El Norte de Castilla
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fútbol

Catar/2022
Eduardo Roldán 22-10-2015 | 4:06 | 0

La renta per cápita de Catar ronda los cien mil dólares, pero para muchos de los trabajadores emigrantes que acudieron al canto seductor del Mundial/2022 esa cantidad queda tan lejana como la posibilidad de regresar a casa. Pueden darse por satisfechos con seguir vivos. Desde que comenzaron las obras de construcción de las infraestructuras del mundial han muerto más de 1400, lo que deja una ratio de más de 40 muertos al mes y una previsión final de más de 4000. Quienes tienen la suerte de que no les alcance la parca no suelen tener la suerte de cobrar, y quienes cobran, por así decir, no llegan a los seis euros al día, en jornadas maratonianas. Y en estas condiciones, ¿por qué no lo dejan y se vuelven? Porque no pueden. Al 90 % se les ha sustraído el pasaporte, y pese a las repetidas denuncias ningún empleador ha sido hasta ahora encausado. Gracias a la kafala —ley del patrocinio—, los empleadores devienen explotadores.

A la FIFA poco le importa que el evento futbolístico con mayor prestigio deportivo se celebre bajo el amparo de un estado fascista. Unos miles de muertos y la absoluta supresión de los derechos humanos más básicos no son nada ante la expectativa de lucro que Catar supone. La FIFA funciona como una organización escrupulosamente mafiosa, y lo más triste es que los medios de información lo toleran con su silencio. Al panorama comentado, que debería ser titular diario en las noticias (un día, un muerto), se le concede mucha menos cobertura que al último color de botas elegido por Messi. Los grupos de comunicación tienen también sus intereses en Catar, y hay desgracias de sobra en el mundo para llenar el espacio informativo.

La única fuerza de oposición efectiva que se le ocurre a uno es que el citado Messi y otras estrellas se negasen a jugar allí, al menos hasta que se garantizasen las condiciones de quienes, en primera instancia, hacen posible el juego. Pero las estrellas también callan, y el balón sigue girando.

(El Norte de Castilla, 22/10/2015)

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El himno
Eduardo Roldán 05-06-2015 | 7:56 | 0

Como piezas de arte los himnos suelen ser lamentables: la música militarmente melodramática y los versos, cuando los hay, planos y facilones. Como símbolo son otra cosa: han llevado en ocasiones al acero y a la sangre. Quien diga pues que darle vueltas a lo del sábado en el Camp Nou es una memez, o es un ignorante total o —más probable— está del lado de los silbidos. Así Artur Mas, cuya ladina, cariada y satisfecha sonrisilla al lado del Rey es la perfecta síntesis de la victoria miserable. <>, había dicho antes del partido, a modo de clic incendiario. Se le olvidó añadir que a él con razón. El Rey no tiene culpa de haber nacido rey. El Rey, en su función de rey, lo ha hecho mucho mejor que Mas en la suya. Estos silbantes confunden la mala educación con el ideario político, y la distancia que hay entre la sonrisilla de Mas y el silencio de Felipe VI es la que media entre Pilatos y Marco Aurelio.

Pero lo de Mas a nadie ha de sorprender. A uno a quien le gustaría oír es a los jugadores, mayormente a los del Barça que vistieron la camiseta de la selección en el Mundial de Sudáfrica y se metieron en la buchaca 600.000 euros en primas —cada uno—. Su silencio no es el silencio estoico del Rey, sino un silencio… bueno, uno cuya calidad justamente deberían aclarar hablando. La posición de los cracks es muy cómoda; a ellos les pagan por jugar, el resto no les compete. Solo que juegan en una liga cuyo reglamento dice, y es algo que quizá por ser lo más básico se ha omitido/marginado en el alud de reacciones pro/contra, que el club que intervenga en el Campeonato Nacional —de primera y segunda división— está obligado a jugar la Copa de S.M. el Rey. Así que lo tienen muy fácil: abandonen el paraguas que la marca LFP les proporciona y formen una competición paralela con sus televisiones, sus patrocinadores y, si les place, también sus himnos propios. No sé a qué esperan.

(El Norte de Castilla, 5/6/2015)

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Mecachis
Eduardo Roldán 23-04-2015 | 12:14 | 0

La ausencia del gol es como la ausencia del regalo bajo el abeto navideño. Toda la semana sueña el aficionado con el regalo, y llega el día señalado y ve no solo que no lo recibe, lo cual ya sería doloroso, sino cómo se lo arrebatan cuando a punto estaba de recibirlo, lo cual es casi insoportable. Al Real Valladolid se le volvió a esfumar el sueño pese a sus muchos empeños, y su director deportivo se lo hizo notar al árbitro del encuentro, señalándole como responsable directo de este hurto y de otro anterior: <>, asegura el árbitro que le espetó. Pero el director deportivo ha defendido sus buenas maneras: <>. ¿Quién miente de los dos? A falta de otro testigo, imposible saberlo. Mas es cierto que en el fragor de la derrota —hay empates que son más dolorosos que las derrotas, por la impotencia de no agarrar la victoria cantada— lo natural, lo que te pide el cuerpo y el alma es soltar un taco celiano, rotundo y estentóreo. No un ‘mecachis’. Así que a uno no le queda más remedio que romper una lanza en favor del director deportivo del Pucela, siquiera una lanza léxica. <>, o sea: un ave en peligro de extinción, pues mecachis ya no lo dicen ni las viudas de misa de doce. Y por tanto ha de ser cierto que no acudió al exabrupto que sostiene el árbitro; el señor director deportivo se aferra a la palabra, y hace muy bien, a sabiendas de que esa exquisita, casi diríamos que británica, manera de lamentarse lo separa de la unanimidad malhablada y tosca que se estila en los campos de fútbol. Y es que no dice cosas más duras quien es más palabrón, solo cosas más frontales.

En la ciudad que según Umbral mejor se dice joder del mundo, ha florecido un mecachis salvador que en estos tiempos de uniformidad verbal ha de recibirse y celebrarse como merece. La joda, ay, es que el mecachis salvador puede que no salve al Pucela.

(El Norte de Castilla, 23/4/2015)

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Brasil, Oriente Medio, John le Carré
Eduardo Roldán 12-07-2014 | 1:15 | 0

Brasil se deprime mientras la gran fiesta del fútbol se está revelando cada día más, por desequilibrio o cicatería en las contiendas, un monumento al tedio. Ocurre muchas veces con las grandes fiestas, que se visualizan y desean tanto que cuando llegan solo queda por disfrutar la resaca.

Los cohetes de Hamás apuntan al norte de Israel. ¿Cuál es ese <> al que se refiere el nombre que Israel ha puesto a la operación? El único margen protector, el único margen seguro aceptable para Israel sería aquel en que cohetes y demás munición de Hamás no pudieran alcanzar ninguno de sus objetivos; verbigracia, un margen que ocupase todo el espacio físico, terrestre y aéreo, de los territorios ocupados y no ocupados que tienen alguna vinculación con Palestina. Pero ni siquiera la desaparición de Palestina aseguraría la integridad de Israel, por cuanto que los terroristas de Hamás y afines, donde estuvieran, no habrían, más bien al contrario, aflojado en su obsesión destructiva. ¿Ha sido el asesinato de los tres adolescentes judíos el detonante de este último repunte, como fue el del archiduque el de la recordada pero poco analizada IGM? Es posible. Lo único que para que exista un detonante tiene que haber algo que detonar. Si no hubiera sido este asesinato triple, habría sido otro motivo; si no ahora, dentro de uno, dos, tres meses. No es el detonante —el parto— adonde hay que mirar, sino a la concepción. Mientras, Obama juega con Merkel al ajedrez indeciso de John le Carré.

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Fútbol
Eduardo Roldán 22-05-2014 | 7:38 | 4

Es probable que no exista otra creación humana que aglutine sensibilidades tan dispares, ni tan masivamente. Ninguna capaz de abolir las fronteras de clase, geográficas, educativas o de género con tal autoridad y eficacia. No es que el fútbol haya sustituido a la religión: es que es todas las religiones en una: de 270 millones de incansables fieles, cuyos sacrificios, a diferencia de los prescritos por las confesiones, son voluntarios, pero no por ello menos observados, muy al contrario. Algunos de estos sacrificios alcanzan cotas de delirio: solicitar un crédito para poder comprar un billete de avión y ver una semi del equipo propio en Turquía, andar descalzo desde casa hasta el estadio para así convocar a los astros favorables, ponerle de nombre al hijo Lioneliniesta, todo junto, para rendir tributo a los ídolos. El que Cristiano se cambie de izquierda a derecha la cresta engominada inclina más la moda que cualquier colección de Dolce & Gabanna. Mi hermana ha estado recientemente en Gambia y allí comparten dos cosas: la pobreza y el fútbol. Los niños no tienen zapatos ni agua potable pero todos conocen a Messi. ¿Cómo explicarlo? La locura, incluso la locura consentida, es imposible de explicar.

Y lo más inexplicable es que la saturación no parece afectar al fervor del fiel. ¿A quién le importa la dudosa contabilidad de los equipos, la gruesa zafiedad de muchos de sus dirigentes? El fúbol tiene bula legal y en buena medida moral, y mientras la pelota siga rodando quedará margen para la comprensión. El fútbol es el mayor filtro de relativismo: Berlusconi y Jesús Gil pudieron seguir en la pomada porque avalaban los colores de unas camisetas rayadas y, al avalarlos, daban sentido a una buena parte de la vida de mucha gente. (Reducir el fenómeno al plano económico, como se ha hecho, es no entender nada.)

Dicho lo cual, uno se alegra por sus amigos atléticos y lo lamenta por sus blanquivioletas.

(El Norte de Castilla, 22/05/2014)

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