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El elegido
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Eduardo Roldán | 28-09-2017 | 11:37

¿Qué es la realidad? ¿Cómo conocer la esencia, el noúmeno de la cosa? Kantianamente no habita el hombre el mundo, el hombre habita el mundo entre sospechas, entre tinieblas. Solo unos pocos elegidos son capaces de ver, con el desgarro que acarrea —incomprensión ajena— el que se les haya concedido ese don. Pero también la voluntad del elegido es muy superior a la de la media, como lo es su capacidad de sacrificio. El elegido ha de cumplir la misión que se le ha encomendado pese a quien pese —empezando por él mismo y las posibles, ocasionales dudas que le puedan surgir—, ya que de la misión depende su vida —es su vida— y con el cumplimiento se redime. Y nos redime a los demás, pobres ciegos incapaces de percibir la realidad.

Y algunos no solo ciegos sino beligerantes activos: se oponen, persiguen al elegido con la saña del inquisidor y tratan por todos los medios de que no lleve a cabo su misión —señal irrefutable de la verdad y necesidad de la misma—. Por si no fueran bastantes obstáculos, existe un tercer sector que comprende y apoya la misión, pero que no se quiere implicar de facto en ella. Bueno, también hay que abrir los ojos a quien uno más quiere, por quien uno se sacrifica, aunque duela; tal es el escalón último del heroísmo, y la prueba que disipa la cuestión de si uno ha sido en verdad elegido o se trata de un facsímil.

Así pues, el elegido completará su misión, y si los frutos no son aceptados de inmediato —la ceguera puede ser tan tenaz como la ley de la gravedad—, tampoco se rendirá entonces; magnánimo, se ofrecerá para encontrarse con cuantos ciegos sean necesarios, y se rebajará a su altura, y dialogará con ellos; es decir: les hará darse cuenta de cuál es la verdad y quién la posee; tras un ejercicio de paciencia infinito, caerá sobre los ciegos una epifanía que los arrasará y conseguirán ver. ¡Sí, por fin conseguirán ver! Y el elegido, realizado, obtener su merecido descanso.

(El Norte de Castilla, 28/9/2017)

@enfaserem

Sobre el autor Eduardo Roldán
Columnas, reseñas, apuntes a vuelamáquina... El autor cree en el derecho al silencio y al sueño profundo.