Esto es Pucela

Barcelona B 1 Valladolid 2


En el último minuto de la jornada pasada el Valladolid veía como perdía la plaza de ascenso. No hay problema, la filosofía sigue siendo la misma. Que juegas muy bien en el Mini Estadi y el Barcelona B se adelanta tras la reanudación, después del descanso. No pasa nada, la filosofía es la misma. Y ahí está el premio. Este equipo es tozudo y duro como una roca y tiene una fe que mueve montañas, remonta resultados y supera adversidades.


Ante un gran rival como ha sido el mini Barcelona, los de Djukic ofrecieron su mejor versión, sin presiones ni ataduras. Tras unos primeros minutos de toma y daca, los blanquivioletas tomaron el mando del partido y jugaron un gran fútbol. Rubio y Víctor Pérez a lo suyo y Sisi, y sobretodo Jofre, rompían como puñales por banda y colocaban el ¡uy! en las gradas con sus servicios y sus intenciones. Si el Valladolid no iba por delante en el marcador era porque Javi Guerra no tuvo su día. Tuvo varias el malagueño pero sobretodo una clarísima que el portero Oier tapó bien. Cierto es que el Barsa B también tuvo dos muy buenas pero Rodri y Deulofeu se encontraron también a un inspirado Jaime que sostuvo a su equipo en pie cuando más lo necesitaba.


En la segunda mitad el Valladolid terminó de robar el balón a los blaugranas que adoptaban un papel incómodo para ellos. Pero como el fútbol es un deporte muy impredecible, cuando más dominador era el equipo pucelano, llegó el mazazo local en una rápida transición que culminó Carmona tras un gran servicio de Rodri.


El Valladolid continuó a lo suyo como si nada hubiera pasado. Con una fe inmensa en su fútbol, cuidando su juego y mimando sus ideas para generar peligro. Sin ponerse nervioso, sin precipitarse. Y así llegó la remontada, apoyada en un vertical de Álvaro Rubio sobre un desmarque de Óscar. El salmantino, habilitado, encontró la igualada en el marcador con un disparo cruzado al que Oier no pudo contestar. Quedaban once minutos y la ilusión de continuar el pulso con el Celta de Vigo estaba viva. Hubo que esperar cinco minutos más tarde al enésimo ataque blanquivioleta que terminó en corner. Y a la salida del mismo, Alberto Bueno, en el segundo palo y de difícil remate batíera por segunda vez a Oier y volteara un marcador que no reflejaba más que la diferencia en el juego.


El Valladolid vence, convence y mantiene la pelea por el ascenso directo.

El grito de Manucho

Deportivo 1 Valladolid 1


Corrían tres minutos de un alargue que se acababa. Nauzet, atascado en ocasiones y sin freno en otras, alternaba un partido de sombras y luces que se escapaba para el Valladolid. El Valladolid había sido eternamente superior en juego, que no en resultado, a un Deportivo, que encontró petróleo en el único fallo que cometieron los de Djukic en todo el partido.


En la máxima mundial del fútbol cabe una frase, “el fútbol se valora en juego, pero se cuenta en goles”. Oltra, conduciendo un equipo como el coruñés al cual muy mal se le tiene que dar para no ascender, la conoce e incluso hasta se ve comódo haciéndola realidad.


En esas Nauzet, tozudo en su intención de meter el balón en el área, erró en el primer intento, pero se abrió hueco en una segunda opción tras forcejear con su par y ganar el metro suficiente para buscar la rosca. En el segundo palo apareció Óscar para mantener la ilusión y el suspense y para que al que le quedara una uña para morderse, aprovechara para apurarla. Alberto Bueno, cómplice del salmantino, picó la pelota para que quedara boyando en el área pequeña. Allí acudió Lux, para en su última acción, encumbrarse como héroe, después de una gran actuación tras muchos meses relegado en la suplencia. Pero no, ese título quedaba guardado para Manucho, el angoleño aprovechó su corpulencia para adelantarse al arquero y demás defensas que acudieron al rescate e igualar un partido que pasaba de largo sin conseguir tesoro alguno.


Manucho gritó, el Valladolid empató y la imagen del equipo quedó muy por encima de todo eso.

El premio por tratar bien a la pelota

Valladolid 2 Cartagena 1

Djukic ha dotado de un sello a su equipo, una forma de ver y entender el fútbol y los jugadores del Real Valladolid, comulgan con ella. Pero no por obligación, si no que por gusto y por definición. El pucela es un equipo con poso y con personalidad y le podrá partir la cara cualquiera, pero nunca por renunciar a sus principios y a sus ideas.

En este caso llegó un Cartagena, más muerto que vivo, todo sea dicho, a Zorrilla. Un conjunto abroquelado en su campo, que apenas dejaba la referencia del peleón Braulio arriba. Con ese escenario, el Valladolid jugó igual desde el primer minuto hasta el último y ahí nace o aflora su mayor virtud.

Javi Guerra y Óscar dispusieron de las mejores oportunidades para desequilibrar la balanza para el lado blanquivioleta, pero la pólvora de ambos estaba mojada y cuando conseguían dirigir la pelota entre los tres palos, aparecía Reina para evitar males mayores para el Efese. El Pucela, nada más lejos de desesperar, continuaba con el mismo guión, con la misma fe, buscando del camino del gol que no llegaba, a pesar de seguir gozando de un sin fin de oportunidades. Cuando el marcador, por méritos de uno y otro, merecía haberse decantado ya para el lado pucelano, apareció Abraham Paz para adelantar al Cartagena, en la única llegada de los visitantes en todo el primer tiempo. El ayer reconvertido a medio centro, recibió el balón a unos diez metros de la frontal del área y lanzó un misil con la rosca necesaria como para alejar la pelota del portero Jaime y con milimétrica colocación para que el balón entrara por la mismísima escuadra. Un golazo en lo vistoso y en lo anímico, ya que faltaba un minuto para que se llegara al descanso.

En la reanudación pronto se vio que el Real Valladolid había digerido bien el golpe. Continuó a lo suyo, sin desesperarse, como si nada hubiera pasado, tocando el balón de un lado para otro y buscando el hueco preciso o el desmarque idóneo, para hacer daño. Sin dividir la pelota en ninguna acción, sin regalar un pelotazo. El técnico local metió más madera arriba con la entrada de Manucho al campo cuando apenas habían transcurrido diez minutos del segundo acto. El angoleño fijó la marca de los centrales y liberó a Javi Guerra para que pudiera asociarse mejor con Óscar y con el propio Víctor Pérez en sus llegadas. Djukic, con ese movimiento tocó la tecla exacta para revertir el partido. El propio Manucho fue sujetado dentro del área por Kijera, que no pudo más que de esa manera, frenar la llegada del delantero local en busca de un centro al área. El árbitro, a instancias de su asistente, decretó penalti y expulsó al defensa visitante. Nauzet transformó la pena máxima y el Valladolid igualaba un partido que por aquellos entonces merecía ir ganando por goleada.

Faltaba poner la guinda al pastel y ,aunque quedaba media hora, hubo que esperar a la recta final para terminar de revertir la situación. Por allí apareció Jofre, a falta de cinco minutos, para certificar la victoria pucelana. Fue con un obus, raso y fuerte, desde fuera del área aprovechando una dejada de Guerra. El zurdazo del catalán, con precisión de billarista, toco palo y gol.

Los blanquivioletas sellan su sexta victoria consecutiva y mantienen una semana más su segundo lugar en la tabla de posiciones. Próxima parada Coruña.

Dejen paso, el pucela viene

Valladolid 3 Huesca 0


Pronto encarriló el partido el Real Valladolid. Tan pronto como que, en la primera acción que tuvo, la exprimió a la perfección. Óscar fue derribado a escasos centímetros del área visitante, Nauzet ejecutó el tiro directo y el propio Óscar aprovechó el rechace del arquero, para adelantar al pucela en el marcador. ¿Producto de la casualidad?, la respuesta es no. Ante una pobladísima barrera, con hasta seis jugadores oscenses y dos blanquivioletas, Nau optó por un lanzamiento raso fuerte al lado de un portero que se movía para espiar e intentar intuir la trayectoria del esférico. Alberto Bueno a punto estuvo de desviar la trayectoria en el camino y hasta cuatro jugadores locales  llegaron en busca de un balón que podía quedar suelto. Dicho y hecho.


Encarrilado el partido con tanta premura, el relajo era algo que se preveía y hasta entraba dentro de la normalidad. Fue ahí cuando el Huesca intentó entrar de nuevo en el partido, pero en los escasos avances que tuvo el conjunto de Quique Hernández, encontró siempre al oposición de un Jaime Jiménez, que el trabajo que tuvo, lo solventó con gran seguridad.


En la recta final del primer tiempo, el Valladolid decidió volver a dar un giro de tuerca. Nauzet empezó a desbordar por banda con más asiduidad y encontró a Bueno en una de sus internadas. El madrileño, de primeras, en un detalle de calidad, colocó el balón junto al palo, lejos del alcance de Luis García, que nada pudo hacer para que el pucela cobrara su segundo tanto.


La segunda parte fue un calco del primer acto. A los nueve minutos de la reanudación, otra vez Alberto Bueno apareció, tras una recuperación de balón de Óscar y una asistencia, para que el quince, de dulce, anotara el segundo de su cuenta particular y el tercero del pucela en el general. Con este tanto el pucela cerró un partido en el que no tuvo apenas oposición de un rival, que pasó con más pena que gloria por Zorrilla.  La vuelta de Sisi y la reaparición en el primer equipo de Victor Mongil, fueron las notas más reseñables en una última media hora donde todo el pescado estaba vendido.


Victoria de un Valladolid que encadena su cuarta victoria consecutiva y que oposita con nota a abordar los puestos de ascenso.

 

Desde el jugadón de Nauzet hasta el pechito de Óscar

Valladolid 2 Las Palmas 1

Hay entradas, que por muy caras que cuesten, se amortizan con una acción. No es que esté a favor de los desorbitados precios, todo lo contrario, pero cuando suceden obras de arte como la que el canario Nauzet brindó en el arranque de la segunda mitad, ya puede pasar lo que quieras antes y después, que el dinero está bien gastado.

Corría el canario a recibir un balón de espaldas y pegado en la banda, muy lejos de la portería rival. Se libró con un caño de la marca de Ruyman y en velocidad forcejeó con Momo, que acudió a la ayuda de su compañero, pero sin conseguir el objetivo de recuperar la pelota. Nauzet ya estaba lanzado, daba la sensación que ya podía pasar un camión por ahí que lo iba a sortear también. En esas, ya conquistada la línea de fondo, como una organizada y meticulosa hormiga, decidió seguir pegado a la línea, en este caso la horizontal, para avanzar hacía la portería de Barbosa. Allí lo esperaba el arquero argentino y el central Herner. Nau levantó la cabeza, no vío un pase claro y prefirió firmar él mismo una obra de arte como pocas vistas. Bendito pensamiento. Recortó al zaguero amarillo y se ganó el suficiente ángulo para definir de zurda ante un Barbosa que nada pudo hacer.

Vista tal acción, ya nadie se acordaba de una atascada primera parte, en la cual el Valladolid no supo hacer rodar la pelota con la necesaria fluidez como para sorprender a un buen equipo, el ‘pio pio’, que sin generar demasiado peligro, si que dejaba buenas sensaciones. Sobretodo cuando la pelota llegaba a los pies de Viera.

Álvaro Rubio rozó el gol en un fuerte disparo desde fuera del área pero el larguero negó el tanto blanquivioleta de la misma forma que lo hizo anteriormente Jaime en una buena salida a los pies de un habilitado Javi Guerrero.

Con el tanto de Nau, parecía que el Valladolid lograría dar forma con mayor tranquilidad a una necesaría victoria. Pero nada más lejos de lo contrario ya que David García, a la salida de un corner diez minutos después, remató libre de marca para batir a Jaime con un buen cabezazo.

Igualado otra vez el marcador, el partido se volvío a atascar para el Valladolid, hasta que Alberto Bueno apareció sobre el césped de Zorrilla. Desde el primer minuto se vió que salió enchufado. Un eslalón del madrileño que casi termina dejando el balón en bandeja a Guerra, era el preambulo y la señal de que el Valladolid podía definir el partido de su lado.

Óscar, listo como pocos, decidió estar siempre cerca del delantaro madrileño. De las botas de ambos salían las mejores acciones. En una de ellas, el salmantino habilitó a Guerra, el cual estuvo cerca de batir a Barbosa en una acción en la que el balón terminó alejándose del palo y en la que Pino Zamorano demostró, una vez más, ser uno de los peores arbitros de la historia, en cuanto actitud y aptitud, un figura. El portero derribó al nueve pucelano dentro del área. El arbitro sacó la acción fuera de la misma y solo amonestó al  infractor. ¡De película!.

Pero esta historía tenía guardado un final feliz para los blanquivioletas. Barbosa ayudó lo suyo sacando a relucir su peor defecto, el juego aéreo. Una mala salida del arquero argentino casi fue aprovechada por Juanito pero, bajo palos, David García evitó lo que un minuto más tarde, dentro del tiempo añadido, consiguió Óscar González, en otra mala salida del portero visitante. Tras un remate de Guerra en el segundo palo, el media punta pucelano remachó con el pecho el balón dentro de la portería rival, para destapar el tarro de las esencias, emociones y delirios en Zorrilla.

El pucela ganó en Zorrilla, por ende, aprovecha la caída del Deportivo en Gerona y mete presión a un Celta que en Balaidos tendrá que jugar sabiendo que los de Djukic están al acecho.

 

 

 

 

 

De paseo por Soria

Numancia 1 Valladolid 4


Ganó el Valladolid en Los Pajaritos y lo hizo bien. Con contundencia, con márgen en el marcador y manejando bien los tiempos del partido. Tras una primera media hora un tanto soporífera donde el Valladolid intentaba generar y el Numancia se preocupaba más en destruir que crear, llegó la acción que desniveló el partido. Zabal salió para descolgar un centro blandito de Balenciaga, por el camino, Guerra acudió por si pasaba algo raro en la jugada. El balón pareció un conejo y se le escapó al portero local de las manos y el nueve blanquivioleta, a placer y sin oposición, marcó el primero de la tarde. Duro golpe que los locales que no lo encajaron nada bien.


A raíz de ahí llegaron los mejores minutos de un Valladolid que no perdonó a un rival muy tocado. La virtud hoy de los de Djukic fue esa. Aprovechó muy bien el momento más delicado de su rival para encarrilar un partido con dos goles más antes del descanso. El segundo gol del partido subió al marcador tras un gran eslalon de Sisi. El albaceteño, en una gran conducción individual, llegó con el balón pegado al pie al borde del área y, tras un amago, encontró el hueco exacto para armar un disparo flojo pero colocado y batir a Zabal. Los Sorianos se preguntaban si algo podía ir a peor en un último cuarto de hora del primer tiempo para olvidar y el Pucela les demostró que sí se podía. A la salida de un córner Víctor Perez encontró un rechace y con un disparo, no demasiado violento, encontró el gol tras tocar el balón ligeramente en un defensa y despistar a Zabal.


Como los derbis entre sorianos y pucelanos siempre puede pasar de todo, nadie quería dar por cerrado el partido. En la reanudación, Julio Álvarez, también con cierta dosis de fortuna, redujo la distancia en el marcador. Fue en un lanzamiento de un tiro libre directo que tras tocar en Valiente confundió a Jaime y se coló al fondo de las redes.


Pero el Valladolid mucho más lejos de hacerse pequeño, siguió creciendo, continuó siendo el dueño del balón y aplacó cualquier atisbo de reacción local. Todo esto se cristalizó cuando quedaba media hora para la finalización del encuentro. Fue en una carrera de Óscar por banda izquierda hasta la línea de fondo. El diéz de los de Djukic habilitó dentro del área a Guerra con lo que se denomina pase de la muerte y el goleador blanquivioleta superó de nuevo a Zagal, de disparo raso y muy colocado.


Victoria de un Real Valladolid en una jornada a pedir de boca ya que estrecha la diferencia con la zona de ascenso director y aumenta la distancia con sus perseguidores.

La efectividad y Esteban se cruzan por Zorrilla

Valladolid 1 Almería 1

 

Cuando juegas como local y tienes un centro del campo con Rubio, Víctor Pérez y Óscar por delante, no te queda más remedio que buscar la victoria a base de tocar y generar espacios, llevando el balón de un lado para otro y encontrando los huecos necesarios para que los laterales y extremos desborden. La teoría es sencilla, la práctica no tanto.

 

Salió el Valladolid en busca de la victoria con esos argumentos y encontró el gol tras un regalo del canterano Trujillo, que cortó el balón con la mano, cuando Óscar se preparaba para recibir el esférico dentro del área. Victor Pérez transformó la pena máxima y el Valladolid, que era dominador del juego, cobraba ventaja en el marcador.

 

Los mejores minutos estaban casi por llegar, Jofre apunto estuvo de hacer el segundo, pero un acertado Esteban se cruzó en el camino para negar el gol enviando a saque de esquina el balón. De los andaluces nada de nada. Goitom y Ulloa eran dos islotes que veían como el balón volaba por encima de sus cabezas y apenas alcanzaban a tocar de vez en cuando. Apenas una llegada del ex blanquivioleta Goitom generó cierto peligro cuando el primer acto alcanzaba el final, pero Jaime tapó bien y blocó el balón.

 

La reacción visitante llegó tras la reanudación. Con Soriano en el campo y unas líneas algo más adelantadas, los de Lucas Alcaraz encontraron petróleo en los pies de Ulloa que de duro disparo pulverizó la ventaja local cuando apenas se llevaban nueve minutos del segundo acto. Dicho y hecho, un disparo a puerta, un gol.

 

Le costó al Valladolid recuperar el mando de las operaciones pero logró volverse a hacer el dueño del balón y controlar los desplazamientos en largo hacía los dos arietes almerienses. Guerra avisó con un balón al palo que el Valladolid iba a asediar la meta rival, pero la fortuna esta vez volvió a esquivar a los de Djuckic.

 

El técnico local puso en liza a Bueno y Nauzet para generar más peligro en detrimento de Sisi, voluntarioso pero poco afortunado y Jofre. De las botas del canario salieron las mejores acciones blanquivioletas, pero Esteban apareció cuando el Valladolid acariciaba la victoria. Primero en un disparo de Nau desde fuera del área que aunque no gozaba de colocación, si de mucha fuerza, y a punto estuvo de colarse entre los tres palos. También a falta de dos minutos para el final, el portero visitante volvió a cruzarse en el camino, otra vez ante Nauzet,  para desbaratar una acción del canario que prácticamente era un mano a mano. Otra vez mismos intérpretes, otra vez mismo resultado.

 

Esta vez la eficacia igualó a la elaboración. La suerte volvió a dar la espalda al Pucela en casa y los tres puntos no se quedaron íntegros en Zorrilla.

El Pucela vuelve a sonreír

Elche 1 Valladolid 2

Llegaba el equipo de Djukic con ciertas urgencias al Martínez Valero después de lo acontecido en las últimas jornadas. Dos derrotas consecutivas y ver como la diferencia con la zona de ascenso directo había aumentado considerablemente, eran una “espada de Damocles” que los jugadores del Real Valladolid querían y tenían que sacarse.

Comenzó con fuerza el choque con unos primeros minutos eléctricos, en los cuales, los ilicitanos reclamaron sendas caídas dentro del área blanquivioleta, que quedaron en nada.

Poco a poco, el Valladolid comenzó a hacerse dueño de la pelota, pero aunque el trato de balón era correcto en el centro del campo, faltó esa chispa, ese oportuno desborde o descaro para generar auténtico peligro. Apenas un disparo de Jofre y un balón que Jaime sacó de puños, provocó cierta intranquilidad en un choque que se tornaba aburrido. Para salir del sopor, hubo que esperar al último minuto antes del descanso. Nicki Bille se apoderó del balón tras un fallo de Marc Valiente, gestionó bien la oposición de Rueda y batió de disparo raso a Jaime.

Tocaba remar en la segunda mitad y el Valladolid dio el “do de pecho” justo cuando más lo necesitaba. Álvaro Rubio y Víctor Pérez ofrecieron en este segundo acto, cuarenta y cinco minutos de lección de como se tiene que dominar un partido. Tocando el balón de un lado para otro, haciendo bascular a todo el equipo y poniendo balones en ventaja para que Sisi, Jofre y Alberto Bueno brillaran con la suficiencia necesaria como para conseguir la igualada en el marcador. Javi Guerra aprovechó una excelente llegada de Bueno para igualar el partido cuando apenas se habían consumido diez minutos de la reanudación.

Los de Djukic no cejaron en su empeño en intentar consumar la remontada y salir victorioso del partido. Para ello el técnico serbio puso en escena más madera. Óscar y Marquitos sustituyeron a Bueno y Jofre para que el ataque blanquivioleta no bajara enteros. Era una apuesta al doble o nada. El salmantino gozó de sendas acciones para desnivelar la balanza de su lado pero Juan Carlos en la primera y el larguero en la segunda, se cruzaron por el camino. El Valladolid, a los puntos, era merecedor de la victoria, pero no había forma de cristalizarlo en el marcador.

Cuando el partido agonizaba, apareció Sisi en el segundo palo, en una jugada en la que Peña puso un centro raso para la llegada de Guerra, el nueve no alcanzó a rematar el balón, la zaga no pudo sacar la pelota y el albaceteño, a placer, convirtió el gol que daba los tres puntos al Pucela.

El Real Valladolid recupera así el dulce sabor de la victoria y deja al Elche tocado y fuera de los puestos de play off.

El Celta conquista Zorrilla

Real Valladolid 1 Celta 2

El fútbol, por definición, es un deporte naturalmente injusto. En el fondo, igual es eso, lo que haga que tanta gente se olvide de todo, desconecte y enloquezca, entiéndase la metáfora, cuando la pelota echa a rodar en un campo.

Para muestra de esto, un botón. Los vigueses salieron mejor parados al césped de Zorrilla en los primeros compases de partido. Pero quien cobró ventaja en el marcador fue el Real Valladolid en una muy buena jugada colectiva, donde un vertical de Bueno para la aparición de Nauzet, hizo renacer la sociedad Nauzet-Guerra para que el delantero pucelano se reconciliase con todos, marcando a placer a pase del canario. De aquellas se cerraba el primer cuarto de hora de partido y el medio campo blanquivioleta con Nafti y Álvaro Rubio empezaba a cobrar empaque, pero todavía no era superior en juego, aunque sí en el resultado.

Los visitantes acusaron el golpe y el Valladolid se hizo dueño y señor del partido hasta que otra vez el fútbol demostró, nuevamente, que las dos primeras líneas de este post son reales. Corría la media hora de partido cuando un disparo inocente de Iago Aspas sacó a relucir las vergüenzas de Jaime que en una desafortunada y aparatosa acción no opuso resistencia a tal débil remate, o cuanto menos, no del todo violento.


Ya en la segunta parte de esta película, el Valladolid monopolizó el balón y se hizo dominador absoluto del medio campo ante un Celta que decidió, sin complejo alguno, replegar filas y buscar alguna vertiginosa contra salvadora que decantara la balanza de su lado. Y de buenas que la encontró en una conducción de Orellana y una definición a placer de Joan Tomás en el último minuto.

Por el camino el Valladolid gozó de dos acciones claras para dejar los tres puntos en casa, pero un precipitado remate de Sisi ante un arquero mal parado y varios rivales por el suelo, no encontró portería, como tampoco la encontró una rosca de Jofre que cogió tanto ángulo, que terminó por perderse junto al palo, pero por fuera claro.

Derrota de un Valladolid que mereció más, pero el fútbol aunque se valora en juego, se cuenta en goles.

Los puntos no se escapan de Zorrilla

Valladolid 1 Girona 0

Sobró con un claro penalti de Acciari en el arranque del partido para dar los tres puntos a un Valladolid, que no brilló como en otros partidos, pero que sí fue superior a un Girona que se descuelga en la tabla. Víctor Pérez transformó la pena máxima ante un Dani Mallo que adivinó la trayectoria del lanzamiento pero que no alcanzó a evitar el gol.

Un inicio prometedor que presagiaba un partido más abierto. Nada más lejos de la realidad, el guión no cambió nada, el Girona continuó más preocupado de no perder el sitio y el pucela aunque tocaba y creaba lo hacía con mucha lentitud y sin la frescura de otros días. Sisi volvió como gran novedad al once titular, pero al Valladolid no le alcanzó con sus galopadas para agitar un choque que por momentos caía en el sopor. En esas, Goiria tuvo su opción para igualar la contienda para los gerundenses, en el ecuador de la primera parte, pero apareció la figura alargada de Jaime para negar el gol a los visitantes.

Tras ese aviso, los blanquivioletas intentaron forzar la máquina para resolver el encuentro y no dar cabida a la sorpresa. Una buena llegada al área de Peña y Jofre aparentaba toda esencia de gol pero por el camino se cruzó la espalda de Migue que evito el segundo gol local.

La salida de Manucho en el minuto cinco de la segunda parte provocó el enfado de un desafortunado Javi Guerra y también dotó al equipo de cierta dosis de ambición. Acomodado en la sombra del angoleño, lució más la calidad de Alberto Bueno, que sin cuajar una tarde de dos orejas y rabo, si cuanto menos jugó con cierto criterio. Pero los de Djukic no cerraron el resultado y el Girona, casi por obligación, se animó en pos del empate. Jandro facturó una falta directa de manera brillante, pero Jaime estuvo muy avivado para alcanzar a despejar el balón por encima del larguero, evitando males mayores. Los minutos pasaban, la incertidumbre crecía, pero al Girona no le llegó con lo que expuso sobre el campo para igualar el duelo y rascar un punto de Valladolid.

El Norte de Castilla

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.