Según el economista británico, Nicholas Stern, los riesgos asociados con el calentamiento global son mucho mayores que en 2006, lo que obligará a gobiernos de todo el mundo a afrontar costes importantes si no se adoptan medidas encaminadas a frenar el ascenso de las temperaturas relacionadas con los gases contaminantes. Stern afirma que en la actualidad “tenemos más emisiones y un número mayor de bosques y ecosistemas deteriorados”.
El economista del Tesoro Británico ha hecho público un documento, con amplia repercusión en la comunidad internacional, en el que calcula que actuar contra el calentamiento costaría un 1% del PIB, pero no hacerlo causaría gastos por valor de un 20%.
En opinión del profesor de Economía y Gobierno en la London School of Economics, ya no es necesaria una revolución verde, sino “una nueva revolución industrial y energética” que sea capaz de adaptarse a los efectos generados por el cambio climático, y que apueste de forma decidida por potenciar las energías renovables y por reducir en el mayor porcentaje posible las emisiones de gases de efecto invernadero..
Nicholas Stern no rechaza absolutamente el uso de la energía nuclear, pero recomienda para el futuro el mantenimiento de la energía nuclear como fuente minoritaria, y pone el acento en el caso de China, que planea construir hasta 200 centrales nucleares en los próximos 30 años. El especialista advierte que si China sigue expandiéndose, la fuente de energía nuclear supondrá una fracción muy notable de la reserva energética que, sin embargo, estará aun muy lejos de ser mayoritaria.
Tras el fracaso de la Cumbre de Copenhague, en el año 2010 las emisiones contaminantes se han disparado, y la Unión Europea ha condicionado su papel en materia de lucha contra el cambio climático a la actuación de Estados Unidos. El problema del cambio climático tal vez no sea ya solo técnico y científico, sino sobre todo político.
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