La decisión del Gobierno alemán de no participar en las operaciones militares contra Gadafi puede parecer censurable, por cobarde. Puede que lo sea y puede que no. Las declaraciones de su ministro de Exteriores sobre lo que les costó adoptar semejante decisión suenan a la más genuina hipocresía. ¿Miedo a posibles ataques terroristas? ¿Temor a

