EN TORNO A LA NAVIDAD

MÁS ALLÁ DE LA NAVIDAD

  

Cuando pueda sentarme en la butaca vacía del tiempo,    sin falsos decorados, para ver pasar esta  comedia social en la que  estamos inmersos, podré entonces mirar tras el espejo y recordar que viví en la vida dentro de un bullicioso cementerio. Cuando tanta mediocridad ya no te permita, ni encender un cirio que pueda alumbrar una sonrisa, pensaré que tanta falsedad sólo es cosa de la mala política. Que hasta los medios de comunicación sólo airean, pero no ridiculizan tanta banalidad social y que a la gente sencilla nos ata al universo de los sueños. Cuando sólo queden palabras estériles, desprovistas de contenido y ya no sean más que frases vacías,  sin fondo humano, quizá  hasta la palabra amor pierda su sentido, entonces seguiré “buscando a Diógenes, el del farol” para preguntarle si encontró lo que buscaba.

Quién sabe si el pesimismo no es un banco de espera, un rasgo de prudencia y de sentido común. Lo miremos del color que lo miremos,  también  se puede vivir contento entre  mentiras, caminando con su disfraz. El interior sólo se reserva a la bondad si somos capaces de encontrar la verdad, detrás del decorado.

El dios dinero se ha adueñado del bienestar para inmunizar las conciencias. Su reino sólo habita en corazones de papel, y en guiños de falsa felicidad.

Como todos los años, llega la navidad revestida de luces, invitando a comprar la alegría o la tristeza y nos acoge un año más con sus brazos ortopédicos, para consumir cuanto más mejor, para que nada falte en la mesa, o todo falte (depende de como se mire). Yo ya no sé lo que queda de la navidad cristiana que vivimos en la época de nuestra niñez.

Dejemos que los niños, grandes y pequeños sigan escribiendo a los Reyes Magos, esperando ver y contemplar muchos regalos con la misma candidez que lo hace la mirada limpia de un niño o de un perro, que sólo pide cariño.

Que la buena estrella  nos inunde de bondad, para pensar en los pobres y marginados, no sólo en Navidad. Ellos siempre esperan más que una mirada compasiva, algo más de calor humano. Si es que nos lo permite este monstruo multiforme, que nos mete prisa en el asfalto, que hecha su zarpa enmascarada para ir deprisa hacia ningún sitio, pero que se muestra amable,  ofreciéndote la felicidad del mañana, como si fuera  un gran seguro de vida y bienestar (algo así como hacen los bancos, regalando paraguas para quitárnoslos cuando llueve). Un gigantesco monstruito insaciable, que sólo invita a consumir mirando hacia esta globalización, a la que tendríamos que gritar, más que con movilizaciones y huelgas con razones inapelables. Pedir con mucha más contundencia justicia en este mundo miserable, para que el sistema no nos siga robando el sueño del mañana, permitiendo respuestas mudas, mientras se queda dormido en la indiferencia.

Si yo fuera el mago de la lotería que nos ofrecía  hacernos ricos a todos… Si yo tuviera fuerza para calmar la ira de tanta violencia, de tanta incongruencia. Si todos juntos fuéramos capaces de escuchar la conciencia de un inmenso corazón humano y, quisiéramos… En fin, sí que podríamos hacer esa magia para poder despertar a este monstruo con un beso, con una caricia, ahora y el resto del año.  Entre todos podríamos  hacer que se mirase en el espejo de la vida, para hacerle sonreír por dentro, más allá de la navidad.

 

 

                                                                                              Jacinto Herreras Martín

LUNA DE ENAMORADOS

                                                   MÁS ALLÁ DE LA LUNA

 

 

Ahora que ya paso el 40 aniversario de aquella increíble hazaña, de ir el hombre a la luna, al mismo tiempo que se cumplió nuestro aniversario de boda, pues es tiempo de celebración, y de alzar la copa en alguna terraza veraniega, para  hacer un brindis a nuestra hermosa luna  plateada.

Pues tal como se cuenta aquella efemérides, uno no sabe bien si sentirse reconfortado o como dicen algunos mayores, que no se lo terminan de creer. Quizá sea mejor seguir imaginando que fue un gran sueño, como si nunca hubiera existido, lo que hubo fue un inocente guiño de muchos millones derrochados para nada, o quizá la broma de un cuento interestelar, que a todos nos tiene que hacer reflexionar. -“Pisar la luna, un paso pequeño para el hombre, y un gran paso para la humanidad”-.  Yo siempre pensé que la mágica luna de enamorados, no podría ser nunca mancillada por ningún reptil baboso y, mucho menos ensuciar con una “famosa pisada” su brillo inmaculado.

La histórica soberbia humana, es una patraña y, su peor pecado, es seguir  traicionando a los de su propia especie, ya digo, con un inútil derroche económico, cuando tantos desheredados mueren de hambre y, de injusticia bajo la luna.

Si fueron a ella o hubieran dejado de ir, nos tiene que dar exactamente igual, bastante condena tenemos ya los humanos con nuestras incoherencias de falta de justicia en el mundo y, esta creciente incapacidad de entendimiento y,  convivencia pacífica, por el estúpido afán de posesión de poder.  

El gran misterio del universo seguirá estando bajo la bóveda celeste, imaginando otros mundos, mientras nos miran millones de estrellas en las noches oscuras, aunque las veamos cada vez más cerca, desde los gigantescos telescopios.

 Las carreras espaciales es cosa de gobiernos, de políticos interesados por ganar poder y dinero, como todo. Nada tienen que ver con lo que pueda haber más allá de las galaxias y, del misterio de los soñadores.  Quizá nunca nos puedan robar ese capricho ingenuo  a los humanos, eso de mirar al cielo y poder hablarse uno mismo con las parpadeantes estrellas.

La humanidad no crece mejor, por ir por ahí dando saltos por las galaxias para buscarse a si mismos, cuanto mas lejos, más pequeños, perdidos en el cosmos. Puede que la ilusión ancestral de conquistar el espacio sideral, sólo sea el sueño insoportable de  sentirnos demasiado solos entre la gente.

Ojala algún día nos desengañemos y, volvamos del cielo dispuestos a conquistar de verdad este mundo tan maltratado, este maravilloso planeta azul  con algo más de sentido común y humanidad.

Antes de que otro Armstrong pueda  “Deshojar la luna”, como dice ese bonito poema de Federico García Lorca, también Pablo Vl dijo su hermosa frase en aquella efemérides. – Pálida luz de nuestras noches y de nuestros sueños – En fin, ya sólo de verla reflejada en el mar, en las noches veraniegas, uno siente el embrujo de nuestro astro protector. Ahora con el nuevo observatorio astronómico  de Canarias, quizá podamos ver lo que se esconde en el universo, más allá de la luna.

 

 

                                                                            Jacinto Herreras Martín

MI OPINIÓN SOBRE LA CREATIVIDAD MUSICAL

MÁS ALLÁ DE LA MÚSICA

 

La música es el arte que llega a lo más profundo del ser humano, su complejidad al principio no es fácil. La música vuela por nuestros sentidos, porque es un manantial espiritual que fluye misteriosamente. Se capta y, ella se liberaliza en sí misma. Su inexorable belleza, ya no se puede degradar ni destruir.

El mundo puede cambiar, nosotros pasamos por la vida y morimos. Pero la música es inmortal. Ella siempre se mantiene por encima del bien y del mal. Como bien dice en un poema Romain Rolland refiriéndose a ella, (como si del amor a una mujer se tratara), “Posees la paz de las estrellas que inundan en el espacio infinito. Tus claras pupilas ahuyentan la maldad y la melancolía…”.

Acabo de leer el libro de Fernando Argenta “Los clásicos también pecan” y, esta idea que yo tenía desde pequeño me la confirma aún más. Los músicos sólo han sido un puro instrumento, a veces, con sus desgraciadas vidas han ido creando una espiritual metamorfosis sonora, al ir exteriorizando sus tormentosas penurias, quizá de sus amores  imposibles, regalándonos la miel de los Dioses.

Más allá de las circunstancias particulares y personales de los músicos, se percibe un manantial común. Una cadena creativa, como si de ellos se hubiera  servido un   ángel protector, infundiendo en sus mentes, una polinización y, más que una lira, una abeja para libar el perfume universal, e ir creando un rico panal.

Me explico. Hay muchos entendidos en música, como nos cuenta Luis Algorri, que el gran director de orquesta Hans G. von  Bülow, dijo que la primera sinfonía de Brahms era, en realidad, la “Décima de Beethoven”. Todos sabemos la gran influencia y, plagios descarados en toda la historia de la música, (pero este no es mi tema hoy). Yo me refiero más bien a la forma en que las musas les transmitían el manjar musical y, ellos lo transcribían o garabateaban en el papel pautado.

Para mí, esa fuente maravillosa se encontraba ya en Venecia, en el siglo XVII cuando nació el barroco tardío. Un grupo, entre ellos Vivaldi y, después, Johann Sebastian Bach, que  terminó de eclosionar ese ámbito musical. Siendo el mejor músico de la historia y sabiendo administrar una gran riqueza para la posteridad. Yo no sé si él sería consciente de que estaba abriendo un profundo cauce universal, para  después lo degustara toda la humanidad.

La genialidad de Mozart, hacía sencilla la creación, porque parece que le hubieran  dictado al oído esa magia. Que al parecer a otros como Wagner o Beethoven les costaba sudor y lágrimas, traducir su mundo interior. No deja de ser un misterio que este “sordo genial” pudiera escuchar dentro de su mente una orquesta y, dejarnos el regalo de esa música coral, en su novena sinfonía. (Donde ya no llegaban los instrumentos, llegaba la voz humana).

Joaquín Rodrigo, también nos hizo ver su maravilloso concierto de Aranjuez, como un inmenso jardín musical, siendo invidente.

La música dice todo, desde la “Creación” como hizo Haydn. La nostalgia, la broma, la alegría primaveral, el frío invernal, el heroísmo, incluso la voluptuosidad de un orgasmo femenino en la Ópera “Muerte de amor, de Isolda” Wagneriana. O el dramatismo de Tchaikovsky, el final de su sinfonía “Patética”. Un ser atormentado describe  los latidos de su corazón que se va muriendo… En fin, acariciarnos el alma por el oído, no deja de ser algo sublime, más allá de la música.

                                                                                   

                                                                                            Jacinto Herreras Martín

RECORDANDO AL POETA MIGUEL HERNÁNDEZ

 

                   MÁS ALLÁ DE LA HERIDA, (de Miguel Hernández)

 

 

“Llegó con tres heridas; la del amor, la de la muerte, la de la vida…” Quizá con este breve poema, Miguel Hernández nos resume su calvario, nos abre la puerta y, nos invita a probar la hiel humana. Ahora que se ha puesto de moda  la “Memoria Histórica”. Pues no hay más que leerle y desenterrar los horrores de la guerra civil –que no sé por qué la llamaron civil – a un holocausto, desencadenado entre hermanos, en una supuesta civilización del siglo veinte.

Ya digo, sus poemas dan una visión  casi cinematográfica, rodada por Luís García Berlanga, el que también se nos fue. Rayos y centellas de una España negra, a la que pertenecemos todos, queramos o no. El fue la víctima, y como el muchos más que quedaron en las cunetas. Lo contó como un poeta sencillo, esa barbarie… caído entre muertos y heridos, bajo un cielo que lloraba  lágrimas de sangre. “Ando sobre rastrojos de difuntos…” (Como dice en la “Elegía” a Ramón Sijé). Cada poema es un grito de horror, como  en “El tren de los heridos” o “Sentado sobre los muertos” o “El carnívoro cuchillo” o “Rosario, la dinamitera” o “Volar”   o “nana de la cebolla” Etc…

Su obra poética es un patrimonio muy valioso, pero a la vez,  una eterna denuncia a  la mala  conciencia humana, que se repite de vez en cuando en todas partes.

Releo su obra para descubrir su alma poética, la cual me encanta recitar. Intentar escucharle con música y palabra y, exteriorizar sus nobles sentimientos  “desamordazándole y regresándole…” -para un  autodidacta como yo, es mucho-.

La figura de Miguel Hernández, es de justicia que ahora que se ha cumplido el centenario de su nacimiento, le revivamos aún más entre todos y, a los que nos sucedan, para contar realmente,  lo que ocurrió en España.

Un hombre, al que un juicio sumarísimo le condenó a la libertad negra, siendo una gran  persona. Pudo morir fusilado, como su amigo García Lorca, y murió con mucha dignidad, pudiéndose salvar denunciándose a si mismo. Miguel nos afrenta a todos, afrenta a la conciencia humana, a los que lo ejecutaban y, a los que lo consentían, incluso a la conciencia eclesial que tuvo miedo y, también le arrojo al infierno por su eterno oscurantismo. ¡¡Que dolor!! El pecado de omisión que muchas veces es mucho  peor. Porque hay que excarcelarle de esa prisión mortal, para la memoria y la justicia divina. Un hombre tan puro y tan generoso, no puede quedar sólo en lo que se pudo evitar, en lo surrealista, en ¡¡hay que horror…!!

Sus sonetos llegaron a un lirismo que transcienden más allá del amor a una mujer, en fin, los poetas nos enamoramos a veces de los efluvios que nos trae el perfume del viento y, nos matan unos ojos tristes… “Por tu pie, la blancura más bailable, donde cesa en diez partes tu hermosura, una paloma sube a tu cintura, baja a la tierra en un nardo interminable…” Etc.

Morir, empezando a vivir, a los  31 años, y al que no pudieron cerrar los ojos, según dicen. Si el escribió “El hombre acecha” habrá que seguir vigilando, por si acaso, más allá de su herida.

 

                                                                        Jacinto Herreras Martín

RECORDANDO A FELIX RODRIGUEZ DE LA FUENTE

                                                    

                                               MÁS ALLÁ DE LA HUELLA

                                                            (De Félix Rodríguez de la Fuente)

 

 

Ahora que están reponiendo una vez más en TVE los maravillosos documentales “El hombre y la Tierra”, vemos a este burgalés universal; cuyo espíritu inmortal sigue sobrevolando la otra “fauna humana” más peligrosa aún sobre la que hoy en día haría algún comentario. Si hubiera podido ver las tropelías que nos están haciendo, poniendo en riesgo el bienestar de tanta gente con la deuda soberana, en este circo de hienas que llaman mercados y primas de riesgo…

Para las generaciones que ahora sólo le ven en estatuas con sus lobos, (a los que creíamos nuestros enemigos), pongo uno de mis escritos de entonces, sin quitar ni una sola coma.

 

Si hay algo digno de hacer por la vida en pro de la naturaleza, es al menos recuperar para los niños de hoy la figura irrepetible y casi olvidada  del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. Desde los estamentos oficiales, a quienes vieron impasibles el mejor cine científico, aquel patrimonio cultural fruto de sus investigaciones, habrá que decir que no se hizo justicia, después de tantos años de orfandad en la que nos dejó a todos sumidos. Félix fue capaz de concienciar a una gran parte de la sociedad dormida, en torno a comprender mejor el palpitar de la naturaleza. El nos hizo ver con su elocuencia y, en imágenes el legado de otro gran antecesor naturalista Charles Darwin, el descubridor de la selección natural, (la cual revolucionó incluso el mundo de las creencias). Pues yo siguiendo la huella de Félix, y contemplando lo que todavía nos queda por destruir, me fui a Poza de la Sal, su pueblo natal, para comprender mejor lo que pudo ver cuando empezó a impregnarse de inquietudes en su niñez. Desde su puerta se ve una montaña alta, gran atalaya por la que sobrevuelan aves, mágica montaña que posiblemente le llamó a la inmortalidad.

Alguien le recuerda de crío con rudas botas recorriendo el campo oteando nidos, para ver como nacen los pájaros y, llevando a su hermana Mercedes en sus hombros para que viera también y escuchara el palpitar de la vida, el canto del río, y admirar en su orilla como nace un tallo de hierba. Bien lo observó Félix entre tanta belleza que derrochan las tierras burgalesas. Metido por senderos inescrutables entre las cárcavas vigilando águilas, tomando apuntes y, sueños de volar alto, viendo la vida eclosionar en cada instante. Se empeñó en conocer a todo bicho viviente, para llevar en su mente la enciclopedia de la naturaleza a los demás. ¡¡Cuánta poesía hay en ella, si nos fijamos bien!!. Por fin me di cuenta que no había muerto del todo, él sólo capturó otra frontera desconocida para nosotros. Hay una sutil presencia anímica, contemplando las inmediaciones del pantano de Linares. –al sur de Burgos- viendo los escarpados y a lo lejos planeando águilas, donde se escucha mejor el silencio y su recuerdo. Allí esta su espíritu vivo esperando ser reencarnado de alguna forma.

Con enormes dificultades económicas se ha creado en Burgos una asociación de amigos de Félix Rodríguez de la Fuente, en la cual me enteré en una conferencia de Joaquín Araujo  de un gran proyecto: Su parque natural en Poza de la Sal, en el que parece que la propia naturaleza agradecida quiere rendirle su recuerdo. Se ha descubierto una roca con la silueta de su rostro pétreo para que futuras generaciones recuerden su cara.

Ojalá nos sumáramos todos a este proyecto, sensibilizándonos de la necesidad de defender de verdad a esta mal llamada civilización, que quema los montes, y maltrata a este planeta. “Su planeta azul”.

Y, defenderla también del homo sapiens (no sapiens) depredador que destruye su propio hábitat por un extraño afán de poder absurdo.

Esperemos despertar antes de que sea demasiado tarde, y no ignorar que existen muchas criaturas maravillosas evolucionadas por millones de años fieles a su origen, a punto de extinguirse, que tiemblan de miedo esperando una caricia humana, más allá de la huella dejada  por Félix Rodríguez de la Fuente.

 

                                                                         Jacinto Herreras Martín         

SOBRE LA ETERNA GUERRA DE ORIENTE MEDIO

MÁS ALLÁ DEL  MURO Y, LA MURALLA

 

 

¡Oh Jerusalén!. “Tus enemigos… te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti; y no dejarán en ti piedra sobre piedra” (S. Lucas 19:43-44). Las aseveraciones bíblicas para un cristiano; al visitar tierra santa, es como morir culturalmente, para intentar renacer a una comprensión más amplia de Oriente Medio.

El descubrimiento in situ de culturas tan ajenas a las nuestras, no deja de ser un enriquecimiento para poder entender mejor ese complejo mundo, en el que uno puede opinar (o decir todo lo contrario) y, seguir discutiendo las razones de la complejidad  judía en la franja de Palestina.

Si Jesús viera la eterna encrucijada que hay en las tierras que predicó el evangelio y, viera a su amurallado Jerusalén como un inmenso cementerio de piedras, más bien un museo al aire libre. Un gigantesco  foro de contrastes ideológicos como un teatro en el que se desarrolla el melodrama religioso. Todo un sabor a siglos, los muros del templo de Salomón y el Santo Sepulcro. Admiramos los turistas con nuestros respectivos atuendos, entre el trasiego variopinto de “tantos trajes negros” y… los  gatos, que te miran indiferentes y silenciosos entre las ruinas de antiguas sinagogas, o en los mercados subterráneos de los laberínticos callejones.

Todos juntos, (pero no revueltos) y el misterio de un Dios trascendente que puede que nos mire a los humanos como a un rebaño extraño, marcados por el amor y por el odio. La condición humana, de amar y padecer  incomprensiblemente.

Como poder entender desde aquí el muro de la sinrazón entre Judíos y Palestinos. Un holocausto entre hermanos que se seguirá repitiendo eternamente, mientras  se mire hacia otro lado y no se le exija a Israel que ponga fin a esa guerra fraticida, si es que la comunidad  internacional quiere tomar partido muy seriamente. Una  cárcel al aire libre en Cisjordania clama en el desierto. A lo mejor Jesucristo sigue predicando inútilmente a las conciencias desde el Santo Sepulcro.

La extraña sensación en la penumbra de los cánticos oratorios en un monumento sepulcral. Y, en el muro de las eternas  lamentaciones, escritas y depositadas entre las grietas pétreas. (Dios las irá leyendo de una en una, después que nos hayamos muerto. Los papeles los retiran y entierran cuidadosamente de vez en cuando). Parece una visión mágica, que el tiempo  se paraliza mirando desde el monte de los olivos, en medio de las constantes oraciones sonoras desde los minaretes.

La menorah, la luz de la existencia judía, que tanto abunda por todas partes, es un recordatorio para que no olvidemos que también está la media luna y, sobretodo  la santa Cruz que es nuestro más preciado símbolo de confraternizar con todas las religiones  del mundo; Sin que nos matemos unos a otros. Recordando  las palabras de Jesús (y, para mi, la auténtica religión) “por sus frutos los conoceréis”.

Quizá a Israel lo que más les guste de occidente sean los Euros, pero con el tiempo aprenderemos todos  a vivir en paz (o shalom como ellos dicen). En fin, ahora tal vez, el viejo escenario pétreo ya no es más que la nostalgia de un pasado histórico, o quizá una fantasía de lo que pudo haber sido y no fue. Donde solo queda el escenario de cartón piedra contemplado por millones de turistas y, la vigilante mirada de los gatos… De este teatro de piedras levantadas para representar un poder glorioso y “la salvación del hombre”. Ya digo, sólo queda el impresionante escenario, sobre el que parece que está a punto de levantarse el telón de los sueños de un mundo mejor, más allá del muro y la muralla.

 

                                                                                               Jacinto Herreras Martín

La catedral de Justo Gallego

LA CATEDRAL DE JUSTO GALLEGO

 

La inconclusa catedral de Justo Gallego ofrecida a la Virgen del Pilar, ya es una realidad casi terminada. Hecha con sus manos, con sobras de materiales regalados como despojos. Un sueño hecho realidad por este maravilloso y entrañable loco visionario: conseguir levantar un monumento a la constancia y la fe en Mejorada del Campo (Madrid).

Justo Gallego en su empeño no ha necesitado ni planos ni permisos, solamente la constancia de toda su vida para dejarnos a todos cuando muera, algo para la posteridad, más que una Iglesia – que casi le sale un castillo medieval- algo indestructible que ignoran los arquitectos y los que no entienden de la auténtica libertad de un hombre distinto a los demás.

Hace unos días cuando le visité con mi mujer, entramos – aunque aún no tiene puertas- admirando aquello. Una gran nave con la bóveda al aire libre, donde se tiene la sensación de estar dentro de un laberinto mágico en la morada del “loco”, como se le conoce. Parecía que nos hubiéramos colado dentro de una película real entre andamios y arcadas, viendo un altar con la forma del globo terráqueo, una estatua sin cuerpo… allá entre cristales machacados y pintados para ir haciendo las vidrieras rojas y amarillas. Más allá una cuerda colgando, una escalera hecha con muelles de alambre mezclado con hormigón para bajar hacia la cripta y el baptisterio, con las paredes con elementos ornamentales en su estilo único, más bien pegado una especie de albóndigas endurecida. Un caos atractivo  de alguien  anárquico y estrafalario, que transcenderá con el tiempo.

Por una escalera de caracol, subía yo delante y le veo a Don Justo intentando poner un muelle oxidado en uno de los remates en la fachada.

Le contemplé unos segundos antes de saludarle. Me le imaginé en mil sitios a la vez, divisando en la distancia esa catedral hecha desde hace más de cincuenta años con sus manos. Viéndole en su afán con su bufanda y su gorro rojo, fue una suerte que estuviera allí y, que pudiéramos conocer un “Gaudí” muy particular modelando su templo románico, mejor dicho, romántico antes que por su avanzada edad muera y por su obra quede todo mitificado.

Le digo un pensamiento en verso de mi abuelo Melitón Herreras, que solía decir a todos los altruistas que veía. “Sigue esa misión tan Santa, aunque no ganes dinero, también el pájaro canta y, alegra con su garganta con trinos al mundo entero”. Se vuelve y me da un abrazo ¡¡Hombre poeta!! – me dice- Al final Don Justo va a ver terminada su obra. -le dije- Nos gustaría hacernos una foto aquí con Vd. (¿está de acuerdo…?). Siempre es mejor que te recuerden como un loco que hizo algo en la vida, a que nadie sepa que pasaste por ella sin pena ni gloria.

Aunque esta construcción nunca sea parroquia, ni obispos ni papas vengan a consagrarla, quizá algún día esta estrafalaria catedral de Justo Gallego  sea visitada por muchos turistas (con guía incluida) y, puede que hasta la Iglesia, ahora escéptica,  saque de ella  buen  provecho económico, algo que a Don justo le trae sin cuidado. El ya ha sacado de ella toda su gloria, todo su amor en su paraíso espiritual, como en un jardín de flores y miel en que su alma ha disfrutado al ser construida.

 

                                                                                     Jacinto Herreras Martín

Más allá de la miseria bancaria

MÁS ALLÁ DE LA MISERIA BANCARIA

 

 

Sería hermoso creer en la luz cuando aún es de noche, pero el resplandor hace muy largo el sueño y, también insoportable la espera, o quizá mejor aún la razón o la sinrazón del poder, para ellos bien calculado.

Los banqueros ya se han hecho acreedores de una pesadilla, (posiblemente también de ser reos de criminalidad), pesadilla fantasmagórica y, para quien ha perdido el piso y sus ahorros algo apocalíptico. Son los jinetes con sus látigos negros del poder económico, galopando con sus pezuñas por encima de los anhelos de los clientes. Entre los entresijos bursátiles, entre despachos enmoquetados y yates, haciéndonos un flaco favor económico, es decir, lo contrario de lo que uno esperaba que fuera algún día el sistema bancario que protegiese a todos los españoles con “El banco de España” al frente.

Claro que ya la palabrita “inversión” no deja de ser ambigua. Sinónimo de ganancia futura o viceversa, es decir pérdida inmediata (Inversión del sujeto pasivo). Parecido a la palabra impuesto o reverso, (vaya lío que me puedo hacer con la etimología de estas palabritas…).

Ya he dicho en varias ocasiones que los banqueros siempre andan regalando paraguas, para quitárnoslos cuando llueve. Y es que tendríamos que denunciar con más energía muchos abusos y engaños sistemáticos de los mal llamados economistas y financieros amigos de lo ajeno viendo los resultados, con tomaduras de pelo incluidas. Gente que te engaña con cara de buenas personas mirándote a los ojos, haciéndote propuestas “honestas”, a las que seguramente la justicia tendrá que pedir cuentas algún día.

Es curioso que la miseria humana (de miserable), siempre viaje en el mismo compartimento que lo gestiona y, tenga tantísimo poder económico.

Las oficinas bancarias ahora ya son bazares llenos de bicicletas, vajillas, relojes y juegos de cama. Nos ofrecen seguros de vida a un paso de la felicidad… Nos enseñan paraísos soñados, nos transportan en maravillosos balandros y sonrisas pintadas o vacaciones eternamente juveniles… ¡¡Engaños!!. Basta ya de cuentos. Llamemos las cosas por su nombre.

Lo de la crisis es mucho más profundo que lo económico, va más lejos de la mala política, más bien se trata de una codicia peligrosa, en la que nos están metiendo el miedo en el cuerpo con la prima de riesgo –o la prima de su madre- de la cual los mal llamados economistas hablan sin dar solución, sólo pesimismo. Como nos dicen: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Ellos sí que viven, con sus millonarias indemnizaciones de cajas y bancos que más que robos, son agresiones al sistema económico, en el que parece que todos los gobernantes les ríen las gracias.

De qué sirve cambiar unos partidos por otros en unas elecciones. Una democracia, más bien dictadura del miedo a perderlo todo, en la que sólo se habla, pero se coge el rábano por las hojas, mientra permite un mundo cada vez peor. La injusticia generalizada en este mundo de locos en el cual aumenta la violencia es el resultado. Y, hasta puede explotarnos a todos en las manos sin que nadie pueda remediarlo después.

Hay que reconocer que el mal está en esta cultura de mediocres, en la que nos estamos acostumbrando a un sistema tan inhumano que hemos terminado por aceptar como estado natural. Quizá las causas estriban en nuestra propia naturaleza, donde si hay alguien brillante o capaz de cambiar el mundo suele provocar recelos. Nos conformamos con ver las malas noticias y los eternos debates televisados, que de poco sirven, ni con manifestaciones o con lamentables huelgas generales. Los banqueros, los políticos, los multimillonarios, la Santa Madre Iglesia, etc… se miran unos a otros; algunos bien instalados en sus paraísos fiscales. Se culpan unos a otros, sin aportar nada provechoso para el bien común, sólo el drama de sobrevivir cada día más desahuciados.

Jefes que se rodean de inútiles para disimular su propia inutilidad.

¿Cambio de época…?. Mientras llega la verdadera solución, entre ladrones y canallas, alguien se morirá de hambre, mientras otros  se están haciendo tan  ricos, que sólo tendrán dinero  más allá de la  miseria bancaria.

 

                                                Jacinto Herreras Martín

MÁS ALLÁ DE LA MISERIA BANCARIA

Sería hermoso creer en la luz cuando aún es de noche, pero el resplandor hace muy largo el sueño y, también insoportable la espera, o quizá mejor aún la razón o la sinrazón del poder, para ellos bien calculado.
Los banqueros ya se han hecho acreedores de una pesadilla, (posiblemente también de ser reos de criminalidad), pesadilla fantasmagórica y, para quien ha perdido el piso y sus ahorros algo apocalíptico. Son los jinetes con sus látigos negros del poder económico, galopando con sus pezuñas por encima de los anhelos de los clientes. Entre los entresijos bursátiles, entre despachos enmoquetados y yates, haciéndonos un flaco favor económico, es decir, lo contrario de lo que uno esperaba que fuera algún día el sistema bancario que protegiese a todos los españoles con “El banco de España” al frente.
Claro que ya la palabrita “inversión” no deja de ser ambigua. Sinónimo de ganancia futura o viceversa, es decir pérdida inmediata (Inversión del sujeto pasivo). Parecido a la palabra impuesto o reverso, (vaya lío que me puedo hacer con la etimología de estas palabritas…).
Ya he dicho en varias ocasiones que los banqueros siempre andan regalando paraguas, para quitárnoslos cuando llueve. Y es que tendríamos que denunciar con más energía muchos abusos y engaños sistemáticos de los mal llamados economistas y financieros amigos de lo ajeno viendo los resultados, con tomaduras de pelo incluidas. Gente que te engaña con cara de buenas personas mirándote a los ojos, haciéndote propuestas “honestas”, a las que seguramente la justicia tendrá que pedir cuentas algún día.
Es curioso que la miseria humana (de miserable), siempre viaje en el mismo compartimento que lo gestiona y, tenga tantísimo poder económico.
Las oficinas bancarias ahora ya son bazares llenos de bicicletas, vajillas, relojes y juegos de cama. Nos ofrecen seguros de vida a un paso de la felicidad… Nos enseñan paraísos soñados, nos transportan en maravillosos balandros y sonrisas pintadas o vacaciones eternamente juveniles… ¡¡Engaños!!. Basta ya de cuentos. Llamemos las cosas por su nombre.
Lo de la crisis es mucho más profundo que lo económico, va más lejos de la mala política, más bien se trata de una codicia peligrosa, en la que nos están metiendo el miedo en el cuerpo con la prima de riesgo –o la prima de su madre- de la cual los mal llamados economistas hablan sin dar solución, sólo pesimismo. Como nos dicen: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Ellos sí que viven, con sus millonarias indemnizaciones de cajas y bancos que más que robos, son agresiones al sistema económico, en el que parece que todos los gobernantes les ríen las gracias.
De qué sirve cambiar unos partidos por otros en unas elecciones. Una democracia, más bien dictadura del miedo a perderlo todo, en la que sólo se habla, pero se coge el rábano por las hojas, mientra permite un mundo cada vez peor. La injusticia generalizada en este mundo de locos en el cual aumenta la violencia es el resultado. Y, hasta puede explotarnos a todos en las manos sin que nadie pueda remediarlo después.
Hay que reconocer que el mal está en esta cultura de mediocres, en la que nos estamos acostumbrando a un sistema tan inhumano que hemos terminado por aceptar como estado natural. Quizá las causas estriban en nuestra propia naturaleza, donde si hay alguien brillante o capaz de cambiar el mundo suele provocar recelos. Nos conformamos con ver las malas noticias y los eternos debates televisados, que de poco sirven, ni con manifestaciones o con lamentables huelgas generales. Los banqueros, los políticos, los multimillonarios, la Santa Madre Iglesia, etc… se miran unos a otros; algunos bien instalados en sus paraísos fiscales. Se culpan unos a otros, sin aportar nada provechoso para el bien común, sólo el drama de sobrevivir cada día más desahuciados.
Jefes que se rodean de inútiles para disimular su propia inutilidad.
¿Cambio de época…?. Mientras llega la verdadera solución, entre ladrones y canallas, alguien se morirá de hambre, mientras otros se están haciendo tan ricos, que sólo tendrán dinero más allá de la miseria bancaria.

Jacinto Herreras Martín

MÁS ALLÁ DEL MITO DE DON JUAN

                                  MÁS ALLÁ DEL MITO DE DON JUAN

 

Cuándo llega el otoño, parece que la figura de Don Juan florece, más bien amarillea como las hojas en los árboles románticamente… y, se suele ver representada en los teatros del mundo, o echarla de menos en la vida cotidiana.

El Don Juan Tenorio de Zorrilla, es uno de los más conocidos sin duda; una comedia fantástica, un drama religioso, que bien analizado parece un auto sacramental de la época. Un desafío, al dualismo entre el bien y el mal. Sólo los poetas pueden batirse en duelo… “Llame al cielo y no me oyó, más si sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra, responda el cielo no yo”. O “¿No es verdad gacela mía, que están respirando amor..?”.

Estuve hace unos días visitando la casa natal de Don José Zorrilla en Valladolid, y me gustó tocar la mesa donde escribió sus obras poéticas, la habitación donde nació. (Casualmente el 21 de Febrero, como yo) Ver la puerta del cuarto oscuro, donde su padre le castigaba encerrado. Donde de pequeño veía el fantasma de su abuela vestida con un traje verde. (No me extraña que luego quisiera transcender al misterio del más allá…) pero el talante de su obra literaria esta basada en “El burlador de Sevilla” de Tirso de Molina, un fraile de nuestro siglo de oro con mucho talento, para crear personajes que perduran aún en nuestro tiempo. “Tan largo me lo fiáis” Tirso, es sin duda el creador fundamental del mito de Don Juan.

Las estatuas cobran vida, las sombras hablan. Ya digo, el cielo y el infierno idealizados con tormentosas pasiones representadas en el teatro de la vida…Escritas con una genialidad literaria. Trasgrediendo la moral, pero no dejaba de ser un canto a la verdadera libertad de expresión, algo libertina, e irreverente, pero con la audacia de un realismo literario  que no quedó en saco roto.

Antonio de Zamora, Moliere, Lorenzo Da Ponti (Libretista del Don Giovanni, de Mozat) Etc.. Nuestros escritores favoritos de la generación del 98. Los Hermanos Machado con su “Don Juan de Mañara” (referido al personaje real del siglo XVII en Sevilla Juan Mañara, personaje malvado y arrepentido). Pero con la Psicología de un Don Juan romántico y tradicional. Valle- Inclan “Las galas del difunto” Como un Don Juan esperpéntico, como no podía ser de otra forma.

Miguel de Unamuno en “El Hermano Juan o el mundo es teatro”. Viéndole como un hombre angustiado, o Marañón como un homosexual, para todos los gustos…

Pero volviendo a mí paisano Zorrilla, es quizá el que más profundizó en una inquietud teológica, (a tumba abierta). La sublimación del amor de Doña Inés. Una novicia que prefiere salvarse, o condenarse junto a su amado. La mística de las rimas transciende por encima de los convencionalismos eclesiales. Los fantasmas del temor humano, al Tenorio, le hace que luche con vivos y muertos, porque el alma no es patrimonio de nadie. Sólo de las creencias y, de las que uno puede reírse si nos miramos de verdad al espejo.

La sátira inteligente de Zorrilla, como profundo castellano, sabe mofarse de si mismo, que no deja de ser una buena práctica liberadora de simples  ataduras. Se adivina en su estreno a los 165 años del Tirsiano, el drama existencial del convidado de piedra. Ese dualismo trascendente de un Dios piadoso y Satanás, que le cierra las puertas del paraíso no son temas caducos. La inmortalidad del alma brilla como  un reflejo en la paz del cementerio. Hay lugares sutilmente habitados, como pretendían decirnos  Lope de Vega y Calderón de la Barca en ese áureo tiempo de las letras hispanas, en los dramas simbólicos religiosos. Si, quizá la vida sólo es un sueño.

En el Burlador de Sevilla Tirso de Molina termina condenando a Don Juan a la hoguera eterna. Su condición eclesial, al contrario del Zorrillesco que parece ser teológicamente moralizado y redimido por amor, a la justicia divina.

Hay que valorar el esplendor del verso de Tirso, más académico, y más sintetizando.

El mito de Don Juan es una inquietud que nace en el siglo XVII, en la España imperial de entonces y, que daba lugar a que surgieran esos hechos culturales antes de tomar cuerpo literario. Desafiar al Rey a la Iglesia e incluso a Dios. Salvaguardar el honor, por la conquista de una o más mujeres era un tema que trascendía de la vida real al teatro.

El afán de conquista es eternamente actual. La pasión del seductor y seducida o al contrario, es consustancial con el ser humano. Yo ahora estoy leyendo, más bien devorando,  otro Don Juan de Roger Fairelle.  El seductor de las mujeres Juan de Mañara.

Yo pienso que el Don juanismo, existe por que hay mujeres. ¿Cómo seríamos los seres  humanos si no existieran nuestras fantasías?, ¿como  podríamos navegar si no existiera el mar…? El burlador o el burlado. La mujer no es tan engañada, tan inocente. Cuando a todos nos deslumbra el amor de alguien y, quedamos prendados de el o de ella, a todos nos corresponde habitar los sueños. La ilusión de encontrar alguien que nos identifique el alma… En fin, una eterna quimera que no está reñida con el compromiso… Hay siempre una mariposa que vuela entre la inocencia y el hastío, que puede despertar al “Cupido dormido” y que la mariposa nos pueda llevar al paraíso, a ese paraíso que llamamos locura transitoria, antes  de que nadie nos ponga un dedo en la llaga, más allá del mito de Don Juan.

 

 

                                                                     Jacinto Herreras Martín

 

    

El Norte de Castilla

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