Esta es la transcripción aproximada (lo más literal posible) y resumida del diálogo entre el profesor José Luis Orihuela y la bloguera cubana Yoani Sánchez en iRedes. El vídeo se puede ver aquí o en la página de iRedes.
José Luis Orihuela: No sé si saben que Yoani tiene un blog que empezó en el 2007 para contar la vida cotidiana en Cuba, se llama Generación Y, y que con el paso del tiempo se convirtió en una referencia. Lo descubrí en enero del año 2008 con una entrevista que publicó El País y con un titular que era una cita textual tuya: “la vida no está en otra parte, está en otra Cuba”. ¿Te acuerdas de esa entrevista?
Yoani Sánchez: Sí, sí, cómo no. Ahí comenzaron muchos de mis problemas. En enero del 2008 ya llevaba en la aventura de bloguear algo más de medio año. Lo abrí en abril del 2007 sin calcular jamás el cambio que representaría eso para mi vida. Cuando llegó enero estaba disfrutando y padeciendo de todo lo que implica en un país como el que yo vivo, Cuba, decir de modo descubierto con el rosto, el número de carné personal y hasta una foto, lo que uno piensa.
Miriam Reyes (presentadora): Me gustaría preguntarle a Yoani cómo ha sido su experiencia estos días en los que no ha tenido restricciones para Internet.
Yoani Sánchez: Estoy viviendo días muy intensos, son impresiones en todos los órdenes de la vida, pudiendo conocer a personas como el profesor Orihuela, con los que mantengo un gran contacto por correo electrónico. El asombro de encontrar amigos más allá de los kilobytes. Salí de Cuba y al llegar a Panamá, en una escala, me pareció que no era un viaje solo espacial sino un viaje en el tiempo, ver a la gente hiperconectada, con sus móviles, en el mismo aeropuerto… Y dije uf, esto va a ser una aventura. la primera vez que cambié de una web a otra pensé ‘tiene que estar roto el ordenador, porque no he visto el relojito de espere’.
Miriam Reyes: Habría que contar que tuitea mandando SMS.
Yoani Sánchez: Es un poco difícil de explicar, pero se lo voy a decir porque les puede servir en situaciones límite. La mayoría de los tuiteros cubanos utilizamos una herramienta, que es que Twitter tiene una serie de números de servicio y a través de ellos se puede publicar por SMS. Usted coge el teléfono, busca un número de servicio y envía cuatro comandos desde la aplicación de mensajes del móvil, Start, Yes, su nombre de usuario y el pass. Treinta segundos entre un espacio y otro y a partir de ese momento su móvil queda anclado a ese número de servicio. Envía mensajes y automáticamente se publican. Es a ciegas, no puedes leer lo que otros escriben, pero es efectivo. (las instrucciones completas las tiene en su blog).
José Luis Orihuela: Una cosa curiosa en relación a esto es que los propios medios de comunicación americanos utilizaron las instrucciones que publicó Yoani con motivo del huracán Sandy. En febrero del 2010 me mandaste esto de regalo con unos estudiantes de Pamplona que fueron a entrevistarte a Cuba. Un DVD con el contenido del portal de Voces Cubanas. Lo he traído para que nos cuentes cómo hace la sociedad cubana para comunicarse por Internet sin Internet.
Yoani Sánchez: Para explicar esto hay que partir del ingenio de los cubanos. Vivimos en una sociedad en la que escasean muchas cosas, hay recursos prohibidos y censurados, y nos hemos vuelto expertos en buscar recursos que están limitados. Si fuimos capaces de inventar el picadillo de carne sin carne, cómo no íbamos a inventar la Internet sin Internet. Inspirado en ese ejemplo entra el DVD de Voces Cubanas, un portal de bloggers cubanos que para llegar al público de dento del propio país tenemos que valerse de DVD o memoria flash. Si un día se levanta un monumento en Cuba a algo que nos hizo más libres o más democráticos creo que debería ser a la memoria flash.
José Luis Orihuela: Aquello es el infierno del tuitero, no poder saber si te leen, si te retuitean, o te responden, o te marcan como favorito. Es nuestra actividad principal, comprobar nuestras menciones. ¿Qué diferencias encuentras entre tu experiencia como tuitera y bloguera?
Yoani Sánchez: el blog ya me había dado la oportunidad de narrar crónicas, pequeñas reflexiones, pinceladas de lo cotidiano. Contar determinados momentos de la vida nacional, pero me faltaba la inmediatez. Entre escribir un texto y publicarlo podían pasar una o dos semanas. Con este mecanismo de tuitear a ciegas logramos complementar un poco la denuncia. Lo otro necesita una lectura de más tiempo, pero el twitter es muy viral. Recibimos feedback, aunque quizá no sea de la manera que ustedes están acostumbrados. El día que murió Gadaffi, mi teléfono casi revienta, porque muchos seguidores querían que estuviera informada. Y me sentí como si estuviera viendo la CNN en vivo.
José Luis Orihuela: Intentó en veinte ocasiones salir de Cuba y recanalizó su energía en enseñar a tuiteros y blogueros. ¿Cómo es enseñar a la gente en ese entorno y qué respuesta ha tenido?
Yoani Sánchez: en Cuba había muchas ganas de decir cosas, pero poca gente tiene conocimientos para poder hacerlo. La gente con diplomados informáticos prefiere no meterse en problemas. Estructuré algunos cursos, de una jornada para evitar que la policía politica los intercepte, y los ciudadanos reciben información de cómo usar un móvil como una herramienta de expresión ciudadana. Los cursos tienen mucho éxito, he tenido alumnos desde 14 hasta 86 años, y la gente queda bastante fascinada, el porcentaje de alumnos que sigue utilizando Twitter es alto. Y es lo que más me gusta en este momento, enseñar.
José Luis Orihuela: Si nos ponemos a pensar en la cantidad de trivialidades que escribimos y que tenemos conectividad en todos sitios… Salvo en algunos… (ovación). Podemos tuitear críticas al Gobierno, a Merkel, es nuestra gran terapia colectiva. Pero imaginemos lo que supone para un cubano ejercer la crítica en ese sistema. Y Yoani y otros blogueros lo hicieron con su DNI, con su rostro. Es lo que más admiro de Yoani, el coraje, la valentía. Esta mañana hemos tenido una mesa sobre el deporte y se ha hablado de los trolls y de los insultos. Y aquí hay una de las personas con más experiencia en los trolls y en los insultos.
Yoani Sánchez: Son mis demonios, pero voy a todas partes con ellos. Hace unos días entrevisté a Eliecer Ávila, un joven graduado de la Universidad de Ciencias Informáticas, y había sido, mientras estudió allí, uno de los directivos principales de la llamada Operación Verdad. Les recomendaría que se acerquen a sus declaraciones, un joven que ha dado un paso hacia la crítica ciudadana. Me contaba estrategias que yo había sufrido pero quería oírlas de la boca de quien las había pensado. En la Universidad se dedican a crear falsas matrices de opinión sobre determinadas personas críticas. Utilizan la estrategia de matar al mensajero, ataques personales hasta físicos. Afecta, claro, son muchas mentiras, exageraciones, falsedades, que no se quedan solo en Internet, encendí la televisión y allí estaba en horario estelar. Me dicen si no me duele lo que me dicen. Siempre digo que utilizaba aparato cuando niña y estoy acostumbrada. Y me alivia que no es espontáneo, está fabricado en los laboratorios de ultraje al disidente.
Miriam Reyes: Me gustaría preguntarle qué impacto real tienen los ciberactivistas en Cuba, dado que los ciudadanos tienen restringido el acceso a Internet.
Yoani Sánchez: es difícil medir el impacto real de los tuiteros en Cuba, lo que nos queda es nuestro termómetro personal. Cuando camino por mi ciudad mucha gente me dice “te leo”, “te sigo”, “continúa”. Y me leen en los medios oficiales, y yo creo en la conversión del otro, que el que te vigila puede quedar contaminado por lo que tú dices. El Gobierno cubano intentó prohibir los dos portales más importantes de la blogosfera cubana, pero no hay nada más atractivo que lo prohibido.
Miriam Reyes: Sigues a 85.000 personas en Twitter. Me imagino que eso es como un “me gusta”.
Yoani Sánchez: Siempre intento tener una relación normal, no quiero que mi minusvalía me lleve a aparentar arrogancia. Al principio, cuando empecé a ganarme algunos seguidores y lograba conectarme recibía muchos mensajes de ‘tú qué te crees, que no sigues a nadie’. Y soy una persona puente, me gusta conectar con la gente, y encontré una herramienta de Follow Back, que me permitía seguir automáticamente a quien me seguía y enviar un mensaje automático que decía “disculpa, no estoy conectada a Internet, esto es un gesto simbólico, cuando pueda conectarme te leeré”. La herramienta era gratuita hasta 80.000 seguidores. Los otros cinco mil los he podido hacer cuando me conecto, pero no puedo leerlos. Es un gesto de “estoy aquí y estos son mis brazos virtuales”.
Miriam Reyes: José Luis, ¿qué amenaza la libertad en Internet?
José Luis Orihuela: En Internet hay un trípode. Entre los gobiernos que intentan controlarla, porque siempre han intentado controlar la información; las empresas que nos aportan tecnología quieren controlar el flujo de lo que va por sus canales; y el triángulo lo completan los ciudadanos digitales. Ciudadanos igual que lo somos en el mundo físico, y tenemos que reclamar por nuestros derechos en el mundo digital. Las amenazas provienen tanto de los términos de servicio que aceptamos alegremente de empresas privadas, como de los Gobiernos que intentan, tanto en sistemas democráticos como totalitarios, controlar la información. Porque la información hackea al poder, por eso Yoani está tan estigmatizada y tan perseguida.
Miriam Reyes: Pregunta en Twitter Isabel Salas cuál es la peor situación que has vivido por expresarte libremente en Cuba.
Yoani Sánchez: Divido mi vida en un ruta del dolor y una ruta de la satisfacción. Si me pongo a hablar de la ruta del dolor no terminamos nunca. Desde las pequeñeces hasta lo más trágico, que no es el golpe, cuando me meten a la fuerza en un auto, o intentan desnudarme en un cuarto sin ley. Lo más trágico es el dia a día, que llamen a tus amigos y les amenacen para que no visiten tu casa. Esa sensación de vigilancia continua, de no tener ni un minuto privado.
José Luis Orihuela: Hay algo que muchas personas queremos preguntarte, y es cómo podemos ayudarte.
Yoani Sánchez: No solo a mí. Si algo hay que remarcar es que yo pertenezco a un fenómeno. Hay mucha gente en Cuba utilizando la tecnología. Soy contraria al personalismo, porque el personalismo nos ha llevado en Cuba al lugar en que estamos. La mejor manera de ayudar es permitirnos tener voz. Un micro aquí, otro en otro lugar, un RT que nos llega. Llevar tecnología a Cuba, una memoria flash, un viejo laptop, un móvil que no usas, puede arreglar la vida a un cubano. Enviarnos información y llevar infraestructura. [...] Tuiteamos con solidaridad. Tuiteamos por SMS al extranjero, cuesta cada uno 1,10 dólares. Hay varias páginas en la web, con un menú que se llama Ayudar, que permiten recargar móviles dentro de la isla. Ese dinero solo se podrá convertir en información, servirá para tuitear y es el que ayuda a sostenerla.
Luis Abril fue el encargado de ofrecer la charla de clausura de iRedes, aunque después vendrían los premios, los saludos, los resúmenes y todo lo demás. No tiene Twitter escribidor, pero sí un Twitter ‘voyeur’, aunque asegura que en breve se animará también a probarse en 140 caracteres.
No fue la suya una intervención demasiado brillante, ya que reincidió en muchas de las cosas que no solo se han repetido ya estos días, sino que se dan por sabidas en un congreso del calado de iRedes, que ya no es un benjamín.
Dejó, eso sí, una teoría que ha querido llamar “teoría de la trenza“, y que se refiere básicamente a la relación obligada de los mundos digital y analógica.
“Cuando la comunicación solo sucede en el mundo digital pero no conecta con la vida real se queda ahí, en la nube. De la misma forma, si la comunicación sucede solo en el mundo real, en mi barrio, en mi pueblo, en mi periódico, se quedan ahí y probablemente no escala lo suficiente. El punto de equilibrio está cuando ambos mundos, el digital y el real, interaccionan, se entrelazan en torno a las mismas cosas, los mismos mensajes, los mismos temas. Están destinados a estar conectados, nunca más van a ser mundos paralelos”.
Dicho queda.
Esa es la buena noticia. La mala, que hay que saber qué tipo de empleo se busca y qué cualidades se necesitan para aspirar a uno. En dos escenarios simultáneos de iRedes se estaba hablando de lo mismo. En el salón de actos, con la mesa redonda sobre Generación de empleo en Internet, y en la sala de prensa, con Manuela Battaglini (@manuelabat).
Battaglini explicaba que una empresa que busque un community manager o un gestor de redes sociales no debe pedir únicamente habilidad en el manejo de herramientas. “Lo que tendrían que ver es qué tipo de reputación online tiene, si se la ha trabajado. ¿Qué comentarios y aportaciones hace cada día, a quién sigue, cuánto tiempo dedica a las redes sociales?”. Y da igual, ojo al dato, si ha trabajado para alguna empresa o no, porque gestionar bien la propia reputación personal ya es una señal de que está preparado para el cargo.
Y una condición “sine qua non” para Battaglini: “Que le guste tratar con otros seres humanos“. El resto de las aptitudes ya las irá adquiriendo.
Más abajo, cinco plantas más abajo, Julio Alonso (Merodeando) aseguraba que si hay un sector en el que se puede crear empleo, ese es el de Internet.
Pero claro, ya hemos dicho que los dos escenarios eran simultáneos, y como el don de la ubicuidad aún está en fase de desarrollo, os remitimos al blog de culturatic.es para profundizar en lo dicho en esa mesa redonda.
Álvaro Varona explicó el caso social de Lance Armstrong, uno de los deportistas que con mayor profusión y repercusión ha utilizado Twitter. En España lo supimos cuando se cayó en la Vuelta Ciclista a Castilla y León. Varona se encontró en Twitter, al día siguiente, con una foto de Armstrong de visita en casa de su director, Johan Bruyneel, pero en su periódico, entonces, no le hicieron demasiado caso. No se publicó hasta que la agencia Europa Press la difundí.
(En su día escribí esto para mis alumnos de Tecnología de la Información).
Es claro que si las redes sociales están aquí para quedarse, sucede lo mismo con el mundo del deporte. Sobre todo porque todos los implicados pueden sacar partido. Los patrocinadores, por ejemplo, porque pueden hacerse visibles. Los clubes, porque sus jugadores y ellos mismos pueden ofrecer información que de otro modo no llegaría a sus aficionados. Y los medios, porque es otra forma de difundir sus mensajes.
Ignacio Tena, de BBVA, comentó su experiencia con el alpinista Carlos Soria y su intento de ser el hombre más veterano que completaba la ascensión a los catorce ochomiles. “Conseguimos 230.000 seguidores de Carlos Soria, que es una barbaridad para un alpinista. Eso demuestra que si una historia es buena y se cuenta ben, a la gente le interesa y funciona. Los grupos de facebook para la Liga BBVA o para otros temas tienen millones de seguidores y un gran porcentaje es de fuera de España”.
Alejandro Ugarrio, director de comunicación online del Atlético de Madrid, explicó cómo se gestiono su primer éxito en el club rojiblanco, al poco de su desembarco en la entidad. Fue con la novedosa forma de presentar el fichaje de Falcao.

“Cuando el Atlético ficha a Falcao es nuestra primera acción en redes sociales pura y dura. Vamos a hacer lo que solo el Atlético puede hacer, que tiene valor por sí mismo. Hicimos algo que fue raro, estábamos jugando un partiod de Europa League en el Calderón, íbamos 0-0 en el primer tiempo, y en paralelo se cerró el fichaje. Y decidimos que como deferencia a los valientes que nos acpompañaban en el partido íbamos a dar el fichaje en el videomarcador. Utilizamos el hashtag #untigreandasuelto La gente del Calderón empezó a moverlo por las redes sociales y se convirtió en tendencia mundial“.
Tanto Ugarrio como Javier Muiña, community manager de Marca, coincidieron en una cosa: su visión de que los trabajadores de la empresa, sea un periódico o un club, periodistas o jugadores, deben utilizar las redes sociales. El argumento es similar. En el caso de Ugarrio, porque “los jugadores potencian la marca del Atlético de Madrid en todo el mundo”. Muiña dice lo mismo con otras palabras. “Nuestros redactores son los mejores embajadores de nuestra marca“.
Por supuesto que el deporte no es ajeno a las crisis. Es más, casi es más proclive a padecerlas. En Marca hay cuatro personas manejando las redes sociales, tres dependientes de la redacción y Muiña desde marketing y gestión de crisis. “Y un departamento transversal que puede ayudar en situaciones concretas”, añade Muiña. Su peor crisis reciente fue la de la portada en la que se desvelaba que los capitanes le habían dicho a Florentino Pérez que si Mourinho seguía, muchos jugadores abandonarian el club.
“Florentino Pérez convoca una rueda de prensa y Marca recibe 15.000 menciones en un día y #marcamiente fue TT. Se expone la situación al departamento de crisis, directores, etc., Era imposible contestar a todos. Grabamos un vídeo en el que el director de Marca, Óscar Campillo, respondía a las palabras de Florentino Pérez. Al día siguiente el titular de portada fue “Marca No Miente”.
Quizá fue una clase práctica sobre cómo contravenir la teoría de las redes sociales. Si es así, no se le puede negar el mal gusto. O quizá fue un fallo imperdonable de organización en un congreso que, en su tercera edición, estrenaba sede. Un Fórum Evolución sin cobertura 3G en el salón de actos, con una red wifi más que deficiente y una conexión por cable Ethernet antediluviana que además, funcionó con una lentitud exasperante.
Puede que en una obra de teatro esto no sea vital. En un congreso sobre redes sociales sí lo es.
Así lo demuestra el enfado de muchos de los asistentes, expresado en Twitter, como se puede comprobar en este Storify. (El post continúa debajo del Storify).
El peor error, sin embargo, fue no cumplir con lo que se predica. En el escenario, Mauro Fuentes hablaba en la mesa sobre estrategias de comunicación y marketing para empresas:
Basta ya de vender humo porque se puede hacer negocio a través de las redes sociales, pero no utilizando canales unidireccionales y utilizando formas de medir volumétricas.
Su mensaje no caló en la organización. Ni una respuesta a las quejas expresadas en Twitter, que además se omitían casualmente en la pantalla en la que se iban desgranando los mensajes que convirtieron a #iRedes en tendencia. (Eso sí lo destacaron, claro). Ni siquiera cuando lo repitieron, de uno u otro modo, los demás ponentes. Fran Iñareta explicaba que en su compañía lo que prima es la comunicación. “Nosotros la estrategia la integramos dentro de la comunicación. En nuestra compañía lo que está mal visto es no estar presentes en las redes sociales. Si alguien tiene que dar un mensaje de la compañía es el equipo de comunicación”. En este caso el único mensaje que llegó, desde el escenario, fue que “algunos dispositivos” estaban interfiriendo con el wifi. Probablemente, los cuatrocientos portátiles, móviles y tabletas que peleaban por engancharse a una rayita de cobertura.
Elena Gómez del Pozuelo dio un toque más, involuntario seguramente, a la organización. “La mejor marca personal de una empresa es el CEO. Tener la valentía, quitarse la barrera para ver qué opinan consumidores, clientes, socios…“.
Mientras todos los teóricos que hablaban de la relación empresa-redes sociales se afanaban en explicar que hay que atender, escuchar y responder al cliente-usuario, el perfil de Twitter de iRedes -@iRedesBurgos- se hizo el sordo ante las quejas, muchas, de los asistentes por la nula conectividad. Ni una sola respuesta a esas quejas, y sí muchos mensajes y retuiteos autocomplacientes relacionados con todo lo demás, desde las morcillas que daban como regalo en el Ojeda hasta el último chiste de Buenafuente.
Curioso, Buenafuente se quejó de que la conexión a Internet en España sea lenta y cara. Lo hizo desde el escenario de iRedes. Sobran los comentarios.
Vengo de Barcelona, una ciudad que antes ganaba mucho en fútbol… Estuve en el Mobile Congress, toda la industria de la telefonía del mundo, todos menos Apple, una pasada… Y pregunté ¿pero va a haber cobertura?
Quizá debió preguntarlo también antes de acudir a iRedes, que permaneció desconectado de sus clientes/usuarios/asistentes. Razones para dejar un regusto de fiasco tras unas ponencias de mucha calidad.
Salieron al escenario y se desveló el misterio. El del casco, quiero decir. Sí, efectivamente, el fotógrafo con casco de obrero viral tenía una intención. No se trataba de un pluriempleado despistado recién llegado del tajo. Era Victoriano Izquierdo, fotógrafo oficial de iRedes, que había decidido provocar un poco. “¿Por qué me he puesto un casco? Es lo importante que es la imagen. La de cosas que estaban pasando en la sala y solamente con ver un objeto extraño en mi cabeza habéis empezado a cuchichear hasta que la mesa se ha tenido que parar”. Y tanto.
Él, junto a Jonan Basterra, el hombre que fotografió a Rajoy con el puro en Nueva York mientras aquí andábamos a tortazos con la indignación, y Alicia Andrés, de Womenalia, se confesaron fotógrafos con red. Social, por más señas. Aunque ahora mismo andan buscando algo que pueda ofrecerles el siguiente paso en la evolución de Flickr, que fue la favorita de los tres pero que ahora empieza a quedarse descolgada.
“Flickr hizo muchísimo por los fotógrafos”, aseguró Basterra. “He empezado a usar Eyem, que es una alternativa”, admite sin embargo este fotero que fue suscriptor de pago de Flickr desde sus inicios.
Victoriano Izquierdo daba otras recomendaciones personales. “Mis fotos de Instagram suelen ser en un transporte, porque es cuando no tengo una cámara grande en la mano pero sí mucho rato de observar a la gente, el paisaje… Flickr fue una revolución porque podías subir muchas fotos y que se vieran grandes, y le dieron el sentido social. No hay una alternativa seria a Flickr, aunque hay mucha gente en 500px”, explicó.
Y dejó en el aire un guante que Alicia Andrés también lanzó. “Hemos vuelto un poco a los blogs porque tenemos algo más de dominio del tamaño al que enseñamos las imágenes”.
“Sobre todo uso Flickr, Instagram y ahora la vuelta al blog personal“, admitió Alicia Andrés.
En este tipo de congresos hay muchos ponentes que vienen a hablar de su libro. Léase Sebastián Muriel unos posts más abajo, por ejemplo. Pero además del hombre de Tuenti también presentaron sus proyectos dos personas más.
La primera fue Virginia Alonso, premio iRedes el año pasado y ahora en el elenco de ponentes. Presentó Gonzoo, un medio digital nacido al calor de 20minutos y dirigido a un público muy joven. “No es que esté presente en las redes sociales, es que Gonzoo no sería posible sin las redes sociales“, resumió Alonso. Y tal cual es. Solo hay que ver las secciones y las promos para entender con claridad a qué tipo de público va dirigido: Zoom, Flash, Sexo, Starz y Mosaico. Nada que ver con lo que se estila en un medio tradicional.
En su primer mes de vida -Gonzoo aún está en fase Beta, según explica en su portada- ha conseguido 3.000 seguidores en Twitter y 850 ‘me gusta’ en Facebook. Todo ello gracias a unos contenidos aún parcos, pero que se completan con la sección Flash, en la que se retitulan noticias de otros medios, “los que mejor la están contando”, según Virginia Alonso, y se enlazan. 18 temas en la sección de Sexo, 40 en la de Zoom, 65 artículos en Starz y 6 viñetas, porque también hay un hueco para el humor puro y duro.
Después le llegó el turno a Francisco Sierra, director de contenidos de Antena 3 Multimedia, que aprovechó para presentar en sociedad su nueva marca, A3Media. Por la mañana, Andreu Buenafuente había comentado que en su día, cuando se empezó a hablar de la televisión interactiva, le tocó asistir a muchas reuniones “en las que no entendía nada”. Hablaban de aparatos que se colocarían en las casas, con botones de colores, para interactuar con la televisión… “y al final es que con un simple hashtag debates sobre lo que ves“.
En eso anda ahora metido, de lleno, Francisco Sierra, que aportó un dato.
2.200.000 españoles han comentado en alguna ocasión un programa mientras lo estaban viendo
Los datos los sacó de Tuitele, un sitio que probablemente irá ganando en importancia si esto de las redes sociales sigue avanzando de la misma manera. “El 80% de los comentarios totales son sobre programas que tienen lugar entre las 20 y las 24 horas”, aseguró Sierra, que sin embargo describió cómo cambia la manera de interactuar con la televisión en función del tipo de programa.
En La Voz, por ejemplo, asegura que la gente comentaba cuando se daban hitos claves en el programa, como una actuación relevante. Si se trata de una serie, se comenta al principio y al final. Y si se trata de un progama tipo Salvados, ligado a la actualidad, no solo se comenta durante el programa, sino que el postprograma se prolonga durante horas.
Sierra aclaró que Antena 3 tiene 650.000 seguidores en facebook y 430.000 en Twitter. Responden, sin embargo, a patrones diferentes. “Twitter te da la impresión del directo”, explica, “mientras que Facebook te da una relación estable y comunicación entre los fans, que te piden vivir todos los días la experiencia de un programa que quizá dura una hora. Series que ya han terminado, como El Internado y Física o Química, crecen en seguidores“.

En común tienen que usan las redes sociales, que son famosos y que la televisión les ha convertido en rostros conocidos. Les diferencian matices como que una, Ana Pastor, es una periodista rebelde y el otro, Andreu Buenafuente, un humorista con tintes de comunicador rebelde. Y eso se nota en el camino que van tomando sus discursos durante la charla, el de ella tirando hacia su profesión y el de él aderezado por la socarronería.
Por ejemplo, Ana Pastor dijo que lo que más le fascina de Twitter es ”lo incómodas que son para el poder las redes sociales, no pueden controlar nada, no pueden controlar la fotografía de un elefante que está en la red”. Por ejemplo, vaya. Y a Buenafuente se le escapó el humorista que a duras penas retiene dentro: “Las personas que utilizamos esta tecnología deberíamos asumir nuestra responsabilidad. La de llevarlo bien. Piénsate un tuit diez segundos, como alguien dice en broma, no tuitees a partir de las dos de la mañana”.
El diálogo entre ambos comenzó con una confesión. Una especie de “así empecé y así soy en las redes sociales”. Buenafuente fue claro. “Empecé bastante pronto, le pedí a Berto que me dijera dónde me metía, en Facebook o Twitter, y me dijo Twitter. Pasé por esa fase onanista de autobiografía en directo que luego he criticado”, admitió. Ahora, asegura, se centra en ser como es, “y eso es un trabajo constante, porque a veces no lo eres, eres marca, quizá estás vendiendo producto”.
Ana Pastor también intenta ser tal y como es, aunque eso le depara algunos lances bastante desagradables.
Si me llaman puta por hacer preguntas a un político me parece inaceptable. Dicho lo cual es una minoría. Hay días que es un absurdo. Que te amenacen con violarte, por ejemplo
Así de duro.
“Pues bloquea”, le recomendó Buenafuente. “No lo hago”, aseguró Ana Pastor. “¿No bloqueas? Pues hazlo, te lo recomiendo”, insistió el humorista.
La dichosa monetización
Y charla, charlando, llegó el asunto espinoso. El que aflora ineludiblemente en cada una de las ponencias, debates y mesas redondas. El inevitable ¿qué pasa con el dinero? Los técnicos los llaman monetización. Convertir Internet, cualquiera que sea su faceta, en euros. Buenafuente confesó que paga por contenidos, concretamente por música y por información. Igual que su compañera. “Me da vergüenza salir en el número 1 del ranking de piratería del mundo. Gastarte 30 euros al mes en informarte, ocio, música y todo. ¿Estaríamos dispuestos? Si no nos creemos que pagando un poco estamos empezando a colaborar en los nuevos medios, nunca existirán esos nuevos medios”.
“De modelo de negocio no sé nada”, concedió Ana Pastor, que sin embargo sirvió una clave que es la base de cualquier negocio: “Si tú desvelas una exclusiva la gente estará dispuesta a pagar, si bajas el nivel...”. Y las exclusivas y las grandes coberturas, por ahora, siguen en manos de los periodistas, sean digitales o no. Por eso asegura que “en Twitter no se hace periodismo, sí se comunica“.










