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reír

¿Y POR QUÉ NO?
Cari 26-09-2013 | 3:48 | 2

Siempre me gustó el sonido del piano, no entiendo prácticamente nada de música pero el piano  para mi tiene algo especial.

http://www.youtube.com/watch?v=8jVcdT_x79s

Quizá nada que ver el piano con la entrada de hoy, pero de alguna manera he querido que vierais y escucharéis algo tan bonito.

Lo de ¿por qué no? Viene a cuento porque el otro día he escuchado a alguien decir “nunca llores en la calle”

Pues va ser que los sentimientos no siempre tienen efectos retardados, esperar a llegar a casa para llorar a moco tendido, pues nooooo.

He visto llorar a personas en el autobús, en el trabajo, hablando con una amiga, hablando por el móvil, en la calle, en una cafetería y creo que para nada es una vergüenza ni por supuesto ocultar el dolor es a capricho, el dolor está ahí y cuando sale, sale.

¿Sólo tenemos que ver sonrisas Profiden? A veces no tenemos el body como para eso.

Es bonito ver a la gente sonreír, escuchar carcajadas de felicidad, pero no siempre es posible.

Cuando se tiene un problema emocional  es difícil mantenerse todo el día como una roca, a veces nos derrumbamos y si nos pilla en la calle pues NO PASA NADA.

A nadie le gusta ver lágrimas, pero están ahí y salen en ocasiones sin querer.

Y como mi blog es mi blog, os diré que estoy pasando por un muy mal momento y que alguna vez lloro en la calle, pocas veces, pero alguna vez pasa porque alguien se cruza en el camino, aunque sólo sea la palabra tristeza.

Pero bueno cuando leo y escucho casos como el de los padres de Galicia presuntamente culpables de la muerte de su hija, , escucho que salimos de la recesión, que sube la luz, y que cada vez se consume menos,  que hay tanta gente que las está pasando canutas, pues también dan ganas de llorar, pues eso.

La aurora boreal y el piano son un bálsamo….

Un abrazo blogueros.

 

 

 

 

 

 

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AL FINAL, TU CASA ES TU REFUGIO.
Cari 30-06-2013 | 9:22 | 6

Cuando estamos bien, o menos bien, estamos mal o muy mal, ¿dónde mejor que dentro de nuestro hogar para dar suelta a los sentimientos?

Llorar, chillar, discutir, soportar estados de ansiedad, ahí es el lugar donde podemos hacerlo lejos de los ojos del mundo.

El mundo en esos momentos –en los malos-  se nos antoja nuestro enemigo, pero reír, la risa, aparte de en casa con los nuestros, deberíamos siempre compartirla con los otros porque tiene efecto contagioso y balsámico.

No así la tristeza, ésa que parece se quiere instalar en nuestro sofá sin haberle abierto la puerta pero impertérrita sigue ahí, aunque queramos echarla de nuestra vida.

Los estados de ánimo van con el lote de la vida, ese camino de vino y rosas, de altos y bajos, de luces y sombras.

A nadie le gusta ver un rostro contrariado, unos ojos hinchados, unas ojeras, cuando nos quitamos esa máscara que son las gafas de sol.

Por el contrario compartir la alegría, la risa franca, la carcajada ante un chiste o un acontecimiento gracioso, eso, compartirlo, repito no tiene precio. Hagámoslo.

Dejemos las penas de puertas para adentro, la calle, el mundo no es el lugar para mostrarla, o así debería de ser al menos en opinión de esta bloguera.

Y ahora que me voy un rato a caminar por el monte, he pensado en dejaros aquí unas reflexiones.

Sé que estáis ahí, buen domingo y buena semana blogueros.

Saludos afectuosos.

 

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Sobre el autor Cari
Castellana que adora el norte y a quien la vida trajo a Valladolid. Desde aquí comparto mis vivencias con vosotros.