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Narcoviolencia
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Eduardo Roldán | 02-06-2017 | 17:39

El más reciente informe del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos alumbra una tabla de cifras que no son solo matemáticamente incontestables sino humanamente ciertas. Por lo sorprendentes: con más de 36.000 muertes en 2016, México excedió en más del doble a las de Irak o Afganistán, y solo fue rebasado por Siria, descuartizada por más de un lustro descendiente de guerra espiral. Cifra tanto más abrumadora por cuanto que en su gran mayoría es producto directo del gatillo o el cuchillo y no del avión o el tanque. En Méjico se asesina cara a cara —o cara a nuca—. En Méjico la muerte señala con nombre y apellidos; la agenda de un sicario podrá estar ajada, pero es más escrupulosa que la de un contable avaro.

Méjico es así un mosaico inabarcable de taifas que ni siquiera necesitan esconderse para operar, pues la droga es capaz de transustanciarse en sobres reventones de billetes con la rapidez de un chasquido de dedos, y de deslizarse por los pasillos de los estamentos del Poder con la eficacia impune de un ángel invisible.

¿Impune? Hay todavía al menos alguien, uno, muchos, que pretenden, a riesgo de que su nombre engrose la libreta del sicario, ponerle freno a esta corrupción endémica. El periodismo es contrapoder o no es. Su objetivo primero —contar la verdad— se justifica y honra cuando se cuenta bien; el periodista de raza, al contarla, hace la verdad más verdadera, su voz es el eco noble y generoso a la espera de que alguien lo escuche y, quizás, incite al movimiento reparador. Un movimiento que, de iniciarse, será con seguridad lento y trabado, pero el narco no admite dudas: la muerte silencia la voz para siempre, o sea hasta que la siguiente ose alzarse. Es triste que solo nos acordemos de este viejo pero inmortal oficio cuando alguno de sus fieles es abatido, y no menos triste que la solución —legalizar la mercancía— sea conocida por todos los personajes de la trama sin que se plantee ni remotamente ponerla en práctica.

(El Norte de Castilla,  25/5/2017)

@enfaserem

Sobre el autor Eduardo Roldán
Columnas, reseñas, apuntes a vuelamáquina... El autor cree en el derecho al silencio y al sueño profundo.