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Trump/Francisco
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Eduardo Roldán | 26-01-2017 | 15:24

Como el lobo que viene, uh, uh, que viene, que viene, ha por fin llegado el día en que Donald Trump ha ocupado los aposentos en el 1600 de la Avenida Pensilvania y materializado el desastre que por otro lado los votos habían materializado ya; pero como el diagnóstico médico que nos confirma debemos ser intervenidos de manera urgente, en el que no queremos creer hasta que no nos hallamos en la mesa de operaciones y no nos queda más remedio, la elección de Trump no ha abierto los ojos de la realidad del respetable hasta que no ha levantado la mano y jurado el cargo y dado comienzo a su mandato. Lo cual no ha sido óbice para que el respetable se hubiera, desde el momento del recuento, dedicado a ejercer de Casandra encendida y vaticinar el más turbio, delirante futuro para el mundo.

Ha tenido que ser un hombre que basa su existencia en algo tan intangible como es la fe el que formulado el juicio justo, el que dicho la palabra moral: <<No ser profetas de calamidades. Veremos lo que hace y ahí se evalúa>>. Hechos pues, no augurios aireados con más o menos bilis, ingenio o autocompasión. El ruido mediático puede entretener —y ser muy rentable para los ruidosos—, pero tiene la tendencia de quedarse en la cosmética del tinglado, y de ahí la sonrisa de Trump y de los otros Trumps que ocupan escaños y parlamentos, que no solo toleran sino que propician tal ruido, sabedores de que constituye una de las maneras más seguras para distraer de lo que de verdad importa, que queda en la sombra. El papa Francisco en cambio demanda pan para el pobre y un trabajo para el migrante: planes, fases, pilares sobre los que construir, y luego construir en consonancia. <<No somos ángeles. Somos personas de lo concreto>>. ¿Creencias? No se trata de creer sino de agarrar la cosa: separarse del ruido renovado, observar, y solo entonces denunciar y sugerir. Un método más allá de confesiones, honesto y simple. Razones, acaso, por las que rara vez se aplica.

(El Norte de Castilla, 26/1/2017)

@enfaserem

Sobre el autor Eduardo Roldán
Columnas, reseñas, apuntes a vuelamáquina... El autor cree en el derecho al silencio y al sueño profundo.