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La maldición de Trump
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Esperanza Ortega | 31-01-2017 | 21:02

La maldición de Trump

Mientras veo protestar a las multitudes de norteamericanos en contra de las medidas que ha tomado Trump nada más llegar al gobierno, cuando me entero de que más de un millón de británicos se niega a que Trump sea su invitado y como tal dé la mano a la Reina de Inglaterra, mientras me sorprende que incluso los empresarios de grandes multinacionales con sede en los E.E.U.U. de América rechacen la expulsión de los musulmanes de su país, mientras las plazas se llenan de las mujeres indignadas con un grito unánime en contra de su presidente recién elegido, y cuando me entero de que fiscales y diplomáticos estadounidenses se oponen de manera frontal a la construcción de un muro vergonzante en la frontera con México, me digo a mí misma que no todo está perdido, que quizá a Trump le recordemos como aquel presidente norteamericano que no llegó al límite de su mandato y que tuvo la virtud de unir en su contra a todos los seres humanos mínimamente honestos que existen en el mundo, ya fueran asiáticos, africanos, americanos o europeos. ¿Una vacuna eficaz contra el fascismo?. Sin embargo, su huella quedará indeleble como el malo del cómic, abocado a perder, con una mujer de plástico abocada a traicionarle. Porque Trump no da la talla como antagonista de una buena obra de teatro ni de guión de cine serio. Shakespeare inventó a Yago, uno de los malos más enigmáticos que hayan existido. Nunca sabremos por qué Yago obra con tanta maldad para con Otelo y Desdémona, sus razones son demasiado profundas para que puedan ser explicadas en las escasas dos horas que dura la obra. La conciencia de Yago es un pozo sin fondo. Trump, sin embargo, es pueril en el peor sentido de la palabra, tan egoísta como el tío Jilito y tan torpón como el gato que nunca acaba de devorar a los ágiles ratoncitos. Y sin embargo… me acuerdo de Hannah Arendt y su informe sobre la banalidad del mal y tiemblo pensando en esa buena gente que ha votado a Trump, los que obedecerán con gusto sus decretos, inocentes adocenados que creen de verdad que todos los árabes son tipos peligrosos que podrían hacer daño a sus hijos. Me acuerdo de los que votan a Trump y esconden la mano, de los acomplejados que desean ponerse del lado de los poderosos… Aunque quizá Trump no sea tan poderoso como cree, y acabe muy pronto en el trastero, entre los cachivaches de la Historia. Entonces lo celebraremos, como si el virus del mal se hubiera erradicado por fin, sin pensar en las concertinas que cada día rajan la carne de los valientes que intentan traspasar el muro de egoísmo que los europeos construimos para impedir la entrada de los africanos pobres. Y me acuerdo de la renuencia del gobierno de España a admitir refugiados, aunque se haya comprometido a hacerlo, demostrando que los españoles no tenemos ni dignidad  ni palabra,  y me duele ese niño congoleño de seis años que apareció ahogado en la playa de Barbate, Se llamaba Samuel. Es eso todo lo que sabemos, eso y que apareció abandonado entre las olas como si se tratara de una bota vieja. Un niño de cuya desgracia ni siquiera se dio parte durante dos días, que fue arrojado al agujero del olvido donde duermen los negros hijos de emigrantes muertos de hambre. Si un día Trump viniera a España, ¿acabaría ganando las elecciones? ¿Y si ha llegado ese día y ya está en el poder y ni siquiera lo sabemos? La maldición de Trump.

Sobre el autor Esperanza Ortega
Esperanza Ortega es escritora y profesora. Ha publicado poesía y narrativa, además de realizar antologías y estudios críticos, generalmente en el ámbito de la poesía clásica y contemporánea. Entre sus libros de poemas sobresalen “Mudanza” (1994), “Hilo solo” (Premio Gil de Biedma, 1995) y “Como si fuera una palabra” (2007). Su última obra poética se titula “Poema de las cinco estaciones” (2007), libro-objeto realizado en colaboración con los arquitectos Mansilla y Tuñón. Sin embargo, su último libro, “Las cosas como eran” (2009), pertenece al género de las memorias de infancia.Recibió el Premio Giner de los Ríos por su ensayo “El baúl volador” (1986) y el Premio Jauja de Cuentos por “El dueño de la Casa” (1994). También es autora de una biografía novelada del poeta “Garcilaso de la Vega” (2003) Ha traducido a poetas italianos como Humberto Saba y Atilio Bertolucci además de una versión del “Círculo de los lujuriosos” de La Divina Comedia de Dante (2008). Entre sus antologías y estudios de poesía española destacan los dedicados a la poesía del Siglo de Oro, Juan Ramón Jiménez y los poetas de la Generación del 27, con un interés especial por Francisco Pino, del que ha realizado numerosas antologías y estudios críticos. La última de estas antologías, titulada “Calamidad hermosa”, ha sido publicada este mismo año, con ocasión del Centenario del poeta.Perteneció al Consejo de Dirección de la revista de poesía “El signo del gorrión” y codirigió la colección Vuelapluma de Ed. Edilesa. Su obra poética aparece en numerosas antologías, entre las que destacan “Las ínsulas extrañas. Antología de la poesía en lengua española” (1950-2000) y “Poesía hispánica contemporánea”, ambas publicadas por Galaxia Gutemberg y Círculo de lectores. Actualmente es colaboradora habitual en la sección de opinión de El Norte de Castilla y publica en distintas revistas literarias.

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