El Norte de Castilla
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Fecha: diciembre, 2017
Canción de Navidad
Esperanza Ortega 27-12-2017 | 11:04 | 0

La noche de Navidad tuve unas pesadillas horrorosas. Tres para ser más exactos, tres pesadillas en las que se me aparecieron tres fantasmas. El primero de ellos me recordó las navidades pasadas, en un paraje nevado, en donde sin embargo brillaba el sol y se respiraba un aire purísimo; parecía que el cielo hubiera descendido hacia la tierra y lo inundara todo de una transparencia prístina. ¿Se acuerdan de aquella claridad sin polución y de aquella blancura de la nieve cuajada, porosa, en la que los pasos dejaban una huella limpia e indeleble? ¡Ah, aquellas navidades pasadas que no volverán! Me desperté y casi me echo a llorar de nostalgia. Pero volví a dormirme. Y soñé con un paisaje amenazado por terremotos y ventiscas, inundaciones y sequías, ríos a punto de secarse y playas llenas de basura. Ya no nevaba y el sol lucía tenue, como una vela a punto de extinguirse. Me desperté desazonada y recordé que la causa de mi visión era el calentamiento progresivo de la tierra, que unos pocos dirigentes políticos del mundo intentan frenar en el presente y muchísimos científicos advierten que puede dar al traste con la futura existencia del ser humano sobre la tierra. Pero me volví a a dormir de nuevo. ¿Qué podía hacer yo, una ciudadana común y corriente, para solucionar el problema? Nada, nadie me ha dado vela en el entierro del mundo, por eso mismo me convenía seguir durmiendo. Y comenzó mi tercera pesadilla, la más terrible que hubiera podido imaginar. Vi el mismo paisaje lleno de basura, árido y seco, sin una planta miserable, con los troncos de los árboles tronchados por un vendaval de aire sucio y caliente, bajo un cielo negruzco, que no atravesaba pájaro alguno. En el silencio sepulcral oí los pasos de una mujer encorvada que tosía continuamente mientras buscaba entre la basura algo que llevarse a la boca. ¿Quién era esa mujer solitaria? Me acerqué un poco más y reconocí en su mirada algo familiar: era yo misma, en un mundo futuro. Al despertar, en el preciso momento en que la mujer levantaba los ojos del suelo y me miraba sin reconocerme, sentí no haber tenido más tiempo para preguntarle qué había sido de mi familia, de mis amigos, de todos los hombres del mundo. Pero quizá no era yo misma, me dije aliviada, quizá era una descendiente mía que se me parecía como una gota de agua. ¿Agua? En mi última pesadilla no había agua. Era el futuro, del que serían responsables tanto los dirigentes políticos de hoy como los ciudadanos que votaban a esos dirigentes dominados por intereses económicos: un círculo infernal. Y pensé que lo peor de todo era que no había posibilidad de dar marcha atrás como en el cuento de Dickens, porque la complejidad y el poder de la avaricia llegaba mucho más lejos que en el Siglo XIX, cuando el señor Srooge, el protagonista del cuento de Dickens, decidía volverse generoso y regenerar su vida en las navidades futuras. Me quedé pensativa por unos instantes, hasta que decidí encender la radio y la música de un villancico publicitario me ayudó a olvidar las imágenes del sueño. Antes de que desaparecieran del todo, me había preguntado qué sentiría Trump ante estos tres parajes soñados, pero una voz misteriosa me había dicho que Trump no sueña, no sueña, no sueña. Eso era lo más angustioso, oír aquella voz, saber que en cualquier momento puede volver a hablarte la verdad y vas a tener que enfrentarte a ella. Saber que tú sí sueñas todavía.

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La manada contraataca
Esperanza Ortega 19-12-2017 | 10:20 | 0

No seré yo la primera en señalar que la lucha contra el machismo ha recibido un buen empujón en este año que termina. Es verdad que se siguen dando comportamientos machistas por doquier, pero también es verdad que dichos comportamientos son rápidamente identificados como tales y rechazados, al menos en apariencia, tanto por damas como por caballeros: por ejemplo, empiezan a sumarse tímidamente algunos hombres a las manifestaciones feministas, sobre todo cuando estas tienen por objeto el rechazo a las agresiones a la mujer. Pero el león herido es más peligroso que el que campa por sus respetos como rey de la jungla. Por eso nada de particular tiene tampoco que sea hoy precisamente cuando se den los crímenes más atroces contra las mujeres en forma de asesinatos y violaciones o las dos cosas a la vez. Y también obedece al mismo motivo que sea este año cuando ha surgido un movimiento de resistencia contra las mujeres feministas, es decir, contra todas las que merecen llevar ese nombre. El machismo camuflado se esconde en las redes como Menosphere, que ha nacido con esa única misión, pero también en forma de comentarios anónimos a los artículos que se comparten o incluso emerge en publicaciones con seudónimo con el beneplácito, claro está, de quienes las dirigen y publicitan. Sí, una manada de machistas heridos en lo más hondo se dispone a contraatacar cuando siente que su poder ancestral está en peligro. Como ejemplo de la torpeza de este movimiento de resistencia machista, valga la publicación en la revista de la Asociación judicial Francisco de Vitoria de un texto repugnante para cualquier ser humano, firmado por un tal “El guardabosques de Valsain” y dedicado a denigrar a Irene Montero como política, transmitiendo el mensaje de que la parlamentaria de Podemos ha llegado a estar donde está no por méritos propios sino por haber sido pareja de Pablo Iglesias: “La diputada Montero/ expareja del Coleta/ ya no está en el candelero/ por una inquieta bragueta..”, termina diciendo el magistrado que se cree escogido por las musas. Antes de seguir hablando del tema, quiero aclarar que dicho texto no es un poema ni malo ni bueno ni regular, como lo definen algunos periódicos. No es un poema, es un texto que recoge un conjunto de vulgaridades en verso salidas de la pluma de un ripioso sin arte pero con una inmensa mala leche. De estos personajes todos y todas hemos padecido alguno. Se dan sobre todo entre los ufanos burócratas que sienten que la Historia de la Literatura ha perdido un talento al ignorar sus cualidades poéticas, generalmente jaleadas por familiares y compañeros de trabajo tan cretinos como ellos, que creen sinceramente estar ante un nuevo Quevedo. Algo semejante debieron pensar los que publicaron tales abyecciones, que metafóricamente podríamos calificar como el sucio esperma de un guarro incontinente. Leyendo el texto del anónimo magistrado rememoramos con nostalgia aquellos piropos bárbaros que nos dedicaban algunos albañiles desde los andamios o los obreros que manejaban las grúas callejeras, salvajes, sí, pero mucho más inocentes que estas felonías casposas que se esconden debajo de las togas. Enhorabuena, señorías, se han delatado ustedes como los mejores adalides del machismo hispano. Ahora comprendemos a qué se deben algunas sentencias incomprensibles para el sentido común que salen de los juzgados y que nosotros, por supuesto, respetamos y respetaremos. ¿Y las mujeres jueces y magistradas?, ¿qué decís vosotras?

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Política y psicopatía
Esperanza Ortega 12-12-2017 | 10:37 | 0

No, no voy a decir que todos los políticos son unos psicópatas, aunque sea verdad que, leyendo los rasgos que caracterizan al psicópata, me he acordado de algún político famoso. Les voy a enumerar estas características para ver si ustedes coinciden conmigo en el político que encaja en este perfil: el psicópata suele ser una persona con cierto atractivo, nunca tan grande como él mismo cree, pues adolece de una autoestima exagerada, es decir, que se cree un genio digno de admiración por parte de cualquiera que tenga ojos en la cara, aunque el suyo sea un físico ridículo, sus modales más bien toscos y el coeficiente de inteligencia bastante justito. Mentiroso patológico, el psicópata no conoce el remordimiento, porque no puede hacer examen de conciencia quien carece del concepto mismo de conciencia. La falta de control sobre su conducta le lleva a caer en todos los vicios sexuales posibles, siendo promiscuo por definición, por eso fracasa pronto en sus relaciones matrimoniales, aunque suele casarse muchas veces. Impulsivo desde la niñez, es un irresponsable que puede desarrollar con facilidad una conducta criminal, dada su incapacidad para ponerse en la piel de los otros, ajeno totalmente al sentimiento de compasión. ¿Ya adivinan a qué político me refiero? Para los que todavía anden despistados, ofrezco estas pistas: suele volverse contra sus colaboradores a los que defenestra a su antojo y le encanta tomar decisiones imprevisibles, sin importarle las consecuencias, no soporta las críticas y se jacta de sus bravuconadas, sobre todo en relación al género femenino y aunque parezca imposible, este imbécil es el que rige o ha regido el imperio más poderoso del mundo. Llegados a este punto, apuesto a que la mayoría de ustedes dirían que este psicópata peligroso no puede ser otro que Donald Trump. Pero se equivocan, porque no me refiero al Presidente de los EE.UU de América, sino a Calígula, el Emperador romano que practicaba el incesto con todas sus hermanas, a quienes obligaba a prostituirse, y al que solo sobrevivió Agripina la Menor, que engendraría a Nerón años después. El mismo Calígula que hizo cosas tan ridículas como nombrar cónsul a su caballo preferido. Suetonio lo describe como un loco peligroso y advierte que el mundo en sus manos podría haberse hundido en el fango. Pero no se alarmen, el mundo sobrevivió a Calígula como sobrevivirá a Trump, y serán únicamente los más pobres los que paguen la factura de sus fechorías. La gran diferencia entre Calígula y Trump es que al Emperador romano no le eligió nadie, heredó el poder de Tiberio, por lo que los senadores romanos no fueron responsables de las atrocidades que pudo cometer. En el caso de Trump, en cambio, ¿cuántos votantes lo han elegido? A ellos les corresponde una parte de los muertos que vaya dejando a su paso. Los últimos entre sus víctimas son los que han caído en Palestina, en las revueltas que siguieron a su decisión de declarar“unilateralmente”a Jerusalén capital del la patria judía, destruyendo de manera simbólica cualquier esperanza que pudiera tener el pueblo palestino. El mundo gira y gira, sin embargo, y es a esta futilidad de todo lo existente -incluso la insolencia del poder- a quien la Humanidad habrá de confiar su destino.

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No hace mucho. No muy lejos
Esperanza Ortega 05-12-2017 | 9:06 | 0

“Auschwltz. No hace mucho. No muy lejos”, así se titula la exposición sobre el infausto Campo de Concentración nazi, que se inaugurará en Madrid dentro de unos días. “El mundo se mueve hoy en direcciones inciertas”, dice el director del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, y continúa: “por eso necesitamos, cada vez más, apoyarnos en los fuertes pilares de nuestra memoria”. ¿Qué les parece? Nada que ver con el alzheimer instaurado por las autoridades españolas con respecto a los muertos de la Guerra Civil. Y yo me pregunto, ¿por qué apoyarnos en los pilares del Holocausto para despabilar nuestra memoria adormecida? ¿No sería más acertada una exposición de este tipo en el Monasterio de San Marcos de León, hoy convertido en cómodo Parador Nacional y ayer cárcel de 7000 prisioneros republicanos, de los que más de 2000 fueron fusilados?, ¿o del Valle de los Caídos, donde cayeron tantos tantos? Camposancos, Costuera, Cartuja de Porta Coeli, La Corchuela, los Almendros no son nombres de privilegiados destinos turísticos sino de lugares donde hubo Campos de Concentración en los que se encerraron alrededor de medio millón de reclusos. Organizados bajo la supervisión del general Paul Winzer, jefe de la Gestapo en España, nada tenían que envidiar estos Campos a los de la Alemania nazi, sobre todo por los desvelos de Camilo Alonso Vega, que dedicó su vida a vigilarlos y administrarlos. Sin ir más lejos, en Palencia, muchos hemos firmado la petición promovida por José Luis Castaño de que la Cárcel Antigua, hoy en desuso, se dedicara a Centro Cultural, con un apartado especial en recuerdo de Miguel Hernández, que estuvo internado dentro de sus muros en 1940, antes de ser trasladado primero a Ocaña y después al Reformatorio de Alicante, donde murió. ¿Y saben a qué lo han destinado? ¡A Museo de la Policía Nacional! El objetivo último de la Exposición de Auschwitz es, en palabras de su comisario, “mostrar al gran público cómo ese lugar llegó a existir y el modo en que su existencia afecta aún hoy a nuestra visión del mundo y de nosotros mismos” Pues me parece muy bien, pero más afecta todavía nuestra propia historia, enterrada deliberadamente -¿a cuántos metros bajo tierra?- Sí, los trabajadores de TVE han denunciado que no se haya permitido informar de la exhumación y entierro de los restos del sindicalista Timoteo Mendieta, asesinado hace 78 años por las tropas franquistas en Guadalajara. Este acto de justicia, al que ha podido asistir su viuda, se ha producido gracias a la intervención de la Corte Argentina y ha tenido una repercusión internacional, aunque la TVE no haya parecido percatarse. Tampoco se percató Rajoy de que Salvador Moreno, el marino que daba nombre a la calle donde vivió en Pontevedra, c bombardeó sin clemencia con el acorazado Canarias a la población civil que huía desde Málaga en la famosa “desbandá”, actuación considerada como crimen de lesa humanidad. Tampoco debe de conocer nuestro Presidente a Rosalía de Castro, cuyo nombre figura ahora en la calle que él sigue llamando Salvador Moreno. ¿O sí que los conoce? ¿Se imaginan que en Alemania un dirigente político presumiera de que sigue llamando calle Goebbels a la calle Goethe? Pues imagínenselo, porque eso ha ocurrido no hace mucho, no muy lejos, sino hace unos días, aquí mismo.

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Sobre el autor Esperanza Ortega
Esperanza Ortega es escritora y profesora. Ha publicado poesía y narrativa, además de realizar antologías y estudios críticos, generalmente en el ámbito de la poesía clásica y contemporánea. Entre sus libros de poemas sobresalen “Mudanza” (1994), “Hilo solo” (Premio Gil de Biedma, 1995) y “Como si fuera una palabra” (2007). Su última obra poética se titula “Poema de las cinco estaciones” (2007), libro-objeto realizado en colaboración con los arquitectos Mansilla y Tuñón. Sin embargo, su último libro, “Las cosas como eran” (2009), pertenece al género de las memorias de infancia.Recibió el Premio Giner de los Ríos por su ensayo “El baúl volador” (1986) y el Premio Jauja de Cuentos por “El dueño de la Casa” (1994). También es autora de una biografía novelada del poeta “Garcilaso de la Vega” (2003) Ha traducido a poetas italianos como Humberto Saba y Atilio Bertolucci además de una versión del “Círculo de los lujuriosos” de La Divina Comedia de Dante (2008). Entre sus antologías y estudios de poesía española destacan los dedicados a la poesía del Siglo de Oro, Juan Ramón Jiménez y los poetas de la Generación del 27, con un interés especial por Francisco Pino, del que ha realizado numerosas antologías y estudios críticos. La última de estas antologías, titulada “Calamidad hermosa”, ha sido publicada este mismo año, con ocasión del Centenario del poeta.Perteneció al Consejo de Dirección de la revista de poesía “El signo del gorrión” y codirigió la colección Vuelapluma de Ed. Edilesa. Su obra poética aparece en numerosas antologías, entre las que destacan “Las ínsulas extrañas. Antología de la poesía en lengua española” (1950-2000) y “Poesía hispánica contemporánea”, ambas publicadas por Galaxia Gutemberg y Círculo de lectores. Actualmente es colaboradora habitual en la sección de opinión de El Norte de Castilla y publica en distintas revistas literarias.

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