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Fecha: junio, 2015
Homosexualidad sin Infierno
Alfredo Barbero 29-06-2015 | 6:33 | 2

A lo largo de los 9 Círculos y de los 34 cantos del Infierno, Dante juzga y condena con nombre propio a más de cien personas. No muestra dudas acerca de lo justo de los crueles castigos que padecen las “almas-cuerpos” en el tétrico cono por el que desciende, aun cuando en varias ocasiones se apene o llore desconsolado.

Desde que se produjo el imaginario viaje del poeta florentino, guiado por Virgilio la noche de Jueves Santo del año 1.300, la cultura occidental ha desarrollado un sentido de la ética bastante menos tajante. Un sentido ético más benigno, más razonable, cordial y humano. Así pues, vamos a salvara todos los tristes sufrientes que Dante encontró en su viaje al Averno (les encontró porque él les había situado previamente allí, siguiendo con rigor la severa conciencia moral de su época). Nuestra comprensión de la ética hoy ya no admite la terrible sentencia grabada en el dintel de La Puerta del Infierno: “¡Oh, vosotros, los que entráis, abandonad toda esperanza!”

Hemos de empezar salvando al numeroso grupo de “paganos virtuosos” que Dante sitúa en el Primer Círculo (llamado también Limbo). Esta era la morada habitual de los niños no bautizados y, curiosamente, también de muchos filósofos, científicos y poetas de la Antigüedad: Aristóteles (“el maestro de los que saben” ), Sócrates, Platón, Heráclito, Séneca, Homero, Hipócrates, Galeno y el propio Virgilio. Su trabajo constante por aumentar y mejorar el conocimiento humano, su útil inventiva, grandes ideas y la belleza de sus obras, hacen que ninguno de ellos merezca estar en El Infierno, ni siquiera en el Círculo más alto o exterior. Y menos aún lo merecen los niños no bautizados: ¿cómo puede condenárseles tan pronto a un lugar sin esperanza…?

En el Segundo y Tercer Círculo Dante coloca a dos tipos de incontinentes: los lujuriosos y los glotones. Estamos de acuerdo con él en que la glotonería es peor pecado que la lujuria, porque aumenta el “colesterol malo”, el de baja densidad. En cambio, no estamos de acuerdo en que a quienes son proclives a la actividad sexual hay gustos para todose les recluya en un lugar sin luz sometidos al rugido constante de un mar tempestuoso agitado por fuertes vientos. Un lugar como ese arruinaría las más bellas historias de amor y sexo que conocemos. Al amor tienden de manera natural los corazones nobles y buenos, como el propio Dante reconoce, pero nadie ha demostrado hasta ahora que al sexo lo hagan los malos e innobles corazones. Tampoco estamos de acuerdo con que a quienes devoran comida basura les caiga encima una lluvia negruzca mientras caminan por un fango pestilente. ¡Bastante tienen ya con el picadillo de hamburguesa que se comen!

Epicuro es condenado en el Sexto Círculo, el de los herejes, por tres razones: decir que el alma muere con el cuerpo al estar formada por átomos materiales, aunque sutiles; afirmar, como Demócrito, que el mundo se ha formado por la unión casual de átomos; y creer que las religiones suelen fomentar el miedo natural del hombre a la muerte con intención de controlar, primero, su conciencia, y después, su conducta. La libertad de pensamiento es un derecho esencial por el que nadie debe ser condenado al Infierno. Pero además, la ciencia y la psicología modernas han hecho muy verosímiles las ideas de Epicuro. Su filosofía hedonista (el disfrute equilibrado de todos los placeres: materiales, físicos, intelectuales, emocionales y estéticos) nunca fue del agrado de las religiones con un código moral estricto, pero ha logrado extenderse en nuestras sociedades por la vía de los hechos y del sentido común. No nos queda otro remedio que sacarle del oscuro sepulcro en el que Dante le tenía recluido, aunque si en esa fría morada hubiese podido recibir la visita de sus amigos -la amistad era para él el mayor de los placeres- es seguro que también allí habría logrado ser feliz.

Los violentos contra si mismos, los suicidas, están en el Séptimo Círculo. Según reflejan las estadísticas, aproximadamente el 90% de las personas que se suicidan tienen algún tipo de problema o enfermedad psíquica. El otro 10% forman un pequeño grupo cuya conducta se conoce como “suicidio racional”, es decir, decidido en pleno uso de las facultades mentales. Tanto en un caso como en otro, estas personas no merecen ser convertidas en troncos, ramas y plantas silvestres que sangran al quebrarse y tienen grandes dolores cuando los animales comen sus hojas. Enfermos o sanos -o quizá, ni lo uno ni lo otro-, el sufrimiento que les lleva a dejar este mundo es ya un tremendo castigo. Sería injusto por completo añadirles más.

Ulises es condenado en el Octavo Círculo por falsario, por urdir, entre muchas otras, la treta del caballo de madera que permitió conquistar Troya. Y también por dejarse llevar de su deseo de conocer el mundo, abandonando a su familia. Su conducta, sin embargo, puede entenderse mejor como la de un hombre curioso y apasionado por la vida, buen conocedor de las costumbres y usos humanos, amén de habilísimo estratega. Sacarle del Infierno no es necesario en su caso, pues él sin duda hace tiempo que se las habrá ingeniado para salir del Reino de Satán (que habita el más profundo, último y helado Noveno Círculo de los traidores) igual que supo salir del lúgubre mundo de ultratumba imaginado por la cultura griega clásica, el Hades, al que Homero le hizo descender en el canto XI de la Odisea.

El rostro y el cuerpo desnudo de los homosexuales son abrasados por una lluvia de fuego que les desfigura hasta hacerles irreconocibles. Esto ocurre en el Séptimo Círculo. La brutalidad de este castigo es de las que más nos sobrecoge. La conducta homosexual todavía no ha sido moralmente aceptada por muchas confesiones religiosas, pero sí por la sociedad civil occidental contemporánea. Los homosexuales merecen tanto respeto como los heterosexuales. Las decisiones que afectan a su vida privada y personal son libres. La Declaración Universal de Derechos Humanos proclamada por la ONU en 1.948 reconoce el derecho de las personas a no ser discriminadas por motivo de sus creencias religiosas, políticas e ideológicas, ni por su raza o sexo. Si el hombre y la mujer son iguales en cuanto a derechos, los hetero y los homosexuales deben serlo también. Primero en España, y ahora en EEUU, el matrimonio homosexual ha sido por fin legalizado. Este es sin duda un logro histórico de nuestra civilización y de nuestra cultura, un genuino acto de Justicia para con miles, millones, de personas.

¡Que lo llamen de otra manera, no matrimonio! claman algunos. Una idea francamente absurda: lo llamarán como quieran. El uso del lenguaje oral es libre, y lo fija de tarde en tarde la Real Academia Española (según la sociedad con su evolución va “dictando”).

El lenguaje y la lengua son libres. El pensamiento y la imaginación humanas, también. La fantasía con la que Dante creó el magistral icono de un Infierno infinitamente cruel puede ser corregida, mediante la razón y las leyes democráticas, para librarnos de una vez por todas de tan larga y terrible pesadilla. Han pasado 715 años… La Humanidad, hemos de reconocerlo, es lenta, muy lenta. Y corta, muy corta. Y agresiva, muy agresiva. E injusta, muy injusta. Pero hay veces, hay ocasiones, en las que alcanza grandes metas.

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Don Quijote en un lugar de La Mancha
Alfredo Barbero 23-06-2015 | 6:51 | 0

Gracias a la amabilidad del actual alcalde de Argamasilla de Alba, D. Pedro Ángel Jiménez Carretón, a quien deseamos mucho acierto, del veterano ex-alcalde y buen conocedor de todo cervantino asunto, D. José Díaz-Pintado, y de la Presidenta de la Asociación Cultural “Los Académicos de la Argamasilla”, Dña. Pilar Serrano de Menchén, inmejorable anfitriona, historiadora apasionada por su patria chica (a la que ama y conoce palmo a palmo, desde las calzadas romanas que la cruzan hasta el último de los imaginarios caminos recorridos por el Caballero Don Quijote), el pasado sábado día 20 pudimos presentar un colega mío y yo en tan ilustre lugar manchego sendos libros sobre “el lugar” de La Mancha del que el sabio y no poco irónico Miguel de Cervantes, según parece, no quiso acordarse.

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Los académicos argamasillescos, y los naturales del lugar, defienden la candidatura de su pueblo. Hacen bien, porque les avalan no pocas razones y una larga tradición. Aun así, en el coloquio que mantuvimos mostraron con sus comentarios y preguntas un espíritu abierto y bienhumorado. Otros pueblos más tercos en su pretensión -que alguno cree “científica”- debieran aprender de tan buen ejemplo. Han pasado ya cuatro siglos desde la publicación que en este 2015 se conmemora de la Segunda Parte, y diez años más de la Primera. En Argamasilla de Alba defienden lo suyo, como es natural, pero comprenden muy bien a Cervantes, comprenden muy bien que si el escritor no quiso nombrar un pueblo concreto fue como recurso literario para hacer de toda La Mancha el lugar de Don Quijote.

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Desde esta otra Castilla, desde mi segoviano lugar, el Real Sitio de San Ildefonso (o La Granja), os envío un agradecido recuerdo y un fuerte abrazo.

¡Y que Don Quijote viva en ambas Castillas, y en todos los lugares del mundo, mediante la lectura!

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El símbolo del Poder
Alfredo Barbero 13-06-2015 | 8:45 | 0

Los dos partidos políticos emergentes, Podemos  y Ciudadanos, han sido al fin decisivos para conformar el nuevo mapa del poder municipal en toda España. Gracias a los pactos que han realizado con los otrora dos grandes, y ya anticuados, partidos tradicionales del bipartidismo, PP y PSOE, hoy hemos podido contemplar por TV la cara ufana y satisfecha de cientos de Alcaldes, (unos con traje y corbata, otros con camisa fuera del pantalón y pendientes) mostrando a las cámaras y a todos los ciudadanos el símbolo de su Poder: la Vara o Bastón de Mando.

La regeneración de la subdesarrollada democracia española pactada en La Transición hace 37 años puede llegar a ser realmente histórica de la mano de estos jóvenes partidos, su influencia obligando a realizar los cambios y mejoras legislativas que desde la sociedad civil muchos ciudadanos hemos venido reclamando desde hace tiempo tiene el potencial suficiente para generar en la práctica, “desde abajo”, una nueva o Segunda Transición (aunque todavía este complejo proceso esté por demostrar). Necesitarán tener inteligencia política y prudencia, vocación de reforma y no de ruptura, búsqueda incesante del consenso y el pacto.

Sin embargo, y por muy alto y profundo que logre alcanzar la posible renovación de nuestra democracia, no podemos caer en la ingenuidad de pensar que el símbolo del Poder en un próximo tiempo venidero vaya a pasar a ser una pluma estilográfica, o un boli. ¡El Poder es el Poder, ya lo sabemos!

 

 

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Pseudociencia y derecho a la salud del menor
Alfredo Barbero 08-06-2015 | 11:38 | 1

La difteria es una grave enfermedad infecciosa que se caracteriza por la aparición de falsas membranas (pseudomembranas) muy firmemente adheridas a la superficie mucosa de las vías respiratorias y digestivas superiores. Afecta principalmente a las amígdalas, garganta y fosas nasales. Los síntomas son dolor, aumento de la temperatura corporal y ganglios linfáticos inflamados en el cuello. Además, se pueden formar unas membranas grisáceas que obstaculizan la respiración. En otras ocasiones puede afectar la piel, produciendo lesiones dolorosas, abultadas y enrojecidas. Con menor frecuencia se producen cuadros de infección vaginal, de conjuntivas oculares u oídos. La bacteria fabrica una toxina muy agresiva que puede lesionar el miocardio y otros órganos internos, dando lugar a un cuadro multi-orgánico que puede causar la muerte. Las personas infectadas con difteria son contagiosas sobre todo durante las primeras dos semanas. Si se tratan con antibióticos adecuados el periodo de contagio puede acortarse a menos de cuatro días. El tratamiento curativo se basa fundamentalmente en el uso de la antitoxina específica y  se complementa con antibióticos, pero el mejor de los tratamientos es el preventivo mediante la vacunación que suele realizarse junto a la del tétanos y la tosferina (DTP). Esta vacuna tiene un índice de efectos adversos graves muy bajo (aproximadamente 1/1000000) y a cambio ha salvado la vida a miles y miles de niños en todo el mundo a lo largo de muchos años.

Los países y sociedades libres del siglo XXI hemos conocido el desarrollo científico más importante de la historia de la Humanidad, pero también, como consecuencia directa de la libertad, somos las sociedades en las que con mayor intensidad circula y se difunde la información pseudo-científica. Es una obligación, un deber básico de los padres, informarse objetivamente y elegir lo mejor para sus hijos. Si los padres prefieren guiarse por algún código ideológico, religioso o filosofía oriental, el derecho a la salud y a la vida de los niños debería prevalecer legalmente sobre la libertad de creencias de sus progenitores.

 

 

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Pactar políticas, sí, mercadear Poder, no
Alfredo Barbero 02-06-2015 | 8:29 | 1

Con su habitual agudeza analítica, Felipe González acaba de decir a Podemos que no pueden pedir al PSOE que gire en sus ideas para hacer pactos políticos cuando son ellos los que no dejan de girar como “veletas”.

Políticos con la claridad y capacidad de expresión breve y certera del expresidente, se comparta o no su orientación ideológica, se vienen echando mucho en falta en nuestro actual escenario público.

Los resultados de las Elecciones del pasado 24 de mayo están obligando a los partidos a hacer algo de lo que casi se habían olvidado desde la Transición, y que es completamente normal en muchos países de Europa con democracias más desarrolladas: pactar, llegar a acuerdos programáticos, e incluso conformar gobiernos de coalición.

Los movimientos que hemos visto estos días empiezan a generar la gran duda de si lo que están haciendo los representantes tradicionales y emergentes de los ciudadanos (que se adaptan con mucha rapidez a ciertos usos y costumbres) es en realidad una negociación genuina que busca equilibrar los programas e ideas de unos y de otros, o si de lo que se trata en la práctica es de un intercambio de cargos: los Ayuntamientos de estas cuatro ciudades para ti, la Consejería de aquella Comunidad para mí, etc.

Pactar no es fácil. Nuestros políticos no están acostumbrados. Esperemos que después de los espectáculos de la corrupción, del viejo sistema obstinadamente cerrado y partitocrático, y de las mayorías absolutas, no tengamos que asistir también a un puro y duro espectáculo de mercadeo en la almoneda del Poder.

 

 

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Sobre el autor Alfredo Barbero
Psiquiatra del Centro de Salud Mental "Antonio Machado" de Segovia