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CAMBIO HORARIO ¿CAMBIO EMOCIONAL?
Cari 28-10-2013 | 5:22 | 6

La verdad siempre me pareció una tontería lo del cambio de hora, pero supongo que si lo siguen haciendo doctores tiene la iglesia.

La verdad es que eso de encender la luz a las 18,30 de la tarde da la impresión de que en breve nos vamos a la cama, y notamos los efectos cuando se nos baja el ánimo, dicen los expertos que en unos días se los pasa la sensación de cambio en nuestro cuerpo y mente, pues vale.

A los muy dormilones – no es mi caso – les ha venido de mimo, una horita más entre sábanas, a mí la mañana de ayer se me ha hizo eterna, que queréis que os diga y eso que me fui a dar un paseo a mi lugar favorito, el Cerro de las Contiendas.

Da la impresión con esas luces de la noche adelantada que nos va a faltar vida, que el sol nos abandonó, que nuestra mente cambia el chip.

Pero hora más, hora menos, la vida sigue girando, el mundo no se detiene,  las alegrías, las tristezas, nada queda inmóvil como una estatua de sal, ni el reloj aunque nos muevan la hora al antojo de los que saben mucho por lo visto.

Ese cambio invernal significa más horas nocturnas, algo más de apagón en nuestras vidas aunque sólo sea de luz, o lo que sea lo que sintamos cada uno de nosotros.

Pues eso, amanecerá antes, y nosotros lo sentiremos, y por la tarde sólo veremos noche aunque la vida debería ser día pleno siempre.

Dejaremos que el reloj siga marcando las horas, alteradas, pero ahí están para vivirlas, sentirlas, compartirlas…con la gente que nos importa, y hasta a veces con el desconocido que nos dice ¡hola! Y miramos con sorpresa.

Saludos blogueros

 

 

 

 

 

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UN DÍA CUALQUIERA
Cari 14-09-2013 | 9:09 | 4

Nunca me ha preocupado cumplir años, soy consciente de que el reloj nunca va para atrás, así que, ¿para qué preocuparse?

Hoy cumplo años, permitirme un pequeño gesto de coquetería para no deciros cuantos me caen, los suficientes para ser adulta, para haber vivido mucho bueno y también menos bueno pero siempre vivido que es lo importante.

Siempre me pareció absurdo quitarse años, hacerse lifting, aun respetando muy mucho a quien decida estar más tiempo “jovencita”.

Hay días que casi me pego con ese espejo que me devuelve a una persona madura, pero dura poco la pelea porque el espejo, esa prueba del algodón, no engaña jamás.

Pero las mujeres tenemos esos trucos para salir de casa con otra cara esa recién lavá, recién peiná y recién pintá, que esto último es importante.

Me conformo con seguir siendo como soy aunque el paso del tiempo va limando alguna cosa, amiga de mis amigos,  maternal por el amor de mis hijos ya creciditos pero siempre ahí, ellos son mi orgullo de madre, ha pasado mucho tiempo desde que había que protegerlos, reír con ellos, hacer que sus caídas físicas o emocionales, fueran menos dolorosas, en fin, esas experiencias que todas las madres conocemos.

He querido compartir con vosotros mi cumple, porque de alguna manera estáis ahí aunque sea virtualmente, y creo que los blogueros y los que opinan en las entradas  somos un poco como una familia, leer las opiniones de otros enseña y mucho al menos a esta bloguera o remedo de bloguera – no siempre consigo escribir como quiero- hay días que las líneas rectas se hacen curvas.

Y hoy es un día cualquiera, otro día más en hay que levantarse, vivir, compartir, reír o quizá llorar porque a veces las penas son poco respetuosas con los días especiales.

Y con un reloj que hace que pasemos por la vida viviendo sus horas, apurando sus minutos o segundos os dejo por hoy,  deseándoos lo mejor a todos.

Saludos blogueros.

 

 

 

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RELOJ QUE MARCAS LAS HORAS…
Cari 06-03-2011 | 12:20 | 0

O mejor, traduciendo, ¿me estoy haciendo mayor?

Esa edad llamémosla X, que no estoy yo muy segura si es la del reloj, o la de cómo nos sentimos realmente, en cuantito llegamos a esa X empezamos a padecer de casi todo lo que les ocurre a nuestros mayores, y ya vamos apuntando maneras, ya lo creo que sí.

Tenemos todas las papeletas para que en esa rifa nos ocurra lo mismo. El reloj nunca retrocede ni aunque nos inyectáramos el botox en vena.

Cuando me miro al espejo pienso que estoy estupenda, y no me beso porque no me llego, y no tengo abuela tampoco, tengo que quererme un montón para pelear cada día con ese espejo que me dice de todo menos lo que quisiera oír porque aunque realista, la carne es débil y en consecuencia, me queda esa coquetería que creo es importante para sentirse algo mejor en ocasiones.

En consecuencia, mi edad no la diré ni harta de vino. :)

Sé que sería la misma para los que me apreciáis virtualmente, pero por eso precisamente, mejor lo dejo como está.

Bueno, si digo que tengo hijos mayores pues se supone que una cría no soy, pero que no cunda el pánico, aún puedo hablar con mis hijos en su lenguaje aproximado, y aunque su amiga no seré nunca, soy su madre, y lo primero es lo primero, tengo complicidad y cercanía hasta ese cierto punto que ellos y yo nos permitimos, cosa que jamás tuve con mis progenitores, eran otros tiempos diré en su descargo y en el mío.

Y el día que no me duele el tobillo, me duele la cabeza, o me veo esa arruga que ayer juraría no estaba ahí o quizá en mi ignorancia no había visto antes, porque el espejo se presentaba borroso, y mi autoestima estaba por los suelos.

Una de las cosas que más me revienta es que nos quieran vender cremas milagrosas.

Que nos tomen por descerebradas es pasarse por parte de las casas de cosmética, ¿quieren vender la moto de la eterna juventud? Pues vale, pero con un poquito de por favor sin insultar nuestra inteligencia.

“La vejez no vende” escribía hace unos días un estupendo bloguero, Juan Villacorta, es cierto, por desgracia, el lo explicó muy bien en el grado emocional que no sabemos tener con los mayores. A partir de su magnífico artículo se me ocurrió escribir lo que estáis leyendo, desde otro punto de vista, digamos, superficial en este caso.

En mi parecer en el plano físico, la perfección de una arruga es inmensa y hermosa, porque trabajo nos ha costado llegar hasta ahí, hasta esa primera que sale con una edad aún temprana, con los hijos, con el rictus de la amargura, o con la risa, reír dicen algunos, que arruga el rostro aunque lo hace más expresivo, pues riamos… ¿Qué más dará una pata de gallo más o menos?

La expresividad de un rostro, sea mayor o no, es algo impagable para el que quiere mirar algo más que una cara perfecta

Todo se estropea blogueros míos, todo, algunas/algunos que viven de su imagen están casi perfectos hasta que les llega la hora en que ya no hay por donde estirar y entonces cualquier momia esta a su altura.

Esos dichosos estrógenos tienen la culpa de casi todo, ya os digo

Nuestras madres envejecían prematuramente, su hidratación era el agua fresca del grifo, sin color artificial en las mejillas, eran ellas, sólo ellas, con sus ojeras y a veces su soledad puestas sin que nadie aliviara ninguna de las dos cosas, claro que tampoco tenían mucho tiempo para más y el cónyuge no lo tenía tampoco para mirar a la que cuidaba a sus hijos, y les ponía la comida en la mesa.

Claro que a estas alturas de la charla, supongo que tampoco ahora es que se fijen mucho en si hemos cambiado de peinado, nos hemos puesto el carmín en los labios, tenemos los ojos tristes, la mala uva a flor de piel, un optimismo galopante, o una alegría que nos sale por los poros de nuestra piel.

Pues eso.

Y menuda verborrea hoy la mía, me acabo de dar cuenta, en fin…

Saludos blogueros

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Sobre el autor Cari
Castellana que adora el norte y a quien la vida trajo a Valladolid. Desde aquí comparto mis vivencias con vosotros.