img
Etiquetas de los Posts ‘

derecho

Pederastia laboral
Eduardo Roldán 26-02-2016 | 4:17 | 0

Jung sostenía que la ignorancia es, bajo determinadas condiciones, una falta moral, pero habría que puntuar que solo resultaría en realidad condenable en cuanto que afecte a los demás; a fin de cuentas, nadie está obligado a ilustrarse, y cada cual puede hacer —o no hacer— con su cerebro lo que le venga en gana. La cosa cambia cuando la ignorancia se proyecta hacia abajo, desde órganos de gobierno o gestión; suponemos que estos, al tomar decisiones, se han informado y meditado sobre la materia en cuestión, pese a la constatación reiterada de pruebas en contrario. Y aquí queríamos llegar, a la prueba. La obligación que la Ley 26/2015 establece de aportar un certificado negativo del Registro Central de Delincuentes Sexuales para los profesionales y voluntarios que habitualmente trabajen o estén en contacto con menores se carga de un envión uno de los principios medulares del derecho penal y sobre todo de la moral, jungiana o no.

En el adjetivo —<<negativo>>— está la clave. Hacerle probar a un monitor de esquí que nunca ha violado a una niña o un niño para permitirle impartir sus blancas y deslizantes enseñanzas equivale a exigir a un fotográfo que demuestre que la cámara con que trabaja no es robada. ¿Es que los responsables del Partido Popular ignoran el fundamento de la presunción de inocencia, el funcionamiento de la carga de la prueba? Ya puestos, por qué ceñirlo solo al abuso sexual. ¿Quiere usted optar a un puesto de vigilante nocturno? Pues justifique que no es un asesino, que no ha distraído a Hacienda, que jamás ha atropellado a un peatón y escapado al amparo de la noche. Pero por supuesto que no lo ignoran. Sencillamente quieren sacar rédito de un asunto cuyo núcleo es tan delicado que saben que no van a encontrar voces contrarias, aunque haya pensamientos. Mientras, el trabajador hace cola para sacudirse la sombra de un estigma que no merece, y la Administración perdiendo tiempo y recursos en darles la bendición.

(El Norte de Castilla, 25/2/2016)

@enfaserem

Ver Post >
El Scattergories
Eduardo Roldán 12-11-2015 | 4:05 | 0

Lo que aconteció en lo que es ya un lunes para la historia no fue solo, como se ha repetido, un <<desafío>> a la democracia, sino algo de una envergadura mucho mayor, un atentado a los principios más elementales de la convivencia: un golpe de Estado; menos abrupto y estentóreo que la tejerada, menos pintoresco, pero por todo ello más peligroso; el que las etapas hayan sido otras y se hayan permutado las balas en el techo por las luces verdes en el panel no garantiza que el resultado final vaya a ser también el mismo. La postura golpista, con Mas como busto visible, puede resumirse en un clásico eslogan publicitario: <<Es mi Scattergories y me lo llevo>>. Solo hay una pequeña diferencia: que el Scattergories no es suyo. El Estado español no puede aceptar barco como animal acuático ni pulpo como animal de compañía por mucho que los golpistas hagan oídos sordos y amenacen, pues aceptarlo equivaldría a que se llevaran el juego. Y puesto que el juego no puede tampoco suspenderse —eso sería una victoria parcial de los golpistas—, hay que actuar en consecuencia de inmediato, aun cuando no respeten ni a la autoridad actuante ni a las actuaciones que se tomen.

Se da la paradoja de que el mismo sistema que no respetan es el que garantiza sus derechos y libertades, y el que eventualmente, en los procesos que se deriven, seguirá garantizándoselos. Sin embargo Mas, en la declaración que siguió a la comunal de independencia, no dejó de cargar contra <<quienes no respetan las reglas de la democracia>>. Es una pieza de literatura política que debería ingresar desde ya en el canon de la literatura psiquiátrica como ejemplo máximo de esquizofrenia paranoide. Mas vive en una realidad alternativa: se cree Astérix y al Estado español el yugo romano, de modo que sin este cualquier ámbito, desde el transporte hasta la Sanidad, se vería mejorado.

Aunque el interrogante más grave sigue siendo cómo se les ha permitido llegar en el juego hasta aquí.

(El Norte de Castilla, 12/11/2015)

@enfaserem

Ver Post >
La perpetua
Eduardo Roldán 12-02-2015 | 7:09 | 0

El pueblo está con la perpetua. Más allá de siglas y colores, más allá de hechos diferenciales autóctonos, más allá de la edad y la experiencia, el pueblo está con la perpetua. El terrorismo tiene un aura negra que justifica ciertas excepciones, y el que un señor se pase encerrado de por vida en una celda de tres por tres, con un paseo diario de media hora para airear los pensamientos, le parece algo proporcionado, útil y sobre todo merecido. Nos quedamos así en un territorio confortable, de cara a los otros y a nosotros mismos: no llegamos a la crueldad de aplicar el ojo por ojo de la pena de muerte, como esos gobernadores tejanos de botas con espuelas y bandera en la solapa, pero tampoco se nos puede reprochar falta de nervio, determinación. Desde luego en casos como estos el castigo ha de ser ejemplar, y además hablamos de una perpetua revisable. Más garantías no se pueden dar.

Solo que ciertos adjetivos no matizan sino que decoloran o distraen, y el de <<revisable>> aplicado a prisión permanente o cadena perpetua, en la articulación que le ha dado la reforma, es uno de ellos. El puebo no sabe qué significa, y si no lo sabe es en gran medida porque nadie se ha molestado en explicárselo, y los políticos menos que nadie. ¿Cómo saber que el propio concepto de cadena perpetua va contra la Constitución si nunca se ha leído la Constitución? Quizá no fuera del todo ocioso que se explicase un poco de derecho en las escuelas, implantar una asignatura que, se llame como se llame —Educación para la ciudadanía, Ética a pie de calle, Hombre y sociedad—, exponga los conceptos jurídicos básicos con que uno se topa al abrir el periódico o recibir en el buzón una carta de Hacienda. Pero así los estudiantes serían más libres, más críticos, y a lo mejor hasta se habrían levantado frente a una reforma no solo gratuita sino por completo contraria al derecho entendido como positivación de la moral, que eso debiera ser siempre.

(El Norte de Castilla, 12/2/2015)

@enfaserem

Ver Post >
Apunte(s): Israel-Palestina, retazos de la semana
Eduardo Roldán 18-07-2014 | 4:16 | 4

Éxodo palestino en el norte de la Franja. Más de 10.000 que huyen de sus hogares ante el anuncio del inminente ataque. Porque de una huida se trata, no de un abandono. Un mecánico se niega a largarse: <<Nos matarán en nuestras propias casas y dirán que éramos escudos humanos.>>

 

Primer muerto (un civil) de Israel. 192 a 1. Interrogado —digamos sencillamente preguntado, pues nadie osaría jamás interrogarlo— por las muertes en los campos de concentración siberianos, Stalin repuso tranquilamente: <<Un muerto es una tragedia. Un millón de muertos es una estadística.>> Es otra de las diferencias del conflicto en Gaza: Israel siente cada uno de sus muertos, cada una de sus pérdidas, como tragedias, afrentas en la raíz más profunda de su ser. Por contra, para Hamás sus muertos son <<daños colaterales>>, gajes inevitables en la consecución de un objetivo superior, que las justifica —que las redime— sobradamente. No por nada muchas de estas víctimas se llaman <<escudos humanos>>. Son reemplazables igual que escudos, si hoy nos matan diez, mañana pondremos otros tantos. Mientras Palestina, acosada en el doloroso, impotente medio entre Israel y Hamás, solicita la intervención de los cascos azules. ¿Hay alguien ahí?

Más tarde: Israel ordena a 100.000 palestinos de Gaza que evacúen sus hogares. Puede parecer una medida cruel, ¿pero no lo es más el fuego de Hamás, que sabe merecerá fuego de vuelta, y que este caerá en parte sobre los civiles de Gaza, estos que Israel concede un plazo? Claro que Israel tampoco proporciona precisamente los medios para la evacuación. La nueva cifra de palestinos muertos ya excede los 200. Son cifras que según se conocen quedan obsoletas.

 

Segundo intento de tregua que Hamás no respeta. Israel ya pisa tierra.

 

En el último libro de Amos Oz se recoge el siguiente chiste: un periodista concierta una entrevista con un famoso rabino en Jerusalén y el rabino llega tarde a la cita. El periodista le pregunta cuál ha sido el motivo. <<He estado rezando en el Muro de las Lamentaciones para pedir por la paz entre Israel y Palestina.>> <<¿Y cómo le ha ido?>>, pregunta el periodista. <<Ha sido como hablar con una pared.>> ¿Cuándo dejará el chiste de ser dolorosa actualidad?

 

Ver Post >
Reales abucheos
Eduardo Roldán 28-06-2013 | 8:51 | 0

Doña Sofía es una melómana contrastada, una melómana de toda la vida ―aunque los verdaderos melómanos siempre lo sean―, mozartiana con debilidad por el violonchelo de Bach; quizá Stockhausen le suene un poco demasiado vanguardista, pero si asiste a uno de sus conciertos lo hará con oídos bien atentos ―y esto no puede predicarse de todos los melómanos, por lo general bastante integristas―, y sobre todo, aunque discrepe con la propuesta, lo hará con respeto. Ese respeto que se le ha negado a ella en el recital de López Cobos de la integral sinfónica beethoveniana en el Teatro Real.

Así pues, el Real abuchea a la Reina: el titular es tan paradójico como triste. En este hueco hemos defendido otras veces la necesidad de una educación musical seria en los primeros años de formación de la persona, el despertar de una sensibilidad que va mucho más allá de la mera capacidad de leer puntos y rayas en un pentagrama, y cuyos ecos vitales, prácticos, trascienden las fronteras meramente sonoras. Que los socios del Real compartan este enfoque de la Educación Primaria nos alegra; que hagan responsable de esta lamentable carencia educativa a la Reina bastante menos: es tan delirante como atribuir al hombre del tiempo la culpa de que haga frío en junio. Los Príncipes de Asturias ya recibieron hace un par de semanas lo suyo en el Liceo, y aunque en modo alguno sea defendible la reacción, el origen del abucheo ―la tara nacionalista― lo hace menos sorprendente; irracionalmente comprensible, por así decir. Los pitos a la Reina, una señora que solo quería disfrutar de un rato agradable, prueban lo harto que está el personal de la realidad circundante, que parece cronificarse sin fin. Pero cuidado con las harturas que rompen con ciertas formas: romperían con lo poco bueno que, pese a todo, aún nos queda. Beethoven habría recogido los bártulos e ido a pasear por el Retiro, sin acordarse del hombre del tiempo en caso de que le hubiera sorprendido una tormenta.

(El Norte de Castilla, 27/6/2013)

Ver Post >
Sobre el autor Eduardo Roldán
Columnas, reseñas, apuntes a vuelamáquina... El autor cree en el derecho al silencio y al sueño profundo.