Comunicando los valores con un Logo

Todos hemos vivido en alguna ocasión esas situaciones en las que, al cruzarnos en nuestro camino con algo o alguien del pasado, resurgen en nuestra mente infinidad de recuerdos, sentimientos y sensaciones ¿no es cierto? Así es como funciona nuestra mente, con una especie de “detonaciones de sentimientos en cadena” provocadas por estímulos que no siempre identificamos de forma consciente. Ese mecanismo también se activa cuando como consumidores nos cruzamos con una marca, activando en nuestra mente los valores percibidos por nosotros sobre dicha marca y se ponen en marcha sentimientos, valoraciones, etc. ya sean favorables o desfavorables, pero la gran mayoría son activados de forma inconsciente y sin llamar nuestra atención. ¿Cómo podemos canalizar ese recurso para favorecer a nuestra empresa?

Muchas empresas (y especialmente las PYMES) tienen problemas para transmitir sus verdaderos valores al cliente, es decir, para que el cliente distinga, valore y aprecie aquello que sólo ellos tienen y que en la competencia no encontrarán tan fácilmente. Podría tratarse de todo tipo de valores añadidos, como un servicio exquisito, trabajos profesionales de gran calidad, etc. valores que el cliente apreciaría y estaría dispuesto a pagar, pero siempre que también los considere valiosos.

El primer paso es determinar el nivel de coincidencia de valores entre nuestro cliente objetivo y nuestra empresa, es decir, ¿aprecian los clientes lo valores añadidos que nuestra empresa ofrece? Si los conocen y NO los aprecian tendremos que elegir una de dos, o cambiamos de clientes y buscamos a los que sí los aprecian o cambiamos de valores y ofrecemos los que sí les interesan.

Si los valores añadidos de nuestra empresa coinciden con los demandados por los clientes, tendremos que comunicarlos adecuadamente y de forma constante. El resultado no se ve a la semana ni al mes, se percibe claramente a medio plazo al ponerlo en comparativa con el inicio. Tenemos que saber vender hoy y hacer la marca del mañana, que será la que nos proporcionará los futuros clientes. Por ilustrarlo, piense en un reloj analógico de los de toda la vida (los de agujas) lo que vemos claramente al fijarnos es el movimiento del segundero, eso sería el ahora (las llamadas, los mails que enviamos, el cliente que estamos atendiendo, etc). Si hacemos un esfuerzo y con una mínima paciencia podremos notar que el minutero se ha desplazado, eso sería el día a día, esas acciones que internamente se desarrollan de forma dispersa en cada departamento o con cada cliente, pero que llevan adelantela empresa. Perosin embargo, el movimiento de la aguja que marca la hora no es percibido, incluso al mirarlo detenidamente parece no moverse, pero se mueve a deriva de las anteriores y si la miramos de cuando en cuando sí veremos claramente que se ha movido y ahora indica esos valores añadidos poco a poco, durante el ahora y el día a día.

Por último, comunique siempre sus valores de la forma adecuada al formato y al soporte, todo en la empresa comunica, desde una tarjeta de visita hasta el aspecto de un correo electrónico, todo habla de nosotros, tengámoslo presente siempre y pongámoslo alrededor de nuestra marca, por eso es muy importante disponer de un logo, usarlo siempre y que siempre tenga un aspecto estable en cada comunicación y que sea coherente con nuestra empresa, segmentos y valores.

Te propongo un ejercicio de reflexión rápida, observa los logotipos del mosaico y comprueba lo que  cada uno te sugiere y “lo que detona su imagen en tu mente”, seguro que es mucho más que sólo el nombre. Unos te sugerirán estilos de vida de los usuarios, otros unos mínimos de calidad y fiabilidad, otros la exclusividad, pero todos van cargados de esos valores añadidos que esas marcas han sabido comunicar en cada contacto con su público. Un logo puede ser un simple símbolo con un color, una forma de escribir el nombre o un dibujo, pero siempre es el mismo, de eso se trata.

David Carrascosa Mendoza

Analista de Estrategia Mercantil

Escritor y Articulista

Twitter: @DCarrascosaMend

El método CLAVE®

.

La Publicidad es un Factor Clave para la PYME

Una de las herramientas más populares del marketing es la publicidad, su popularidad la lleva con demasiada frecuencia a ser confundida por algunos con el marketing en sí mismo, es decir, dicen marketing cuando se refieren a publicidad, no obstante esto suele ser así porque es la herramienta más utilizada para llevar a cabo las estrategias de marketing y también es una parte fundamental en cualquier estrategia de marketing.

La publicidad es el conjunto de medios que se emplean para divulgar o extender noticias o hechos, especialmente los de carácter comercial para vender un servicio, un producto o una idea, por lo que muchas PYMES, comercios y autónomos recurren directamente a la publicidad para difundir su actividad sin tener en cuenta otras disciplinas del marketing, tan fundamentales o más que la publicidad, algo que a veces puede deberse a la falta de presupuesto para poder contar con profesionales. Si este es tu caso pero conoces la importancia que el marketing tiene en la vida y la rentabilidad de las empresas, y por eso estás pensando en contratar anuncios o algún tipo de publicidad, debes tener en cuenta algunos asuntos para evitar cometer ciertos errores que sólo servirán para malgastar tu dinero y hacerte pensar que la publicidad no sirve para nada. Para evitarlo te recomiendo tener siempre en cuenta estos aspectos antes de hacerte tú mismo la publicidad.

Antes de nada pon por escrito tu plan, describe brevemente en qué consiste, es decir, dónde está situada comercialmente tu empresa y dónde quieres que esté a medio plazo. Define qué necesitarás para conseguirlo en función de tus medios. Por ilustrarlo, si en lugar de una empresa fuese un viaje deberías definir los puntos de origen y destino y además el camino que seguirás junto con el medio de transporte del que dispones para ese viaje, así podrás prepararte para lo que vas a necesitar. Continúa definiendo el tipo y estilo de empresa que quieres ser, qué quieres transmitir a tus clientes y el tipo de imagen que irradiaras con tu negocio. Para este paso convendrá saber a qué tipo de clientes te vas a dirigir y cómo será más adecuado y efectivo hacerles llegar los mensajes. Recuerda que los mensajes deben plantearse desde la parte que le interesará al cliente y no la que te interese a ti.

La comunicación publicitaria te debe ayudar a posicionar la empresa y debe, como dice Luis Bassat, uno de los mejores publicistas españoles, hay que “vender hoy y construir la marcar para mañana. Para ello siempre es recomendable un trabajo profesional, pero si no puedes permitirte aún servicios de implementación de marketing como los que se ofrecen desde algunas consolidadas consultoras como Fusión Comunicación y Estrategia, o desde sus divisiones especializadas en PYMES como El Método CLAVE® corporación, puedes probar con la técnica de ORA: “Observar, Reflexionar y Aplicar”. Esta técnica consiste en observar las campañas que realizan los grandes profesionales para las empresas y marcas que sí cuentan con planes de Marketing y dinero para llevarlo a cabo. Reflexionar por qué, cómo y cuándo hacen sus campañas y de qué manera las hacen, es decir, qué parecen buscar y querer transmitir y cómo lo hacen. Aplicar esas técnicas, tendencias y sistemas a tu empresa, adaptándolos ala misma. Ten en cuenta que todo influye en la comunicación publicitaria, desde el tipo de personajes o modelos hasta el tipo de música, pasando por los lenguajes usados en función de los soportes y medios. Para explicarlo más fácilmente usaré algunos ejemplos de comunicación publicitaria y técnicas de Marketing.

Cuando Cruzcampo quiso desasociar de la cerveza los prejuicios tradicionales que enmarcaban la bebida con los bebedores desmedidos y la “barriga cervecera”, puso en marcha una estrategia que ha llevado a la marca por un camino estratégicamente pensado y que, a día de hoy, la ha asociado con el deporte al patrocinar a la selección española. Una de sus acciones más subliminares y efectivas, aunque ahora son evidentes al volver la vista atrás, es la transformación de su logotipo. Hace años la imagen era de un hombre tirando a feo, con demasiada barriga cervecera y apoyado en un tonel como quien ya no se mantiene en pie debido ala borrachera. Secomenzó por enderezarle la cabeza y parte de la postura para eliminar esa sensación contraproducente, más tarde se le fue adelgazando, para seguir cerrando el plano del personaje hasta un semiplano, y llegar así a un lenguaje corporal que refleje beber con salud, invitando a quien lo vea a tomar una jarrita con un gesto amigable.

Mercedes Benz era el vehículo por excelencia de las personalidades políticas y empresarios de éxito, pero su rival Audi comenzó una campaña constante y claramente dirigida a las nuevas generaciones que triunfaban económicamente, junto con sus spot minuciosamente estudiados, se dotó a reconocidas figuras públicas de diversos modelos de coches de la nueva etapa Audi, entre ellos estaban famosos futbolistas del Real Madrid y del Barcelona, quienes ahora siempre que eran abordados por periodistas a la salida de los entrenamientos se encontraban a bordo de un Audi. Mercedes entretanto se iba quedando asociada a un cliente más clásico por lo que reaccionó con nuevos vehículos de líneas más agresivas y una nueva campaña en la que aparecen llevando un Mercedes jóvenes conductores de espíritu emprendedor, que no siempre han triunfado en los negocios, pero que disfrutan de su vida y están satisfechos con lo que hacen. También podemos recordar como BMW llamó a los amantes de la conducción deportiva con su campaña “¿Te gusta conducir?” sin ni tan siquiera mostrar un vehículo, tan sólo un brazo en la ventanilla.

Otro ejemplo de cómo gestionar el marketing como concepto está en Repsol, su departamento de Marketing es de los más influyentes internamente. Todo lo que afecte a la imagen de una estación de servicio debe ser aprobado por Marketing antes que por el departamento afectado por ese proyecto, porque todo influye en la experiencia cliente, desde la iluminación del establecimiento hasta los colores, pasando por la altura del mostrador, la colocación de las estanterías, etc.

Por lo tanto, si estás pensando en hacer tu propia publicidad piensa en que nada es casual, todo importa, desde las imágenes que utilices hasta el soporte o medio de comunicación que elijas. No te plantees la publicidad como algo puntual sino como una actividad constante. No realices acciones dispersas, sino encadenadas y vinculadas. Adapta el mensaje al medio y al soporte, por ejemplo con la radio debes estimular el oído mientras que en una revista el cliente objetivo estará leyendo y puedes incluir más información. Las vallas son como Post it gigantes para recordar cosas mientras el reparto de octavillas es para cosas cercanas al domicilio. Pero sobre todo, piensa bien el mensaje, generalmente es preferible centrar al cliente el algo concreto, como si pusiésemos un foco sobre algo, antes que saturarlos con una lista de todo lo que hacemos o vendemos.

En cualquier caso, trabajar con profesionales del marketing no tiene porque ser caro, en realidad es una inversión de frutos positivos a medio plazo. No esperes milagros inmediatos, espera crecimiento constante y direccionado hacia donde tu empresa los necesita. ¿Sería Coca-Cola el mismo icono mundial si sólo hiciese publicidad diciendo lo que refresca? ¿Significaría Rolex lo mismo si su publicidad sólo vendiese “relojes de lujo” en lugar de asociarlos a ciertos estilos de vida elitista? Con la publicidad, como con cualquier herramienta, lo importante es saber cómo se usa y darle el uso adecuado.

David Carrascosa Mendoza

Analista de Estrategia Mercantil

Escritor y Articulista

Twitter: @DCarrascosaMend

El método CLAVE®

Cómo Delegar Responsabilidades Sin Perder El Control Directivo

El crecimiento de un proyecto empresarial o profesional puede verse ralentizado, bloqueado o incluso destruido cuando se hace necesario empezar a delegar para crecer, pero el miedo a perder el control por parte de la Dirección lleva a la empresa a situaciones de ejecución catastrófica que pueden acabar con ella siendo pasto, precisamente, de los miedos que pretendía evitar. No existe una forma de Delegar buena o mala de por sí, sino que más bien diríamos que existen formas adecuadas o inadecuadas en función de diversas variables que debemos tener en cuenta.  

El Sr. Martínez se dedicaba al transporte mediante rutas fijas por adjudicación privada para servicios de logística. Su buen servicio llevo a su cliente a proponer que se encargase de todas las rutas dela provincia. Paraello el Sr. Martínez contrató a algunas personas y adquirió nuevos camiones, todos los días reunía a sus conductores y les revisaba los horarios, kilómetros, etc. porque temía ser engañado. Más adelante, le adjudicaron rutas por todo el país y algunos conductores tuvieron que hacer rutas de varios días y, para no perder el control de su negocio, el Sr. Martínez contrató una persona para vigilar al personal. El Controller de la empresa se dedicó a cruzar los datos de facturas de viajes con las rutas previstas. En cierta ocasión un conductor fue reprendido y puesto bajo sospecha por tener una factura de gasoil de una estación de servicio que se encontraba fuera de su ruta en una carretera cercana a la misma. El conductor indicó que la carretera principal había sido cortada por accidente y debió dar un rodeo para cumplir con las entregas en plazo, algo que se demostró cierto. El Controller contratado para vigilar también hacía viajes secretos, comiendo en los mismos sitios para comprobar que las facturas no eran infladas y descubrió que un conductor incluía con frecuencia un café en la factura que, según el camarero del restaurante, no se tomaba nunca. Interrogado por el hecho el conductor dijo que efectivamente nunca tomaba café, pero que era el equivalente a la propina que dejaba en el restaurante. Gracias a la labor del vigilante la empresa rebajó los gastos inadecuados de todos los conductores en 50€ totales al mes, aunque para ello el Sr. Martínez gasto más de 1.800€ cada mes en pagar al vigilante, pero para él lo importante era que los conductores no creyesen que era tonto sin importar el coste. Su obsesión le llevó a medir incluso el desgaste de los neumáticos porque alguien le dijo que en otra empresa un conductor sustituyó en una ocasión los neumáticos nuevos por viejos para sacarse un dinero con su venta. En consecuencia los conductores comenzaron a dejar de sentirse parte de aquel proyecto expansivo y se limitaron a hacer las entregas pactadas sin más implicación. Comenzaron a formar parte de los problemas abandonando poco a poco su contribución en las soluciones. Al poco tiempo el cliente le comunicó al Sr. Martínez el cese de la adjudicación de rutas, debido a la pérdida del buen servicio que motivó las adjudicaciones de las mismas y debido también a las numerosas quejas que el cliente final remitía a la empresa que contrató al Sr. Martínez. Debido a todo esto se despidió a la mayoría de los conductores, el Sr. Martínez tuvo que pagar las indemnizaciones que marca La Ley, vendió parte de la flota de camiones que ya no necesitaban por un 60% del precio que él había pagado meses antes.

¿Cómo podemos saber cuál es la forma adecuada de delegar? Para eso lo primero que debemos determinar es qué es delegar. En una empresa tal vez se aprecie mejor la dimensión de delegar si se dice lo que no es. Delegar no es encargar, aunque al encargar sí se delega; Delegar no es ordenar, aunque al ordenar también se delega; Delegar no es exigir responsabilidad, aunque para exigir responsabilidad se debe delegar; Delegar tampoco es ser menos jefe o desentenderse de los asuntos, pero tiene un poco de todo porque según el diccionario, la palabra delegar significa: “Dar una persona facultad o poder para que la represente y los ejerza en nombre del otorgante” Para delegar adecuadamente necesitaremos hacer un ejercicio interno de sinceridad con nosotros mismos y preguntarnos por qué o para qué tengo que delegar; hasta qué grado me gustaría delegar y qué riesgos estoy dispuesto a asumir al delegar. También convendrá determinar qué vamos a delegar y qué no, y hasta qué niveles llegará la autonomía para su desarrollo. Por ejemplo podemos decidir delegar tareas, funciones, responsabilidades o incluso autoridad y poderes.

Los motivos por los que tengamos que delegar no van a influir en el resultado final, ya que ese resultado y control dependerán más de la forma en que delegamos que del motivo que nos lleve a hacerlo. Entre los motivos o razones más frecuentes se encuentran la falta de tiempo, carencia del conocimiento adecuado para ejecutar esas funciones, la necesidad que impone la distancia, ser empujado a realizar funciones de mayor valor para el proyecto que se está desarrollando, etc. Con independencia de los motivos, lo normal será que no queramos perder el control y la dirección de nuestra empresa o proyecto, lo que puede llegar a convertir el delegar en  ansiedad y angustia por el miedo o la inseguridad. Esto normalmente suele llevar a cometer los peores errores que acaban tumbando de plano los proyectos y a veces costando mucho dinero a la empresa.

Los errores más frecuentes al delegar están relacionados en primer lugar con la proporcionalidad adecuada y la confianza, tanto por exceso como por defecto, y en segundo lugar con la aplicación de controles inadecuados e incluso a veces contraproducentes para el objetivo buscado. La necesidad de delegar suele deberse al crecimiento y es ese crecimiento el que va dejando obsoletas muchas costumbres y normas. Para ilustrarlo usaré el ejemplo de un niño pequeño al cual se le compra un zapato de su número de pie, digamos un 24, y en poco tiempo ya se le ha quedado pequeño y entonces debemos comprar un 25 ó un 26. ¿Podríamos decir que comprar el 24 fue un error? Claro que no, eso era lo que necesitaba entonces. ¿Y que pasaría si intentásemos usar siempre el 24 porque ese “es el correcto” y no se cambia de zapato por más que crezca el niño? Efectivamente, cada etapa de la empresa tiene sus sistemas de control y elegirlos bien es fundamental.

Conclusión: La incertidumbre, los miedos y los riesgos forman parte de la empresa y crecer implica delegar, y saber delegar lleva consigo decidir los valores de referencia a impulsar y qué índices serán los que muestren su desarrollo. Delegar es ceder partes de nuestro negocio a terceros para ejecutar otras de más valor que sólo podemos hacer nosotros, pondré un ejemplo exagerado para explicarlo mejor, todos sabemos hacer fotocopias, pero para que la empresa crezca hay que ponerse a dirigir y poner a alguien a hacer esas fotocopias. Delegar sin perder el control directivo es saber elegir qué funciones se deben hacer para seguir creciendo y que funciones son “fotocopias” y se deben ir dejando en manos de otros, aceptando que nadie hará ese trabajo exactamente igual que lo haríamos nosotros.

 

David Carrascosa Mendoza

Analista de estrategia y escritor

El método CLAVE®

Twitter: @DCarrascosaMend

 

 

Los Clientes Compran Más Si Pueden “Deshacer” Fácilmente Sus Errores

Uno de los factores claves en el cliente para tomar su decisión de compra es la confianza, mentalmente relegada por el promotor de la venta a puestos inferiores frente al factor precio, llegando a unos niveles tan obsesivos en los que a menudo ya nada importa, salvo vender los productos los más barato posible. Es cierto que el precio siempre es importante, pero no debemos aislarlo del contexto y del entorno sacrificando el todo por el precio más bajo, la mayoría de los nuevos clientes casi siempre son atraídos por el precio, pero son conservados y mantenidos por la confianza, es decir, por la seguridad mental que les otorga su decisión de compra y la tranquilidad de que la misma no les acarreará problemas que les lleven a situaciones desagradables.

¿Comerías en un restaurante “superbarato” sabiendo que la comida está en mal estado o que las cucarachas han compartido despensa con ella? ¿Repararías los frenos de tu coche en un taller “superbarato” si tienes la impresión de que “no distinguen un coche de una pandereta”? ¿Comprarías un juguete “superbarato” a tu bebé sabiendo que está fabricado con productos de nocivos que se diluyen y desprenden en contacto con la piel? Si has contestado que no a estas preguntas es que para ti también es más importante la confianza y la tranquilidad que el precio “superbarato”. Claro está que se trataba situaciones exageradas y que el mercado tiene unas regulaciones legales que tratan de impedir esas situaciones, pero las regulaciones que impone el subconsciente del cliente son mucho más exigentes que las legales que impone cualquier Gobierno. Por ejemplo, algunos comercios de ropa sólo admiten las devoluciones y cambios que les obliga la La Ley, mientras que en otros aceptan la devolución total e incluso reintegran el dinero en su totalidad, pudiendo el cliente coger su dinero y acudir a la competencia directamente. Por ejemplo, El Corte Inglés fue pionero en publicitar aquello de “si no queda satisfecho le devolvemos su dinero” y quién es su sano juicio “comercial” diría que El Corte Inglés es un fracaso de políticas de venta. Es decir, si la mente del consumidor fuese un software informático, la tecla “deshacer” sería determinante para contribuir a aumentar las ventas.

¿Cómo puede ser rentable ofrecer al cliente la posibilidad de devoluciones 100% sin limitaciones? Las pérdidas generadas por el coste de las devoluciones son compensadas con el crecimiento de las ventas debido a la confianza aumentada de los clientes. El hecho de poder devolver o “deshacer” las compras posteriormente hace que el proceso mental de compra sea más sencillo, impulsivo y frecuente al saber que la decisión que se tome no es definitiva y podrá ser reparada. Evidentemente el número de devoluciones aumenta pero las ventas aumentan en mayor porcentaje, por lo que la proporción ventas-devoluciones disminuye, mejorando de esta manera los beneficios globales.

Lógicamente, no es lo mismo vender ropa o zapatos que dedicarse a las instalaciones eléctricas o la fontanería, en las que una vez concluido el trabajo no se puede “deshacer” al estado anterior, pero lo que si se puede conseguir en cualquier actividad es mejorar la transmisión de confianza al cliente para reforzar la seguridad mental que les otorga su decisión de compra y la tranquilidad de que la misma no les acarreará problemas que les lleven a situaciones desagradables. Pero para mejorar esa confianza del cliente en nuestra marca o empresa y en consecuencia mejorar la facturación, es recomendable contar con asesoramiento profesional externo, porque muchas veces con la empresa tendemos a ser paternalistas y a justificar los puntos débiles en lugar de tomar medidas para que dejen de serlo, aunque muchas veces el punto más débil es el que Gary Hamel (uno de los pensadores de negocios más influyentes del mundo y autor del libro “Lo que importa ahora”) supo describir acertadamente al decir que muchos directivos creen que aquello que ellos no saben es que no merece la pena saberlo.

 

David Carrascosa Mendoza

Analista de estrategia y escritor

El método CLAVE®

Twitter: @DCarrascosaMend

Cómo Rentabilizar El Tiempo En Seis Pasos

No hace mucho que escuché a un Agente de Bolsa decir que lo más valioso que tiene el ser humano no es el dinero, sino el tiempo. Por mi parte estaba obligado a coincidir con él en esta valoración, ya que cuando escribí el libro “El método CLAVE para la empresa” hice referencia a la importancia del tiempo por encima del dinero en la página 25 al señalar “el dinero viene y va, el tiempo sólo se va, no lo malgastes en misiones imposibles”. Por eso y para estrenar el año que siempre va acompañado de buenas intenciones, propósitos y proyectos tenemos que comenzar por administrar el tiempo de forma que no caigamos en las trampas que nos harán malgastarlo y, en consecuencia, malgastar nuestro dinero.

Para empezar nos debemos mentalizar sobre que el tiempo es un recurso único, nos lo entregan al nacer pero no nos dicen el “saldo disponible”. No se puede acumular como el dinero y siempre va mermando, por eso saber administrarlo es fundamental para rentabilizar todo lo demás, incluido el dinero. Administrar adecuadamente el tiempo es una cuestión de hábito, generalmente son los malos hábitos los que sin ser percibidos se han implantado en nuestra actividad bajo el espejismo de ser necesarios o de ser lo más adecuado, por eso debemos comenzar a modificarlos. Malos hábitos son por ejemplo, dejar las cosas para el último momento, no delegar porque “tardo más en enseñar a otro que en hacerlo yo”, querer hacer demasiadas cosas a la vez, cálculos surrealistas para el tiempo de las tareas, etc. Vamos a cambiarlo con este ejercicio en seis pasos consecutivos y por orden.

Paso 1º –   Identificar las fugas de tiempo. Se honesto contigo mismo, haz una lista de las cosas que normalmente te roban el tiempo y ordénalas. Lo normal y humano será que en los primeros puestos coloques las influencias externas y en los últimos las cosas que dependen de ti. Una vez concluida la lista analízala y medita sobre ella y escribe a modo de titulares tus intenciones en otra lista paralela, empieza por poner remedio a lo que depende al 100% de ti mismo y después ve ajustando los asuntos que dependen mayoritariamente de tu influencia en orden inverso, es decir, los que más dependen de ti primero y los que menos después.

Paso 2º – Establecer prioridades en los trabajos o tareas. Vivimos en la sociedad de la inmediatez, equivocadamente entendemos conectividad con disponibilidad, cuando se envía un correo electrónico o un WhatsApp se espera una respuesta inmediata y nos olvidamos de que tal vez esté conduciendo o en una reunión o, simplemente, atendiendo a otra persona. Si trasladásemos la conectividad al mundo real los asuntos acudirían a la expendedora de “su turno”, pero en el mundo virtual todos los asuntos hablan a la vez. Establece las prioridades según tus propios criterios que podrían ser por ejemplo: corto plazo – largo plazo; necesario – innecesario; clientes – compañeros; aunque personalmente yo utilizo el sistema que indiqué en el artículo: “Como desconectar del trabajo y descansar” basado en 1º U+I (Urgente+Importante); 2º U (Urgente); 3º I (Importante) y 4º C (Corriente).

Paso 3º – Calcule el valor de tiempo. Asignar un valor a algo intangible sirve para otórgale importancia y como forma de clasificación y medida. Puedes usar el criterio que más se ajuste a tu actividad o estilo de vida. Puede ser: Tus ingresos de un periodo (mes/año) dividido entre los días laborales del mismo y el resultado dividido entre las horas laborables, así obtendrás el valor de una hora; también puedes calcularlo por las cosas que dejas de hacer, y no me refiero sólo al coste de oportunidad implícito, sino a lo que de verdad estarías haciendo; El tiempo, como tantas cosas, adquiere más valor cuanto menos se tiene, aunque irónicamente muchas veces no se tiene tiempo porque no lo valoramos.

Paso 5º- Establece límites de tiempo. Si no estamos dispuestos pagar lo que sea por algo, ¿por qué estamos dedicando el tiempo que sea a cualquier asunto? Utiliza la mentalidad de un comprador de subasta, ¿hasta dónde pujaras? Para establecer tu puja máxima debes otorgar un valor y establecer un tope. La Ley de Parkinson dice: “El trabajo se expande para llenar todo el tiempo disponible” a lo que yo le añadiría que además funciona por el principio de lo vasos comunicantes.

Paso 6º – Rentabiliza el tiempo. Trabajar más no significa trabajar mejor ni ser más rentable. No postergues las decisiones, la indecisión es un ladrón de tiempo; delega adecuadamente sabiendo que lo importante es que las tareas se realicen y no tanto el que sean realizadas a tu imagen y semejanza; evita desplazamientos innecesarios y amortiza los necesarios, a mayor distancia más necesario resulta “aprovechar el viaje”

David Carrascosa Mendoza

Analista de estrategia y escritor

El método CLAVE®

Twitter: @DCarrascosaMend

Cinco Pasos Fundamentales Para Dirigir Una Negociación

Se acerca el final del año y con él llega a las empresas todo tipo de negociaciones y conversaciones, contratos con clientes que pueden renovarse o perderse, alianzas y acuerdos con otras empresas para ser más competitivos, temas salariales, etc. Aunque tal y como está el mercado, también sobra decir que cualquier visita comercial para un simple pedido se convierte en una negociación en toda regla en la que cada parte busca arañar alguna ventaja adicional. Por todo eso este mes de diciembre parece más adecuado que cualquier otro para dedicarle unas líneas a explicar los cinco pasos fundamentales para dirigir una negociación.

Negociar no siempre es cuestión de fuerza

Antes de iniciar una reunión debemos tener claro dónde queremos llegar, es decir, en qué nivel consideraremos que nos resulta beneficioso el acuerdo o la operación, y debemos ser realistas enla pretensión. Conesto claro podemos iniciar el camino. Será importante expresarnos de forma que nuestro interlocutor nos entienda claramente, por ejemplo, un lenguaje demasiado rebuscado o técnico cuando no procede es tan perjudicial como un exceso de confianza no otorgada o tan dañino como expresarse de forma que se devalúe nuestra capacidad profesional. Con esto en mente podemos comenzar.

   PASO 1. NEGOCIAR CON LA PERSONA CORRECTA. Pregúntate a ti mismo ¿Quiénes son aquí las personas responsables? ¿Quiénes toman las decisiones? No siempre la persona que nos recibe es la que decidirá, por eso no gastemos munición disparando al aire, hagamos todo lo posible por llegar a la persona que decide. Es tan frecuente como equivocado ofrecer ciertos datos para que sean transmitidos a quien decide con la esperanza de despertar expectativas que le interesen, desgraciadamente y al ser recibidos fuera de contexto, para lo que servirán es para generar suposiciones sobre lo que queremos conseguir, lo que nos llevará a ser bloqueado por secretarias, encargados y todo tipo de “filtros”. ¿Estamos ante la persona adecuada? Entonces sigamos.

   PASO 2.  DESCUBRA CUANTO ANTES LAS MOTIVACIONES Y LOS ASUNTOS A LOS QUE LA OTRA PARTE LE OTORGA EL VALOR. Observar discretamente, escudriñar el entorno y las señales que el mismo ofrece, escuchar antes de hablar y leer entre líneas cuando nos hablan servirá para determinar qué argumentos o enfoques usar. Si estamos en el “terreno” de nuestro interlocutor su escritorio, paredes, etc. nos hablarán de él. Además, su estilo de vestir y su aspecto también nos ofrecen información. Su conversación y sus preguntas revelarán sus intereses para con nosotros, y siempre debemos tener preparadas preguntas concretas que sirvan para extraer información, por ejemplo negociando un precio podemos preguntar sobre lo qué considera más valioso, el precio o la calidad, etc. ¿Tenemos su perfil claro? Entonces sigamos.

   PASO 3. CLARIFICAR LAS NECESIDADES BÁSICAS DE LA OTRA PARTE Y AISLARLAS EN RELACIÓN A LO ACCESORIO. Los clientes, y en general la otra parte en una negociación, no siempre tienen claro lo que necesitan y pocas veces han dedicado tiempo a analizar lo que les conviene. Suelen tener puntos preconcebidos, informaciones sesgadas y sobre valoraciones parciales de ciertos enfoques del asunto en detrimento de otros enfoques que pueden ser más interesantes para ellos, pero que los desconocen. Para este paso debemos tener preparadas algunas preguntas clarificadoras cuya respuesta por parte del cliente le vayan dirigiendo hacia nuestro terreno. Incítale a pensar de forma activa utilizando preguntas como respuesta cuando sea necesario. ¿Ha quedado al descubierto por parte de tu interlocutor lo que de verdad importa para él y lo que es sacrificable? Entonces sigamos.

   PASO 4. DESPIERTA LA CONFIANZA Y CONTROLA LA CONVERSACIÓN SIN QUE SE NOTE. Las preguntas serias y la conversación profesional generan confianza, evita la charla intranscendente, puede ser útil para romper el hielo del primer minuto pero después es perjudicial porque transmite falta de interés y despreocupación. Utiliza expresiones que tranquilicen los intereses de la otra parte, que denoten claramente lo que tu interlocutor ganará con el acuerdo que propones, desliza ejemplos ilustrativos sin demasiados detalles y sin que sean de por sí el argumento. Mediante el uso de preguntas adecuadas puedes mantener el control de la conversación en los campos que te interesan, recuerda que una conversación la domina siempre quien pregunta y no quien contesta. De esta manera llevarás a la otra parte allí adonde te interesa pero sin que se sienta manipulado ni presionado mientras nos ganamos su confianza. ¿Ya está alcanzado el nivel de flexión que buscábamos en la otra parte? Entonces busquemos el cierre.

   PASO 5. CIERRA EL TRATO. Centra la conversación en lo que la otra parte conseguirá mejorar, haz un breve resumen conciso y puntualizado de las motivaciones y necesidades que detectaste en el paso 2 y 3, y de cómo este acuerdo u operación los va a resolver para la otra parte. Repite los argumentos, razones, detalles o lo que corresponda repetir y que sirvieron para generar  la confianza del paso 4. Ten preparadas dos o tres preguntas finales de respuesta corta, pero que sitúen a la otra parte en positivo y cierra el acuerdo con el estilo adecuado al perfil que te hiciste de la otra parte en el paso 2, con algunos será extender la mano y preguntar “entonces…¿hay trato?” y con otros tal vez sea preguntar “¿Cuando lo quieres tener aquí?” Un buen cierre de negociación se parece mucho en espíritu a ese “alegato final” que tantas veces vemos hacer a los abogados de las películas, con preguntas retóricas y direccionando el pensamiento del jurado que le escucha.

Como norma general para lograr el buen fin de cualquier negociación o proceso de venta, debemos tener presente no criticar jamás las respuestas o argumentos de nuestros clientes o interlocutores, si confundimos rebatir argumentalmente con hacer sentir a la otra parte como un idiota, un ignorante o algo peor, rara vez obtendremos el resultado que nos hubiera gustado. Como dije en un artículo anterior, a veces debemos elegir entre tener clientes o tener razón.

David Carrascosa Mendoza

Analista de estrategia y escritor

El método CLAVE®

Twitter: @DCarrascosaMend

 

Cinco formas de encontrar nuevas ideas y soluciones

Todos necesitamos ideas nuevas para nuestro trabajo

Todos necesitamos renovar nuestras ideas, el mundo y la sociedad están cambiando permanentemente, lo que en sí mismo no tiene por qué ser ni bueno ni malo, simplemente sucede y no podemos evitarlo. Eso hace que con frecuencia nuestros argumentos de venta, nuestros planteamientos de empresa y nuestro “hábitat comercial habitual” se vayan quedando obsoletos, incluso sin percatarnos de ello o, pero aun, negándonos a verlo.  Por eso todos necesitamos ideas nuevas para nuestro trabajo casi permanentemente, ¿dónde las podemos encontrar?

1.- OBSERVAR Y ADAPTAR.  Si un vendedor de nuestra empresa o una empresa de la competencia está aplicando una nueva idea y el éxito es manifiesto no la critiques, mejor pruébala. Observa y adapta la idea a tu situación de negocio, modifícala para poder aprovecharla en tu sector con tus clientes o con tu producto.

2.- LEE ASIDUAMENTE. Existen revistas especializadas en cada sector, publicaciones, libros, biografías, blogs y sitios de Internet. Busca intencionadamente ideas nuevas e incluso fragmentos de ideas cada vez que estés leyendo. Recuerda que donde muchos ven problemas otros encuentran soluciones que les hacen ricos.

3.- HABLA DE TUS PROBLEMAS. Habla y conversa sobre tus problemas y las dificultades que encuentras para llevar a cabo tus proyectos, pero no lo conviertas en argumento de queja, conviértelo en una conversación constructiva con amigos y otros profesionales de confianza. A menudo basta con hablar abiertamente de los problemas y dificultades para que surjan nuevas ideas o con alguien que no esté tan implicado te plantee desde fuera nuevos enfoques que se conviertan en caminos y soluciones.

4.- ESCUCHA A TUS CLIENTES Y TUS EMPLEADOS MÁS IMPLICADOS. ¿Qué “otros” usos hace tu cliente del producto? ¿Qué quejas tiene, especialmente las del tipo  ”no me sirve para…” o “lo que me haría falta es…”? ¿Qué sistema de ventas usan tus mejores vendedores?  Muchas veces las mejores ideas se presentan disfrazadas de lamentos.

5.- REFLEXIONA. Tómate el tiempo necesario para centrarte en el problema y buscar posibles soluciones, estima su resultado más previsible en caso de ser aplicada, estudia su viabilidad y si tienes altas probabilidades de éxito, ponlo en marcha.

En definitiva, las nuevas ideas abren nuevos caminos y aportan nuevas soluciones. Tal y como dijo Albert Einstein: “En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

David Carrascosa Mendoza

Analista de estrategia y escritor

El método CLAVE®

Twitter: @DCarrascosaMend

EL MILAGRO DEL MARKETING vs. EL MARKETING MILAGROSO

Aunque cada día el marketing está más extendido como disciplina de trabajo y como herramienta de peso específico en las empresas, siguen existiendo numerosas confusiones sobre su utilidad y funciones, especialmente en las PYMES y pequeños comercios. Con frecuencia se confunde el marketing con la publicidad en sí, o se le atribuyen poderes o maldades que podríamos clasificar de pintorescas, pero lo más triste es que muchísimas PYMES acuden en busca del marketing cuando están agonizando, como si el marketing fuera un brebaje milagroso que salvará su negocio y solucionará la facturación con una varita mágica.

El marketing no es un remedio milagroso instantáneo

El marketing no es un remedio milagroso instantáneo, pero con un plan estratégico adecuado que nos marque el camino y partiendo de nuestra situación de real de capacidad de respuesta comercial y de aguante financiero pueden conseguirse aparentes milagros. No obstante casi nada tiene efecto en horas o días, al igual que en un superpetrolero transcurren 30 minutos desde que se gira el timón hasta que la nave comienza a virar. El caso de Mc Donald`s es uno de esos ejemplos. En el último trimestre de 2002 Mc Donald`s presentó unas perdidas de 343,8 millones de dólares, era la primera vez en sus 48 años que la empresa tenía números rojos. Contaban con más de 30.000 restaurantes en más de 100 países y cada día atendían a unos 47 millones de clientes, aun así su crecimiento estaba estancado.

Tal vez, si se hubiesen dejado llevar por la naturaleza humana en la que siempre la culpa es de los demás habrían dicho: “esto es por culpa de las demandas por obesidad” “esto va a ser por culpa de los antiglobalización que atacan nuestros establecimientos y los destruyen en muchos países” o seguirían suponiendo y suponiendo lo que ellos creen que debía serla causa. Posiblementela culpabilidad estaría tan repartida como el polen en primavera, pero decidieron invertir en buscar soluciones.

Mc Donald`s decidió preparar su negocio para el fast food del Siglo XXI. Crearon un eslogan internacional (I´m lovin`it) y decidieron revisar todo su negocio, desde la decoración, la composición de los productos, su presentación, el merchandising, los uniformes, etc, etc. y decidieron poner su plan en marcha. Se tardó un semestre completo para frenar la tendencia de los números rojos, durante ese periodo siguieron las pérdidas (el giro del superpetrolero). Un año después empezaron a aparecer tímidas ganancias.

Eso sucedía entre 2002 y 2003. En 2011, casi 10 años después, tan solo en España Mc Donald`s presentó unas ventas de 928 millones de euros, un 9% más que en 2010. La compañía prevé invertir 160 millones de euros en abrir nuevos restaurantes en España. Estos resultados son la materialización de sus líneas estratégicas y de saber que el marketing puede hacer milagros, pero que no es un remedio milagroso que te salva en el último momento y en cuestión de días o semanas.

Recientemente en El método CLAVE® hemos llevado a cabo una encuesta entre los lectores de un medio digital, la pregunta es “Utiliza en su empresa un plan estratégico de posicionamiento” y se ofrecen cinco posibles respuestas que hasta ahora arrojan estos resultados:

  • (el 20.00 %);
  • No (el 21.25 %);
  • Vamos improvisando (el 21.25 %);
  • Usamos la intuición (el 18.75 %)
  • No creo en el marketing (el 18.75 %).

Sin sacar la lupa ya podría decirse que, con crisis o sin crisis, entorno al 25% de las empresas de la muestra tienen garantizado el fracaso. Un plan de marketing viable no asegura el éxito de la empresa, ya que existen más factores influyentes que deberán ser contemplados en el plan estratégico, pero carecer de un plan (o incluso no creer en el marketing) hará extremadamente difícil que una PYME sobreviva.

Ahora más que nunca la PYME necesita tener un plan de marketing y, debido a la crisis, el plan debe ser revisado con frecuencia para reajustarlo a los cambios.

 

David Carrascosa Mendoza

Analista de estrategia y escritor

El método CLAVE®

Twitter: @DCarrascosaMend

Los cinco sentidos del Marketing triangular

Es muy posible que las vacaciones de verano generen en muchos la idea de que estamos en la mitad del año, aunque la obvia realidad es que ya sólo quedan cuatro meses para acabar el 2012 contando desde el  1 de septiembre. Si le restamos los días de festividades y vacaciones navideñas más los festivos de octubre y principios de diciembre nos encontramos con que nos quedan tres meses efectivos para completar los objetivos de 2012. Eso hace que en la mayoría de las empresas este periodo sea el de más estrés productivo, el de los mayores temores al despido o incluso el trimestre que marcará la diferencia entre el cierre o seguir, una buena parte de esa producción va a depender de los lanzamientos promocionales,  de las campañas de publicidad y en general de las acciones de marketing, con especial atención al periodo navideño en algunos sectores.

Los sentidos se deben aplicar de forma triangular en el marketing

Por eso este mes debo hacer un recordatorio sobre los cinco sentidos del marketing en sus principales dimensiones. Todos sabemos que los cinco sentidos son el oído, el olfato, la vista, el tacto, y el gusto. Los sentidos se deben aplicar de forma triangular en el marketing, es decir, desde cada uno de los tres lados del triángulo. Los expondré de uno en uno.

El primer lado del triángulo es la base del mismo y por lo tanto fundamental, tanto si desarrollamos una campaña como si se trata de planificar una acción individual debemos plantear la base teniendo en cuenta los cinco sentidos, aunque en la base de este triángulo los usamos en sentido figurado. El oído: Es fundamental tener activado “el oído de la empresa” y haber dedicado tiempo y recursos a oír a nuestro cliente, sus quejas, sus sugerencias, sus necesidades, etc. Así conoceremos mejor sus expectativas para con nuestra empresa. El olfato: Con los datos e información obtenidos al escuchar al cliente debemos activar “el olfato de la empresa” para detectar posibles nichos de mercado, nuevas funciones o actividades que se demandan, qué acciones serán las mejores, etc. La vista: Este sentido nos permitirá sentar las bases del planteamiento argumental, la vista comercial nos permitirá desarrollar un enfoque que resulte atractivo desde el lado del cliente. El tacto: Con independencia de cuál sea nuestro target, debemos tener presente que las decisiones de compra generalmente las realizan personas, que aunque no lo queramos se ven influenciadas por sus propios pensamientos políticos, sociales, religiosos, etc., por lo que deberemos emplear el tacto para no generar efectos adversos a los buscados. El gusto: Conviene recordar que según los estudios realizados en los entornos publicitarios, las personas recuerdan mejor los productos, anuncios, eventos, etc., que se encuentran dentro de lo que se considera mayoritariamente “buen gusto”, así como los que son divertidos sin ser para ello soeces.

El segundo lado del triángulo es el enfoque desde el producto o servicio, es decir, qué estimula mejor y de qué forma lo hace. En este caso nos centramos en el servicio o producto es sí mismo, por ejemplo, un producto alimenticio como el pan estimula el gusto con el sabor, pero también puede estimular el olfato con su olor a recién hecho o el oído con el crujir de su corteza al presionarlo ligeramente con los dedos, pero también puede estimular la vista con un aspecto apetitoso o el tacto al sentir como se rompe al partir un pedazo con las manos. Debemos valorar con cuál nos quedamos, en cuál vamos a centrarla argumentación. Siguiendo con el ejemplo del pan puede que se trate de un sabor tradicional que conviene destacar o tal vez su cualidad más destacada sea que tras muchas horas sigue crujiente como recién hecho. En cualquier caso buscaremos el sentido más favorecido por el producto o servicio para dirigir allí la argumentación.

El tercer lado del triángulo de los cinco sentidos del marketing es el de los soportes de la campaña. Tanto al realizar un evento, una acción específica o una campaña de marketing completa debemos adecuar el mensaje y el contenido al soporte o a los soportes que empleemos. Aunque sea algo evidente, no siempre se tiene en cuenta que cada soporte se dirige a un sentido diferente. Por ejemplo, un anuncio realizado en un soporte destinado a la lectura como es la prensa lo podemos aprovechar para añadir una imagen con alguna información escrita adicional y breves mensajes que refuercen el argumento de venta, centrándonos así en la vista, mientras que el mismo producto en un anuncio que se emita en radio deberá contar con una voz de timbre y tono adecuada según el producto, y que “nos cuente”, con un mensaje sencillo y fácil de seguir sus ventajas destacables, acompañado de los sonidos y la música apropiada para el mismo, centrando así la estrategia en el oído. Es conveniente adecuar el contenido a cada soporte, al igual que si de lo que se trata es de una presentación “a pie de calle” o cualquier otra acción de marketing de interactuación con nuestro cliente, debemos adaptar nuestra comunicación. Estas acciones ofrecen un soporte aventajado para aprovecharlo y estimular el gusto, el tacto o el olfato, algo que en otros soportes puede resulta más caro y difícil.

En cualquier caso siempre es recomendable contar con un plan de marketing, exclusivo y adaptado a nuestra capacidad como empresa para desarrollarlo, tanto a la capacidad financiera como a la capacidad de ejecución y respuesta. No hay nada peor para un producto o servicio que generar unas expectativas en el cliente que no sea capaz de satisfacer. Un plan de marketing puede evitar esos resultados indeseables y no es algo exclusivo de las grandes empresas o marcas, sino que es algo imprescindible para cualquier empresa sin importar el tamaño, ya sea una PYME o sea un profesional liberal, un plan de marketing es tan necesario como lo es un plan de viabilidad financiera.

David Carrascosa Mendoza

Analista de Estrategia Mercantil

Escritor

El método CLAVE® para la empresa

Twitter: @DCarrascosaMend

La preocupación no tiene límites

El mes de agosto es el mes más popular para tomarse vacaciones. Hace ahora un año escribí el artículo “Cómo desconectar del trabajo y descansar” enfocado al problema que supone no poder desconectar, porque siempre hay algo que hacer y porque solemos tener demasiados frentes laborales abiertos a la vez. Me sorprende que durante todo el año ese artículo haya permanecido arriba en la columna automática del blog que ordena lo más leído. También me sorprende al mirar las estadísticas que la frase mas habitual a buscar sea precisamente “Como desconectar del trabajo” (con sus leves variantes). Esto me hace pensar que en este momento la desconexión que se busca está más relacionada con los problemas y las preocupaciones que con el trabajo en sí, aunque sea el trabajo el causante de las mismas, en esa situación tal vez ayude más un artículo que escribí para G2mil hace casi dos años titulado “¿Acabarán conmigo las preocupaciones de mi empresa?”.

Humor gráfico de Forges

En cualquier caso la mayor parte de las veces para atajar la preocupación o para desconectar es suficiente con ajustar nuestros planteamientos de presente y expectativas de futuro, y como agosto para muchos es un mes de descanso, este mes les voy a pedir que reflexionen sobre una experiencia laboral que presencié por primera vez a los 24 años. Después la he visto repetirse en la vida de muchas personas… demasiadas. Es una historia tan repetida en la sociedad laboral que lo consideramos normal e incluso la fomentamos adjudicando valores absolutos de importancia y seguridad a cosas que no lo tienen tanto, y nos generamos complejos y perjuicios sociales y familiares por ello. Dice el refrán que nada es verdad ni es mentira, que todo es según el color del cristal con que se mira, algo que además de aplicarse en ideologías y decisiones políticas, puede aplicarse en la historia siguiente:

A los 20 años decidí dejar mi Madrid natal y marcharme a vivir a Málaga, motivos laborales me devolvieron a Madrid a los 24 para comenzar al poco a trabajar para una empresa perteneciente a un grupo empresarial de los más importantes de Cataluña, me incorporé en Madrid a una de sus sociedades destinada al mundo de la relojería, en una de sus marcas de medio nivel. El grupo con sus empresas relojeras había comenzado en el sector hacía décadas, sus anuncios inundaban la televisión cuando en España únicamente teníamos un canal que era TVE. Después la empresa creció aprovechando sus sinergias y cerrando acuerdos de distribución de marcas internacionales que aterrizaban en España para después empezar a aumentar sus marcas propias que podía comercializar en la inmensa red de relojerías que en toda España ya vendían sus otras marcas distribuidas. Para iniciar una de sus nuevas marcas contrató a un joven despierto de Barcelona que le inspiró confianza. Ese joven fue el que años más tarde, cuando ya no eran tan joven, me contrató a mí y a mis impulsivos 24 años. Se trataba del máximo director de la marca y fue el que un día siendo joven recibió el encargo de iniciar los trámites para una marca registrada bajo la que se fabricarían los relojes. Se encargó de gestionar la fabricación eligiendo los modelos y máquinas con todas sus variantes, amplió las divisiones de negocio de la marca hasta contar con relojes de pared, antesala, pulsera, despertadores, etc. La marca se vendía por miles de unidades mensuales y llegó a patrocinar a un piloto de motociclismo, se llegó a publicitar en anuncios en los que aparecía el piloto con un reloj de aquella marca, podíamos decir que aquel joven había llevado la marca desde un papel el registro de la propiedad mercantil hasta ser una marca popular en esa época.

Todos los meses de Enero el director recibía un presupuesto de lo que costaría su división para ese año, el número con los beneficios del año anterior sobre el que se basaba una subida salarial porcentual para toda la división y el 5% para utilizar en marketing y publicidad, pudiendo invertir el mismo según su criterio. Todos sabíamos nuestra parcela exacta y la trabajábamos ofreciendo aquellos resultados que nos permitiesen nuevas subidas de ingresos.

Una mañana nuestro director de marca tomó el puente aéreo Barcelona-Madrid para reunirnos en las instalaciones que la empresa tenía enla Gran Víade Madrid y nos contó que le despedían, ¿por qué? preguntamos todos, porque tengo 58 años contestó. No lo entendíamos y por supuesto no lo compartíamos, éramos un equipo estable que había logrado vender más cada año, de hecho el equipo cada año crecía con algún miembro más debido al aumento de puntos de venta, pero el presidente del grupo le dijo que su formación era obsoleta, puedo asegurar que su capacidad de gestionar y dirigir era esplendida y los resultados lo demostraban. Su formación era la normal para ese puesto treinta años atrás, posiblemente lo que logró se debió más a la experiencia acumulada que a lo que aprendió cuando se formó. La empresa lo sustituyó por una persona joven que se había licenciado en diversos campos, había completado su formación con un Master en Marketing cursado en Nueva York. La argumentación de la empresa era que aunque el viejo director daba beneficios medios del 25% anual, el nuevo con su formación de última generación los llevaría al 35% o más. El nuevo director todavía no había conocido personalmente a todo su equipo y ya había remitido una circular bajando el sueldo a todos un 30% y recortando las comisiones cinco puntos. La primera y única vez que me acompañó para ser presentado a nuestros clientes les advertía que si sus compras no mejoraban un 10% dejaría de suministrarles la marca y se la ofrecería ala competencia. Losclientes reaccionaban con un amplio abanico de gestos que iban desde la incredulidad hastala indignación. Alequipo de ventas le sustituyó los objetivos que ya eran altos pero viables por unos objetivos cercanos ala utopía. Elestrés por llegar al objetivo a costa de todo y las preocupaciones por el miedo a ser despedido si no se alcanzaba la producción me estaba matando poco a poco y me estaban haciendo vivir en la situación de angustia que, supuestamente, debería no existir al tener trabajo. Úlceras, dolores de cabeza, insomnio, estado de mal humor e irritabilidad permanente era mi nueva nómina. Una de esas noches de ansiedad e insomnio vino a mi mente la imagen del antiguo director quien tras entregar lo mejor de su vida a un trabajo que le mantenía tres de cada cuatro semanas a cientos de kilómetros de su familia vio como su vida se desmoronaba a los 58, en una sociedad que le consideraba obsoleto y con unos hijos que habían crecido sin apenas verle. Aquel hombre conocía mejor a sus vendedores que a sus hijos. Entonces entendí que lo que debía aprender no era a estar en pie, sino a saber levantarme cada vez que me cayese. Debía aprender a volver a empezar de cero cada día si era necesario. Debía aprender a saber vivir y a saber perder porque eso también te enseña a ganar. Pero también aprendí que debía prepararme y formarme constantemente para desarrollar mi trabajo de forma eficaz, de forma que lo aprendido entre en sinergia con la actividad que esté desarrollando en ese momento y la actividad que desarrolle me obligue a ampliar mis conocimientos formativos y sobre todo aprendí que, al igual que el dinero no da la felicidad pero ayuda a vivir mejor, la formación no me aseguraría un trabajo pero me ayudaría a sentirme seguro y a no depender de las decisiones de terceros en entrevistas de trabajo para salir adelante.

Unos años después me encontré a mi antiguo director en una feria del sector en Ifema con un stand de su propia marca y me contó que tras meses de malos tratos a su autoestima por parte de diversas empresas que, o bien le querían contratar para que hiciese milagros en un año repitiendo lo que en su anterior empresa se llevó 30, o bien ignoraban su experiencia en pro de titulaciones que ni siquiera existían cuando él estudió. En una de esas entrevistas la persona con la que estaba reunido llevaba un reloj de su antigua marca, un modelo que al verlo despertó en él el espíritu de volver a empezar y al salir, se fue al registro de la propiedad mercantil a registrar su propia marca para volver a empezar. La marca irrumpió con fuerza y se posicionó bien, mientras que la de nuestra antigua empresa estaba prácticamente desaparecida y relegada de joyerías a bazares.

Todos hemos visto este tipo de historias laborales alguna vez y seguro que alguna vez hemos estado en el papel de alguno de sus personajes, bien sea como jefe o como empleado. No permita que conseguir dinero le robe las cosas que el dinero no podrá volver a comprar, lo mejor de la vida casi siempre es gratis, aunque tal vez nos lo deberían cobrar para que aprendamos a apreciarlo. No espero que coincida conmigo, solo espero que este artículo le sirva de detonante para reflexionar sobre hasta dónde preocuparse, porque la preocupación no tiene límites propios.

David Carrascosa Mendoza

Analista de estrategia y escritor

Twitter: @DCarrascosaMend

El Norte de Castilla

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.