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El sentido de un remake
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Eduardo Roldán | 26-11-2017 | 12:49

 

¿Qué sentido tiene el hacer una nueva versión [remake: rehacer] de una obra de mérito? ¿Explica la sola ambición por superar el original el impulso del adaptador? ¿Lo explica la haraganería, el que el camino de la creación ya esté abierto y señalizado? ¿O acaso la codicia, el deseo de sacar rédito —si no artístico, al menos monetario— de un producto que se ha probado rentable? Sea cual sea la razón, el ejercicio del remake, en cine, genera de entrada un rechazo casi de naturaleza visceral que no se da en el ámbito que con diferencia más lo practica, el musical pop (en sentido amplio: pop, rock, rap, reggae), donde, si es que con alguno, se admite la enésima versión de ‘Knockin’ on Heaven’s Door’ con escasos reparos, casi alegría, por muy ratonera o rutinaria que suene. El cine en cambio, por su propia naturaleza híbrida y sintética, por manejar unos códigos expresivos más numerosos —y por incluirse entre ellos el narrativo—, presenta un campo mucho más fecundo para el ejercicio y el análisis del remake; el mero cotejo con el original permite una exploración más honda de esos códigos, de esos elementos que constituyen un film, y de cuál es la plasticidad funcional que tienen. Incluso un remake tan polémico, tan a priori condenable como el que realizó Gus Van Sant de ‘Psicosis’ ofrece considerable material para la reflexión y el debate. Pero estos rara vez se dan, y aun sin ver el remake, es tachado de mierda o similar.

chan-wook parkEs lo que le ocurrió a Spike Lee cuando en 2013 tuvo la osadía de versionar el film surcoreano ‘Oldboy’, título de culto acérrimo que dirigiera Chan-wook Park y gracias al cual Occidente se enteró de la existencia de este cineasta impar. Lee llevaba más de diez años en que solo había firmado un largo a su altura —‘Plan oculto’—, y el anuncio se recibió en ciertas familias de la comunidad cinéfila con una furia que solo algunas declaraciones raciales del director de Atlanta habían alcanzado antes. Injusto. Como prueba, sugiero ver antes la versión de Lee, lo que permitiría juzgarla con mucha mayor autonomía (por cierto que la original surcoreana tampoco lo es tanto, pues que es la adaptación de un manga).

spike-leeAmbas cintas mantienen, en lo esencial, la peripecia narrativa. Baste decir que en ella se conjugan el misterio, el engaño, sobre todo la venganza. A riesgo de cometer herejía —erejía— diré que la estructura narrativa —disposición de los hechos de la trama— del remake es preferible, sobre todo en lo que respecta al cierre, más orgánico e inevitable con lo acontecido que el de ‘Oldboy (2003)’. Que presenta además un truco de guion irritante, el de recurrir a la hipnosis como señuelo motor del protagonista. Y sin embargo, no puede negarse que se trata de un film superior. Más allá de la yuxtaposición de los pares en el mismo rol (Choi Min-sik/Josh Brolin como protagonista; Kang Hye-jung/Elizabeth Olsen como la chica ayudante; Yoo Ji-tae/Sharlto Copley como el villano), que no obstante entraña un elemento radical del cine, y uno de sus grandes atractivos, la observación fenomenológica del cuerpo —cómo mira un actor, cómo entona y escucha, cómo se mueve—, lo que cualifica al film de Chan-wook Park por sobre el de Lee es el tono y el ritmo, es decir los dos pilares fundamentales que constituyen la puesta en escena; o, lo que es lo mismo, el trabajo de dirección.

oldboy-2003Puesta en escena que en el film surcoreano raya lo milagroso. Maneja un saco inagotable de recursos estilísticos: el flashback —a veces en tono sepia, con el que acontece en el puente entre los dos hermanos como epítome—; el encuadre subjetivo —especialmente oportuno en los momentos de resistencia agónica de algún personaje—; la panorámica; el inserto como signo de exclamación; el plano-secuencia —así el con toda justicia célebre de la huida uno-contra-todos, con una coreografía de la violencia no indigna del Tarantino de ‘Kill Bill’—… Pero el milagro no se da tanto por la profundidad y variedad de elementos como por su finísima imbricación, de un equilibrio que la (c)rudeza de algunas imágenes podría hacer pasar por alto; no se trata de un popurrí deslavazado, de una sucesión de recursos sin más fin que el recurso mismo, como una serie de carteles pegados en una tapia al azar, sino que Park, alquimista de sombras, consigue armar un todo que congenia los extremos más distantes en una nueva fuerza expresiva común y más potente que, sin embargo, no ha descompuesto las fuerzas originales de los extremos en el proceso, perceptibles asimismo en el producto final. Es operística en el sentido más wagneriano, omnicomprensivo del término, mientras que la de Lee lo es en un sentido mucho más hollywoodiense, efectista. Contemporánea y oriental, y orgullosa de su pertenencia al gueto de un subgénero de la serie B (el de venganza), destila sin embargo unas resonancias míticas que la emparentan con la tragedia griega, el género occidental por excelencia, y el en teoría más alto (lo que por otro lado demuestra la falsedad de las alturas en los géneros, así como la de las fronteras en cuanto a arte se refiere). Sin renegar de su origen de cómic japonés, cuya estética expresionista y excesiva en gran medida adopta, muestra no obstante hechuras de clasicismo. Privilegia la narración no lineal pero esto no disminuye el deseo del espectador de seguir adelante, con una ordenación ejemplar del montaje.

oldboy-2013Pero la gran diferencia entre una y otra es la fuerza simbólica que chorrea la cinta surcoreana, como el pulpo palpitante que engulle en un restaurante el protagonista al ser puesto en libertad, escena que la americana omite: tras década y media sin contacto alguno con un ser vivo más allá de una rata o un insecto ocasional, el hombre necesita llenarse de vida, no le basta un muerto, por muy exquisitamente cocinado que esté. Quiere decirse que, siendo menos verosímil, la original resulta más verdadera.

E insisto en que la versión de Lee (o la versión que los productores de Lee, pirañas del metraje, nos han hecho llegar) no es en absoluto desdeñable. Ante la pregunta que planteábamos al principio solo cabe una respuesta: el remake tiene sentido cuando aporta algo original al original, sin menoscabar el resto. Y este requisito ‘Oldboy (2013)’ lo cumple con holgura.

(La sombra del ciprés, 25/11/2017)

@enfaserem

 

Fichas de los filmes

Tít: Oldboy

Año: 2003; 2013

Dir: Chan-wook Park; Spike Lee

Int: Choi Min-sik, Kang Hye-jung, Yoo Ji-tae; Josh Brolin, Elizabeth Olsen, Sharlto Copley

120 mins., color; 104 mins., color

Sobre el autor Eduardo Roldán
Columnas, reseñas, apuntes a vuelamáquina... El autor cree en el derecho al silencio y al sueño profundo.