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Fecha: abril, 2015
Cervantear a la llana y sin rodeos
Alfredo Barbero 23-04-2015 | 6:06 | 1

Hay que leer de dos veces para arriba, o mejor una y otra vez hasta cansarse, el discurso de Juan Goytisolo, todas y cada una de sus frases, repensar con calma cada una de las ideas que como en un modesto cofrecito de perlas hoy nos regaló, contemplar asombrados sus lúcidos destellos, su firmeza y honradez, para darse cuenta de la extraordinaria importancia que a veces pueden llegar a tener muy pocas palabras.

Decir tanto y tan hondo de un modo tan breve es atributo reservado a los Genios encantadores.

Con la magia esencializada de su Literatura, don Juan consigue que tras los 10 minutos que nos lleva la lectura del discurso ante el joven Rey de España y algunos de los más ilustres académicos e intelectuales de nuestro país reunidos en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, Don Quijote y don Miguel en persona emerjan de sus cuatro folios y revivan ante nosotros en nuestro tiempo presente, bien dispuestos a desfacer tuertos en los castillos de Ceuta y Melilla, frontera indigna entre seres humanos, o acometer a tanto bellaco y malandrín como prolifera en las moquetas del poder político y económico.

El espíritu de Cervantes y de Don Quijote cobró vida en Alcalá como muy pocas veces, y se hizo carnal mediante un muy breve parlamento que me parece pasará a la historia de estos Premios.

El mundo ha sido injusto desde sus más remotos orígenes, y quizá no podamos encontrarle una solución. Aun así, no dejen de leer y releer el pequeño / gigante discurso con el que don Juan Goytisolo nos devolvió hoy la ilusión a todos.

 

 

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Responsabilidad en menores
Alfredo Barbero 20-04-2015 | 6:45 | 4

La especie humana es una especie muy agresiva.

Esto es lo primero que hemos de recordar cada vez que nos enfrentamos a un nuevo caso de violencia extrema, tanto materializada por adultos como por menores.

Influyentes corrientes de pensamiento religioso y filosófico lo han negado durante siglos dando una imagen un tanto idealizada de nuestro origen y realidad, y quizá por esto a nuestra mente todavía hoy le cuesta mucho trabajo admitirlo.

Las sociedades civilizadas disponen de numerosos mecanismos educativos y culturales para disminuir, regular y canalizar nuestra agresividad. También disponen de mecanismos legales y punitivos. El papel de los padres sigue siendo fundamental, y en la actualidad su principal reto quizá sea el control del inmenso caudal de violencia que sus hijos ya desde niños consumen a través de Internet y los videojuegos.

La hipótesis de un “brote psicótico” o de un trastorno psicótico debe ser siempre considerada cuando surgen casos inopinados y poco explicables, en principio, de violencia extrema (incluida la violencia que se dirige contra uno mismo buscando el suicidio, solitario o con muerte de otras personas). Sin embargo, la inmensa mayor parte de la violencia entre seres humanos se produce sin la presencia de enfermedad mental alguna. Son muy pocos los casos en los que existe dicha enfermedad, tanto en sus formas más graves (como los trastornos psicóticos) que pueden llegar a convertirse en eximentes de responsabilidad penal de la conducta realizada por el sujeto, como en otras formas más leves (estados de ansiedad, depresivos, consumo de sustancias o trastornos de personalidad, por ejemplo) en los que la conducta es juzgada a nivel legal con la consideración de haber existido un factor atenuante de responsabilidad.

En nuestro actual ordenamiento jurídico los menores de 14 años no tienen ninguna responsabilidad penal, hagan lo que hagan. Si un adolescente de 13 años, como el chaval del Instituto de Barcelona que esta mañana mató a un joven profesor, realiza una grave conducta violenta, está previsto que con él se lleven a cabo programas y medidas de apoyo psicológico, familiar y social, pero no se contempla el concepto “castigo justo” por haber arrebatado la vida a una persona. El protagonismo y la perspectiva que siempre prevalece en nuestras leyes, tanto en menores como en adultos, es la de buscar la inserción y rehabilitación del agresor, muy por encima del resarcimiento social y personal de la víctima.

Un adolescente sano de 13 años puede llegar un sábado a las tres de la madrugada incumpliendo la hora exigida por sus padres de llegar a la una, y recibir por esta falta de desobediencia algún tipo de “castigo” proporcionado que ni el sentido común de los padres ni ningún principio pedagógico sensato pondrían en duda como opción. Y si los padres y la psicopedagogía aceptan la posibilidad de ese pequeño “castigo” no es sino porque implícitamente consideran que con 13 años el chaval ya es responsable de su acto…

 

 

 

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Corrupción política
Alfredo Barbero 19-04-2015 | 11:47 | 4

El tosco y muy poco científico procedimiento al que recurren sus señorías los políticos de todos los colores (tanto los ya más castas como los pre-castas o inminentes castas) para solucionar la corrupción de la subdesarrollada democracia española, que se les sale a todos por las orejas, consiste en aplicar ese curiosísimo principio que reza: “quítate tú, ¡oh acreditado corrupto del tiempo presente! que me pongo yo que soy nuevo y estoy sin estrenar.”

Cuando un partido político, para hacer frente de forma seria y creíble a la corrupción de nuestra democracia, se comprometa a: 1) listas abiertas, 2) ocho años máximo en cargos electos, 3) ley que obligue a convocatorias periódicas de referéndums para una participación directa de los ciudadanos, 4) elección de miembros del poder judicial sin cuotas políticas, 5) ley de financiación de partidos con publicación de la identidad y las cantidades aportadas por cada donante, 6) primarias abiertas y obligatorias para dar ejemplo de democracia interna y terminar con el “dedismo”, 7) fin del aforamiento generalizado de sus señorías, etc., podremos empezar a creer que en España por fin hay estructuras políticas de poder con auténtica mentalidad democrática.

 

 

 

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Sobre el autor Alfredo Barbero
Psiquiatra del Centro de Salud Mental "Antonio Machado" de Segovia