en fin.

Pero al final he tenido que sucumbir ante la evidencia de que cada vez que entraba por aquí forzaba demasiado la vista, así que aquí estamos de nuevo para dar guerra a los que queráis leerme, al menos veo lo que escribo…madre mía que mayor me estoy haciendo.

Tengo un par de charlas en mente… veremos.

Por cierto, ya no hay quien vea los informativos de la TV pública, ¿os habéis dado cuenta? Cuando me enteré de quien los iba a dirigir ya me lo temía, pero se han superado mis expectativas, ya lo creo.

Muchas cosas en mi tintero particular.

Saludos blogueros

 


 

 

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LAS DISTANCIAS CORTAS
Cari 23-01-2014 | 11:29 | 3

Me gustan las distancias cortas, me manejo bien en ellas, cómo dice Luz Casal en su canción, me gusta el tú a tú con las personas, con todos esos seres humanos de los que tengo mucho que aprender, y en ocasiones también -para que nos vamos a engañar- algo que rechazar, afortunadamente éste último caso es lo menos frecuente, al menos por mi experiencia, alguien también me rechazará a mí, o quizá alguien aprenderá, solo quizá.

La paradoja viene ahora, me acaban de “plantar” gafas de lejos, si, (las de cerca ya las tenía) y me encuentro como un pulpo en un garaje, veo mejor cierto, pero llevo mal eso de ver mejor a las personas de lejos, ahora ya no veo bultos veo rostros, mejor la tele, mejor muchas cosas, pero repito, me gratifica ver a las personas sus caras, sus expresiones, su lenguaje corporal, pero de cerca.

Supongo cosas de la edad, que ya una no es una niña aunque su corazón siga golpeando con la fuerza de siempre.

La distancia corta también se nota a través de un portátil, lo sabemos, afortunadamente lo sabemos los que andamos por estos lares.

Hoy me he sentido especialmente emocionada cuando alguien ha preguntado por mí porque hacía cuatro días que no me veía, consciente de que no estoy en mi mejor momento, y eso lo he agradecido, he subido a su piso y le he dado las gracias y les he tranquilizado, eso, precisamente es la distancia corta. Tengo una gran comunidad de vecinos que está ahí, y eso no tiene precio…

Estoy siendo muy afortunada, si, y lo escribo en primera persona aunque a veces lo de los verbos me lo salto a la torera.

Saludos blogueros desde una charla que quería escribir hace tiempo, hoy ha sido el día.

 

 

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DÉJAME VER TUS OJOS
Cari 22-06-2013 | 4:25 | 6

Hace años una conocida óptica decía eso en su campaña de publicidad y lo he recordado para mi título de la entrada de hoy porque un amigo me ha dicho eso:

Déjame ver tus ojos.

Pero hay veces que nuestros ojos  no están para  enseñar, están tristes, hinchados, desolados, hay días que son la imagen de que nos está pasando un muy mal momento, y cubrimos  la mirada con las gafas de sol que tratan de ocultar al mundo exterior lo que ocurre. No siempre se pueden o quieren  enseñar las vísceras.

Supongo que no siempre queremos que nos vean en los malos momentos aunque los amigos de verdad los intuyan aunque no te desprendas de abalorio de unas gafas, que encima hasta nos sientan bien aunque debajo haya dolor,  perplejidad, o pura incomprensión a lo que nos está sucediendo.

¿Por qué hay días tan tristes? ¿Por qué hay días en que mejor quedarse entre las sábanas y no ver el mundo exterior?

Suponemos que porque debe haber de todo, y si miramos alrededor al final nos vemos muy, pero que muy pequeñitos aunque el problema sea muy grande dentro de nuestro herido corazón.

Siento el pesimismo de hoy, pero es lo que hay…

Saludos blogueros.

 

 

 

 

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EN LA LÍNEA DE FUEGO
Cari 17-11-2011 | 5:26 | 0

 

Así me he sentido hace unas tres horas.

Unos adolescentes que venían del Instituto, traían  una discusión aparentemente sin más problema.

Pero se ha ido elevando el tono, he prestado atención.

Y veo que chica pone a chico contra la pared, le zarandea y le dice:

“Yo seré una gafotas, pero tú eres un negro de mierda, y que sepas que llevo las gafas porque quiero”. El insulto racista ha salido como veneno de su boca.

Supongo para ella el ha  dicho el mayor insulto posible,  lo mismo ya estaba acomplejada con las gafas y el otro ha aprovechado para tirar a dar en la diana. Pero caro le ha salido, casi se lo come mientras le acorralaba.

Vamos, que poco ha faltado para machacarle allí mismo, he intervenido y otra conocida que pasaba por allí también.

Y mientras se alejaban todos -había más en el grupo- pero que no se atrevían a intervenir, estaban como se suele decir “acojonados”, con perdón, me ha dado por pensar en estas situaciones de chicos que aún están empezando a vivir y se enfrentan a estas cosas que se les van de las manos.

Lo mismo el día de mañana lo recuerden y se den cuanta de lo desproporcionado de las reacciones, pero tampoco estoy seguro de que borren o no de su memoria hechos tan desafortunados. Si quedaban en su memoria esperemos sea para que sus propios hijos no cometan los mismo errores, cosa improbable, estamos condenados a repetir casi todo.

No sé si cuando hayan llegado a casa habrán contado algo, no sé si sus padres, no saben, o quizá si, o no contestan, y les falta tiempo para saber estas vicisitudes que viven sus retoños amorosos, pero está claro que los hijos tienen en ocasiones como estas una doble vida, una doble manera de hacer daño justificada parece ser por su juventud. que siempre he dicho que es una enfermedad que se pasa.

Afortunadamente otros, nada que ver.

Pues eso, que he subido a casa a comer con la sensación de que estaba en la línea de fuego de unos adolescentes que estaban a ver quien de ellos se hacía más daño.

El fuego de la palabra no mata, pero hiere y genera rencores, venganzas,  eso, o se es muy genoroso y se olvida todo, claro que el tiempo es el mejor amigo del olvido.

Saludos blogueros.

 

PD.

Perdonar si veis algún fallo aparte de los ortográficos, mi ordenador está con problemas espero que sobreviva un poco más.

 

 

 

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LAS GAFAS DE SOL
Cari 10-06-2011 | 12:05 | 0

La verdad es que desde muy jovencita las uso, quizá tenga algo de fotofobia, no lo sé, nunca me lo he mirado me las pongo y punto.

Los días luminosos, ese azul del cielo precioso no puedo apreciarlo en su esplendor, nunca pude.

La luz intensa del sol me produce un dolor de cabeza de no te menees.

Pero no hablaré hoy del tema en sentido óptico o fisiológico.

Hablaré de lo que pueden ocultar unas gafas:

Ocultan esa mirada triste, esos ojos hinchados de llorar, una alergia, ese hematoma del golpe indecente, esas ojeras, ese mirar para otro lado sin que nadie se dé cuenta, o mirar lo que quieras o a quien quieras sin que nadie tampoco se percate. A veces hay un poco de picardía en esto último.

Ah!, se me olvidaba, también ocultan esas patitas de gallo, lo de patas, suena fuerte. :)

Los ojos son la expresión de cómo nos sentimos, son con los que analizamos al que tenemos enfrente, son la mirada perdida, son el bien, el mal, el deseo, el aburrimiento, es nuestro mensaje corporal más inmediato.

Así que hay días que aunque el sol se niegue a salir, nos las colocamos en ocasiones para ponernos a la defensiva, o quizá para sentirnos menos vulnerables.

Ese vidrio oscuro al final nos protege de algo más que el sol, las mujeres sobre todo lo sabemos muy bien, nos guarda el secreto de lo que no queremos vea el mundo.

Cuando veo a una mujer con unas gafas de sol puestas incluso en día nublado, sé que siempre hay un motivo.

Son nuestras aliadas cuando no queremos que nuestros ojos sean un libro abierto, quizá son el método para seguir siendo anónimos, e individuales, nosotros mismos, sin que nadie nos cuestione, quizá es ese disfraz que en ocasiones necesitamos.

Supongo en fin, son eso que a veces necesitamos cuando no queremos formar parte del escaparate del mundo.

Saludos blogueros

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Sobre el autor Cari
Castellana que adora el norte y a quien la vida trajo a Valladolid. Desde aquí comparto mis vivencias con vosotros.