Gracias por la sidra

Hagamos un ejercicio de involución -a algunos no les costará mucho ya que muy a menudo descienden a las cavernas- y situémonos en una luminosa primavera de azules agapantos y mariposas leves de hace unos 49.000 años, mes más, mes menos.

Me resulta difícil imaginar a una madre asturiana diluyendo una aspirina con agua en una cucharilla, añadiendo una pizca de azúcar (para ocultar el sabor del analgésico) y corriendo detrás del guaje entre la maleza con el objetivo de hacérsela tragar. Pues sí, parece mentira, pero no lo es del todo.

Olvidándonos de la cuchara, el paquete de azúcar blanquilla y del blíster de las pastillas, el resto ha sido científicamente comprobado. Los neandertales que habitaban los alrededores de la cueva del Sidrón, en la actual Asturias, tierra a la que habían llegado huyendo de las glaciaciones, que no de Donald Trump, tomaban corteza de álamo, que contiene ácido salicílico (el ingrediente activo de la aspirina) y consumían además un hongo con propiedades antibióticas (Penicillium).

El ADN preservado en la placa dental de una de las mandíbulas halladas ha supuesto una increíble aportación informativa de sus hábitos alimenticios y de su conocimiento de las plantas para tratar dolencias.

Y todo esto por el sarro que ha conservado los microorganismos que vivieron en su boca, además de patógenos del tracto respiratorio y gastrointestinal y partículas de comida, lo cual ha demostrado que, de cepillarse los dientes, nada de nada. Pero bueno, esto no es propio sólo de los neandertales.

De esta investigación también se desprende que eran vegetarianos, al menos los que se asentaron en Asturias. El dueño de la mandíbula del Sidrón, un individuo de unos 25 años, se alimentaba de setas, piñones y musgo. De éste, al que de pequeño su madre perseguía con la aspirina, se sabe que tenía un absceso en la encía (una infección con pus), por eso lo de la corteza de álamo. Había sido, además, atacado por un patógeno, el Enterocytozoon bieneusi, que causa problemas gastrointestinales, así que el pobre, acuciado por fuertes diarreas, se pasaba las horas en cuclillas detrás de los pinos, de ahí quizá su afición a comer piñones en vez de leer un tebeo o el Muy Interesante.

Atención a este dato sobre la colitis del guaje: en cualquier momento la ciencia nos sorprende informándonos de cómo solucionaron los neandertales el problema de la eliminación de aguas mayores y menores y eso sin encontrar ni un solo resto o indicio de baño público o privado, sino por la forma del hueso del talón, por ejemplo, o por la forma del coprolito.

Manzanilla y equinacea eran también plantas medicinales consumidas por los neandertales. De ellos dicen los investigadores que eran inteligentes y con un conocimiento ecológico que nosotros hemos perdido. Quizá hasta fabricaban sidra en el Sidrón y, al anochecer, alrededor de las hogueras, entonaban el ‘Asturias patria querida…’

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El Norte de Castilla

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