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Luto encendido
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Eduardo Roldán | 27-10-2017 | 09:49

La reciente muerte del actor mayúsculo que fue/es Federico Luppi ha prendido la siempre en alerta indignación de los justicieros sociales, que no han respetado ni veinticuatro horas de luto para saturar el éter digital con los dardos amarillos de los pecados, delitos y faltas que jalonaron, al parecer, la vida de FP. Al otro lado del Atlántico, es decir al pie del Pacífico, la bola de nieve de acusaciones por agresiones y abusos sexuales ha sancionado a Harvey Weinstein como el demonio oficial de la todavía meca del cine. (Y decimos sancionado porque el demonio, como el rey, estaba desnudo y todos lo sabían, pero seguían inclinándose a su paso, no se le fuera a caer un papelito secundario o una propuesta de dirección.)

¿Fue Luppi un manirroto, financiera y físicamente? ¿Empleó Weinstein tácticas mafiosas para promocionar sus películas, violó a aspirantes a y a actrices? Los justicieros sociales ya han dictado sentencia, y el que tengan o no razón no es lo que debería preocupar (casi seguro la tengan y las pruebas lo demuestren, aunque para los justicieros sociales el hecho y el rumor sirven como dardos por igual): lo que debería preocupar es el ansia vengativa y farisaica; es como si estuvieran resentidos por el talento o el éxito del célebre, como si supusieran una afrenta personal y el hecho de descubrir sus miserias íntimas los reafirmase en la convicción de que no son, ni mucho menos, mejores que ellos, y que la miseria íntima invalida los logros públicos que hubieran podido alcanzar.

Pero ¿quién no guarda algún cadáver en el armario? ¿A quién no lo han acosado los fantasmas al apagar la luz? Esas debilidades y acciones son inherentes al hombre, volcanes que pueden erupcionar. No digo ya mostrar compasión por el caído, pero sí algo de comprensión global. Si Weinstein violó y se prueba, que vaya a la cárcel y cumpla. Y sí, uno lo siente mucho, pero no le cabe duda de que volverá a revisar Pulp Fiction u Hombres armados.

(El Norte de Castilla, 26/10/2017)

@enfaserem

 

Sobre el autor Eduardo Roldán
Columnas, reseñas, apuntes a vuelamáquina... El autor cree en el derecho al silencio y al sueño profundo.