Madrid 4 Valladolid 3
Pocas veces se verá un equipo visitante tan descarado en uno de los campos más difíciles del mundo. Amén que el Madrid estaba todavía con el ‘shock’ anímico de la eliminación en Liga de Campeones, pero también eso obligaba a doblegar al Valladolid para no tener descontenta a la parroquia local.
En una primera parte muy vistosa, los de Djukic salieron a por todas, dominando el balón y marcando el tempo del partido. Álvaro Rubio y Víctor Pérez desplegaron todo su fútbol y el centro del campo blanco se veía desarbolado, sin opciones de tener el balón y sin llegadas al área rival. Por su parte Omar y Óscar se encontraban muy cómodos entre líneas, tocando y asociándose con asiduidad. El primer gol llegó en una mala salida de balón local que Óscar logró interceptar antes de que la pelota llegara a Carvalho. Lo demás, lo de mucho días, mano a mano con el arquero y gol, ya van 12 en su cuenta particular. Fueron minutos de dominio claro blanquivioleta donde el Madrid se encontraba muy incómodo.
Al rescate de los blancos apareció Di María que, con su verticalidad, fue un calvario para Balenziaga en una fase de la primera parte, aunque luego el vasco lo supo contener mejor. Una acción del argentino, mezclada con una gran dosis de fortuna, hizo la igualada en el marcador. Su disparo tocó en Valiente y despistó por completo a Jaime que fue a donde inicialmente iba el balón. Ahí el Valladolid empezó a sentirse agobiado por el Madrid ya que Modric y Cristiano empezaron a entrar en juego espoleados por el empate del argentino. Otra vez Di María apareció a la media hora de juego para meter un buen envío al área, Cristiano ganó por arriba la partida y de cabeza puso en ventaja al Madrid. El Valladolid sufría en exceso en el juego aéreo y cada balón, cuando cogía altura, comenzaba a ser un suplicio para los jugadores vallisoletanos y una agonía para los más de mil pucelanos que estaban en las gradas del Bernabéu.
El Madrid había puesto el partido de su lado pero el Pucela lejos de bajar los brazos recuperó la igualada en el marcador. Fue en una buena acción de Ómar que le dió la pausa necesaria a una jugada para leer el desmarque de Javi Guerra y colocar el pase perfecto a la espalda de los centrales y de cara a la carrera del delantero. El nueve no tuvo más que meter la pierna y dejar la pelota en la red.
En la segunda mitad el Madrid salió más dañino, intentando finiquitar el partido y que el rival no se le volviera a subir a las barbas. Kaká pronto puso por delante otra vez a los locales en un buen servicio de Benzema. Fueron los instantes de mayor asedio a la portería de Jaime y el partido parecía que se podía romper para el lado merengue. Cristiano, de nuevo de cabeza, a la salida de un córner, destapaba otra vez la mayor debilidad de los de Djukic para hacer el 4-2, que aunque era distancia importante, nunca dio sensación de dejar cerrado el encuentro.
Entonces el Valladolid no le quedaba más que tirar de coraje, de garra y de Óscar. El salmantino pudo reducir distancias en dos ocasiones pero Diego López desbarató ambas rechazando el balón al costado. Sastre redujo diferencias en una gran volea desde más allá del borde del área. Pero apenas quedaban tres minutos para el final y el Pucela no pudo sumar lo que hubiera sido, cuanto menos, un punto muy merecido y meritorio.

