Estrenos para Oliva en la tarde de Lemoniez
Juajo Oliva abrió los desfiles de la tarde con una continuidad de su colección anterior. Ahora que con la temporada p/v que se aproxima estrena colaboración con la firma prêt-à-porter Elogy (de El Corte Inglés) Juanjo se siente con fuerzas y apoyo suficiente para celebrar la casa y abrir su armario de costura a prendas que no eran el eje de colecciones pasas y que, sin embargo, ahora aparecen como protagonistas: trenkas, perfects y prendas de apariencia motera se sofistican y hacen elegantes de la mano un Juanjo Oliva exultante y orgulloso al presentar la mujer ceñida y calzada con las creaciones de su marido Jeff Bragues: cinturones a juego con zapatos de tacón finísimo o chupete y remates metálicos que complementan la distinción de las prendas.
Tejidos doble faz, volantes a los que se da fuerza con foam interior para completar prendas que tanto pueden ser vestidos como combinarse con pantalón. Juanjo oliva apuesta por las prendas que se alejan de un solo uso, por la versatilidad y las múltiples combinaciones y consigue convencer con su lana con elastán y algondón trabajada como un jean en falda de 75 cm -largo base de la colección-, sus creaciones de terciopelo lacado y apariencia quemada, forros de neopreno para chaquetas de zorro, la aparición de jacquard de inspiración africana, encajes en los cuerpos para falas de capas de tul y un tejido batik de invierno que lo mismo es vestido como bolso. El diseñador huye de la eterna combinación boso/zapato y apuesta por los twin-set de bolso y prenda.
La colección de Angel Schlesser sirvió de puente a la nueva propuesta de Miguel Palacio fruto del afianzamiento de su relación con la marca hoosINTROPIA, algo que se nota en el resultado: un Palacio que se acomoda a las líneas de la marca española. Un colección de sedas que se combinan y rematan en terciopelo y lanas marcando así el romanticismo de hoss en la elegancia de Palacio que cede el fin del día a quien fue su socio, Fernando Lemoniez, que cerró con broche de oro y lección de maestría esta segunda tarde.
Si ya es una contante en él diseñar para una mujer no sometida a las normas que otros dictan, libre y con la personalidad suficiente para crear su propia tendencia, en esta colección esa máxima es algo que todavía potencia más al inspirarse en aquellas mujeres de principio de siglo pasado, cultas y a la vez trasgresora; aquellas que se atrevieron a meter el pantalón como parte de su vestuario cuando todo parecía condenarlas a la falda o vestido. Mujeres que sabían mirar a otras culturas, captando de ellas la esencia y exquisitez y crear combinaciones sabias y atrevidas pero exentas de toda extravagancia.
Y precisamente a otras culturas mira Lemoniez en una colección que es el resultado de la mezcla de culturas pero también el fruto del conocimiento y la eterna perfección que tanto le permite combinar los cuellos mao con botonaduras cosacas, como materializar estilismos en abrigos de seda rematados en cadena metálica. Lemoniez reintrerpreta la raya marinera -otra constante del diseñador- esta vez en pasamanaria sobre tafeta para dar paso a una genial serie de túnicas en jersey de lana de estampado geométrico con el que se resumen las tonalidades de la colección: marrón, rojo y turquesa. Lemoniez conoce las bases de lo que hace y, en definitiva, no hace sino rescatarlas lo mismo que rescata del olvido los tejidos clásicos como el crep de lana grueso.
Líneas rectas para la figura femenina que el cinturón se encarga de insinuar, aplicaciones de visón que alargan y continúan los cuellos a la caja de las prendas base y que contrastan en colores y acabado con su pretendida sobriedad y así un gabán se combina con media roja y remata en turquesa remarcando los efectos visuales de color de una colección soberbia y, por ello, no necesita de más complementos que gorras de lana ceñida, mitones largos o los peep toe con los que repite el cromatismo del estampado y terminan las piernas cubiertas por medias gruesa.

