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Fecha: marzo, 2014
¿El Alzheimer en favor de la democracia?
Alfredo Barbero 31-03-2014 | 8:31 | 4

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El Alzheimer real, curiosamente, no es el del Rey, fue el de Adolfo Suárez, porque el Rey no, el Rey no tiene Alzheimer real, don Adolfo ya no lo recordaba, pero el Rey sí, el Rey recuerda perfectamente lo que ocurrió el 23 de febrero de 1981.

El mundo está hecho de mentiras, tanto o más, que de verdades. Cualquiera que lleve medio siglo sobre este planeta lo sabe. O si ha leído a Sófocles, Cervantes, Shakespeare, o entra en Facebook. Cuando hablamos de mentiras nos referimos a medias verdades, mentiras rotundas, ocultamientos, engaños, fingimientos, dobleces, sobrevaloraciones, infravaloraciones, falsedades, representaciones, mirar para otro lado, mentiras monumentales, desmemorias u olvidos. Es decir, a toda la amplia gama de tipos y matices de LA NO VERDAD. Una especie de polimorfo “Alzheimer voluntario.”

¿Por qué esto es así? Todos los fenómenos y procesos de las relaciones interpersonales se ven sometidos de manera natural a una fuerte selección. Aquellos que funcionan, persisten. Los que no, tienden a desaparecer. La conclusión, entonces, resulta bastante evidente: la mentira, si tanto persiste, es porque resulta -o puede resultar- “funcional”. Las normas éticas y morales buscan un mundo ideal, sin faltas, incorrecciones ni “pecados”, un mundo que nunca termina de alcanzarse (y de alcanzarse, no sabemos cómo funcionaría). Somos imperfectos, somos humanos. Gracias a la mentira se puede obtener una ventaja, eludir alguna culpa o responsabilidad, evitar un castigo, un conflicto, o salvar una relación de su definitiva ruptura. Por contra, la verdad puede ser muy dolorosa, puede causar graves problemas, graves daños. Todo el mundo lo sabe, y todo el mundo -salvo el que quiera tirar la primera piedra-, en mayor o menor medida, ha incurrido e incurre en falsedad.

Si esto es así en la vida cotidiana de las personas, ¿habría de ser distinto en el mundo del poder y de los poderosos? No, ni mucho menos. Sobrevivir en las altas esferas del poder requiere, no ya hacer un uso frecuente de la mentira, sino decir en muy contadas ocasiones la simple verdad, monda y lironda. La verdad le da una gran ventaja al rival, o al enemigo. Difícilmente, alguien que enseña sus cartas puede ganar el juego. Y la política, y también la vida, tienen mucho de juego (de póquer, no de ajedrez, por supuesto).

¿Qué sabe el Rey del 23-F?

Seguramente, todo.

Por tanto, podría contestar a varias preguntas interesantes para los ciudadanos:

1. ¿El 23-F fue la puesta en marcha de un “golpe blando”, la llamada Operación Armada, una operación que se copió con ayuda de la CIA y del CESID de la Operación De Gaulle, y que buscaba instaurar un gobierno de concentración nacional aceptado por todos, empezando por el Congreso de los Diputados?

2. ¿Formaba parte el Rey de esta operación, era su instigador o estaba al frente de ella?

3. ¿Ese supuesto “golpe blando” pretendía neutralizar un golpe en toda regla, es decir, un “golpe duro” perpetrado por los generales franquistas más radicales que querían instaurar una Junta Militar y poner fin al proceso de Transición democrática?

4. ¿Suárez no entendió el peligro real que para la naciente democracia española suponía la posibilidad de un “golpe duro”, no entendió que era a él a quién los militares culpaban principalmente de la traición al Ge-ne-ra-lísimo, y por tanto era “conveniente” apartarlo de la presidencia del gobierno?

5. ¿De los miembros de la famosa “lista de los 19″ que anotó en un cuaderno la médica del Congreso, la doctora Carmen Echave, mientras oía la conversación entre el general Armada y Tejero sobre el gobierno de concentración (los principales: Felipe González como vicepresidente para “Asuntos Políticos”, José María de Areilza como ministro de Asuntos Exteriores, Manuel Fraga ministro de Defensa, Gregorio Peces-Barba ministro de Justicia, Pío Cabanillas ministro de Hacienda, Herrero de Miñón ministro de Educación y Ciencia, Jordi Solé Tura ministro de Trabajo, Rodríguez Sahagún ministro de Industria, Ferrer Salat ministro de Comercio, Antonio Garrigues Walker ministro de Cultura, Ramón Tamames ministro de Economía, Javier Solana ministro de Transportes y Comunicaciones, Enrique Múgica ministro de Sanidad, Luis María Ansón ministro de Información, dos generales en sendos ministerios, y el general Alfonso Armada como Presidente del gobierno), cuántos habían sido consultados previamente y habían aceptado, o medioaceptado, o No pero Sí, formar parte de ese supuesto gobierno de concentración?

6. Y finalmente, para no cansar al Rey: ¿Fue el coronel Tejero, con su tajante negativa a aceptar el gobierno de “rojos” que proponía el general Armada, quién de verdad se cargó el “golpe blando”, y, como consecuencia derivada de los acontecimientos, la posibilidad de un “golpe duro”? ¿Fue Tejero al mismo tiempo el villano y el “héroe involuntario” del 23-F?

Ayer se publicó una muy reveladora entrevista hecha a Pilar Urbano, a propósito de su nuevo libro, sobre las tormentosas relaciones que mantuvieron el Rey y Suárez poco antes del 23-F. Hoy se ha celebrado en la catedral de la Almudena el funeral de Estado en memoria de don Adolfo Suárez, que ha sido impresionante: ¡todos, absolutamente todos, unidos en el elogio! (una sarcástica simetría especular, ésta, de la unión que suscitó su caída en 1981, hace 33 años).

Y nos preguntamos: ¿Qué puede importarle a los poderosos si consiguen que haya “orden”, “paz social”, que esta paz se construya sobre algunas mentiras (conocidas técnicamente, porque ya son muy viejas, como mentiras, o falsas verdadesde Estado), o sobre algún voluntario olvido?

¿Le importa, en realidad, a muchos ciudadanos…?

La particularidad del caso español -que todavía somos “un poquito” diferentes-, si los historiadores logran demostrar algún día con su concienzudo trabajo la existencia de la Operación Armada, hará que podamos entrar de lleno en el GUINNESS WORLD RECORDS, pues nunca antes a lo largo y ancho de la Historia, que sepamos, una mentira de Estado alcanzó tanto… CONSENSO.

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……….. Alfredo Barbero -Psiquiatra del Centro de Salud Mental “Antonio Machado” de Segovia

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Gracias, Suárez
Alfredo Barbero 25-03-2014 | 6:42 | 1

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Los acuerdos políticos que en menos de un año logró Adolfo Suárez, fruto de un convencido espíritu de concordia y unidad entre todos los españoles, han tardado sus colegas de un color u otro, de éste o aquel partido, más de 30 años en cargárselos.

Una prueba irrefutable del excelente trabajo que hizo el primer presidente de la democracia española.

Hoy día, nuestra democracia necesita una profunda reforma, una Segunda Transición que la adapte a los nuevos tiempos, pero el procedimiento que se siguió entre 1975-78 ya no puede repetirse: primero, porque entre los políticos actuales nadie está a la altura de don Adolfo; y segundo -y más importante-, porque al estar ahora en democracia las reformas esenciales del sistema no las debe realizar un grupo de notables, una élite política o partitocrática, sino los ciudadanos con sus votos directos en referéndum.

Para que la democracia directa tenga lugar “algún día” -ilusión que no queremos dejar abandonada-, fue condición necesaria que Suárez, y su pequeño camelot de políticos competentes y honrados, hiciesen el buen trabajo de la Primera Transición.

Gracias y descanse en paz, señor Presidente.

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………Alfredo Barbero -Psiquiatra del Centro de Salud Mental “Antonio Machado” de Segovia
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Sobre el autor Alfredo Barbero
Psiquiatra del Centro de Salud Mental "Antonio Machado" de Segovia