Mira chaval, ya sé que no fuiste capaz de terminar secundaria y te quedan pocas opciones, y que siendo colega de timba y putiferio del vicesecretario segundo de la viceportavocía de la subdelegación aumentan las posibilidades de que te busquen algo. Pero te lo he dicho mil veces, no sabes mentir. Se te nota a la legua y eso, por mucho que lo trabajes ante el espejo, no se te va. Además eres por naturaleza honrado y, aunque eso quizá se pueda curar con ciertas oportunas tentaciones, el día que tengas que cometer tu primer abuso te va a costar, y si fallas en eso ahí no te van a perdonar. Entiendo que a tus 35 años empieces a ponerte nervioso y que, como sueles decir viendo a algunos que han llegado muy alto, tú te sientes capaz de superarlos. No te falta razón, pero ellos, hijo, tenían mejores padrinos a los que, además, eran serviles y fieles como perros. Para mayor desgracia, con esto de la crisis andan los puestos muy escasos y solicitados, que ya no es tan fácil inventár los cargos o desviar los sueldos como antes. No digo yo que vayan a terminar con los colegas, amiguetes, familiares y afines colocados, por muy inútiles que sean -sería tirar piedras contra su propio tejado- pero crearlos nuevos, lo tienen jodido, que ahora se echan las hordas a la calle por la más mínima ofensa. Si tuvieras talento te diría que te dedicaras al fraude a gran escala, a las altas finanzas, a la banca… que ahora parecen actividades bien vistas y mejor remuneradas, pero como no es el caso, pues, chico, qué quieres que te diga, mira a ver si entras en algún reality de la televisión y por la vía del famoseo encuentras un partido que te acoja, que los políticos están ahora tan mal vistos que es probable que, para seguir chupando, abran la puerta a los frikies. ¿O eso ya lo han hecho?

