En estas épocas todas las culturas tienen sus tradiciones peculiares. Algo que parece tan evidente puede a veces no serlo tanto. Yo tuve que pasar un tiempo fuera para sorprenderme cuando descubrí a gente de otros países que me decía que no comían uvas con las campanadas. Y yo que creía éramos también el ombligo del mundo…
Quiero rescatar un par de ellas ecuatorianas que me gustan y porqué no, voy a proponer a mis amigos a ver si las inculcamos.
A media noche del 31 de diciembre, se puede observar a personas de todas las edades corriendo con una maleta en la mano dando una vuelta a la manzana o cuadra de su casa. Esta tradición está atribuida a la creencia de que así, incluso cuanta más grande sea la maleta, se harán muchos viajes a otros lugares.
La segunda es el año viejo. Una especia de muñeco, al estilo “falla valenciana”, realizado con cartón, papel, ropa vieja… y que representa lo malo del año que termina. Por tanto, este muñeco es quemado a media noche para olvidar y dejar atrás todo aquello. Junto al año viejo se realiza el testamento, un escrito realizado a modo de sátira que contiene una lista con lo más destacado que ha sucedido durante el año. Antes de la media noche los chicos se visten de viuda y se pide por el “año viejo” que será quemado. Como en todos los lugares la noche continúa con celebraciones y fiestas.
Hay muchas más tradiciones navideñas ecuatorianas que contar pero estas dos puede que sean un temazo para esta Nochevieja.
¡Feliz año 2010!

