Skip to content

Segunda mañana de afianzamiento y celebración en la Mercedes-Benz

2012 febrero 2
por Emilio M. Pardo Seoane

Segunda mañana de la recién estrenada Mercedes-Benz FashionWeek Madrid abierta a cargo de los hermanos Muñoz que, con una colección inspirada en los detalles ornamentales de la cultura china y japonesa, afianza su marca Ailanto como destacada dentro del panorama nacional con elementos propios de una de esas grandes casas, referentes de la moda mundial.

El cuidado de los detalles y la importancia del estampado resultan una de las bases y puntos fuertes de Ailanto, algo que de nuevo se ha podido ver en la “Chinoiserie” llevada a la pasarela. Una reinterpretación de esos estilos orientales con creaciones en shantung de seda, lurex, encajes metálicos, telas de efecto papel, relieves realizados a vapor o que simulan trabajos florales realizados a punzón y el algodón de efecto lacado como los elementos con los que ellos simulan verdaderas cajas chinas, biombos o papel con el que adornar las casas y que que cubren la silueta femenina y en ella cobran vida y movimiento.

Reinterpretación de toque oriental pero sin renunciar a ese estilo Ailanto tan ligado al estampado que en esta ocasión se centra en cuatro propuestas: el pájaro diamante mandarín casi camuflado entre flores y ramas; nenúfares en base negra, gris y versión maxi, pequeños círculos de flores y abanicos de perlas que caen cascada. propuesta estrella que se convierte incluso en los pendientes que acompañan al resto de complementos. mini cajitas de relieve dorado y laca con zapatos de acabado acharolado. Una colección, en definitiva, que gana en movimiento y demuestra el buen hacer de los hermanos y Ailanto.

Andrés Sardá está de aniversario, medio siglo haciendo moda íntima, y esta ocasión tan especial ha servido de pretexto pare presentar una colección nueva y vintage en la que se rinde un autotributo pero sin orden ni cronología concreto. Un concurso de baile en el que Nuria Sardá nos invita con su Dance With Me  a observar el interior del baile a través de las prendas que visten el interior de la mujer. Cuatro temas, cuatro tipos de baile y cuatro cambios de color y animación para convencernos una vez más que a la familia Sardá no le hacen falta alas ni ángeles para volar; basta con el oficio, la calidad y la tradición de ese medio siglo que hoy celebramos.

Rojo y negro adornados con flecos para el tango de liguero y transparencia; azul canard, verde y morado con cristal y pluma para una serie de culottes y conjuntos de dos piezas de contraste entre el tul y los acabados Swarovski o el fleco de cristal para el baile latino de mambo y casi cabaret; pasamanería, volúmenes en tul, morado como color y un traje corto que se hace interior y se toca con mantilla: guiño y homenaje al abuelo Sardá, origen de la tradición lencera de la familia que termina la celebración de este aniversario con los bailes clásicos y de gala de propuestas nácar en la que los liqueros altos cierran una colección salpicada por la reaparición de piezas vintage de la casa como una faja de los 70′s, un sujetador de espalda casi invisible y anudada y otro vivado en visón blanco… una muestra más de lo que significa arte y respeto.

Por su parte, la línea AA de Amaya Arzuaga parece abandonar su gusto por los pliegues y superposiciones para centrarse en el fruncido, plisado y combinaciones de materiales como formas de seguir alzanzado el volumen tan característico en ella. Un juego de contrarios en los que Amaya combina los cuerpos en punto de algodón con faldas de piel de pelo, mohair, tul o pelo de cabra que hace volar la prenda al rededor del cuerpo femenino en un baile de azules y negros donde el berenjena, crudo y rojo sangre se convierten en el contrapunto y color.

El cierre a la mañana ha corrido de la mano de Roberto Torretta quien, con su colaborador Fred Tutino, han presentado unas propuestas a medio camino entre un retro de mediados de siglo pasado con el futuro y su elegancia que tanto los caracteriza. Tejidos clásicos y casi burgueses en su empleo habitual como el punto de nudo aparecen en esta colección mezclados con con cueros, pieles de forma que todos ellos pueden convivir en una misma prenda logrando ese toque future estrella en estilismos como un abrigo de zorro en degradé de color que se superpone a un pantalón de cuero superpitillo. Vestidos y cuerpos de geometría hecha patchwork y en la que convive el ante, la napa y el cuero de acabado papel que se completan con gafas años 50′s y una colección de calzado de altura en la que hay cabida para las sandalias, botines y corte salón en la que Titina Meyer da el toque canalla con toques metálicos en el tacón y collares de aglomeracion de bisutería.