img
Etiquetas de los Posts ‘

democracia

Trump, censor
Eduardo Roldán 23-02-2017 | 4:05 | 0

La (pen)última de Trump se ha repetido que pone en peligro a la libertad de expresión y la democracia: <<Han de mantener la boca cerrada>>, ha dicho de los periodistas, <<es la gente más deshonesta que existe>>. Este eructo no pone en peligro la democracia más que una invasión de marcianos verdes. Trump puede que no tenga las maneras de un lord inglés ni el verbo sosegado de un consejero matrimonial, pero no carece de inteligencia política en un sentido maquiavélico pueril, meramente rentable. No es que Trump crea de verdad que tiene derecho de mordaza sobre los periodistas; con su condena, lo que consigue es apuntalar su imagen de hombre de acción, de privilegiar los hechos a las palabras, y así confirmarse ante sus fieles y rebañar un puñado del otro lado, pues que el de hombre de acción es un perfil muy valorado, casi se diría congénito, en el imaginario americano, sea el votante del color que sea. Y más hoy.

Hoy en Estados Unidos el término <<intelectual>> ha adquirido en el léxico popular un estatus similar al que en los años de la Guerra Fría tenía el de <<comunista>>: un término al que no hace falta dotar de contenido, acotar sus límites, cuya sola atribución hace que recaiga la sombra de la sospecha sobre el señalado. Que la conexión periodista-intelectual parezca de entrada cuando menos nebulosa no importa: en la supuesta patria de la libertad —insistimos: no solo en el reino de Trumplandia— cualquier eco que pueda evocar cierta densidad teórica, reflexiva, siquiera lejanamente, es visto como esnobismo, como alarde de superioridad. Y al fin y al cabo los periodistas tienen todavía en la palabra, con todo lo castigada y malbaratada que esta está, su herramienta principal, lo que no deja de ser indicio de subversión. Hay pues en el eructo un propósito, pero no una amenaza. Aunque el que haya conseguido plantar la duda debería despertar, en otro plano, las alarmas: ¿tan achacosa está la democracia como para tomarlo en serio?

(El Norte de Castilla, 23/2/2017)

@enfaserem

Ver Post >
Eurovisión
Eduardo Roldán 16-02-2017 | 4:14 | 0

Es casi seguro que desde el del chiki chiki no haya habido otro certamen más polémico. Lo que es seguro sin casi es que no ha habido otro más triste. La polémica que aromó al chiki bis fue una polémica infantil, una polémica donde los exquisitos que no entendieron la broma se encendieron como si el candidato hubiera sido elegido por interpretar un preludio de Bach a base de ventosidades, y solo por ver flamear las voces de esos exquisitos mereció la pena el toma y daca. La polémica de ahora ha llegado hasta el Congreso: el PSOE demanda saber cómo y quién eligió al jurado, y si el elegido será finalmente el elegido, insultos y agresiones mediante. Porque esa es otra. Entre varias lindezas, en el certamen del sábado el ganador saludó con una peineta a la barra brava que lo insultaba tras la elección. Y uno de los jurados —untado o no, resulta irrelevante— recibió, aparte un <<tortazo>>, amenazas de muerte por haber votado al de la peineta.

Que el ganador presente una tonadilla con título en inglés no importa, o importa menos. Que la tonadilla sea un reguetón ratonero con rimas de parvulario y que además no encajan, tampoco. Quien quiera música que la busque en otra parte, no en un concurso penoso que se mantiene por pura inercia, no en un chabacanismo anual cuyo único propósito es elegir al maniquí que, se supone, más puntos rebañará en la competición oficial (luego vemos que no es así, y que el chabacanismo tampoco renta). Los rebuznos hasta podrían tolerarse en parte si al menos fuesen rebuznos de oídos abiertos, tras haber escuchado, por así decir, cada una de las actuaciones; traídos de casa, resultan intolerables.

Al menos Rodolfo Chikilicuatre lo tomó desde el principio de la única manera en que se puede: como broma, y su anarquismo blanco no pretendía engañar a nadie. El que ahora este asunto haya terminado en el Congreso da una idea de la salud democrática que padecemos. A esto hemos abocado con la democracia/Twitter.

(El Norte de Castilla, 16/2/2017)

@enfaserem

Ver Post >
Primer acto
Eduardo Roldán 18-11-2016 | 7:38 | 0

Y terminó el recuento y con el desenlace comprobamos desolados y atónitos que la farsa había devenido en tragedia, que el nuevo emperador no estaba desnudo y que, ¡oh, Señor!, el pueblo lo quería. ¿Pero cómo podía quererlo? El pueblo no se equivoca nunca, y sin embargo… En fin, tal vez el recuento no sea el desenlace de la tragedia sino solo el telón del primer acto, y luego el emperador nos vuelva a sorprender a todos y se revele como el héroe que el papel asignado dice que es. Qué demonios, a fin de cuentas ha sido elegido, y si uno se sacude de entrada todos los prejuicios elitistas y repasa los puntos de su discurso, en el fondo tampoco es tan malo: ¿es que puede un país carecer de fronteras? ¿Es que no es lógico tratar de proteger la riqueza propia, y de fomentarla? Eso no es orgullo ni aislacionismo, es mero sentido común. Sí, desde luego, durante el primer acto se le fue la lengua aquí y allá, pero es que estaba interpretando, jugando un rol dicen ellos, un rol tosco pero calculado —ahora nos damos cuenta— hasta en sus últimos matices, dirigido a un objetivo muy claro; y qué difícil de interpretar ese tipo de roles y tener éxito, pero el pueblo, siempre más alerta, supo ver antes que los analistas y que los intelectuales resentidos e incluso que los en teoría compañeros de travesía del héroe, que no dejaron de ponerle zancadillas, y pese a ello al final el objetivo, el éxito. América es un gran país en el que cualquiera puede demandar a cualquiera —y ganar—, como dijo el gran Leslie Nielsen, y en el que cualquiera puede llegar a presidente, esa es su mayor grandeza, cómo no rendirse entonces y celebrar la victoria de un hombre que encarna tal ideal, que ha demostrado que con voluntad, confianza, trabajo duro y fe en Dios se puede llegar, cómo no celebrar esa victoria de la democracia. El elitismo se niega a entender: el pueblo sabe. ¿Qué va a hacer usted, llevarle la contraria a la multitud? Pero quién se cree que es.

(El Norte de Castilla, 17/11/2016)

@enfaserem

Ver Post >
¿Era esto?
Eduardo Roldán 17-03-2016 | 3:46 | 0

¿Era esto, la democracia? Cuando el invento se dio de alta, el pueblo esperaba, debido al peso histórico e inconsciente de cuatro décadas de cielo fascista, por decirlo con Gimferrer, que el partido elegido saliera con el soporte de una mayoría abrumadora. Las legislaturas de UCD fueron un periodo, literalmente, de transición, y tras la tejerada se vio la necesidad de darle de verdad aire al invento, y en efecto, al final la cosa iba a resultar en un parlamento casi monocolor. La posición del PSOE entonces no tenía equivalente en Europa y quizá en el mundo, la libertad para hacer lo que le viniera absolutamente en gana en un escenario virgen, y así el pueblo le fue concediendo crédito hasta que el elefante despertó y el pueblo viró en masa hacia el espectro opuesto, al que concedió un crédito similar, solo que también el PP tenía elefantes dormidos, que al despertar hicieron que se repitiera el ciclo. Quedó ya claro que lo nuestro era la democracia del resentimiento, el voto a la contra pero aun así en bloque. Sin embargo, con el tiempo los elefantes no dejaron de asomar la trompa, estuviesen o no los cuidadores en el gobierno, y el pueblo, con razón, se terminó hartando. Era el momento del cambio, de otro cambio, la llegada de nuevas marcas que se opusiesen a la inercia del votante rutinario, a los escaños como fincas heredadas.

Y el resultado fue una fragmentación inédita de la tarta. Si no otra cosa, los últimos resultados electorales al menos ofrecieron la oportunidad a los partidos de hacer democracia verdadera, y al pueblo de verlo. Pues ya lo hemos visto: líderes que se niegan el saludo, renuncias de programa que no son sino un insulto al votante propio, mucho ruido, pocas voces templadas, y en el pueblo un sentimiento de general impotencia. Hemos pasado del resentimiento al desencanto, y si la democracia era esto —que lo es—, parece que, pese al tiempo transcurrido, estamos todavía despertando. Como los elefantes.

(El Norte de Castilla, 17/3/2016)

@enfaserem

Ver Post >
461.512
Eduardo Roldán 24-12-2015 | 12:41 | 1

Son los votos que le cuesta a UP/IU conseguir un escaño. Al PNV, 50.204. Entre uno y otro límite el número varía según la marca. No hablamos de una pseudodemocracia bananera de principios del siglo pasado: hablamos de España hoy —literalmente, hace cuatro días—, del sistema que disfrutamos y nos habilita como ciudadanos decisores. Así pues, la fórmula que sintetiza la esencia de la democracia —un hombre, un voto— es hoy en España la mayor falacia con que uno se pueda encontrar. En España un hombre puede valer medio voto, o tres cuartos, o voto y medio. Y no es solo que un votante del PP sea menos hombre —menos ciudadano y menos persona— que uno de DiL, o que uno de IU menos que uno del PP, es que dentro de la propia marca también se establecen jerarquías en función del origen. Sánchez Dragó soltó en una entrevista una de esas provocaciones inocentes que tanto le gustan y que solo ofenden a quienes se quieren ofender: <<Mi voto no vale igual que el de quien ve la telebasura>>. A lo mejor vale menos, si el telebasurero vota en Gerona a la marca de Mas. En España hasta la democracia es relativa, pero no en un sentido einsteniano sino jurídico, o sea moral. Pero de esto no quiere hablarse, y los pocos que quieren son silenciados por los medios afines a las marcas favorecidas. Del pobre apaleado Marx se puede todavía rescatar algún jirón de pensamiento, como que la estructura determina el contenido, y con esta estructura no es difícil imaginar la calidad de las leyes aprobadas.

Flota el argumento de que una representación real se traduciría en ingobernabilidad. No es cierto, o no en los extremos en que se expone. Una representación real forzaría el diálogo, a trabajar para el ciudadano en base a cada propuesta concreta y no para la marca propia, a tener que ponerse de acuerdo. Forzaría a hacer democracia. Pero es más cómodo lo de ahora: disciplina de partido y darle al sí o al no como quien se aparta una mosca de la cara.

(El Norte de Castilla, 24/12/2015)

@enfaserem

Ver Post >
Sobre el autor Eduardo Roldán
Columnas, reseñas, apuntes a vuelamáquina... El autor cree en el derecho al silencio y al sueño profundo.