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El loco noviembre
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Jaime Rojas | 20-11-2017 | 12:02

 

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Es noviembre mes de los muertos, de castañas, setas, árboles desnudos y aburrimiento. El párrafo podía haberlo firmado cualquiera de nosotros en una de esas redacciones de colegio, de las que pedían en otoño con tema libre, pero sin pasarse. Con ánimo de no meternos en problemas todos recurríamos a los lugares comunes de la estación no fuera a ocurrirnos que el esfuerzo por entender las matemáticas o hincar los codos en historia no sirviera ante una metedura de pata en lo que escribíamos. Eran otros tiempos, aunque no tan diferentes a estos como pretendemos creernos. Quien hacía la pagaba y la libertad estaba vigilada, como un bien escaso. No tan lejano a ahora.
Noviembre sigue con sus muertos –Halloween incluido como novedad–. Y con las castañeras, que cada vez llegan más tarde supongo que por el cambio climático. De las setas casi no hay rastro e incluso cobran una tasa por ir a recogerlas y los árboles se quitan las hojas con pereza y en momento tardío, imagino que también por la inadecuada meteorología.
Pero lo que ya es un mito es el aburrimiento, la falta de actividad en un mes que evoca transición hacia las hiperactivas Navidades. Al menos en Segovia, donde se suceden ya de manera abigarrada iniciativas que engullen el calendario. Y terminado el festín de los muertos de los primeros días, los restaurantes se lanzan a las jornadas gastronómicas para paliar el eventual descenso de clientela. Caza, arroz, las setas desaparecidas o con productos de otras tierras para dar un toque cosmopolita y probar lo que se hace en otro sitio.
No contentos con quitarnos la modorra a base de fogones, otros nos lo sirven en copa. Vino y champagne para ser exactos. El Otoño Enológico, que comenzó con un sorbo, camina hacia el trago largo y duradero, con el personal dispuesto a aflojar el bolsillo y a pelearse por un hueco en las catas, maridadas claro, que cuando se bebe hay que comer, por las consecuencias. A estos ya veteranos de los últimos noviembres segovianos se unen otros locos, los del ‘champagne weekend’ –nombre entre francés e inglés para que lo disfrutemos los españolitos– y que organiza una empresa segoviana que también empezó hace tres años a sorbitos, pero espumosos. Además, como éramos pocos, el sector porcino también ha reunido en una entrega de premios a más de ochocientos tipos del sector, con ministra y todo, para llenar los hoteles.
Y si comidos, maridados y bebidos no conseguimos despegarnos del aburrimiento ancestral de noviembre hay más temerarios en escena: los de la Muces. La Muestra de Cine Europeo ya lleva una docena de veces entre nosotros y también comenzó tímida y con presupuesto aún más apocado. Hoy se ha soltado y aunque en lo de los dineros sigue siendo Cenicienta en comparación con sus hermanastras, no pierde la esperanza de encontrar al príncipe de los patrocinios.
Ese aburrido noviembre ya ven que no es tal, que su desgana se la sacude con una inflación de actividades que envidian otros meses. Y el resultado es una tierra multiactiva, entre gastronomía, caldos, cerdos y películas. Lo que es la Segovia plurinacional de este noviembre loco.

Sobre el autor Jaime Rojas
Jaime Rojas, delegado de El Norte de Castilla en Segovia, nos contará, todos los domingos, la crónica social de Segovia, capital y provincia.

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