Todos estamos acostumbrados a tener conocidos que viajan detrás de un equipo o la selección nacional del deporte preferido a lugares tanto de la geografía nacional como hacia otras latitudes del mundo, principalmente europeas. Organizan el viaje con otros amigos/as y combinan perfectamente el ocio, el turismo y el deporte (eso sí como visionarios).
En los deportes individuales esto es más complicado porque normalmente solo viaja el deportista, quizás con algún compañero de entrenamientos y, si la competición es muy importante, con su equipo de entrenadores, fisioterapeutas y directivos, pero siempre desde un punto de vista muy profesional.
Pero la semana pasada he comprobado con mi propia experiencia cómo se puede combinar el deporte como parte activa, el turismo acompañado por tus seres más queridos y el negocio de una macrocompetición. Hay ciudades que se han dado cuenta que la celebración de eventos deportivos usando como instalaciones deportivas el reclamo de sus calles mejor engalanadas se ha convertido en un negocio turístico de primer orden. En España tenemos los tímidos intentos de Madrid y Barcelona, pero siguen estando muy lejos de otras ciudades con la misma experiencia en años de organización, pero muy lejos en cuanto a profesionalidad de sus organizadores y en cómo se vuelcan tanto instituciones públicas como el público en general en su Maratón.
La feria del corredor se convierte en un mercado en el que todas las ciudades que se precien turísticamente hablando venden su maratón con sus excelencias o sus particularidades (la que más destaca es la francesa de Médoc en la que unen excelentemente su turismo vitivinícola con la maratón hasta puntos insospechados, http://www.marathondumedoc.com/).
En París viví una experiencia gratificante en todos los sentidos porque deportivamente cumplí mis expectativas con creces, pero como siempre pasa cuando viajas vuelves con una mente más abierta y en este caso con la idea de que España y cualquiera de nuestras ciudades todavía tienen mucho potencial para explotar nuestro turismo combinado con el deporte, uno de los pocos temas que no está en crisis y que me atrevo a decir que su importancia seguirá creciendo entre los más incrédulos, es decir, la práctica de la actividad física va a seguir en aumento por muchos años ya que aquí estamos en pañales con respecto a lo que vemos tanto en otras ciudades españolas como en los países con cierta ventaja culturar de centroeuropa.
He visto a maratonianos como afrontan su reto como si fuera la cosa más importante que han hecho en su vida, a los que se acompañan de sus mujeres haciendo turismo activo y de compras, a los que les desborda de ilusión la simple idea de acabar,…pero a todos les une las mismas ganas de correr su maratón y acabar como héroes por una vez en su vida. El hecho de poder correr por las calles más céntricas de una ciudad como París, de recibir los aplausos gratis y sinceros del público, de sentirse como un ganador al pasar la línea de meta, de mejorar su marca previa,…les llena tanto sus vidas que estos maratonianos estarán siempre enganchados a este estilo de vida.
Como siempre me muero de envidia de ver cómo se trata en otros países el acontecimiento deportivo como algo más que una simple carrera que corta calles y fastidia a los menos sensibles en los que las instituciones simplemente aportan algo de dinero y su presencia para las fotos. Para ellos es su fiesta, uno de los acontecimientos anuales y, por qué no, una fuente de ingresos de primer orden.

