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NESKA, WALTO, ULISES, PEPE, MICA, SALEM, CHULO…
Cari 14-06-2013 | 5:36 | 6

 

Hoy me voy a pegar la gran satisfacción de hablar de los cuatro patas sin cortarme un pelo, he visto la charla del Norte sobre las colonias de gatos y eso  así como que me ha provocado las ganas de comentarlo y el recuerdo, además fin de semana, casi nadie nos lee. :-)

Desde que mi hijo tuvo una edad para entender los animales le atrajeron, una buena amiga cuando estaba ingresado le llevó a la residencia una tortuga, cuando vi la cara de mi criatura supe que le iban a gustar los animales.

A partir de ahí todos eran bien recibidos – dentro de un orden- hámster, periquitos, tortugas, una preciosa perra y dos gatos, no todos a la vez, aclaro.

Tortugas, periquitos, hámster, todos murieron naturalmente, o sea de viejos, las tortugas antes, eran de esas pequeñas que al final necesitan su hábitat y a pesar de los cuidados no sobrevivieron.

Luego un amiga me metió en un problema, una perra que conocía que estaba casi todo el día abandonada en casa y me dijo que porque no me quedaba con ella, cometió el error de decírselo a mi hijo, preciosa mi Neska, pero acabó mal, mucho cariño pero un problema que no pudimos subsanar más que sacrificándola.

Compré un gato  en una gran superficie cuando aún llorábamos por la perra, en la tienda había un gato apartado en la jaula, se le notaban los huesos… le dije a la dependienta: Que ocurre con el gato? me dijo que los otros gatos no le dejaban comer, ante su asombro pedí que me enseñara sus papeles de nacimiento, vacunación y demás,  que me lo llevaba yo. Si tenía que morirse que se muriera conmigo después de intentarlo, después de que quererlo y darle de comer.

Cuando llegué a casa me echaron una bronca, ¿y ése saco de huesos? Pues aquí se quedará les contesté, si no sobrevive no será por no haberlo intentado.

Al cabo de unos meses de tener al gato estupendo y precioso, un día mi hijo había quedado con unos amigos, de repente llega a casa con una “cosita” en la palma de su mano, un gatito que sólo maullaba de miedo y frío, le dije que se lo bajara de nuevo a las verjas del colegio – donde le encontró- que seguro tenía allí a su madre, pues adivinar lo que pasó, veterinario, bufido del gato que ya estaba en casa, y se quedó. Por supuesto  les esterilizamos y cada años sus vacunas, todo en orden, y el cariño que nos dan más en orden aún.

Por la noche antes de irnos a la cama, nuestra sorpresa fue mayúscula cuando vemos al gato encima de la gatita protegiéndola a pesar del primer bufido, tenía, supongo, que proteger su territorio, pero luego… sabía que debía protegerla, el instinto animal debería hacernos aprender a  los humanos.

Hace casi dos años al gato le salió un tumor cerebral, se nos fue en unos días, el veterinario nos hizo entender que eso era muy rápido, no fui capaz de ir a verle morir, la noche antes porque sabía que lo llevaríamos a sacrificar le metí conmigo en la cama, mi marido y mi hijo la sacaron de entre mis brazos cuando yo ya me había dormido,  lo mismo que con mi perra.

La gata empezó a echarle de menos, dejó de comer, sólo quería estar con nosotros pero muy triste, adelgazó hasta extremos insospechados, de nuevo al veterinario, y me dijo: tu gata se está muriendo, no dilates el tiempo de su muerte, tampoco fui a ver su sacrificio, incapaz del todo.

Para terminar, os digo lo que lloré por unos y por otros, supongo que tener a un animal en con todas con consecuencias, lágrimas incluidas cuando se tienen que ir.

Seguro que habrá gente que piense que no es para tanto, pero siempre digo que los cuatro patas nos dan mucho más de lo que nosotros les damos, sólo personas que aman a los animales y los respetan lo entienden.

“”Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”” Mahatma Gandhi. Eso ayuda porque sé que les traté bien y les quise y eran ellos los que me saludaban y esperaban a la puerta de mi habitación cada mañana.

Ahora, ya sólo les echo de menos, pero no voy a llorar más, ya las lágrimas se me agotaron por ellos, llega un momento en que decides que no puede ser, que se acabó ese tiempo.

Gracias a los que me hayáis entendido dentro de la emotividad demostrada en un post que aún me duele.

Esta es la historia de mis cuatro patas, algunos seguro ya os sonaba, pero así fue y así os la he contado…

 

Saludos blogueros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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ELLA Y SU PERRO
Cari 07-04-2013 | 11:13 | 0

 

Ayer por la noche cuando volvía a casa del centro, coincidí en el camino con una mujer que iba delante de mí, llevaba con la ayuda de un carrito lo que supongo eran todas sus pertenencias en la vida, a su lado y con una correa, su perro.

 Al principio no presté mucha atención, pero después empecé a observar que la mujer cambiaba la marcha de sus pasos, una veces rápida, otra lenta como si el cansancio de todo un día en la calle ya no pudiera con ella, y cuando caminaba rápida supongo tendría ganas de llegar a su lugar de destino.

 El perro parecía fundido con ella, siguiendo su cambiante paso, o quizá ella paraba alguna vez para que el animal también descansara, no lo sé.

¿Dónde dormirían ella y su cuatro patas en una noche fría?

  Pensé primero que quizá iba a algún lugar de esos en que pueden dormir y ducharse pero que luego deben irse todo el día a vagar por las calles, pero luego caí en la cuenta de que en esos lugares no admiten animales, deduje que lo mismo su techo sería algún cajero automático, donde su sueño no sería precisamente reparador pensando en que en cualquier momento alguien puede entrar allí y quizá echarla a la calle de nuevo.

 Cuando ya la perdí de vista me di cuenta que me fijé en esa mujer, pero que seguramente habré visto muchas más personas así por las calles con carritos, con bolsas que guardan y vigilan como oro en paño porque nada más poseen.

 Pero muchas veces no caemos en la cuenta del que va al lado, del que vemos de una ojeada rápida y segundos después olvidamos, la mente se defiende, eso creo, de que las cosas no nos hagan demasiado daño y crea una amnesia que hace no nos sintamos culpables por nada.

 Y no lo somos, eso creo, si hay algún culpable es esa crisis con la que están jugando al pin pon toda la clase política que no ve ni escucha a nadie, así que menos a los que llevan un carrito como todo equipaje y no precisamente para viajar, sólo para sobrevivir.

 Hace unos días se ha celebrado en España una cumbre que merecería el nombre de borrascosa, para hablar de los desfavorecidos, y contra el hambre, esas que hacen de cuando en vez sin ningún resultado óptimo como  siempre pero con declaraciones grandilocuentes que ya nadie se cree.

 Ella y su perro, seguro algo tendrían que decir sobre esas cumbres, repetitivas e inútiles, ella y su perro y tantos que nos rodean podrían acordarse de toda esta gente reunida con almuerzos y hoteles de cinco estrellas mientras hablan de ellos que duermen en cajeros, en la calle, o donde les dejan.

 Saludos blogueros.

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Sobre el autor Cari
Castellana que adora el norte y a quien la vida trajo a Valladolid. Desde aquí comparto mis vivencias con vosotros.