garciamadrid y The Garbo: Amigos
Supongo que llegadas estas fechas de fiestas, luces, amor, paz y vuelve a casa vuelve es inevitable hacer balance y recuento de las cosas buenas, malas y regulares vividas durante los doce meses que tiene el año; sin embargo yo hoy prefiero simplemente echar la vista atrás, más allá de los casi 365 días vividos ya vividos, y lejos de hacer balance de cosas buenas y malas, quedarme simplemente con una afirmación: me gusta tener un blog, me gusta tener mi blog… y, sobre todo, me gusta porque no deja de ser ventana que abrir al mundo y desde la que uno puede gritar, hablar, comentar, susurrar, cantar o simplemente mirar a los que pasan e incluso a los que nosotros mismos salimos a buscar. Y así, buscando, casi como si de una caza del tesoro se tratase es como más allá de este 2011 yo me encontré con Agustín Galiana y Manuel García, dos vertientes de lo que para mí no sólo es arte sino ejemplo de iniciativa, lucha, respeto y convicción en lo que el propio arte significa y lo que ellos mismos son y quieren ser.
No sé quién fue primero, y digo “fue” porque lo cierto es que aquí nadie llega o nadie viene a buscarme, aquí simplemente se es porque soy yo el que sale a al encuentro y en listado de esos encuentros no sabría ordenar el de cada uno de ellos; podría -como dicen los periodistas y allegados- tirar de hemeroteca, pero eso no sumaría ni restaría nada cuando de lo que yo quiero hablar no es de cifras sino de personas y sentimientos, de garciamadrid y The Garbo, de Agustín y Manuel a los que a lo mejor nada les une pero que yo ahora me empeño en reunir.Manuel es garciamadrid. Así, todo junto, sin tilde y en minúsculas, como yo lo escribo y lo pronuncio ahora. garciamadrid, rápido, como una sola palabra sin pausa alguna entre el apellido más común de España y la ciudad más grande y poblada de ella misma… Y garciamadrid son los 16 años en el mundo del diseño. 16 años de esfuerzos, ideas, cambios y estilo que lo respaldan y, ahora, también es los 5 años al frente de la tienda nacida en Corredera Baja de San Pablo y crecida -diferente pero siempre igual- en Conde de Aranda de la mano de David, recientemente reproducida con las colaboraciones y conexiones que mantiene con Pérez 78 en Toledo y el portal atwendo. garciamadrid es for gents with a twist, ese clásico renovado que tanto me gusta, en el que cabe todo y no sobra nada. Es nuevas tecnologías, mundo y globalización pero a la vez es la recuperación por el trato personalizado, la conversación con el cliente y la creación de lazos de amistad que excede a las prendas y los complementos y que en estos momentos de vuelve a casa vuelve -sabio garciamadrid- están al alcance de nuestra mano al 50% para que no quede Papá Noël ni Rey Mago no convencido ni vencido.
Por otro lado Agustín es The Garbo. Los sueños musicales de un actor, algo así como una mezcla exquisita entre música, cabaret y teatro cantado, sensualidad y distinción francesa… The Garbo es el gusto de aquellas cosas, las antiguas y no conocidas directamente pero no por ello no añoradas… sueños convertidos en lujo y sofisticación, como si pudiésemos aglutinar en un sólo escenario la alegría de aquellos años 20, el verdadero glamour de los 30, las ganas de evasión de los 40 de final de la Guerra y, yendo mucho más allá, el mundo onírico y sensual de David Lynch… es lo excepcional que reside entre la improvisación, el refinamiento, la bohemia y nouvelle vague francesas, la fría elegancia de la Garbo y un todo es posible que queda ahora demostrado en su último vídeo -el que acompaña aquel Le Secret de ma mère con el que hace ya un tiempo lo descubrí y decidí salir a su búsqueda-. Una nueva aritmética alejada del 1+1 y sólo posible en los sueños de los artistas: 2 iPhone + 3 mañanas + 6,95 euros y PAris = ÉXITO.
Agustín es The Garbo, Manuel garciamadrid pero, sobre todo, ambos son amigos.

