Valladolid 3 Celta 2
El Valladolid golpeó primero y se adelantó en el marcador en el minuto cuatro de partido, gracias a un maravilloso disparo desde el pico del área grande de Nauzet, al que nada pudo hacer el meta gallego Falcón. No fue más que un espejismo de lo vivido en Zorrilla en los primeros cuarenta y cinco minutos, ya que los visitantes dominaron claramente la posesión de la pelota, llegando con peligro a los dominios de Jacobo en bastantes ocasiones. Trasorras, el mejor de los visitantes, logró la igualada en un disparo raso desde la frontal del área.
Sin oposición local, el Celta campaba a sus anchas desplegando un juego de gusto por el toque de balón, mientras el centro del campo local, Rubio y Rueda, no podían ni destruir ni generar. La remontada celtiña la culminaba De Lucas en una jugada personal en la que el portero local pudo hacer algo más.
La segunda mitad arrancaba con el mismo guión, los locales sufriendo y los visitantes manejando claramente el tempo del partido. Antonio Gómez, hoy en la grada por sanción, en el minuto diez del complemento, puso en liza en el campo a Jorge Alonso para fortalecer el débil centro del campo blanquivioleta en detrimento de Calle. A partir de ahí, el Valladolid comenzó a equiparar el partido, primero en juego y finalmente en resultado, debido a jugar con un hombre mas en la medular. Jorge Alonso le dio el criterio que le faltaba un Valladolid que, con el salmantino en el campo, se transformó completamente al mejor estilo del Doctor Jekyll.
Fruto de ese cambio de identidad, Rueda habilitó a Guerra para que este último dentro del área no perdonara ante Falcón y pusiera la igualada en el marcador. Quedaban la friolera de veinticinco minutos en un partido que se vivía a un gran ritmo y con mucha tensión. Si le faltaba algo de salsa, el arbitro, Miranda Torres, colaboró por la causa asumiendo su cuota de protagonismo. Primero dejó a los visitantes con diez y posteriormente en una tangana, que el mismo colegiado provocó, lo resolvió mostrando la roja a Pedro López y a Hugo Mallo. Con uno más el Valladolid lo intentó y finalmente lo consiguió en la enésima llegada por la derecha donde Nauzet asiste a Guerra que de centro raso encuentra al salmantino Jorge Alonso que de primeras remacha al fondo de la red. No había tiempo absolutamente para nada más y los tres puntos se quedaban en casa.
El Valladolid a base de coraje en media hora final de infarto, agónica, (pongan el adjetivo que quieran) salió vivo de la quema y mantiene Zorrilla como su fortín.

