Barcelona B 1 Valladolid 2
En el último minuto de la jornada pasada el Valladolid veía como perdía la plaza de ascenso. No hay problema, la filosofía sigue siendo la misma. Que juegas muy bien en el Mini Estadi y el Barcelona B se adelanta tras la reanudación, después del descanso. No pasa nada, la filosofía es la misma. Y ahí está el premio. Este equipo es tozudo y duro como una roca y tiene una fe que mueve montañas, remonta resultados y supera adversidades.
Ante un gran rival como ha sido el mini Barcelona, los de Djukic ofrecieron su mejor versión, sin presiones ni ataduras. Tras unos primeros minutos de toma y daca, los blanquivioletas tomaron el mando del partido y jugaron un gran fútbol. Rubio y Víctor Pérez a lo suyo y Sisi, y sobretodo Jofre, rompían como puñales por banda y colocaban el ¡uy! en las gradas con sus servicios y sus intenciones. Si el Valladolid no iba por delante en el marcador era porque Javi Guerra no tuvo su día. Tuvo varias el malagueño pero sobretodo una clarísima que el portero Oier tapó bien. Cierto es que el Barsa B también tuvo dos muy buenas pero Rodri y Deulofeu se encontraron también a un inspirado Jaime que sostuvo a su equipo en pie cuando más lo necesitaba.
En la segunda mitad el Valladolid terminó de robar el balón a los blaugranas que adoptaban un papel incómodo para ellos. Pero como el fútbol es un deporte muy impredecible, cuando más dominador era el equipo pucelano, llegó el mazazo local en una rápida transición que culminó Carmona tras un gran servicio de Rodri.
El Valladolid continuó a lo suyo como si nada hubiera pasado. Con una fe inmensa en su fútbol, cuidando su juego y mimando sus ideas para generar peligro. Sin ponerse nervioso, sin precipitarse. Y así llegó la remontada, apoyada en un vertical de Álvaro Rubio sobre un desmarque de Óscar. El salmantino, habilitado, encontró la igualada en el marcador con un disparo cruzado al que Oier no pudo contestar. Quedaban once minutos y la ilusión de continuar el pulso con el Celta de Vigo estaba viva. Hubo que esperar cinco minutos más tarde al enésimo ataque blanquivioleta que terminó en corner. Y a la salida del mismo, Alberto Bueno, en el segundo palo y de difícil remate batíera por segunda vez a Oier y volteara un marcador que no reflejaba más que la diferencia en el juego.
El Valladolid vence, convence y mantiene la pelea por el ascenso directo.

