“Te vas a la ciudad definitiva, sin mí”… Como canta Ismael Serrano. Y yo me quedo aquí, sentado en el banco que tantas veces ocupó una alocada pareja de enamorados olvidadizos, sosteniendo en mis manos un precipicio invariablemente creado para su autodestrucción. Es hora de prometernos a nosotros mismos no volver a perpetrar aquellas odiosas
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Mientras escribo…
Quisiera no escribir tanto, pero mientras escribo, no mato. Mientras renacen párrafos olvidados, la vida se encasilla, mientras doy vida a otros nuevos, la muerte no vale tanto. Y aunque ningún ejército esté libre de asesinos, hay gente que canta al amor, a la paz y a la humanidad. Todos los seres humanos
Sin nada en la papelera
Siento ecos de sonrisas perecederas en mi papelera, aunque lejanas algún día me visitarán, aguantaré el achuchón como tantas otras veces, como las promesas antiamor que siempre dejamos de cumplir, como lo extraño del paso del tiempo, como los maniquíes que siempre desnudé, como el amparo de huir por el hueco más complicado, de siempre
Nadie es de aquí, ni es de allá
Hay días tristes, desesperanzadores… Hay días en los que se van los que no se merecen finales trágicos. Hay días en que mueren poetas y cantautores que creen en un mundo mejor, en la libertad y en la dignidad personal y de los pueblos. Hay días que son asesinados los hombres que portan la música
Un don
Nunca me he preocupado demasiado por encontrar el sitio que me corresponde en este mundo, por muchos años que tengamos siempre seguimos creyendo que lo que nos sobra es tiempo. Mi madre, imagino que al igual que la de cualquiera, me ha dicho miles de veces que no desespere, que aguante hasta ver algún hueco

