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Etiqueta: antonioni
Identidad modelada
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Eduardo Roldán | 23-09-2017 | 10:59 |0

locke-encalladoEncallado en esa desorientación de arena que es el desierto se encuentra David Locke (Jack Nicholson), el reportero de televisión a que se refiere el título, al arrancar el film. Es un hombre en el límite, y la obstinación de su todoterreno por no moverse de las dunas lo termina por quebrar: <<¡No me importa!>>, grita al vacío, palabras que por otro lado es probable no sienta. Este arranque y el regreso a pie de Locke al hotel donde se hospeda es una muestra impecable de cine (casi) mudo. Al llegar al hotel, Locke descubre que Robertson, su vecino de habitación y con el que comparte más de un parecido, ha fallecido de improviso, y en un arranque pulsional decide cambiar las fotografías de los pasaportes y trasladar el cuerpo de Robertson a su cuarto, fingiendo así su propia muerte. ¿Por qué lo hace? El espectador, como Locke, únicamente sabe lo que la voz de Robertson le había comunicado: que tener solo tiene un corazón débil: ninguna atadura, ni amigos ni familia: se dedica a viajar. (Información suministrada por un ingeniosísimo flashback: la cámara registra a Locke trabajando en los pasaportes mientras escucha la voz de Robertson grabada de una entrevista

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De la foto al fotograma
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Eduardo Roldán | 16-02-2014 | 19:19 |0

En Apocalipsis de Solentiname Cortázar bromeaba sobre la tendencia periodística a insistir en los mismos tópicos una y otra vez: <<¿Qué pasó que Blow-up era tan distinto de tu cuento?.

Pasa que una versión fílmica de Las babas del diablo, el cuento origen de la cinta de Antonioni, que fuera fiel a la forma adoptada por Cortázar en el texto, caería del lado de un cine experimental que Carlo Ponti se hubiera negado a producir y el propio Antonioni quizá no atrevido a filmar. El célebre comienzo de Las babas… nos muestra al narrador haciendo elucubraciones imposibles con la gramática del lenguaje, con las voces y los tiempos: <. Y en el resto del relato se mantiene, si no esta espiral cuasi ilegible, un baile constante de voces y puntos de vista, a veces en el mismo párrafo o en la misma frase, una elección o capricho estilístico que supondría en la pantalla cambiar sin solución de continuidad, y a muy breves intervalos, del punto de vista subjetivo de la cámara, sobre el que se impondría o no la voz en off del narrador, al objetivo, asimismo con añadido o no de voz; o bien podría adoptarse una narración simultánea a pantalla partida, o cualquier otro recurso igualmente

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Sobre el autor Eduardo Roldán
Columnas, reseñas, apuntes a vuelamáquina... El autor cree en el derecho al silencio y al sueño profundo.