Ser humanos
no es jugar,
ser de esta especie
implica responsabilidad.
No debemos fiarnos
de aquel que nos diga
que todo nos pertenece,
que de nosotros depende todo.
Busquemos la armonía
entre lo de fuera y lo de dentro,
aislemos el sentimiento
innato de superioridad.
Implicarse y no juzgar,
innovarse y participar,
buscar la felicidad
es la meta de ser humano.
Las dinámicas establecidas
demuestran sus errores
cuando manda lo resolutivo,
y no quedan más bemoles.
Todo tiene un precio,
ser humano es aceptarlo.
Entender el fin de algo
ya es un gran paso.
Movernos sin obligaciones,
no buscar complicaciones,
atender nuestras razones,
es obligatorio y complicado.
Compartirnos, dilatarnos,
creernos sangre desbocada,
fluidos básicos y sentimientos,
acordar que somos únicos…

