Feliz Año Nuevo Irán

“¡Qué bonitas las Arias de las Bodas de Fígaro de Mozart!” He encendido la radio y eso es lo que decía la conductora del programa. No es una mala forma de comenzar la mañana y dar la bienvenida a la nueva estación. Equinocio que en Irán coincide con las fiestas más importantes para los Persas, el Año Nuevo. Días de poco trabajo y muchas reuniones familiares. Nowruz es como llaman los Persas a este momento. Dulces y té para los invitados. Niños felices porque es costumbre darles dinero como regalo. El verde de la banderá Iraní ondeará en los días de viento de Año Nuevo.


El verde es el color del Islám. Verde es el color de la esperanza, también de los discos que señalan el camino libre. Irlanda es Verde como el color de la camisa que se pone mi hermana Sara cada año en el día de su cumpleaños. Es el color de la hierba. “Ojos verdes”, una de las canciones más conocidas de la Copla española, también verdes eran los ojos del niño más guapo de octavo B del colegio de chicos al lado del mío.
En el romance Sonámbulo, el maestro Federico García Lorca se refiere a ese color una y otra vez: “Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas….”

Equinocio pues y Año Nuevo en Irán. Felicitemos a nuestros hermanos persas. Pero ¡ay! su disco de la esperanza verde indicando paso libre ha tornado a rojo para algunos de sus ciudadanos.
No serán unas Fiestas tan especiales hasta que el Gobierno de la República Islámica de Irán ponga en Libertad a todos sus presos políticos, entre ellos al maravilloso y valiente Director de Cine Iraní Jafar Panahi, que junto con otros intelectuales y familiares cometieron el pecado de mostrar en público su disconformidad con el actual gobierno de Irán.
Este mes fue detenido -en su casa- junto a su mujer y quince invitados más.

Un gobernante debería tener, simple y sencillamente, vocación de servir a los ciudadanos durante el periodo de tiempo que siga contando con la confianza de éstos. Debería escuchar y respetar todo tipo de opiniones. Su misión es administrar de una forma justa, inteligente, solidaria y provechosa “para todos” los bienes comunes. No se trata de nada más. A ningún gobernante se le da el derecho de decidir cuáles tienen que ser nuestras ideas ni creencias.

Pienso ahora en Jafar Panahi, al que tuve la suerte de conocer en el 2005 durante el Festival de Cine de Gijón en donde afortunadamente mi documental “De árbol a árbol” fue seleccionado. Allí presentó “Offside” en el que critica la desigualdad que las mujeres viven en su país. Una película inteligente, divertida e ¡iraní!.

Me gustaría que él junto al resto de presos políticos volvieran estos días a sus casas para celebrar el Nowruz junto a los suyos; quizás entonces, el verde de la parte superior de la bandera iraní nos devuelva la esperanza.
¡….que yo te quiero verde, si, si, yo te quiero verde!






Es extraño Don Miguel

Hace frío. Vuelvo a Valladolid. Me hubiera gustado ir en coche para perderme en el camino y disfrutar del bello y silencioso paisaje castellano pero hace frío. Esperaré a la entrada de la primavera, ya queda poco para saborear el renacer de los colores en el campo después de las largas lluvias.

Desde la ventana del tren observo el exterior. Me gusta observar los campos, a veces en silencio, en otras ocasiones escucho una música que suele hacer el momento mágico. Apoyo la frente sobre la ventana. Siento la humedad, el frío. La hierba está cubierta de escarcha “…so, so you think you can tell heaven from hell…” es la música de Pink Floyd que me hace profundizar en lo sublime de lo que observo.

Dibujo una línea en el cristal empañado. Veo una línea de paisaje.

Es extraño Don Delibes sólo hace unas semanas hablaba con un amigo americano sobre sus libros que tan brillantemente Mario Camus había llevado a la gran pantalla.

James, mi amigo, quería que le definiera el carácter del castellano….siempre me faltan las palabras para tales definiciones. ¿Se puede etiquetar el todo en un poco? ¿Se puede dar el mismo color al todo?

Marco una nueva línea sobre el cristal del vagón del tren. “Ve las películas de Camus. Entenderás a través de Delibes al castellano”, le dije a James. ¿Te endenderé a tí?-me preguntaba divertido. “…bueno, eso va a ser igual de complicado…los castellanos somos herméticos…no te va a ser tan fácil”-le aseguré. “Bueno -se apresuró a decirme- ¡ya sabes que me gustan los retos!”

Me seco la frente mojada por la humedad de la ventana. A lo lejos veo un camino que llega hasta una hilera de cipreses. Se intuye o, más bien, imagino un cementerio. “La sombra del ciprés es alargada” es uno de los primeros libros suyos, Don Miguel, que leí a temprana edad y que me hicieron despertar del atontamiento y limbo en el que los adultos meten a los niños con todos esos munsdo fantásticos y cigüeñas a las que mirabas pensando que acarreaban bebés.

Sonrío mientras pienso en cómo de muy niña me escondía con mis amigas a observar las cigüeñas… y no, nunca llevaban niños…Extraño, pensaba para mis adentros.

Don Miguel, a los trece años le descubrí. Como le decía, me abrió al mundo de lo real. Al mundo complejo del adulto, un mundo que de alguna forma reconocemos cuando somos niños, dependiendo claro de las vivencias de cada uno, pero que leyéndole a usted, me abría claramente, como esos cuartos cerrados con llaves que sólo se pueden fisgar a través de la cerradura; miras, presionas bien tu ojo, lo mueves de derecha a izquierda, de arriba abajo, y no ves nada ¡mierda, cagao, culo!; sólo una luz misteriosa que te hace pensar que -ahí- se esconde el gran secreto; después de muchos años se abre esa puerta, estás a punto por fin de descubrir lo que allí se ocultaba y, sólo hay eso, una luz misteriosa, nada más.

Primero fue “La sombra del ciprés es alargada”, “El camino”, verá Don Miguel, era lectura obligatoria y esas siempre se nos solían atragantar; la leí después, y fue gracias a una amiga que era fiel seguidora suya; me hizo saborear ese y otros libros suyos.

Es extraño Don Miguel, sólo hace dos días -en otro tren- coincidí a mi lado con un joven de veintidós años; un chico suizo que iba de Alicante a Madrid a visitar a su novia española. No paraba de hablar y de preguntarme cosas sobre España. Curiosamente lo hacía de tal forma que no resultaba pesado. “Quiero ser escritor”. Sonreí. “Por lo menos intentarlo, después ya veré”. Volví a sonreir. “¿Te hace gracia?”-me preguntó. “No, al contrario”- le dije “Todo es posible y es tan bonito seguir un sueño con ímpetu…no, no me río, me reconozco en ti” El hablaba muy bien castellano ¡ la influencia de la novia tendría algo que ver! Me preguntó por Castilla. Es muy hermosa, le dije. Don Miguel, le hablé de Usted. “Tienes que leer a Delibes, en español”.

Es extraño D.Miguel a veces me cuesta definir las cosas o a las personas que me gustan. Usted, su literatura, es una de ellas.

Hace frío. Estoy llegando a Valladolid. Casi es primavera y los colores en el campo, después de las largas lluvias, renacerán.

Extraño D.Miguel, me cuesta definir el paisaje que veo, si tuviera que elegir palabras para ponerlas sobre estas imágenes castellanas, elegiría las suyas y los demás sabrían lo que estoy sintiendo.

Pero seamos castellanos, seamos sobrios, para expresar la pena que sentimos al perderle. Un hasta luego. Una mirada de soslayo. Sí, le echaremos de menos Don Miguel. Pero seguiremos haciendo lo que hacíamos, leerle.

Es extraño Don Miguel, hace frío cuando está a punto de asomar la primavera.

El tren llega a la estación ya sólo paisaje urbano.

Llegada a Viru-Viru

Nunca se sabe cuando uno va a coger un nuevo “billete de ida”. Sucedió a la llegada al aeropuerto de Viru-Viru (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia). En el camino de embarque en Barajas, intercambié impresiones con bolivianos que volvían –en casi todos los casos- después de cuatro años a su tierra.

Después de “cenar” decidí tomarme una “pirula” para dormir y no ponerme nerviosa por las turbulencias, que en realidad no fueron tantas pero “el por si acaso” es importante; jamás antes había tenido ni respeto ni miedo a volar pero en los dos últimos años…cuando viajo sola, miro de reojo a la persona que me ha “tocado” al lado; cruzo los dedos con el deseo de que sea agradable ¡si va a ser el último brazo al que clave las uñas antes de estrellarnos por lo menos que sea majo! ¿no? (y no acabo un adjetivo en masculino por casualidad…de elegir un último acompañante..¡que esté bueno además!).

La azafata me despertó dos horas antes de aterrizar para tomar el desayuno, había dormido, sin darme cuenta, ocho horas de un tirón.

Al salir al hall de Viru-Viru, unas doscientas personas aguardaban apiñadas observando con expectación a las nuevas personas que salían al abrirse las puertas de recogida de maletas. Respiraciones contenidas, silencio, ojos brillantes, emoción a flor de piel. Eran las tres de la mañana.

Comprendí lo que los bolivianos querían decir en Madrid al hablarme de sus ganas de volver a Bolivia y ver a hijos, maridos, esposas padres, hermanos, amigos y de la incertidumbre que a su vez suponía, en unos casos, quedarse para siempre en su país y no saber si la adaptación supondría tan fácil después de vivir y trabajar en España y, en otros, el deseo de disfrutar un tiempo de vacaciones junto a los suyos.

También había mujeres que querían volver a su lugar para no volver a sentirse solas nunca más.

Muchas esperanzas, dudas, emociones e inquietudes a un lado y al otro de la puerta corredera del aeropuerto. Las escenas de reencuentros eran de alguna manera íntimas; cada persona que llegaba encontraba primero los ojos de los suyos; luego, la familia se agrupaba en forma de melé formando una especie de ovillo de lana en el que el centro el recién llegado era enredado por los brazos de los suyos. Sólo lágrimas y cabezas sobre brazos.

Una banda de música tradicional festejaba la llegada de los recién aterrizados.

Tomé un taxi, detrás dejaba una hermosa y mágica escena: una decena de melés.

Amores

Hay amores y amores:

Amores pasajaros, que apenas ocupan una línea en el libro de Amor de una vida. Amores que te cogen por sorpresa e iluminan tu rostro haciendo a la vez que todo tu cuerpo se estremezca. Amores que se sienten podrían durar toda una vida pero que no llegan a consolidarse por diferentes razones. Amores que se viven y se convierten en grandes errores. Amores mentirosos, sí de esos que quieren tenerlo todo, hasta lo que no pueden y para no perderlo, mienten. Amores que escuchan y entienden. Amores sordos. Amores que confortan con solo una Mirada. Amores que ocupan años en tu libro. Grandes amores que sólo rellenan unas páginas pero dejando una profunda huella. Amores de una noche. Amores de un avión. Amores que duelen. Amores que matan. Amores innecesarios. Amores lascivos. Amores que bordean el peligro. Amores traicioneros. Amores completos, definitivos. Amores imposibles. Amores que se dejan querer sin entregarse. Amores que harían cualquier cosa por retener al otro.  Amores incomprendidos. Amores lejanos que descorazonan. Amores egoístas. Amores desamores. Amores positivos. Amores que lían la cabeza y los pies. Amores invisibles. Amores que apaciguan. Amores que utilizan. Amores que no aman pero prentenden hacerlo. Amores del bueno. Amores compatibles. Amores que dan asco. Amores que podrían durar vidas pasadas, presentes y futuras sin resolverse. Amores espejismo. Amores tan amor que es difíciil respirar. Amores que se meten en tu piel y te dejan las notas de la mejor canción de vida. Amores para siempre porque cuando el universo se conjuga, estos amores, aunque raros, se dan.

Amores….la lista es infinita. Vosotros podréis mejorarla y completarla.

Cobrador del frac

Madrid. Atocha. Museo Reina Sofia. Marquesina de autobús. Pegado en el cristal de la marquesina, un anuncio. Podría haber sido éste sobre venta de pisos, alquiler de habitaciones, clases de inglés, de español, “clases privadas de otra clase”, concierto de una nueva banda, venta de dvds piratas, de viajes super chollo, demanda de trabajo, (¿ofertas de trabajo? mmmmm no, no parece posible). ?????

Miles de anuncios podrían haber estado pegados en el cristal de  esa marquesina delante del Reina Sofia. Este fue el que estaba y me llamó profundamente la atención.?????

 

Cobrador del frac.???

¿Tiene difícultad en cobrar de sus morosos?????

Llámeme. 100% de efectividad????

 *En la parte inferior un móvil.????

????

Me pregunto sobre los métodos “efectivos” que utilizará: ???

¿amable petición? ¿íntima conversación? ¿segunda petición? ¿persecución cercana, de esa que hace sentir su aliento en el cogote? ¿tercera petición? ¿presión de mano sobre brazo del otro? ¿demasiado delicada esta última? entonces ¿mano presionando fuertemente cuello? ¿no suficiente? ¿presencia de cobrador en colegio de los niños? y entonces…¿mirada de cobrador fija al moroso y de éste a sus hijos para que el adeudor entienda sin palabras? ¿coche conducido por cobrador casi atropellando a moroso?????

Cobrador en puerta de casa del moroso. Moroso abre puerta. Cobrador toma cuello de adeudor con su mano. Este lleva a moroso hacia las escaleras. Close-up sobre ojos del cobrador. Close-up sobre cara de pánico del adeudor. Close-up sobre escaleras. Abre plano. El cobrador baja tranquilamente las escaleras. En el bolso de la gabardina de éste se adivina una pistola. El cobrador desaparece de escena. El moroso está paralizado. Un charco junto a sus zapatos y manchas en sus pantalones. Sólo una posibilidad: pis.?

Vivian Cherry: el ágil ojo de Nueva York

En carretera hacia Nueva York, encendí la radio del coche. Pasé de una emisora a otra sin poder sincronizar ninguna. De repente llegó nítidamente la voz del periodista -de la Radio Pública- Bob Edwards que presentaba a su invitada de esa tarde: Vivian Cherry.    

Esta charla me hizo desear conocer a una mujer que  durante una hora me cautivó. Nacida en 1920 y de profesión: fotógrafa de la calle.   

Esa misma noche busqué información sobre ella en internet. Encontré algunas de las fotos que había mencionado en la entrevista, además de su email de contacto. Le escribí diciéndole que me encantaría conocerla. Al día siguiente, para mi sorpresa, tenía un mensaje suyo…”cuéntame un poco de tí”… A los dos días nos citamos en su apartamento en el East Upper Side en Manhattan. Me presenté con suma puntualidad. Una jovial y bella mujer de cabello blanco me abrió la puerta de su agradable apartamento. Me miró con curiosidad y cierta sorpresa. 

–“¿En dónde dices que oístes la entrevista?”- Ella sonreía sorprendida. -“No tenía ni idea de que la hubieran dado en abierto para todo el país- seguía comentando – “Estoy recibiendo mensajes desde todos los lugares”…Pero ¿de verdad te gustó? – me preguntaba con unos maravillosos ojos azules que me hicieron sentir cómoda desde el primer instante.  –“Yo estaba tan nerviosa antes y durante la entrevista que no la disfruté”…me confesaba.  “Se me da muy mal eso de hablar, además tuve un problema con un diente justo antes de la entrevista y tenía una sensación extraña, como si se me escapara el aire entre ellos y se estuviera oyendo un silvido”….. Yo le aseguré que no se había notado nada;  “Estuvistes tranquila y divertida” afirmé  “…bueno Vivian ¡por eso estoy aquí!”.   

Vivian, eres de Nueva York ¿verdad? 

Sí, nací en esta ciudad. Mis padres emigraron desde Rusia, como otros muchos, buscando una nueva oportunidad.   

Desde pequeña siempre llevabas una cámara… 

-No, nunca pensé que la fotografía se convertiría en mi profesión, de hecho era bailarina pero tuve un accidente y no me quedó más remedio que buscar otro trabajo. Encontré uno como asistente en un estudio laboratorio especializado en fotografía  periodística. Cuando imprimía y veía algunas de las imágenes  pensaba “¡esto lo puedo hacer yo!” y así empecé… 

    A finales de los 40, Vivian Cherry se hizo miembro de Photo League (un club fotográfico en donde se juntaban profesores y aficionados). -“Era genial”. (se le abren los ojos al recordar) “¡Lo mejor era lo que pasaba después de las clases! Nos juntábamos, mirábamos muchísimas fotografías, hablábamos sobre ellas.. queríamos aprenderlo todo, cada día descubríamos algo nuevo. El ambiente era de lo mejor; me aportó muchísimo. Lamentablemente el lugar ha desaparecido recientemente”.  

      En esa época Vivian realiza, entre otros, un trabajo sobre Los Navajos y la salud del pueblo indio . Aunque la historia que más llamó la atención fue la titulada “Los catorce días de Antoninette”, una niña de ciudad que va por primera vez a un campamento subvencionado de verano.  Cherry tenía que encontrar  -y seguir durantes días- al que fuera a ser el protagonista de esta historia cuya intención era mostrar el aislamiento de un niño cuando abandona su casa por primera vez.  “Elegí a la niña durante el examen médico que se estaba realizando en el gimnasio de un colegio. Había un montón de niños y de repente la vi a ella-Antoniette, una niña -pequeñita y morenita- de 10 años, supe que ella era mi protagonista. Una cara traviesa y dulce…”  , sonríe Cherry.   Cuando llegó el momento de despedirse de su madre a la que apretaba fuertemente la mano,  la niña estaba muy, muy triste.

       “ Los Catorce días de Antoniette”   

El maravilloso libro “Helluva Town” publicado por la editorial PowerHouse Books contiene las imágenes que de la ciudad Cherry tomó durante los años 40 y 50. (Todas las instantáneas incluídas en este artículo pertenen al mismo).  

“-Sí, durante esos años- comenta Vivian- pasaba casi todos los días en la calle. De alguna forma esa adrenalina que te produce esta forma de fotografiar es una adicción. Tienes que ser rápida, o paciente, depende del momento. No es como la fotografía de estudio en el que tú controlas todos lo elementos. Aquí la realidad se mueve. Es imprevisible. Tienes que ser ágil para captarla y tomar en segundos decisión sobre luz, apertura… luego además, la fotografía tiene que ser buena.  He recorrido muchas calles de esta ciudad. Horas, días, meses, años. Siempre, todos los días sucede algo. Por ejemplo,  esta imagen tomada en Harlem en la que los niños miran al cielo; en realidad ellos miraban el paso de un avión. 

 Ahora estamos habituados a ver pasar cientos  de ellos a diario pero en esa época eran muy pocos y entonces ellos lo miran maravillados.  

Te gusta fotografiar a niños. 

Sí me encantan. Son frescos, naturales, divertidos. Pero antes era más fácil retratarlos, ahora ¡¡no hay niños en la calle!! Están en su casa hablando con sus amigos por internet; además todo el mundo es mucho más consciente de la presencia de una cámara…eso hace más difícil captar naturalidad.

Niño realmente enfadado. 

  ¿Tienes dificultades con la gente cuando les fotografías sin previo aviso? Casi nunca,  pero cuando sucede me hago la loca y desaparezco; o simplemente miento y digo que no hice ninguna foto. Alguna vez he tenido que caminar rápido…. Los lugares más difíciles son el metro o el autobús ¡no hay sitio por el que escaparte! La gente suele responder peor en espacios cerrados. Se crea tensión por la cercanía. Es un ataque a la “privacidad del otro” evidente, en donde-por estar las puertas cerradas- éste tiene tiempo de reaccionar….¡o por lo menos de pensárselo! Pero, en general, no tengo problemas.  

¿Has podido vivir siempre de la fotógrafia? 

Bueno, a finales de los 50 tuve que empezar a hacer otras cosas… no era fácil ser fotógrafa y madre soltera a la vez. Hice todo tipo de cosas, desde un documental a joyas, pintura, dibujos. Pasé tiempos difíciles….

                         Momentos de crisis. Comedor público.       

En 1987,  Cherry volvió a retomar su trabajo como fotógrafa. 

  ¿Cómo has visto y ves Nueva York?

Sí, Nueva York ha cambiado mucho. Ha vivido diferentes épocas e incluso diferentes nombres. Cuando yo nací vivíamos en Harlem, entonces a la parte sureste de la ciudad se le conocía como el East Lower South, ahora lo llaman East Village ¿no?   Sí, la ciudad ha pasado por etapas más o menos duras, pero siempre será Nueva York. Es un resumen del mundo, de razas, de artistas, de gente diversa y, eso para una “voguer” como yo, es fantástico. He fotografiado otras ciudades, pero ¿qué otra ciudad hay más fascinante que esta? Soy una mujer de ciudad y esta es la mejor ciudad del mundo. He viajado, claro, y fotografiado lugares maravillosos como Méjico, país que he recorrido, varias veces, junto con una amiga. Alquilamos un coche y recorremos para arriba y para abajo…  

 ¿Color o blanco y negro? 

En los 90 comencé a tomar fotos en color, pero el blanco y negro va más allá. Es otro mundo, para mí superior.   

¿Qué te parecen las cámaras digitales para tí que estás habituada al carrete? 

Todavía no la he probado muy bien. Pero creo que es fascinante. Ves en  el momento lo que haces y no tienes que esperar a recoger tu trabajo en el laboratorio. Te facilita la vida. Por ejemplo, hay una galería que me representa en Santa Fe (Nuevo Méjico); el hecho de contar con tecnologías tan rápidas y prácticas como la digital e internet,  hace que nuestra relación sea fluída y no se resienta por la distancia.   

Oí en la entrevista de la radio que también estás empezando a hacer tus pinitos en programas de música de macintosh… 

Síí, bueno, mi hijo me está enseñando a utilizar GarageBand. Quiero hacer montajes fotográficos en los cuales la música sea un complemento más. ¡Estoy componiendo música! algo que nunca imaginé que llegaría a realizar.    

 - No es sólo energía, es también curiosidad perenne de una mente joven y pícara. Yo diría que ella- Vivian Cherry- eligió a la pequeña y traviesa Antoniette como protagonista de sus fotografías, sin saber que elegía un reflejo en el espejo de sí misma. Una fotógrafa que todavía se esconde tras las esquinas, observa, dispara y huye con una sonrisa de pilla cuando sabe que ha robado “la imagen que vale”.  

Vivian-le pregunto- ¿Cuántas veces me dijiste que te habías divorciado? Sonríe, se acerca a mi oído y susurra   “cuatro”…. Como decimos en España-le informo….¡no hay quinto malo!. 

Y esta fotógrafa de 90 años, me devuelve una medio sonrisa enigmática…

Me acompaña hasta el ascensor y nos despedimos como dos nuevas amigas ¿Sabes por qué quise que me entrevistaras? – me confiesa de repente-  “porque las dos cambiamos de profesión dentro del mundo artístico y a mí también me intrigaba conocerte. Pensé que tenías que ser una de las mías”.   

Todavía fascinada y a través de su abrazo final, esperé- egoistamente- que esta mujer  cercana al siglo, me transmitiera su elixir de la eterna juventud.






Vivian Cherry.

Tomo el metro hasta Canal Street. Otra de las tantas calles retratadas por esta fotógrafa documentalista de Nueva York.  

 ©.Imágenes cedidas por cortesía de PowerHouse Books

      http://www.viviancherry.com/

Viento. Aire. Frío

Viento: Es el movimiento de aire en la atmósfera. Tiene dos componentes: la horizontal (cientos y miles de km) y la vertical (10 km o más) que siempre compensa el movimiento horizontal del aire.

Aire:  Se denomina aire a la mezcla de gases que constituye la atmósfera terrestre, que permanecen alrededor de la Tierra por la acción de la fuerza de la gravedad. Es particularmente delicado. El aire es esencial para la vida, está compuesto por nitrógeno, oxígeno, vapor de agua, ozono, dióxido de carbono, hidrógeno y alguno gases nobles como el criptón o el argón

 Frío: Es la ausencia TOTAL o parcial de calor.

 Y sin más. Eso es lo que estoy sufriendo estos días. Una ausencia total de calor, con una horizontal que viene a toda pastilla y te deja el rostro mirando a Murcia (aquí sería quizás a N. Jersey). Ni horizontales que compensen ¡ni leches! ¿¿Aire particularmente delicado?? ¡Y una mierda! Todo su nitrógeno, oxígeno, vapor de puto agua, etc los siento de lleno en mi cara….¿¿ozono?? ¡Desazón es la que tengo yo con este temporal-coletazo- ya de invierno a punto de pasar!

Pero ¿cómo no va a ser la gente reservada, antipática, seca, fría, distante y escurridiza en los países fríos y en los que no cuando lo hace? ¡Si es que no dan ganas de hablar con nadie! ¡Sólo de irte “pa” tu casa y no salir  hasta–bien entradada- la primavera!

 *Y no me excuso por las palabras mal sonantes porque me he quedado con ganas de decir unos cuantos tacos más. “¡Cagüen Sos qué viento frío!”

Un lugar imaginario entre Managua y Manhattan.

Si alguna vez venís por Nueva York llegando al aeropuerto de La Guardia, tendréis una de las mejores panorámicas de la ciudad. El avión sobrevuela Brooklyn. Dejando a la izquierda el “Bajo Manhattan”, sube tranquilamente hasta el “Upper Side” despúes de pasar el “Midtown”.  Al fondo a la derecha –como casi todos los baños- aterrizamos en nuestro aeropuerto.
Llegué a “la hora mágica del atardecer”. La ciudad desde los cielos aparecía silenciosa, misteriosa, única. Entre tanto rascacielo sabía que había miles de almas deambulando por sus arterias. “Cada uno a sus quehaceres”. ¡Qué distinto ambiente de el de Nicaragua, país desde el que volaba!
Sólo había dormido dos horas antes de tomar el avión. Ese día, -Freidell, Jorge, Jean y yo-, habíamos recorrido, montados en la camioneta de Paola (otra de las alumnas) la ruta de los pueblos blancos. Un día caluroso. Una gente en los pueblos -sin nada- pero agradable. Siempre con su puerta abierta. Con una sonrisa preparada para recibirnos en sus casas. Casas vacias, de paredes de barro. Llenas con los gritos y peleas de los niños, observados por ojos adultos.
Sí, decía el otro día que Managua no era una ciudad especial. Se tarda en descubrir, sin embargo “esos sitios” y más que lugares, diría yo, sería el siempre afortunadamente “factor humano”. El hecho de que en los cursos tenga la suerte de trabajar directamente con alumnos nacionales, me da un acceso directo a su realidad que quizás de otra forma -también llegara a captar- pero para lo que necesitaría más tiempo.
Ese contacto me ha hecho constatar la cantidad de artistas de diferentes artes que da Nicaragua; no sé si tiene que ver el lugar geográfico, la revolución Antigua, o simplemente: no hay motivos “es así”. Poetas, que precisamente desfilarán por la ciudad nicaragüense de Granada en el Congreso Internacional de Poesía. Músicos, de todas las clases y ritmos, -todos ellos poseedores de excelentes voces-, encabezados por el mítico grupo de Carlos Mejía Godoy, al que fuimos a ver actuar. Más mayor D.Carlos pero con la misma energía (y los mismos chistes malos) de toda la vida. ¿Se puede seguir cantando con el mismo entusiasmo, las mismas canciones, durante 30 años? Se puede y este grupo es un ejemplo claro. Buen Concierto D. Carlos, le perdonamos los chistes. (¡Gracias a Miyali, Belkis y Shirlene por llevarnos a tan magnifico evento!)
Escritores, escultores, coreógrafos, bailarines, cinematógrafos, etc. Sí, toda esta energía artística existe a nada que observes ó converses, a pesar de una situación económica realmente precaria y de una realidad política que tiene sumido al país en la apatía. 

Dejé Managua, con la tristeza con la que siempre se deja un lugar en el que se ha conocido a gente maja y con los que –quizás- una no se vuelva a encontrar.
El tiempo y la experiencia te van preparando para ese tipo de cosas, asumiendo al fin, que lo importante es el “tiempo compartido”. Eso queda ubicado en un sitio imaginario entre el amanecer en Managua y el mágico atardecer de Nueva York.

El párroco granadino de Nicaragua.

Estoy trabajando en Nicaragua. Managua la verdad, es que mucho atractivo no es que tenga. Puede ser que estos días descubra esos sitios especiales…..pero…a simple vista….. Eso sí, fotos del Presidente Daniel Ortega hay por todos los sitios; por si no lo teníamos claro, en cada rotonda hay colocada una gran pancarta con su retrato (esperemos que no cunda el ejemplo en nuestros pueblos y ciudades…).

El poco tiempo libre que tengo lo aprovecho para conocer sitios como Granada. Una ciudad colonial a una hora de la capital. A pesar de tener unos 100.000 habitantes, el hecho de que hayan conservado el tipo de casas bajas, hace que de la sensación de estar paseando por un pueblo. Se agradece que no estemos en temporada alta. Los pocos turistas que hay son en su gran mayoría americanos y algunos europeos.

En la Iglesia de La Merced nos encontramos con el párraco de la misma. Muy amablemente nos invitó a subir al campanario para contemplar una hermosa vista tanto de la ciudad como del inmenso lago Cocibolca.

Al bajar nos esperaba el cura. Al enterarse del Taller de Cine Documental que estábamos realizando en Managua, se sintió contrariado por no haberse enterado. -”Me hubiera apuntado…” me aseguró -“Tenemos un estudio de televisón” me miró detenidamente y me ofreció conocerlo. Asentí sin pensarlo. Nos metimos en el coche de la congregación. –“Bueno, hay un pequeño problema” comentaba el padre mientras se ajustaba el cinturón de seguridad. –“Yo apenas conduzco, el chico que lo lleva no está…bueno, con tranquilidad, llegaremos”

Menos mal que en realidad sólo eran dos calles (todavía no entiendo por qué cogimos el coche) y además condujo con mucha, mucha precaución.

El caso es que llegamos a donde tiene el Obispado dicho estudio, ( que por cierto tiene una placa en la que dice que allí residió Garibaldi). En dos cuartitos muy pequeños tienen montado “la base de operaciones”. La primera sala cuenta con dos pequeñas y sencillas camaras minidv; frente a ella una silla blanca de plástico en donde el protagonista, bien el párroco o un invitado, da su charla. En la otra habitación cuentan con el equipo de edición, lo más limitado que os imaginéis, claro. Eso sí, destaca una pantalla grande de Mac pero, con cara de contratiempo, nos comentaba el padre Sergio –“ahora mismo está estropeada y no sabemos arreglarla… (Dios proveerá, le faltó decir).

No tenemos dinero pero hacemos nuestros inventos. Recibimos la señal de los Angeles para algunos programas y el resto los hacemos nosotros humíldemente desde aquí. Por eso me hubiera gustado ser alumno en su Taller. Aquí hay muchas cosas por hacer y muchos jóvenes a los que capacitar…”

Le pregunté “por la competencia” (¡qué cara la mia!). Hay que tener en cuenta que en estos países los Evangélicos están muy metidos y hay un buen número de otras religiones.  No sé por qué cambiamos de conversación, aunque este pequeño canal de televisión, de alguna forma, me imagino que respondía a mi pregunta.

Después de un ratito nos llevó de vuelta-en coche- a nuestro punto de partida y cordialmente nos despedimos del padre, animándole a seguir en sus avances humanos y tecnológicos.

A las 5 de la tarde nos montábamos en un autobús de vuelta a Managua. Hacía especialmente calor ayer…pero la hermosa puesta de sol al alejarnos de la ciudad me recordaba a la magia de esa “otra” Granada de Andalucía.

El sombrero de Exupéry en el Lago Atitlán

Uno de los lugares más especiales que he visitado en Guatemala, sin lugar a dudas, es el Lago Atitlán. Llegué desde la capital a través de una  carretera que serpentea pueblecitos y montañas.

Antes de llegar a Panachel ya hay un mirador en el que se descubre la belleza natural de un inmenso lago rodeado por tres volcanes y montañas. Este es el lago más profundo de Centroamérica. En su perímetro se asientan doce pueblos con los nombres de los apóstoles, más otras dos aldeas, una de ellas Panajachel que es en donde pasé la noche. Os aseguro que es un sitio, que si alguna vez venís por este país es imprescindible que visitéis. Una zona hermosa y tranquila. Los pueblos son en su mayor parte habitados por Mayas que viven del Mercado artesanal.

Desde Panajachel, en donde residen más extranjeros, se cruza a los doce pueblos de los que os hablaba, en lancha.  S. Pedro es un buen lugar para comer y conocer la obra de artistas locales; Santiago es, de alguna forma, en donde más se aglomera y se vende el trabajo artesanal de todos los pueblos.

Increíble las vistas también desde esta orilla.

Después de pasar todo un día visitando estas poblaciones regresé en barco a Panajachel. Lucía, una alumna del Taller de Cine Documental que impartimos, vive aquí; ella y su marido fueron nuestros anfitriones. Allí, junto al agua y observando los volcanes explicaron algo que desconocía: el escritor Saint-Exupéry en unos de sus viajes a este lado del mar, tuvo un accidente en avión del que se salvó de puro milagro. Para su recuperación pasó unos meses en La Antigua y otro tanto por el Lago. Su estancia en estas aguas le inspiró tanto que de hecho, dicen, que uno de los volcanes pequeños es el que plasmó en uno de sus dibujos de “El principito”. ¿Os acordáis del sombrero, la serpiente y elefante?  Pues eso es, si te fijas la forma que tiene uno de los volcanes. Curioso ¿verdad? El sombrero de Exupéry en Atitlán  

Tan gran y sorprendente descubrimiento abrió nuestro apetito. Nuestros anfitriones decidieron llevarnos al “Circus Bar” un restaurante de comida casera y excelentes pizzas, además: con música en directo y ¡unas cuantas cervezas Gallo!

Pasamos una noche agradable e inolvidable en uno de los lugares del mundo al que muy facilmente podría volver.

*Se ve muy pequeñito pero si os fijáis bien en el volcán de la izquierda hay delante de él otro pequeñito !Ese es el sombrero! Pero ¡cuidado! no sea que si mirais muy cerca la boa os engulla y os convirtáis en compañeros del elefante.

El Norte de Castilla

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