PREGUNTAS SIN RESPUESTA

El otro día estuve viendo un reportajillo en televisión sobre el congreso nacional de telefonía móvil que acaba de clausurarse en Barcelona. Me fascinan las múltiples posibilidades que ofrecen esos cacharros, pensados en un principio para hablar sin cables y que ahora hacen de todo. Cuando me disponía a ver las últimas maravillas de unos artilugios que ya han bautizado como ‘inteligentes’ apareció en el recinto el Príncipe de Asturias, cuya entrada casi coincidió con la salida de los juzgados de su cuñado, Iñaki Urdangarín. A la puerta del recinto ferial esperaban decenas de periodistas que, por pura lógica, querían saber qué opinaba don Felipe de Borbón sobre el entramado del que acusan a su cuñadito, que puede poner en entredicho la propia Empresa de la que el príncipe es heredero por la gracia de la bragueta y con ayuda de Dios.

En cuanto apareció, se escucharon las primeras preguntas, de las que solo oí dos: ¿puede decirnos cómo está su hermana, la infanta Cristina?, y ¿cómo está viviendo su familia el proceso al duque de Palma? El tipo al que iban dirigidas dos cuestiones tan respetuosas como sencillas de responder, se limitó a decir ‘buenas tardes’ a la primera, y ‘buenas tardes’ a la segunda, en un ejercicio de cinismo y de falta de cintura que me cabreó sobremanera. Pensé que este caballero, destinado a dirigir una Empresa vitalicia que pagamos a escote entre todos, habría respondido de idéntica misma manera si le hubieran preguntado si era sordo o si se daba cuenta de que las actitudes (supuestamente) chorizas del cuñado y su propio desdén hacia los medios informativos podían acortar el futuro del Negocio del que tan estupendamente viven todos, incluyendo los presuntos corruptos. No me cabe duda de que a la pregunta sobre si creía que todo esto puede ser el principio del fin de la monarquía, hubiera respondido ‘buenas tardes’, lo mismo que hubiera dicho a quien le hubiera preguntado si era memo: ‘buenas tardes’. Viendo tan lamentable espectáculo, me vino a la cabeza aquella otra salida de pata de banco que el muchacho tuvo con una ‘indignada’ del 15M que le hizo una pregunta a la que respondió. ‘bien; con esto ya has tenido tu minuto de gloria’, y siguió andando como si la chica ni el mundo existieran para él.

Digo yo si no hubiera sido más fácil y menos grosero que el Heredero se hubiera comportado como lo hacemos las personas normales cuando nos preguntan por un problema familiar, que eso es lo que le que está pasando toda la Familia Real. Algo así como ‘claro que estamos preocupados, y confiamos en que la justicia aclare las responsabilidades de cada uno de los implicados. Muchas gracias por su interés, que transmitiré a mi hermana la infanta’. Y punto pelota. Pero se comportó como un prepotente grosero, demostrando que había más inteligencia en el salón donde se exponían los teléfonos que en la puerta del recinto donde se encontraba él.

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El Norte de Castilla

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