Cuadro de escobar. Mujer recostada junto a la ventana.
Edito a continuación el breve poemario que he escrito recientemente con ocasión del recital que celebramos Elpidio Ruiz, Fernando Zamora y yo mismo, para inaugurar, en el Templo del Café de Jaime Antolín (excelente anfitrión), la exposición pictórica ” Personajes” de Fernando Escobar. Este poemario breve es un regalo que dedico a Fernando. Describo los tres colores básicos (la paleta del pintor), tres pintores ilustres españoles y dos cuadros. Tal es el esquema.
I.- EL AZUL
Azul horizonte, azul siempre.
Si mirando al fondo el fin contemplo,
me encuentro el azul enteramente,
nunca otro color surge en desvelo.
Eterno vigía se esparce leve
por el confín grande de todo sueño,
pues, tras el azul, allá se pierde
el mundo en vapor de algún buñuelo.
Principio del fin, fin del principio,
azulados tonos de lejanía,
me encuentro sólo un precipicio.
Azul abierto alza esa agonía,
suave se culmina, grande en prestigio,
¡color predilecto del alma mía!.
II EL AMARILLO
Otoño amarillo, ¡oh sol cercano!,
¡dorados trigales!, ¡color con brillo!.
¡Resplandeces santo…! ¡Deslumbras tanto…!,
de tu mano tienes todo el hechizo,
las cosas reclaman tener tu encanto,
y en esa esperanza te han bendecido;
oro convertido resultas sagrado,
purpúreo color te ves crecido.
Mas todo el reflejo que nos concedes
nos oculta estrellas, la luna velas,
deshaces la noche y sus mercedes,
resistes ocasos, pero te entregas;
los duendes nocturnos al fin te prenden,
te tienen cautivo, tiñen tu vela.
III EL ROJO
Pigmento violento, lirio rebelde
de alta primavera, llaga encendida,
encrespada aurora, color valiente
que nunca se calla, enardecidas
maneras consiente tu calor fuerte,
resuelta constancia a ti te anima,
sinceridad pura que nadie quiere,
naciste perdiendo valor de rima.
Tu hiriente palabra es prosa suelta,
exclamas, expresas, no tienes verso,
pues no te contienes, desatas lenguas.
Admiro tu fuerza, tu claro fuego,
pero al mundo entero tu cetro altera,
y tarde o temprano te quieren preso.
IV PABLO PICASSO
Enorme mirada, negritud toda
que absorbe la luz, la roba entera
y del puro mundo nos la secuestra;
mirar de un gran pozo de oscura sombra.
Te he admirado, orbe, cúbica rosa,
deshago tus lados, pétalos, telas
que conservan pura toda tu fuerza;
construyo y destruyo, rimo la oda.
Versos a Picasso, egregio toro,
negrura y blancura, perfil doble,
del todo a la nada, del cero al todo.
Versos a tu viento, aire en estoque,
a tu alma incierta sin azul trono,
al genio tan ronco que nos esconde.
V VELAZQUEZ
Maestro eres tú, la luz tú eres,
cota insuperable, pincel supremo,
creador de atmósferas en movimiento,
no sabes de mi alma lo que te debe.
Tan distantes se alzan los siglos leves,
espesos en años, ciertos y viejos,
mas blandos en viento por ser modernos,
que estamos cercanos, pues en mí eres.
Español insigne, eterno artista,
nadie pintó nunca el intocable
ser del invisible aire que, en Las Meninas,
por primera vez se encuentra el Arte,
nadie hasta ti alza lo que se pinta
volumen gracioso presto al mirarse
VI SALVADOR DALI
Nos pintas el tiempo dulce del sueño,
lo real revuelves dándole la vuelta,
bigote erizado, imitas, -pienso-,
al Velázquez viejo que no superas.
Relojes tan blandos caen por su peso,
una Gala pintas con sus esferas
y a un Cristo desde altos muros en el cielo,
la piel del mar una niñita eleva.
Tal parece excéntrica esa locura
si no fuera egregia, majestuosa,
o surrealista cosa sin cura,
que sanar a un loco de tal altura
se me antoja absurdo y de poca honra.
Dile a Dios de mi parte te dé pintura.
VII LAS MENINAS
Quietas están estas Meninas,
posando su cuerpo en regia estancia,
mirando los reyes a quien inclina
su pincel supremo sin importancia.
El Rey que las pinta la Historia digna
dice que lo es en toda esencia,
¡pintor de pintores!, -suprema cita
ser de todos ellos real presencia-.
Hondura de cuadro la mano toca,
el fondo perdido hondo parece,
profundo es su rostro, recia su forma,
mas es la luz pura la que aparece
filtrando su ser, reinando sola,
y sola aireando todo engrandece.
VIII EL GUERNIKA
Blanco y negro cuadro, es la tristeza,
compuesta manera expresa en canto,
no encuentro color, tan sólo el llanto,
la guerra pintó toda la tela.
Veo yo un caballo herido en pena,
y un toro, aguerrido, girando exacto
el justo ademán del asta en dardo,
hendiendo el dolor a España entera.
Llorando una madre sostiene un niño,
triángulo en pico su lengua exclama,
doblado su encanto, muerto y contrito.
Sólo una luz dulce trae esperanza,
cuarenta años tuvo su fuego lindo,
cuarenta desiertos costó apagarla.

